Sweet innocence.


Epilogo

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25 años.

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Observé la última fotografía del álbum, Edward y yo felices el día de nuestra boda, besándonos de pie en el muelle de la Push y con el atardecer de fondo, apenas ha pasado un año de eso y siento como si hubiese sido ayer.

Decidimos casarnos en la playa, en el lugar en el que nos conocimos, y hacer una íntima ceremonia solo con nuestras familias y amigos más allegados, puedo presumir de lo maravilloso que fue, de ensueño, por el simple hecho de que me casaba con el hombre de mi vida.

Recordar cada uno de los momentos vividos a su lado por medio de las fotografías me había hecho soltarme en llanto durante todo el recorrido, tampoco ayudaba mucho mi nueva situación, cerré el álbum y cansada emocionalmente advertí que era mejor hacer lo que se suponía tenía pensado desde hace un par de horas cuando llegué a casa.

Asistí a trabajar pero tuve que regresarme ya que me sentía muy mal, en ese entonces sospechaba que me sucedía, ayer en la consulta del doctor él prácticamente me lo aseguró, pero teníamos que confirmarlo con unos estudios así que hoy saliendo me fui directo al hospital al área de laboratorios por mis resultados.

Dentro de mi crecía un pequeño ser creado por el amor verdadero, una cosita formada por Edward y por mí, un pequeño bebé que nos llenaría de luz y vendría a engrandecer esta familia colmándola de bendiciones y alegrías.

Todavía no me lo podía creer, me encantan los niños, amaba a los hijos de mis amigos y todo el tiempo desee que llegara el día en el que mi esposo y yo tuviéramos los nuestros.

Y ahora que se hacía realidad… ¡Dios!, no podía parar de llorar de la felicidad, cuando Edward se enterara se volvería loco de la emoción. Me sentía satisfecha de saber que mi bebé viviría en una casa donde desde ya era querido y donde pudiera jugar en el jardín lleno de flores que soñé desde niña, Edward y yo compramos la casa hace seis meses, era grande, bonita y acogedora, precisamente la escogimos pensando en nuestra futura familia.

Me recosté sobre la cama y volteé a ver la almohada de mi esposo, donde ahora descansaban los diminutos y primeros Converses hechos de estambre de mi bebito, eran de color rojo y demasiado adorables, cuando venía de camino no puede evitar detenerme en un centro comercial y comprarlos para así poder darle la noticia al futuro papá, quería sorprenderlo cuando llegara.

Y sabía que no tardaría en llegar, al salir de la oficina le pedí de favor a su secretaria Zafrina que le dijera que me iba a casa porque me sentía mal, él y Garrett se encontraban en una importante reunión que no quería interrumpir y se me hizo fácil solo dejarle el recado. Y hace un rato recibí un mensaje donde me preguntaba todo alarmado que era lo que tenía, no quería arruinar la sorpresa así que obviamente no le respondí ni tampoco le contesté las llamadas, automáticamente me envió otro texto donde me decía que no tardaba en llegar.

Descubrí mi abdomen y lo acaricié una y otra vez imaginando como sería mi bebé cuando naciera, tal vez tendría el cabello de su papi y la boca de su mami, y si era niña podía imaginármela de cabello castaño como el mío y los ojos de Edward. Pero en realidad no me importaba tanto qué fuese, lo único que quería era que mi pequeña o pequeño estuviera sano y en perfectas condiciones.

Entre sueños nitiditos y profundos me quedé dormida.

― ¿Bella? ¿Cariño?

Parpadee distinguiendo una figura borrosa frente a mí.

―Edward ―me aclaré la voz patosa― ¿Hace mucho que estás aquí?

Me senté y noté que él se encontraba también sentado conmigo de mi lado de la cama.

―No, acabo de llegar ―puso la palma de su mano en mi frente, supuse que para checar mi temperatura― me dijeron que te habías sentido mal y que tuviste que venir a descansar, perdóname por venir hasta ahora, apenas salí de la reunión me enteré, ¿estás bien? ¿Qué pasó, quieres que te lleve al doctor? Te ves un poquito pálida.

―No te preocupes, estoy bien ―le sonreí cálidamente para tranquilizarlo― ya sé lo que tengo y no es nada grave.

Frunció las cejas sin comprender.

― ¿Y qué es lo que tienes? No quiero que me mientas para impedir que te lleve al hospital, se cuanto odias las inyecciones y lo que harías con tal de evitarlas.

Demasiado tarde, ya me habían sacado todo un tubito de sangre para ver si teníamos o no un bebé. Al menos el dolor valió la pena.

―Cierra los ojos ―le pedí entusiasmada.

―Bella… ―protestó haciendo un mohín, él odiaba la incertidumbre y a mí me encantaba sorprenderlo.

―Cierra los ojos Edward ―volví a pedir, era tanta su renuencia que insistí― por favor.

Suspiró resignado y dejó que sus parpados se cerraran en espera.

―No los abras.

―No los abro.

Reí por su tono prometedor. Tomé los pequeños zapatitos y con ellos en la palma de mi mano frente a sus ojos le pedí que los abriera.

Los observó por lo que pareció un largo minuto, un minuto en el que vi pasar diferentes tipos de emociones, desde la incredulidad y shock, hasta la aceptación y felicidad.

― ¿Acaso es verdad lo que estoy pensando? ―Preguntó tomándome de las manos y apretando los zapatitos con anhelo― ¿Es… cierto?

―Míralo por ti mismo ―le entregué la hoja de los estudios con manos titubeantes y dejé que leyera el contenido― la salagüeña nos hizo caso Edward, nos va a traer a nuestro bebé.

Dejó los resultados a un lado y una enorme sonrisa se expandió de oreja a oreja por su cara, sus ojos brillaban exultantes.

― ¿Un bebé para así poder jugar con él? ―Preguntó abrazándome y dejándome caer sobre la cama procurando no hacerme daño, llenó de besos mi estómago y reí al escuchar las palabras que yo había dicho cuando era tan solo una niña, jamás se le iban a olvidar, así como a mí no se me olvidaba la dichosa salagüeña.

―Sí amor, por fin vamos a tener a nuestro bebé ―dije ilusionada abrazándolo por el cuello.

― ¿Sabías que te amo?

No era justo que me dijera estas cosas, ya me iba a poner a llorar otra vez.

―Yo te amo más ―contesté sintiendo el primer beso juguetón que prometía grandes cosas.

―No, yo los amo más.

No pude rebatir su respuesta, ya que me vi invadida por un beso profundo que sellaba cualquier discusión y que me hizo perderme en miles de sensaciones.

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«El tiempo no es más que "tiempo"

Es un verso sin rima, todo se reduce a ti.

Y el cambio no es más que "cambio",

Solo los rostros y los nombres,

Pero tú sabes que lo lograremos

Yo creeré, cuando tú no creas… en nada.

Te sostendré hasta que tu dolor se vaya

Seré el hombro en el que te apoyes

Estaré aquí, durante los próximos 100 años…

Si todo terminase esta noche,

Sabré que valió la pena luchar

Y estaremos aquí, durante los próximos 100 años…

Yo, cuando creo que me estoy volviendo loco,

Todo me devuelve a ti, y tú, tú sabes que es cierto

Después de todo lo que hemos pasado

No hay nada que no haría»

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Sé que les hubiera gustado que el epilogo fuera más largo, pero recuerden que todos los cuatro capítulos que subí después, desde un principio fueron escritos como un solo cap. solo que decidí dividirlo por lo enorme que había salido. No sé si ya vieron pero desde el último cap. dejé los links de los anillos de Bella en mi perfil, subiré también los pequeños converses con los que ella le da a Edward la noticia.

¿Les gustó que la salagüeña les hiciera caso y pronto les vaya a traer a su bebé 'para así poder jugar con él'? jaja

Lloro, ahora si esto es el final, que por poco y no subo, mi computadora pasó a mejor vida y con ella se fueron todos, absolutamente todos mis archivos, desde ayer estoy toda depresiva por ello, lo bueno del asunto es que el fic lo tenía guardado en la usb porque si no ustedes seguro me matan, me sentía muy mal por hacerlas esperar con el epilogo, tenía pensado subirlo en la mañana pero con esto que paso ya no se pudo, creí que no lo subiría hasta que tuviera computadora nueva y eso no sé cuándo vaya a suceder, pero seguía sintiéndome triste porque ustedes creyeran que yo no quería subir el cap. así que tuve que pedir una pc prestada y aquí estoy.

Muchas gracias a todas por leer este fic que comenzó como un pequeño one shot de 2,418 palabras, gracias por los alertas, favoritos y reviews que me emocionaron y que con entusiasmo siempre respondí y seguiré respondiendo (ahorita tal vez tarde algo por la falta de computadora, pero de que los contesto los contesto, tarde pero seguro), ustedes me hacían el día, gracias a las chicas que no tienen cuenta pero que eso no les impidio nunca comentar, a las lectoras fantasmas, gracias a mi beta Alexandra Marroqui que me ayudó a corregir y mejorar este fic.

En fin, gracias a todas, la verdad me encariñé mucho, con el fic, con ustedes… espero nos volvamos a encontrar por el camino (cibernético). Nos seguimos leyendo.

Fa.