Si! Porq uds lo pidieron (tres lectoras) aquí sta la historia sobre los papas de mi dragoncito negro. Vamos a ventilar secretos familiares, jojo! Advierto: esto esta peor q telenovela jweje.

Disfrutenla!

"A primera vista"

Bellethiel Ethelin estaba totalmente segura de tres cosas:

1.- Sería la madre de un dragón muy poderoso

2.- Se casaría con un hombre que estaría destinado a la tragedia

3.- Todos los dragones del castillo le temían a causa de las dos predicciones anteriores.

La dragona suspiró, indiferente al escándalo y los apresurados nobles, mientras caminaba por uno de los corredores del Palacio Real. Había escuchado esas palabras de boca de su propio padre cuando ella era pequeña y ahora, a sus 100 años, estaba francamente acostumbrada. De todas formas, Bellethiel no deseaba casarse, y menos con alguno de aquellos nobles.

Ahora que ya era adulta, y como la única hija del líder de la casa Ethelin, la joven se había convertido en la emisaria de su padre. Su familia era una de las más antiguas y nobles de todas, sin mencionar la más respetada después de la familia real: varios de sus miembros tenían el don de la clarividencia. Su padre, que compartía ese don, era un estimado consejero del Rey… y, como su ceguera le impedía moverse en palacio, era su hija Bellethiel quien debía hacer de mensajera entre él y el Rey dragón.

Para la joven, no importaba; ella apreciaba mucho a su padre, y le agradaba visitar a menudo el palacio, donde tenía ya varias amigas. Pero claro, para los varios jóvenes que convivían con ella, ese deber significaba también un recordatorio de aquellas predicciones que tanto temor les causaban. Bellethiel observaba con diversión como los dragones –pese a sus miradas de admiración y evidente interés- prácticamente evitaban a toda costa cualquier trato que pudiera interpretarse como romántico. Claro, Bellethiel había tenido pretendientes antes, lo bastante valientes para ignorar las predicciones, pero eran tan simples e infantiles que ella casi prefería que la ignoraran… al menos no tenía ninguna intención de casarse.

"Disculpe, Lady Bellethiel" dijo un dragón cuando, por descuido, la empujó en su apresurado camino.

"No hay problema" dijo ella, sonriendo con calidez. El palacio estaba muy agitado hoy, aunque era de esperarse.

El príncipe heredero había regresado hace unas horas después de casi 3 meses de ausencia, casi el tiempo que Bellethiel llevaba cumpliendo su papel de emisaria; todo el palacio estaba ansioso por conocer las noticias del príncipe, por lo que parecían dispuestos a hacer lo que fuera con tal de complacerlo. Para ella, sin embargo, esa llegada causaba una extraña mezcla de emociones… ella y el príncipe se habían conocido hace mucho, cuando niños, pero habían pasado años desde eso…

Bellethiel sonrió al recordar que, cuando era niña, él le gustaba mucho, tanto que en ocasiones incluso había llegado a imaginar que cuando crecieran vivirían juntos. Una parte de ella sentía curiosidad por verlo y saber qué tanto había cambiado, aun cuando aquel sueño infantil ya no existiera. Por otro lado, no sabía si quería o no que él la viera… después de todo, a lo mejor ni siquiera la recordaba; ella ya no era aquella niña, y él incluso estaba ya comprometido con una noble princesa.

"Disculpe, ¿esta el Rey ahí?" preguntó Bellethiel a un sirviente, que se limitó a asentir y continuó con sus tareas. La joven abrió la puerta, y se encontró precisamente con el dragón que deseaba evitar.

El príncipe Aranion estaba ahí, sentado en una silla mientras extendía un brazo; Lord Valinar, un médico, revisaba con interés un pequeño corte en el brazo del dragón mientras su padre, el Rey Caunid, los miraba con impaciencia. Bellethiel sonrió al ver la expresión entre resignada e irritada de Aranion, muy similar a la que ella recordaba.

Aprovechando que ninguno había notado su presencia, Bellethiel observó atentamente al príncipe: lucía más alto que ella ahora; su rostro, ahora de adulto, mostraba unos ojos azules oscuros y llenos de energía y calma a la vez; su cabello azul rey era mucho más largo de lo que ella recordaba, aunque debía admitir que no se le veía nada mal.

"¿Y bien?" preguntó el rey, sin poder esperar. El noble sonrió, comprensivo.

"No se preocupe, mi Señor. No es nada" dijo Lord Valinar. El príncipe Aranion suspiró y retiró su brazo con un tirón algo molesto.

"Ya lo había dicho yo, pero ustedes dos son tan…" protestó él, y se detuvo cuando notó a una bella dragona de pie junto a la puerta.

La conocía, o eso creía. Le parecía recordar a una niña similar jugando con él en palacio… aunque ahora ya no fuera una niña. El príncipe la miró con atención, concentrándose en su bello rostro; su cabello, negro y rizado, brillaba con la luz del sol; sus ojos amarillos y grandes transmitían una fuerza increíble, mezclada con una bondad admirable; y su rostro… aun cuando estaba seria, él podía notar una sonrisa oculta tras esa expresión, como si ella también lo hubiera reconocido. Bellethiel.

"¿Quién es ella?" preguntó una mujer, con una larga cola de caballo color marrón, mientras observaba a ambos con tensión. Bellethiel, pese a su atención en el príncipe, la reconoció como la Prometida Real, Lady Eruraviel.

"Oh, es Lady Bellethiel, la honorable hija y emisaria de Lord Ethelin, el consejero" explicó el Rey. Tanto ella como Aranion continuaron mirándose; Eruraviel, aun cuando se relajó un poco al saber quien era ella, continuó mirando a Bellethiel con precaución… que se volvió violencia al notar la súbita sonrisa del príncipe.

"Entonces, ¿de verdad eres tu, Bellethiel? Ha pasado tanto tiempo desde que te vi…" dijo Aranion, con un tono que a su prometida no le gustó nada y que hizo que Bellethiel intentara con todas sus fuerzas no sonrojarse; su voz era tan… profunda y afectuosa…

En un gesto que ni él pudo prever, el joven se acercó y besó la mano de ella. Aun la recordaba: la mejor amiga que hubiera conocido hasta ahora.

"Hola, su Alteza" dijo Bellethiel, haciéndole una sutil reverencia. El príncipe Aranion hizo una mueca; por alguna razón, la forma tan respetuosa en que ella se dirigía a él le molestaba. Claro, habría dicho algo de no ser porque aun se encontraba bastante sorprendido –y, debía admitir, fascinado- de verla. De pronto, el joven sintió la mano de Eruraviel en su brazo, apretando con más fuerza de la que podría considerarse afectuosa.

"Gusto de conocerte, Bellethiel" dijo la princesa. A Bellethiel no le pasó por alto el tono retador de la dragona, ni el hecho de que no usara su título (claro recordatorio de su lugar). La pobre debía ser muy insegura si pensaba que ELLA pretendía algo con Aranion. Sin embargo, el Rey pareció notar la tensión y se interpuso para distraerlas.

"Bueno, estimada Bellethiel, ¿Qué noticias me traes?" preguntó el Rey. Tanto ella como Aranion –para furia de su prometida- parecían incómodos con la intromisión.

"Me temo que esta vez no lo se, Majestad. Mi padre se rehusó a decirme, pero ordenó a mi madre que escribiera esto para Usted" dijo Bellethiel, entregándole al dragón un sobre sellado. El rey lo tomó, confundido, mientras su hijo continuaba mirando a la joven.

"Muchas gracias, Lady Bellethiel" dijo el Rey.

"Eso es todo, mi Señor. Me retiro… fue un placer verlo de nuevo, Alteza" se despidió ella, mirando a Aranion. Cuando dio la vuelta para irse, el príncipe estiró la mano como si quisiera detenerla… aunque no supo porqué.

"¿Bellethiel?" la llamó, y ella giró para verlo. El príncipe no supo la razón, pero sintió un repentino deseo de marcharse con ella. Sin embargo, logró contenerse lo suficiente para sonar cortés. "Me dio gusto verte de nuevo" dijo él. Eruraviel lo miró, confusa: hasta ella había notado que eso no era lo que él realmente quería decir. Bellethiel le dedicó una sonrisa –la más hermosa que él hubiera visto- y se retiró.

Una vez fuera de la habitación, Bellethiel se olvidó por completo de la etiqueta y se dejó resbalar por la pared hasta quedar sentada sobre el suelo, intentando definir que había pasado ahí dentro. Por un momento, había sentido como si ella y el príncipe Aranion estuvieran solos, en un mundo ajeno al del resto de los dragones… la joven se llevó una mano al pecho, sintiendo los agitados latidos de su corazón. ¡Pero si apenas y lo conocía! ¿Cómo podía un simple reencuentro con él causar algo así en ella? Pero su mirada, su voz…

¿Era esto lo que su padre había visto?

Por su parte, en el salón Aranion se preguntaba más o menos lo mismo. Era plenamente consciente de que apenas y conocía a Bellethiel, pues no había hablado con ella hace siglos, pero al mismo tiempo sentía 'algo' que la dragona a su lado jamás le había hecho sentir. Con solo mirarla, el príncipe se había sentido conectado a ella… el joven se preguntó si era así como se sentía encontrar a 'la única'.

"Hijo… ¿estas escuchando?" preguntó su padre. El príncipe se sobresaltó; ni siquiera había notado que el rey le hablaba.

"Yo… disculpa, padre. Estaba distraído" se disculpó Aranion. El dragón creyó ver una sombra de algo en los ojos de su padre, pero no deseó saber la causa. Seguramente, el Rey ya había notado su mirada a Bellethiel y ya se sentiría molesto ante la idea de ellos dos. Después de todo, él había arreglado el compromiso con Eruraviel.

"Seguro fue esa tal Bellethiel. He oído que es capaz de dominar a otros con la mente" dijo Eruraviel, molesta. El príncipe la miró con impaciencia; a veces era tan… infantil.

No la amaba. La verdad era que, como príncipe heredero, estaba obligado a casarse, y había llegado a una edad en la que los nobles (mas concretamente su padre) habían decidido elegir por él ante su falta de interés en el tema. Eruraviel era la hija de uno de los nobles más importantes, y por tanto la princesa ideal… pero de eso a que él sintiera algo por ella, había una gran diferencia.

"Discúlpame, padre. Debo atender un asunto importante. No tardaré" dijo el príncipe, y salió antes de que alguno de los presentes pudiera poner alguna objeción. Debía verla de nuevo; él sabía que solo así se convencería de que era igual a todas las jóvenes simples y tontas que había conocido antes… entonces sería sencillo olvidarse de lo que había sentido. Si, ésa era la mejor opción.

Ni siquiera le pasó por la mente que, tal vez, el hablar con ella empeoraría las cosas.

Oh si. Bellethiel era desde antes una dragona noble… con un padre vidente q de hecho le predijo parte de los eventos de mi primera historia, jeje. Creanme, muchos problemas vendrán de ahí.

Por cierto, el dragon q esta revisando al príncipe Aranion (Lord Valinar) es de hecho el abuelo de Aly. Q cosas!

Como ven, esos dos desde q se vieron sintieron… "algo" entre ambos. Lastima q la prometida a la fuerza se metió. Argh! Siento pena por Aranion; imagínense tener q casarse a la fuerza con alguien a quien ni conoces.

Luego ire poniendo los significados de nombres. Saludos!