Ninguno de los personajes me pertence , son propiedad del maravilloso imaginativo de Cornelia Funke.

Deseos

Podrían pasar horas, días, sin dirigirse una sola palabra. No las necesitaban, la conexión entre ellos iba más allá de ellas. Sus miradas lo decían todo; él siempre la protegería, y ella jamás lo abandonaría.

Pero había noches como ésta en la que Fux necesitaba algo más; anhelaba que Jacob le dedicara una mirada llena de deseo como lo había hecho con la bruja del Oeste; pedía a gritos en su interior, que sin decir una palabra la besara por lo menos con la mitad de intensidad que había besado a la Reina de las Sirenas.

Jacob jamás la había tratado de es manera, nunca la había visto como la mujer que era. La mujer quien daría todo lo que estuviera a su alcance por sentir su piel acariciando la suya cada atardecer, cada amanecer.

En su cabeza aún resonaba la voz chillona y burlona de la gitana del desierto:

"Pobre zorra, siempre esperando un abrazo, una caricia que nunca llega. Cada abrir de ojos es un día más que alimenta la esperanza de que él sienta lo mismo. Cada día esperando palabras de amor que jamás despertará en el alma del buscador. "

Ambos eran felices disfrutando de su extraña complicidad; pero para ella, cada momento que vivía sabiendo que él jamás la amaría era la más fuerte de las torturas. A su lado, era como vivir en la casa de la duda, pero aún así ella deseaba estar a su lado.

-Duerme un poco. Mañana saldremos en busca de las arenas del tiempo, y dudo mucho que podamos descansar en las próximas semanas.

-¿Acaso te preocupas por mí?- Sentenció ella algo molesta por el tono tan serio en que sus palabras habían sido pronunciadas, siempre importándole más sus aventuras y tesoros que ella misma.

-Siempre lo hago. – Respondió él mirándole directamente a los ojos, como pocas veces lo hacía.

-A veces no lo parece. – Respondió ella seriamente, y con una actitud retadora que le servían para aparentar lo indefensa y vulnerable que podía ser sólo con él.

-Pensé que después de tantos años, no tenía que explicarte o demostrarte que de todos los tesoros que he encontrado en mi vida tú eres el más importante y el único que no soportaría perder. - Declaró él. En ese tono tan suyo: áspero y directo, pero sobre todo sincero. Y sin siquiera darle una oportunidad a la Zorra de reaccionar, salió del lugar a su eterno encuentro con las sombras.

Fux lo vio alejarse petrificada, aún si poder creer sus palabras; no necesitaba más, él ya lo había hecho todo. Tal vez hasta el momento ella no había poseído sus besos, no había sido dueña de sus caricias; pero tenía algo más importante que sus demás amantes jamás habían podido poseer: Su corazón.