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Capitulo I: Un minuto de silencio

¿Saben? Aun sigo sin entender verdaderamente lo que me ocurre.

He muerto.

Simple, directo. Sin embargo, esas dos palabras encierran tantas circunstancias y acontecimientos que se me hacen imposibles de juzgar. Lo que ahora predominaba en mi era nada más que vacío… un profundo dolor, y la inevitable agonía que me consumía desde adentro. Yo deje de luchar, por que simplemente, la vida que llevaba ya no era suficiente para mi. ¿En que momento todo cambio? ¿En que maldito minuto o segundo la vida perdió su significado?

Yo respiraba. Respiro. La sangre aun corre por mis venas, pero… ya no vivo. Ya no siento deseos de hacerlo. Por que ya nada tiene sentido, todo perdió su valor.

Pero ¡Maldita sea! ¿Por qué siquiera sigo aquí?

¿Saben que seria bueno? Que la Muerte solucionara todos mis problemas. Que llegara a mí y me envolviera en su manto de sombras y oscuridad irrevocable, que borrara todo vestigio de mi presencia, de mi existencia. Como si nunca hubiese existido. Como si nunca hubiese habitado esta Tierra ni ninguna otra.

¿Qué era YO en realidad? ¿Cuál era el raciocinio que debía usar? ¿Cómo era que tenía que interpretar mi actuación? Tantas preguntas, tantas dudas. Las incertidumbres y vacilaciones hacían que todo fuera peor. No. Lo peor no eran las interrogantes, lo peor era que no conseguía ¡ninguna respuesta! El estrés me consumía con el paso del tiempo, mi mente era un caos monumental. Sentía que con el transcurso de los días iba perdiendo la poca cordura que aun conservaba, pero era justo ese poco lo que me decía que estaba a punto de perderla irremediablemente. No podía cruzar la línea. No esa.

Había cambiado. Había roto cualquier margen que me hubiese creado para formarme y construir mi vida libre de la influencia de Trigon. Trigon… de repente ya no me parecía un ser tan sádico como lo pintaba antes. Tenía sus razones, odiaba a los humanos por ser criaturas imperfectas, por ende inferiores a lo que él mismo se proclamaba una divinidad. Eran razones estúpidas… ¿cierto? En que estoy pensado, claro que son estúpidas. Pero al fin y al cabo era razones por las cuales él había elegido luchar para conseguir su propósito. Incluso él tenía un propósito.

Definitivamente debo estar ya al borde de la locura como para compararme con él hasta ese punto. Incluso llegue a sentir placer por el dolor, dolor ajeno y propio. Lo disfrutaba… pero me aterraba enormemente aceptar aquel hecho.

Era casi imposible de percibir, pero sentía que cada día era más monótono que el anterior. Fue en una de esas tantas misiones en las que descubrí que el dolor físico ayudaba a calmar mi dolor mental y espiritual. Había dejado la meditación de lado y por ende era más torpe en cuestión al uso de mis "grandiosas" habilidades. No sabría decir si era por eso que resultaba más dañada en batalla o simplemente por que no tenía intenciones de defenderme. No importa, el punto es que… en la última misión actué insensatamente.

Lo último que recordaba era a mis amigos gritando por mí, yo en el suelo, ensangrentada, con una "X" atravesándome las vísceras. No se como lo hice, pero logre separar y disipar aquel dolor que me provocaba esa profunda herida. Por un momento me sentí en paz, quizá incluso hasta feliz. Vi tantas cosas… no como un video en cámara rápida como dicen que presencian cuando tiene un encuentro más que cercano con la Muerte. Fue más bien todos los recuerdos que me esforzaba en resguardar en lo más oscuro y abandonado de mi mente, sin embargo había algo más. Algo clemente, compasivo y misericordioso aguardando por mí. Me pregunte cómo fue que soporte todos esos años de vida. Pero al menos iba a terminar… y eso era bueno. Creo

Vague por infinidad de lugares, sintiéndome libre por primera vez en toda mi absurda vida. Pese a todo aun seguía sintiendo algo que me impedía alejarme más. No estoy segura de cuanto tiempo hubo transcurrido desde mi "fatídico" accidente pero luego volví a la realidad.

A la nociva realidad.

Estaba inconsciente en la camilla de la enfermería, aun con mi traje ensangrentado, aunque sin mi habitual energía rodeándome por completo para regenerarme. Un minuto ¿inconsciente?

Quite la vista de mi… cuerpo, y me vi a mi misma. Era yo, no cabía dudas. Observe mis brazos y mis manos, y luego puse una de ellas en mi vientre. Nada.

Si la que estaba en la camilla era yo… Aun seguía con vida. Era extraño. Por que no había experimentado ningún cambio de la transición de mi utopía a la realidad. ¿Había muerto? ¿Aunque sea por unos minutos? ¿QUE había ocurrido conmigo?

Y entonces me di cuenta de que ya estaba muerta, muerta en vida, y que cuando se llega a ese punto todo por lo que has luchado termina. Quería morir. ¿Desde cuando eso era mucho pedir?

Solo encontraba una coherente y lógica explicación para lo que me sucedía. Lo más probable era que al poseer la habilidad de abandonar mi cuerpo a voluntad, mi forma astral se había convertido en mi modo de subsistir ya que mi cuerpo se hallaba… inhabitable.

Si. Dije coherente, al menos lo es para mi y con eso basta.

Observe por un tiempo el comportamiento de mis amigos, se veían afligidos, tristes. ¿Yo les había causado eso? estaban todos tan demacrados. Pasaron horas turnándose para cuidarme, me quede con cada uno de ellos, oí cada una de sus palabras de aliento, aunque pensaran que no los escuchaba. Dolía ver la sonrisa de Starfire marchitada, el Chico Bestia sin contar ningunos de sus chistes, a Cyborg tan tenso y Robin tan rudo ocultando su abatimiento.

Hubo un momento en que ya no lo soporte más, y Salí de ahí. Todo era como una ilusión, necesitaba algo, lo sabia ¿pero… por donde empezar?

- Tal vez yo lo sepa y pueda ayudarte – esa voz tan amable me sobresalto, gire a verla pero llevaba una capa parecida a la mía con la capucha ocultando su rostro

- ¿Quién eres? ¿Qué quieres? – le dije en tono brusco, ya cansada de tantos enigmas en mi vida

- Tú me conoces, soy de la que nunca te podrás separar. Soy la Esperanza. Y he venido a ti para ayudarte a encontrar lo que tanto has buscado – mientras hablaba se acercaba a mi, aunque siempre manteniendo una prudente distancia

- ¿Sabes lo que busco? – pregunte recelosa, sin embargo anhelaba la respuesta

- Tratas de encontrarte a ti misma. Estas en una lucha incansable que es la eterna búsqueda de tu verdadero ser – sus palabras destilaban sabiduría, me preguntaba si seria cierto, si aun tenía esperanzas…

Robin ¿Cómo lo haces… mantener la esperanza?

No te das cuenta, pero eres la persona mas esperanzada que yo haya conocido. Hubo una profecía, pero tú querías más y te atreviste a pensar que podías cambiar… y lo lograste. Tu vida esta en tus manos

- Si crees en lo que buscas, que no te quepa duda de que lo conseguirás – su voz se esfumo tan repentinamente que casi no lo note, mire a mi alrededor y no había nadie.

Fue solo cuestión de segundos para que surgiera otra presencia a lo lejos. No sabia quien era… no obstante, había algo que me hacia no querer que se me acercara…

"Es mejor quemarse que apagarse lentamente"

Kurt Cobain –


Hola. Desde ya a los que estén leyendo esto mis mas sinceros agradecimientos.

Esto es mas una proyección que algo ficticio, digamos que basados en "hechos reales" con tintes imaginarios. Los escribimos de a dos y bueno, ya que ella fue mi inspiración y yo lo publique, seria genial si se tomaran la increible molestia de dejar review ¿si?

Todo esto va con dedicación para J*D:

"Mi mejor amiga y aliada. Por que nunca estarás sola"

Sayo y que tengan un buen día!

See you