Introducción:

Bella corrió escaleras arriba con su hija en brazos, abrió la puerta de la habitación de la niña y la metió dentro a toda prisa.

-Cierra la puerta por dentro y no abras hasta que yo te lo diga.

-No mamá- La niña lloraba- No bajes, por favor- La pequeña se agarró a su madre- No dejes que vuelva a hacerlo.

-Mi pequeña, tengo que hacerlo, no quiero que te dañe a ti- Se escuchó el golpe de la puerta de la entrada al cerrarse de golpe- Corre, cierra y no abras.

Bella cerró la puerta de la niña y bajó a toda prisa hasta el comedor, James, su marido estaba de pie, junto a la mesa, empapado por la lluvia de Seatle y apestando a alcohol. Miró el plato que había sobre la mesa y le pegó un manotazo tirándolo al suelo.

-¿Llamas a eso cena?- Se giró a mirarla- ¿Pretendes que yo me coma esa porquería?- Se acercó a ella y la cogió del pelo, tirando de ella hacia atrás- ¡Eso es una mierda!- La empujó contra el suelo.

-Lo lamento, te prepararé otra cosa.

-¡Demasiado tarde Isabella!- Gritó pegándole una patada en el costado derecho- ¿¡Acaso no soy un buen marido!- Le dio un puñetazo en la nariz haciendo que sangrara- ¿¡No traigo dinero a casa para ti y la estúpida niña que tenemos por hija!- La abofeteó con fuerza- ¿¡Así me pagas que cuide de ti!- Le pegó una patada en su vientre, abultado por albergar a su segundo hijo. La patada hizo que gritara de forma ensordecedora. James se puso nervioso al escucharla y le cogió el cuello con ambas manos, apretando con fuerza, cuando Bella casi no podía respirar la soltó de golpe- ¿Ves lo que me veo obligado a hacer?- La acarició con cariño- Por tu culpa he podido hacerle daño a nuestro hijo- Levantó la mano y amenazó con pegarle de nuevo- Tienes suerte de llevar dentro a mi hijo, sino ahora mismo te mataba- Le escupió en la cara, le pegó una pequeña patada en la pierna y fue hasta la puerta de la entrada- Me voy a casa de Laurent, a comer algo decente, más te vale que cuando vuelva esté todo bien ordenado y que la mocosa no esté despierta, tengo planes contigo esta noche- Cerró la puerta de golpe y la dejó en el suelo tirada.

Al escuchar como la puerta volvía a cerrarse, la niña salió de la habitación y bajó lentamente por las escaleras, al encontrar a su madre tirada en el suelo, con sangre en el rostro y llorando, corrió hasta ella.

-¡Mamá!- Le acarició la mejilla- Mami...- La niña lloró junto a ella.

-Te dije que no salieras de tu cuarto.

-Mamá, ¿por que nos hace esto?- La abrazó con fuerza- ¿Por que papá no nos quiere?- Se encogió llorando junto a su madre- ¡Me quiero morir!

-No vuelvas a decir eso Renesmee- Bella se incorporó y abrazó a su hija- Te prometo que pronto cambiarán las cosas.

-¿¡Cuando! ¡Llevas diciendo lo mismo tres años! ¡Mamá, tengo miedo!

-Mañana, las cosas serán diferentes, ya lo verás.

Renesmee ayudó a Bella a curarse el rostro, le puso pomadas en las zonas donde su padre le había golpeado y recogió toda la casa mientras Bella se tomaba una infusión para calmar sus nervios. Después ayudó a su madre a subir a su habitación y la metió en la cama, se marchó a su cuarto y se encerró de nuevo. Renesmee se asomó a la ventana, miró la luna llena y lloró.

-Si alguien puede escucharme, que venga a salvar a mi mamá y a mi hermanito, que venga a sacarnos de aquí.

Poco rato después escuchó la puerta de la entrada de nuevo, se metió entre las sábanas y cerró los ojos con fuerza, deseando que el sueño la venciera antes de escuchar nada, pero no fue así, pudo escuchar los gritos de su madre mientras su padre abusaba de ella, como hacía cada noche que volvía borracho a casa.

A pesar de tener tan solo ocho años, sabía que su madre aguantaba todo eso para que su padre no la dañara a ella. Renesmee aun recordaba cuando su padre se comportaba diferente, cuando la abrazaba y mecía por las noches, cuando era cariñoso con ella y su madre, pero todo eso había cambiado, todo era diferente desde que había conocido a ese Laurent. Después de eso, se había vuelto violento y cruel. En más de una ocasión las pegó a ambas, pero su madre no permitió que volviera a tocarla después de que intentara violarla hacía dos años.

Un grito desgarrador de Bella se escuchó en la habitación, haciendo que Renesmee se estremeciera, su padre trataba mejor a Bella desde que estaba embarazada, pero aun así, no era suficiente, siempre la dejaba muy mal herida, y por las noches... Por las noches le gustaba experimentar con su madre.

Renesmee apretó su almohada contra ella hasta que por fin se quedó dormida y dejó de escuchar los ruidos y gritos provenientes de la habitación de sus padres.

A la mañana siguiente, Renesmee despertó por los movimientos de su madre al intentar despertarla, aun era muy temprano, el sol apenas asomaba por el horizonte. Renesmee se frotó los ojos y se incorporó mirando a su madre desconcertada.

-Nos vamos- Dijo Bella metiendo ropa en una mochila- Coge lo que sea importante para ti y vamos.

-¿A donde vamos?

-Nos vamos lejos de tu padre- Bella terminó de meter las cosas en la maleta- Date prisa, antes de que se despierte.

Renesmee se vistió a toda prisa, cogió su diario, su oso de peluche y se puso la mochila que le había preparado su madre, bajó sin hacer ruido a la puerta y esperó. Bella apareció poco después con una pequeña mochila, la abrazó y salió de la casa con ella de la mano.

Caminaron rápidamente por las calles, sin descansar para nada, llegaron a un pequeño parque, alejado de la calle donde vivían. Bella se sentó en un banco y abrazó a su hija, las dos lloraban con desesperación.

-¿A donde vamos a ir, mamá?

-No lo se, tesoro- Bella le acarició la mejilla- He oído que hay un lugar no muy lejos de aquí en el que podrían ayudarnos. ¿Quieres que vayamos?

-Si- Renesmee besó la mejilla amoratada de su madre- ¿Papá volverá a hacernos daño? ¿Volverá a pegarte? ¿Dañará a mi hermanito?

-Si nos damos prisa, no volverá a hacernos daño, pero hay que ir muy rápido, antes de que se despierte y vea que no estamos.

-Pues vamos ya.

Las dos se pusieron en marcha, caminaron rápidamente hacia un local, Bella se había informado mucho sobre aquel lugar, su amiga Ángela trabajaba allí y le contaba cosas sin saber que Bella deseaba ir a aquel sitio.

Entró lentamente, con Renesmee de la mano, Ángela estaba en el mostrador de la entrada y al verlas entrar y ver el rostro de Bella lleno de cardenales, corrió sin pensarlo hasta ellas.

-¡Dios mío! ¿Quien te ha hecho esto?

-James- Dijo Bella llorando abrazada a su amiga- No puedo más.

-¿Cuanto tiempo lleva haciendo esto?

-Desde hace tres años- Respondió Renesmee abrazándose a la pierna de su madre.

-¡Tres años!- Ángela tomó en brazos a Renesmee y abrazó a Bella, adentrándolas en el local- Aquí estaréis a salvo. Buscaremos un lugar donde os podáis quedar lejos de él y pondremos una denuncia, ¿de acuerdo?- Bella asintió- Esta es Alice Cullen, mi compañera, ella podrá encontraros muy pronto un buen lugar.

-Gracias Ángela- Bella se limpió las lágrimas y la abrazó.

-Gracias tía Ángela.

-De nada, voy a la entrada, después paso a veros.

Bella se quedó sola junto a Renesmee y aquella mujer, la chica era bajita, pálida, de pelo corto color castaño claro y ojos marrones.

-Hola, mi nombre es Alice- Les tendió la mano a las dos y les sonrió, haciendo que ella se sintieran cómodas- Vamos a hablar y veréis como muy pronto podréis sonreír como yo.

Espero que os haya gustado el capítulo, en esta historia voy a hablar sobre la violencia de género, espero que os guste y que me ayudéis un poco a llevarla.

Nos leemos