Disclaimer I do not own twilight! That honor goes to Stephenie Meyer's!

Author - Nails233

Translator – Bells Masen Cullen

La guerra de los mundos

Capítulo XX:

Bella's POV

Mi pequeña Angelica era realmente un ángel. Verla usar su don por primera vez fue una cura de humildad. Casi se podía ver un halo alrededor de su cabeza mientras sanaba al nuevo miembro de nuestra familia. Su dulce e inocente sonrisa bailando en su cara era como una bocanada de esperanza. Ver las caras impresionadas de todos mientras ella se alejaba del niño me dejó maravillada con su habilidad.

Emmett fue el primero en correr y abrazarle fuertemente mientras EJ reía deleitado al estar en los brazos de su padre. Si no fuera por la sangre y las lágrimas que había en su pijama azul, nunca se habría sabido que había sido herido. Lo único que faltaba en la feliz reunión era su madre. Todavía no sabíamos que les había pasado a ella y Maggie. Carlisle era el que nos había contado qué había pasado. Por mucho que había querido a Charlie de niña, él no era para nada el hombre que recordaba. La guerra le había retorcido y convertido en una persona que ya no reconocía. Me alegraba de no haber estado ahí para ver su final; me habría dolido incluso sabiendo que era necesario.

La culpa de saber que había sido mi padre el que le había causado todo este dolor a mi nueva familia era un poco más de lo que podía manejar. Para evitar que vieran mi humillación, me escabullí a mi habitación. Con mi espalda con la pared, di un silencioso paso cada vez y, para cuando llegué a la habitación, las lágrimas fluían libremente. Intenté con todas mis fuerzas ahogar cualquier sonido que saliera de mis labios, pero con los vampiros con super-oído de la casa, estaba bastante segura de que algunos de ellos lo habían oído. No había forma de que pudiera mirar a ninguno de ellos a los ojos después de escuchar la historia de Carlisle sobre la batalla.

No había forma de negar el hecho de que era completamente culpa mía. Si yo no estuviera aquí, Charlie nunca se habría metido en su vida. Antes de que pudiera hundirme demasiado en la desesperación, los sonidos de la familia corriendo me forzaron a alejar mi atención de mi fiesta de lástima. Los sollozos que venían del primer piso hicieron eco en el piso de arriba mientras salía de puntillas para ver qué nuevo desastre había caído sobre nosotros. Mi única súplica mientras me acercaba a la barandilla para mirar era que no fuera Edward.

No era él. Eran Rosalie y Maggie descuartizadas. Miré como todos se movían, intentando unirlas. Era un poco enervante verlos pasarse las partes del cuerpo. Gracias a Dios, ninguna había perdido la cabeza. Era como si la familia estuviera trabajando en dos puzles a tamaño real al mismo tiempo. En silencio recé y, con los ojos cerrados, esperé el resultado. Una vez que todo estuvo listo, Carlisle llamó a Angelica.

"Vale, cariño, ¿puedes hacer tu truco de magia otra vez con la Tía Rose y Maggie?" Ella no dudó en poner sus manos en ellas al mismo tiempo.

Esta vez iba mucho más lento que hacía solo un momento. ¿Por qué apenas estaban sanando? ¿Estaban demasiado idas? ¿Es porque son adultas? ¿Era este el fin de su existencia?

"¡Dios no!" jadeé mientras mis lágrimas empezaban a caer de nuevo.

Entonces fue cuando pasó algo increíble; Anastasia intervino y se unió a ella. Con las cuatro manos unidas ahora a los miembros de la familia, la curación fue incluso más rápida que antes. Todos jadearon cuando Rose y Maggie tomaron aire bruscamente y abrieron los ojos. Se podía ver por sus expresiones que estaban igual de sorprendidas que los demás por el giro de los eventos. Cuando sonrieron ampliamente, las chicas soltaron una risita y corrieron con su padre, que las recogió en sus brazos y las alabó.

"¡Vosotras dos sois lo más precioso de mi mundo!" Me estremecí sabiendo que yo no estaba en esa lista.

"¡No puedo creerlo, Edward! ¿Entiendes completamente de qué son capaces tus hijas?" exclamó Eleazar con regocijo en la voz.

"¿A qué te refieres? ¡Pueden curar!" Edward las giró en sus brazos, brazos que nunca más me abrazarían.

"No… chico. Esa es solo Angelica, Anastasia es un repetidor," respondió.

"¿Un repetidor?"

"Sí, puede amplificar el don de un vampiro."

"Eso es fantástico, habría sido feliz con que simplemente estuvieran sanas y felices. Um… no es por cambiar de tema pero… ¿dónde está Bella?"

Todos levantaron la vista a la vez y yo me marché. No quería alejar su atención de Rose, EJ y Maggie. Ahí es donde pertenecía. Antes de que pudiera darme la vuelta y volver a mi escondite en mi habitación, Edward estaba a mi lado. Por mucho que quería ver su hermosa cara, no quería ver su enfado por lo que había causado, así que en su lugar me miré los pies.

Él levantó mi barbilla y miró mis ojos rojos e hinchados. "Bella, ¿qué pasa? Jasper dice que te sientes culpable. ¿Por qué?" preguntó dulcemente.

Me estremecí mientras pensaba en toda la miseria que había causado sin darme cuenta. "Porque… todo es mi culpa…," sollocé, agarrándome con fuerza a su camisa con la esperanza de que no me rechazara.

Los dos suspiramos cuando me abrazó. "No – es – tu – culpa. Nunca ha sido sobre ti. Todo el tiempo ha sido un juego de estrategia. Tú solo eras un peón en su juego." Me acarició la mejilla con el pulgar, provocando que mis ojos se cerraran.

"Edward, si yo no estuviera aquí ellos no habrían venido," suspiré.

"Bella, te he amado desde que te vi en la visión de Alice. Mi familia te quiere igual. Has unido a esta familia más que nada. No estaríamos completos sin ti y yo nunca estaría completo sin ti a mi lado. Tú eres mi vida ahora. Por favor… vuelve al piso de abajo, donde perteneces." Presionó sus labios pasionalmente contra los míos y sentí todas mis preocupaciones desvanecerse.

Cuando se separó, suspiré y asentí mientras él me dirigía. Solo saber que él me estaba tocando mientras mantenía su mano en la parte baja de mi espalda me hizo sentir segura en su loco mundo. Todos se estaban abrazando y riendo mientras bajábamos los últimos escalones. Antes de que pudiera siquiera disculparme por el desastre que había hecho en sus vidas, fui atraída a un abrazo grupal masivo.

"Soy humana… necesito aire," solté ahogada y finalmente vi quien estaba haciendo su mejor impresión de oso.

No creía que Esme fuera tan fuerte pero, chico, estaba equivocada. "Bella, no vuelvas a pensar que es tu culpa." Su sonrisa maternal aligeró mi dolor.

"Sí, Bella, de verdad… no tenías ni idea de que Charlie era un psicópata. Si tú no hubieras entrado en nuestra vida, Edward aún sería una miserable excusa de hombre; Rosie y yo no tendríamos a EJ y Carlisle y Esme no tendrían nietos." Emmett sonrió y se encogió de hombros.

"Bella… nos habrían atacado igualmente. Sin embargo, si tú no estuvieras aquí, nosotros no tendríamos de vuelta a nuestros seres queridos. Lo entiendes, ¿verdad?" Jasper asintió por si yo no lo sabía.

"Ahora… no más culpa, tú no los has traído aquí. Sí, trajiste a la manada de Sam, pero ellos nos han ayudado. ¿No ves que todo lo que has hecho ha sido salvarnos, no herirnos?" Vale… ¿cuándo se había hecho Rosalie tan agradable?

Todos nos callamos cuando llamaron a la puerta trasera. "Es Sam," dijo Edward.

Carlisle no dudó cuando la abrió ampliamente. "Por favor, entrad, todos." Dio un paso atrás e hizo un gesto con la mano para que entraran.

"Solo queríamos ver como estaba tu familia. ¿Han sobrevivido todos?"

"Sí, todos estamos maravillosamente. ¿Qué hay de vuestra manada?"

"Todos estamos bien, gracias. Pero… hay algo que se nos escapó cuando estábamos acabando con los traidores." Se podía ver su aprensión a decirlo.

"¿Lo dices enserio?" dijo Edward furioso.

Edward's POV

La mente de Sam se abrió y quise matar a alguien, quien fuera. Parecía que la manada de Port Angeles intentaba hacerse con las manadas más pequeñas. Querían controlar a toda la especie. Además, ellos no eran los únicos. Había un aquelarre en Seattle que quería hacer lo mismo con nuestra especie. Es más, los dos bandos estaban usando la guerra para alcanzar sus metas.

El ataque de Forks ahora tenía sentido. La partida de ajedrez se había hecho mucho más grande, pero algo me preocupaba. ¿Cómo sabía la manada lo del aquelarre que estaba haciendo lo mismo? No deberían tener contacto entre sí. Y aún así, tiene detalles que no deberían poder tener. Sam lo explicó todo mientras yo le daba vueltas a esto. Lo único que podía entender era que tal vez una sola persona tiraba de las cuerdas de los dos bandos.

"Así que.. ¿Quién es, Edward? Sé que estás pensando lo mismo que yo. Hay una persona juntando a los dos lados para su beneficio personal."

"Estoy de acuerdo, Jasper, pero no tengo ni idea de quién lo está haciendo."

"Bueno, todo lo que puedo decir es que me alegro de que nosotros siguiéramos a Bella aquí. De otra forma, habríamos sido forzados a unirnos a la manada de Port Angeles y ellos son viles como mínimo. Tratan a los humanos como esclavos. Creo que esa es una de las razones por las que no me gustaba que Charlie estuviera aquí. Si había sido enviado por su Alfa, entonces tenía un propósito."

"Tengo que estar de acuerdo con Sam. Estaban buscando algo aquí. ¿Por qué les interesa Bella de todas formas? Solo es una humana."

"Por qué, Jake, cuando Bella cumpla dieciocho años será convertida. Cuando eso suceda, su habilidad latente sobresaldrá," respondió Eleazar.

"¿Su qué?" dijo Paul.

"Bella es una CCP; fue apartada de la población e incluida en un grupo de humanos que iban a ser vendidos solo como parejas. Esa es la razón por la que, cuando vino aquí, esperaba que le entregaran a una pareja. La han entrenado desde que tenía seis años para convertirse un día en una de nosotros."

"¿Y, qué significa CCP?" preguntó Sam con interés.

"Significa Criada Con Propósito. Fue examinada de bebé y los Vulturi supieron que se convertiría en un escudo cuando fuera convertida." Eleazar lo sabía ya que, por sus pensamientos, él la había examinado.

"Y, ¿qué es un escudo?" me preguntó Jared.

"En el caso de Bella, es un escudo mental. Ni siquiera yo puedo leerle la mente." Me encogí de hombros. Honestamente, nunca había pensado en ello.

"¿De qué más puede escudarse?" Los pensamientos de Jacob eran esperanzados.

"Ahora mismo solo puede proteger su mente y, supongo, que cualquier ataque mental. Solo hay una forma de saberlo. Si ella está dispuesta, claro." Me estremecí internamente solo de pensarlo. Saldría dañada si la idea de Kate no funcionaba.

"¿Qué? Haré lo que sea si ayuda." Sí… eso era lo que temía.

"Podría intentar darte una descarga eléctrica," intervino Kate antes de que pudiera suplicarle que no lo hiciera.

"¡Vale, lo haré!"

"Bella, si no funciona, va a doler… mucho." Le supliqué con los ojos que lo reconsiderara.

"Edward, si esta es la razón por la que estamos en su punto de mira, necesitamos saber si funcionará. Tal vez yo pueda ayudar a protegernos de sus ataques…" Cuando empezó a acariciar mi pecho tuve que contener un ronroneo.

"Bella, tendríamos que convertirte, y luego controlarte durante tu tiempo de neófita antes de que pudieras hacer más que protegerte a ti misma."

"Pero… no con Anastasia, ella podría aumentar mi escudo para ayudarme a proteger a otros."

"Aguanta un poco, solo hay una forma de saber cuánto puede proteger." Antes de que pudiera ponerme entre ellas, Kate puso sus manos en Bella y se podía ver como aumentaba el calor.

Bella en ningún momento se movió o gritó, nada. Bueno… Kate tenía razón en que respondía algo, la mente de Bella estaba totalmente escudada. Con estas noticias, todos en la habitación empezaron a hablar a la ver, planeando cual sería la mejor forma de actuar. Sam y Carlisle se separaron para discutir sobre poner nuestro tratado por escrito. Jasper y Jacob se sentaron para discutir sobre mover a la manada dentro de nuestro recinto para proteger mejor a sus humanos y los nuestros. Emmett y Paul empezaron a hablar sobre sesiones de entrenamiento que nos ayudarían a aprender a matarnos los unos a los otros, lo que era un pensamiento agradable. Rosalie y Leah se sentaron juntas y hablaron de bebés.

Gracias a Dios, Maggie quiso tumbarse y se llevó a las mellizas para acostarlas. Bella y yo nos unimos a ellas y, cuando estuvieron acostadas, nos marchamos a nuestra habitación para algo de tiempo a solas.

Cuando cerré la puerta me giré y vi a Bella dejar caer su vestido al suelo a sus pies. Comérmela con los ojos no llegaba a describir lo que le estaba haciendo a la forma desnuda de mi pareja. Era una vista gloriosa. Mis ojos empezaron por sus adorables pies, luego por su torneadas piernas, que no me importaría tener a mi alrededor ahora mismo, ya que ya estaba duro por ella. Para cuando mis ojos alcanzaron su cálido centro, pude verlo brillar en la luz de la habitación. Me deseaba tanto como yo a ella, aparentemente. Vi como sus manos pasaban tímidamente por su estómago hasta descansar en sus perfectos pechos. Dulcemente, los masajeó antes de pellizcarse los pezones.

Esto provocó que un gruñido posesivo escapara de mis labios. ¡Solo yo podía tocarlos! Sin pensármelo dos veces, cerré el pequeño espacio que nos separaba y reclamé lo que era mío. Ella echó la cabeza atrás y gimió cuando yo me encargué de las actividades en sus hermosos pechos.

Con mis manos ahora ocupadas, acerqué la cabeza a su cuello y empecé a besar y succionar la sensible zona debajo del lóbulo de su oreja. "Oh… Edward."

Se le puso la carne de gallina cuando bajé la cabeza y lamí su pezón, haciendo que se endureciera. Inmediatamente, puso sus dedos duramente en mi pelo y tiró. No pude evitar ponerme incluso más duro en mis ahora estirados pantalones.

"¡Oh, Bella! Te necesito, amor…," jadeé contra su carne.

Hábilmente, empezó a desabrochar mi camisa mientras yo bajaba la cremallera de mis molestos pantalones. Ella soltó una risita cuando mi masculinidad saltó fuera y aterrizó en su cálida mano. Gemí cuando ella acarició tentativamente mi longitud con una mano y usó la otra para bajar mis pantalones hasta que la gravedad se hizo cargo y cayeron al suelo. Con un paso a un lado, dejamos nuestra ropa en una pila en el suelo. Una vez que mi camisa estuvo también en el suelo, la cogí en mis brazos y la llevé hasta nuestra cama, dejándola en el borde.

Me miró desde donde estaba sentada y se lamió los labios. Mi cerebro se nubló y todo lo que pude pensar fue Oh Dios mío.

Antes de que pudiera pensar en lo bien que se sentiría, ella envolvió sus labios alrededor de mi punta y me introdujo en su boca. "Dios, Bella. Te sientes tan bien." Ella murmuró, hacienda que un escalofrío recorriera mi columna.

Una vez que mis manos estuvieron firmemente en su pelo, no pude evitar empujar para introducirme más en su boca, hasta alcanzar el comienzo de su garganta. La sensación hizo que me echara atrás y lo hiciera otra vez. Una sensación frenética que no pude controlar me envolvió y, antes de que me diera cuenta, estaba entrando y saliendo de su boca más rápido de lo que lo había hecho nunca. Estaba muy cerca y todo lo que podía hacer era agarrarme fuerte. Cuando sus pequeños dedos se envolvieron alrededor de lo que no cabía, perdí completamente el control. Con una fuerza inmensa, exploté en su boca gritando, "¡Bella!"

Soltó una risita cuando levantó la vista y me vio jadeando en una neblina de lujuria. Solo tenía una cosa en mente: "¡Mi turno!"

Ella rió e intentó alejarse, um… no va a pasar. "¿Dónde crees que vas?" Antes de que tuviera la oportunidad de jadear, la tenía tumbada con las piernas bien abiertas, dejándome una vista gloriosa.

Me arrastré por la cama y subí besando desde sus pies hasta su mojado centro. Mi pecho se hinchó de orgullo sabiendo que era yo quien le provocaba esta reacción sin tocarla siquiera. Levanté la mirada mientras lamía sus pliegues. No había mejor vista que Bella con la cabeza echada hacia atrás, los labios abiertos y jadeando. Sus ojos se cerraron cuando deslicé dos dedos en su interior y los curvé antes de sacarlos. Mi premio fue que jadeara mi nombre como una oración, "Edward, Edward, Edward."

Con ella alentándome, no tuve más opción que repetirlo una y otra vez hasta que cambió su mantra, "No pares, por favor… no pares." Como si fuera a hacer algo así. Pasando mi lengua por su montón de nervios, la envié más cerca del borde del éxtasis. Justo cuando estaba a punto de perder el control, aceleré y la hice caer. "¡Ahhh… Edward!"

Me arrastré sobre su pecho, quedándome sobre su entrada. Tiró de mí en un pasional beso, separando sus labios para que pudiera introducir mi lengua. Mientras yo me maravillaba en el sabor de su boca y nuestras lenguas bailaban salvajemente, ella jadeó al introducirme en ella. No había forma de describir la sensación de sus paredes íntimas abrazándome. Lentamente, me deslicé fuera casi del todo, volviendo a entrar. Igual que con su boca, pude sentir el control abandonándome mientras seguía entrando y saliendo. Pude ver que ella estaba luchando contra la necesidad de tener un orgasmo de nuevo, pero no quería oír nada de eso.

"Bella, por favor. Tan estrecha… tan húmeda… tan caliente…," jadeé en su oído.

"Edward…" gimió.

"Libérate conmigo, amor," susurré.

Me levanté ligeramente para poder seguir embistiendo salvajemente y también alcanzar su hinchado manojo. Con tres pases de mis dedos y tres embestidas, caímos juntos y nos estremecimos contra el otro en puro éxtasis.