Cap. 12: "¿Quién eres?"

-¿Qué fue lo que paso?- pregunto la sacerdotisa Hiromi al ver llegar a Inuyasha con Kagome en brazos.

-se ha desmayado- le dijo simplemente. Su mirada estaba oculta por su flequillo, lo que evitaba que cualquiera viera la expresión de dolor y rabia que tenía en ese momento, pero la anciana sacerdotisa ya podía sentirlo por el aura que rodeaba al hanyou.

-¿Qué fue lo que sucedió?- pregunto la mujer de forma amable. Sabía que el hanyou estaba sufriendo, todo su expresión corporal y su aura hablaba de eso. La anciana mujer al no obtener respuesta le indico con un gesto el lugar donde podía dejar a Kagome. Inuyasha asintió sin siquiera mirarla y la dejo con cuidado sobre el futon que había en la esquina.

-ah!-la exclamación de dolor que Kagome hizo que Inuyasha apretara los puños y la dejara apoyada sobre su estomago. Él soltó un gruñido al ver que el Gi estaba teñido de sangre en la espalda.

-la marca de garras se abrió otra vez…- murmuro la anciana mujer acercándose a Kagome y retirando con cuidado la prenda para ver su espalda descubierta- no sé cómo esta chica puede vivir con una marca tan atroz…

-ese malnacido…- dijo Inuyasha en un gruñido- la marco con sus garras… si no hubiera… si no la hubiera marcado… Kagome no estaría así…

-pero ya está marcada…- dijo la mujer mirándolo fijamente- ya no puedes lamentarte por lo que paso… la chica es fuerte… sólo… sólo me preocupan las pesadillas que tiene…- dijo la mujer con un tono angustiado.

-¿Qué pesadillas?- pregunto el mirándola- ¿de qué está hablando?

-cuando la encontré la primera vez sentí una fuerza espiritual sorprendente venir de ella…-explico la mujer mientras le aplicaba a Kagome un ungüento en sus heridas- así como también una energía oscura rodearla…-Inuyasha frunció el ceño y miro las marcas de garras en la espalda de Kagome apretando los puños- estuvo inconsciente bastante tiempo y cada vez que tenia pesadillas gritaba y su herida se abría una y otra vez… pensé en ese momento que si ella no tuviera tanto poder, la energía maligna que la rodeaba la hubiera terminado matándola…-la anciana miro con expresión seria las heridas rojas de Kagome volverse color rosado con el ungüento- pero lo más raro de todo es que después de terminar su pesadilla, abría los ojos llorando y pidiendo olvidar…- Hiromi miro a Inuyasha severamente en ese momento- tú me dijiste que era tu compañera, que nunca la habías forzado y que la amabas y ella también ¿no?

-si- dijo Inuyasha mirándola seriamente.

-entonces no puedo explicarme porque una chica que era feliz pida, con una expresión tan vacía y desamparada olvidar todo su pasado…- Hiromi miro hacia la pared y soltó un suspiro cansado- pensé también después de un tiempo que la estuve observando que ella hizo un contrato con un demonio- Inuyasha la miro con los ojos abiertos a más no poder con expresión incrédula, con intenciones de hablar y antes de que la interrumpiera, la mujer siguió hablando- pero luego pensé que su espíritu no estaba contaminado, se notaria aun si su mente no recuerda su pasado…- agrego la mujer- pero…- Hiromi miro a Inuyasha seriamente otra vez- cada vez que veía a alguien vestido de rojo o le hablaban de algo relacionado con su pasado su mirada cambiaba y sus ojos se perdían en cualquier parte, la oscuridad la rodeaba y sus gritos atormentados asustaban a los aldeanos…- la anciana miro a Kagome con ternura y un toque de tristeza- cada vez que eso pasaba sus heridas se habrían y la oscuridad la rodeaba de tal manera que ni yo podía acercarme a ella… era horrible escuchar sus lamentos… es como si todo el dolor acumulado saliera de un solo golpe y la manera física de verlo era a través de esas marcas…

-yo…- Inuyasha no pudo decir nada. Tenía un nudo enorme en la garganta y sus ojos se habían empañado.

-no soy quien para juzgarte muchacho, se ve que la amas- le dijo la mujer con tranquilidad- pero eso no evita también que hayas cometido errores que la hirieron… en el fondo todos los comentemos- lo consoló – pero si pienso… - dijo tomando aire la mujer y mirando a Kagome- que lo que sea que haya pasado entre ustedes fue demasiado doloroso para ella… tal vez su pobre espíritu no lo pudo contener mas y en su desesperación prefirió olvidarlo para protegerse…- Inuyasha agacho la mirada y apretó la mandíbula para no soltar los sollozos atascados que tenía en la garganta- pero eso no quiere decir que en el fondo de su corazón no te ame…- Inuyasha levanto la mirada y la vio a los ojos y vio sinceridad en ellos. Hiromi le sonrió- cuando llegaste pude ver mas allá de lo que ella mostro a todos… vi en sus ojos un brillo diferente y también la observe de lejos… pude apreciar que aunque ella no lo quisiera o se diera cuenta, te miraba en todo momento y que incluso presentía cuando tú estabas cerca… eso sólo lo puede hacer una mujer enamorada, porque esa conexión se logra cuando hay una amor muy profundo… - la mujer se levanto y camino hacia la salida de la cabaña- la mente puede olvidar muchacho… muchas cosas a lo largo del tiempo… pero el corazón y el cuerpo siempre recuerdan…- Hiromi sonrió con ternura mirando a ambos- si la amas así como dices entonces sabrás darte cuenta que un amor así de grande y fuerte no se olvida nunca, a pesar de que hayan cosas que no permitan que lo tengas presente… esto que les está pasando ahora es una prueba para lo que sienten… busca la manera de que ella recuerde lo que vivieron juntos, de la razón por la que ella te eligió a ti entre miles de personas… y destruye al que la tiene en ese estado, porque te lo digo ahora muchacho- dijo con voz seria y con una nota de tristeza- si esto sigue así no sólo olvidara todo lo que ella es, sino que también la terminara matando… la marca en su espalda es su condena… mientras más tiempo pase así, la marca se expandirá mas y mas, así como también la oscuridad que la rodea, la consumirá y la destruirá…- Hiromi se volteo y movió la esterilla de la puerta- el tiempo está corriendo en su contra…- y sin más la mujer se fue dejando sus palabras gravadas en la mente de Inuyasha.

- "el tiempo está corriendo en su contra"- se repetía una y otra vez en la mente de Inuyasha, causando una profunda ira en su interior- "no voy a dejar que eso pase… primero voy al infierno"- se dijo mirando a Kagome y acariciando su cabeza- no voy a permitir que te pase nada Kagome… no pienso permitir que por mis errores tu pagues las consecuencias… eres lo más hermoso que me ha pasado en la vida…- se inclino y deposito un beso en su mejilla. Al levantarse miro las heridas y sus ojos se oscurecieron, tomo la manta que estaba a los pies de ella y la cubrió hasta el cuello- no voy a permitir que sigas sufriendo por mí y menos por ese bastardo…- soltó un gruñido fiero y apretó los puños con rabia. Kagome suspiro en ese momento e Inuyasha la miro sin poder evitar una sonrisa al ver su expresión calmada- eres lo más valioso que tengo koibito

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En otro lugar…

-Kanami- la aludida miro a su señor y se arrodillo cuando este se acerco a ella- ¿Qué fue lo que te ordene que hicieras?- pregunto en un tono tranquilo.

-que vigilara a la Miko- dijo con seguridad.

-¿y que mas?- le dijo él con voz siniestra.

-que no permitiera que el hanyou se acercara a ella- Kanami sintió la energía maligna de su señor aumentar y temió por su vida cuando éste, a paso lento, comenzó a acercarse a ella.

-y entonces ¿Por qué permitiste que ese sucio hanyou volviera a marcarla?- Kanami salió disparada contra la pared y escupió sangre cuando intento respirar otra vez, pero le fue impedido, ya que su garganta estaba siendo oprimida por el poder de su señor.

-yo…yo…- Kanami intentaba por todos los medios escapar de su señor, aun cuando sabía que era inútil intentarlo.

-¿tú qué?- dijo apretando con más fuerza.

-sentí…la… presencia… de… la… joya… que… falta… para… liberarlo…- Kiyoshi miro a su sirva y la soltó azotándola contra el suelo. Ella al verse liberada comenzó a tomar aire con desesperación.

-¿dónde está?- pregunto sin más mirando con odio desmedido a Kanami.

-en donde estaba el monte de las animas… seguí la presencia por días… la energía espiritual de Kagome sama no me permitía sentirla… cuando encontré las vibraciones... las seguí sin dudarlo… mi señor…- dijo con la voz rasposa y lo mas rápido que pudo. Sabia como era su señor, no dudaría en matarla si él así lo quería- no creí que el hanyou se acercaría tanto a ella… Kagome sama lo había alejado todo el tiempo y pensé que…

-¡TU DEBER NO ES PENSAR!- grito Kiyoshi enfurecido. Todo el lugar comenzó a temblar por la ira del príncipe de las tinieblas. Kanami sintió como su cuerpo poco a poco comenzaba a fragmentarse- te ordene que vigilaras a la Miko y que impidieras cualquier acercamiento entre ellos… ¿sabes lo que les pasa a los que no cumplen las ordenes?

-deben morir- dijo ella viendo como poco a poco sus brazos se partían en pedazos- pero aun le puedo servir, mi señor…- dijo desesperada- Kagome sama sigue bajo el efecto de las garras… esta vulnerable otra vez y es mas fácil manejarla… -sus brazos se partieron en miles de pedazos y ella comenzó a desesperarse más- con el ultimo acontecimiento es mas fácil manejar sus recuerdos… puedo hacer que sus emociones sean más fuertes y pueda liberarlo, mi señor… ella es débil con los niños…

-está bien Kanami- Kiyoshi sonrió de manera sádica y con un soplido regenero el cuerpo de su sirvienta- esta es tu última oportunidad… recuerda que una vez ya me fallaste- Kanami asintió con el corazón en un puño- no volveré a ser generoso contigo…

-lo sé, mi señor…- dijo inclinándose ante su amo- haré que Kagome sama le ayude…

-lárgate de aquí- le dijo como orden- la pequeña Miko está a punto de despertar… no queremos que ella se sienta sola, ¿no es así?- le dijo de forma burlona a Kanami que desapareció de inmediato sin contestar a la pregunta- que grosera- dijo fingiendo indignación- uno le salva la vida y ella se va sin contestar una simple pregunta…

-ya sabe como es, mi señor…- dijo la voz de una mujer en la lejanía- las chicas como ella son maleducadas de nacimiento…

-creo que es hora de que hagas tu entrada bruja, no te rescate del infierno para que te quedaras aquí siempre…- Kiyoshi miro a la mujer de cabello negro de forma fría- si haces bien tu papel, seguirás con esa apariencia y vida eterna…

-lo sé, mi señor… además- le dijo con voz malvada- Inuyasha y Kagome tienen una deuda conmigo desde hace mucho tiempo…

-recuerda tu lugar bruja- dijo Kiyoshi mirándola con los ojos rojos, advirtiéndole- no le harás nada a la Miko… tu deber es aniquilar al hanyou…

-y así lo hare… pero… la forma más fácil de que el hanyou se vuelva débil, es que su linda Miko sufra, sólo así podre llevar a cabo mi venganza…

-mas te vale no dañarla demasiado… ella es parte de mi plan- le dijo amenazadoramente.

-sí, mi señor- y la mujer desapareció así como había llegado.

-te tendré vigilado…- murmuro a la nada- no dejare que mi pequeña Kagome salga lastimada…

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-por favor Kagome…- pedía Inuyasha acariciando la frente de su amada- despierta…

-¿no se ha despertado desde que me fui?- pregunto Hiromi mirando al hanyou, mientras ella preparaba un brebaje.

-solo se ha movido un par de veces y ha murmurado incoherencias, pero no ha abierto los ojos…- Inuyasha fijo su vista en Kagome que respiraba entrecortadamente.

-esto es raro… ella no tardaba tanto en despertar en sus crisis anteriores- dijo la mujer mirando concentrada hacia lo que hacía- ¿Qué hacían mientras a ella le paso eso?- Inuyasha se sonrojo sin poder evitarlo y evadió la inquisidora mirada de la mujer- ¿y?

-estábamos los dos, juntos- dijo avergonzado, sin saber que mas agregar para saciar la curiosidad de la anciana.

-¿haciendo qué?- pregunto la mujer. Sabía que era lo que ambos estuvieron haciendo, las mejillas rojas de Inuyasha le daban una gran pista, además de que él en ningún momento era capaz de mirarla a los ojos, solo quería incomodarlo para que no se impacientara con el estado de Kagome.

-estábamos… muy juntos- le dijo simplemente aun más rojo. La anciana se puso a reír y el hanyou la miro molesto.

-lo siento muchacho- le dijo simplemente la mujer- pero no deberías sentirte avergonzado por hacer algo que es normal entre compañeros…

-¡keh!- dijo simplemente un poco más calmado.

-que…-murmuro Kagome un poco desorientada. Inuyasha la miro y sonrió al verla parpadear y le acaricio la cabeza.

-ya estás bien Kagome… ya nada te va a pasar- le dijo dulcemente. La miro con todo el amor del mundo que era capaz de reflejar en sus ojos.

-ya estas despierta querida- dijo Hiromi mirando a Kagome como si fuera su hija.

-yo…- Kagome los miro a ambos asustada y fue en ese momento que Inuyasha presintió que algo no iba bien- ¿Dónde estoy?

-en la cabaña de la sacerdotisa Hiromi- dijo Inuyasha temiéndose lo que Kagome le iba a decir. Sintió su corazón en un puño cuando ella lo miro a los ojos aun mas asustada.

-¿Quién eres tú?- le pregunto atemorizada con voz de niña pequeña.

-Kagome…- dijo Inuyasha acariciando su cara.

-¿quién eres?- dijo atemorizada y levantándose bruscamente del futon-¿Quién eres?

CONTINUARA…