Los personajes no me pertenecen, sólo la historia, que se me ocurrió con la canción Pyramid de Charice.

-Advertencias: AU, Lemon.


Pyramid.

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Pirámide, la hemos construido en una roca sólida

Siento como si el cielo estuviera a nuestro alcance.

Juntos en la cima, como una pirámide.

E incluso cuando el viento esté soplando,

Nunca caeremos, sólo seguiremos adelante…

Siempre permaneceremos ahí.

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Estaba tumbada en mi cama mientras Edward me acariciaba con sus fríos dedos mi cabello.

Suspiré.

Levanté a cabeza y le miré a los ojos.

—Me voy a quedar dormida si sigues así. —Susurré.

Edward sonrió, consiguiendo que mi corazón latiese más rápido. Me levanté un poco hasta que mi cara quedó a la altura de la suya. Acaricié con mis temblorosos dedos su perfecta y fría cara.

Estaba tan enamorada de él.

Su cara se acercó a la mía, rozando sus labios con los míos.

Los juntó lentamente, os saboreé mientras dirigía mis manos a su cabello, acercándolo hacia mí. Su cuerpo quedó encima del mío, podía sentir cada parte de su cuerpo con la mía.

Empecé a excitarme.

Edward mordió mis labios, atrapando el inferior y mordiéndolo mientras acariciaba su pétrea espalda, era el cielo.

Cada vez me emocionaba al pensar en que algún día, sería vampira y podría estar con él para siempre.

Me extrañó que sus manos se colocasen en mi cintura y me colocasen de una manera, que su pelvis quedaba con la mía, sabía perfectamente que iba a decirme algo malo, o bien me iba a pedir algo.

—Edward… —Gemí. — ¿Qué pasa?

— ¿Tiene que pasar algo para que quiera besarte? —Contestó mientras besaba mi cuello.

—No, pero te recuerdo que la humana de hormonas desatadas soy yo, no tú. —Dije mientras sentía como se separaba un poco y me miraba fijamente, empecé a ponerme nerviosa.

Suspiró y se sentó en la cama, dándome la espalda.

Le abracé por detrás, inspirando su olor mientras cerraba los ojos. Sabía perfectamente que Victoria venía a por mí, que todos estaban alertas y que Edward estaba dejando de comer únicamente por no dejarme sola.

—Edward…

—Me voy. —Susurró.

Mi corazón se paró.

— ¿Q-qué?

—Tranquila Bella, no te voy a dejar. —Dijo dándose la vuelta y sonriéndome tristemente.

—Ay… Dios, menos mal, creí que me iba a morir. —Susurré mientras sentía como la sangre volvía a mi cabeza.

Sonrió.

—Mi familia y yo vamos a ir a buscarlo, plantarles caras antes de que sean más, te quedarás en mi casa, ya que Charlie se va de pesca la semana entera, no estarás sola.

—Pero… —Dije intentando no tartamudear. — ¿No voy a estar sola si os vais todos?

—Claro que no, Bella. —Sus labios rozaron los míos. —Se quedará Carlisle contigo.

— ¿Carlisle? —Pregunté frunciendo el ceño.

—Sí, si te pasa algo, sabrá cuidarte, recuerda que yo no soy médico. —Sonrió tristemente.

Parpadeé varias veces mientras un rayo de sol, se colaba por la ventana y le daba directamente en la cara Edward, produciendo que miles de cristalitos brillasen, me quedé embobada mirándolo mientras pensaba en lo afortunada que era de estar con él.

Me imaginé estar sin Edward una semana…

Era cómo plantearme estar sin respirar una semana, seguramente la familia Cullen ya estaba cansada de cuidarme, no los culpaba, al revés, los entendía perfectamente.

—Edward… No quiero ser el bebé de la familia. —Susurré.

—Bella, mi amor, no lo eres. —Sus frías manos envolvieron mi cara. —Alice ya ha hablado con Charlie, todo está arreglado.

—Me siento algo extraña. —Suspiré. —Sabes que te voy a echar de menos.

Suspiró.

—Me voy mañana, podemos aprovechar lo que queda de día. —Sonrió. —Pero antes haz tu maleta y la llevamos a mi casa.

Asentí.

Edward sacó la vieja maleta que había debajo de mi cama de color azul oscura. Edward me ayudó a guardar dos pantalones, faldas, camisetas, sudaderas, calcetines, zapatos… Excepto la ropa interior.

Yo me reí.

—Vamos Edward, no te va a comer. —Dije divertida.

Después de que hiciésemos la maleta, cerramos todas las ventanas y las puertas y nos montamos en el volvo de Edward. Durante el viaje, yo sólo miraba el paisaje verde y salvaje que ocupaba todo.

Pude divisar a unos metros su casa.

Cuando llegamos, Edward cogió la maleta y con la otra, agarró mi mano que estaba con un guante. Pleno invierno y con personas frías…

Suspiré.

Cuando entramos, todos los Cullen aparecieron sonriendo y saludándome.

— ¡Bella! —Gimió Alice abrazándome y levantándome del suelo, me pregunté de dónde había salido.

—Alice-e. —Dije sonriendo.

Después de que me separase de ella, Emmett entró con una gran sonrisa.

Sus grandes manos me rodearon, me levantaron y me dio tantas vueltas que aparte de estar despeinada, sentía la comida en la boca, todo a mí alrededor empezó a moverse. Edward gruñó a Emmett, que se limitó a sonreír.

Jasper y Rosalie se limitaron a sonreírme.

Por la puerta, entró Esme.

Su aroma y su sonrisa me cautivaban, hasta tal extremo que me preocupaba. Me abrazó maternalmente y me sonrió.

— ¿Qué tal, Bella?

—Bien, gracias.

—Ya te contó…

—Sí. —Interrumpí a Esme. —Ya me lo contó Edward, supongo que Carlisle se lo tomó… algo mal.

—No Bella, eres de la familia, ya lo sabes. —Dijo sonriendo.

Únicamente pude sonreír por no llorar… Podía sentir cómo Rosalie me miraba fijamente, Edward estaría escuchando todos sus pensamientos y la ignoraba, práctica.

La voz de Edward me sacó de mis cavilaciones.

— ¿Dónde está Carlisle?

—Aquí.

Miré hacia donde venía la voz.

Tenía que admitir que mi suegro era impresionante. Su pelo rubio parecía brillar cuando pasó por la ventana abierta. Su cara tenía millones de diamantes, brillando y haciendo que me incomodase ante tanta belleza, pude capar su olor a menta fresca.

Me miró fijamente con esa sonrisa paterna que tanto me gustaba, me tranquilizaba.

Pasó hasta ponerse al lado de Esme.

Seguí cada uno de sus movimientos, maravillándome de su esplendor.

—Yo estaré contigo Bella. —Dijo tiernamente.

A veces, me alegraba de verdad que Edward no pudiese leerme la mente, seguramente se preguntaría por qué me quedaba colgada cada vez que veía a Carlisle, y seguramente, sólo podría decirle ¨es un vampiro¨ efectos vampiros.

—Hm… Gracias. —Dije apoyándome contra el pecho de Edward.

Noté como empezaba a sonrojarme y a sentir cómo mi corazón latía más fuerte contra mi pecho, sin saber por qué, empecé a tener vergüenza de estar allí y de que me mirase tan fijamente.

—Bella… No tienes por qué estar así, ya sabes que eres de la familia. —Dijo Alice a mi lado.

Me asusté y me alejé un paso al ver que se había colocado a mi lado.

—Alice… No me des esos sustos, por favor.

—Perdón. —Gritó colocándose al lado de Jasper, que permanecía serio.

Edward se aclaró la garganta y me miró mientras yo mantenía la vista fija en Carlisle.

—Vamos, pongamos esto en mi cuarto y demos después un paso. —Susurró.

—Claro. —Susurré apartando la mirada de Carlisle.

Nos despedimos y subimos las escaleras mientras los demás Cullen desaparecían. Noté que alguien me miraba, al girarme, no había nadie.

Me extrañé.


Esta canción es preciosa, me la puso mi hermana en el móvil y me encantó, primero pensé en hacerla con Edward, pero siempre quise hacer una historia con Carlisle, así que aquí está jaja. (La traducción de la canción, me ayudó mi hermana xD)

Espero que me puedan dejar un comentario por esto=)