Los personajes le pertenecen a la señora meyer…les aseguro que ella no se divirtió tanto como yo.

Esta historia es clasificación M tiene fuerte lenguaje y contenido sexual explicito, si esto hiere tú sensibilidad, no leas.

A mis lectoras gracias.

A la gente que deja comentarios…gracias ¡me encantan!

En este capítulo….no hay palabras.

EL CAOS HA LLEGADO, SOSTENGANSE…Y TOMEN UN VINITO…A SOLAS.

EL LÍMITE DEL CAOS

SALVAJE.

Cuando Peter tenía diez años de edad supo dos cosas básicas en su vida, la primera era que quería estudiar literatura y la otra era que definitivamente las chicas no serían su preocupación.

Un día su madre lo llevo a ver Sensatez y Sentimiento y casi muere cuando Alan Rickman que interpretaba al coronel Brandon aparece en pantalla, no supo cual de los dos lo cautivo más, aquel que tenía una voz profunda o el personaje enamorado en silencio de la no muy inteligente Marianne. Se obsesionó con la película y le rogó a su mamá que le comprará el libro. Nadie entendía como el muy larguirucho niño Sullivan hijo de un capitán del ejercito prefería leer libros románticos en ves de estar obsesionado con las armas y con los juegos de muchachos. Poco a poco se adentró en otro tipo de libros de Jane austen, Emma fue su siguiente y después el muy impresionante Orgullo y prejuicio. Todos se asustaron cuando lo oyeron gritar en su casa; el motivo fue el momento cuando el señor Darcy le pide matrimonio a Lizzy y ésta, al que él creyó la mujer más tonta del mundo le dijo que no, pero al final en aquella escena cuando ella finalmente le confiesa su amor, Peter saltó por toda la casa gritando ¡finalmente! ¡Finalmente! Aun así su amor secreto por el coronel Brandon sería insustituible. Cuando fue un adolescente todos sus amores secretos era guiados por aquellos hombres que poblaban su ya muy poblada biblioteca; su gran error fue declarársele al capitán del equipo de natación quien lo golpeó en los casilleros hasta dejarlo sin sentido. Pero esto nunca hizo que Peter claudicara de suspirar por aquellos hombres que poblaban sus sueños de niño tonto y romántico. Cuando finalmente acepto que era homosexual supo que tendría que pelear toda su vida para defenderse de todos los prejuicios y estúpidos miedos que lo rodeaban. Toda su adolescencia fue una lucha para lograr que lo aceptaran y para lograr aunque fuera una vez ver consolidados sus sueños de ver un amor que rompiera todos los esquemas. Su cuarto estaba lleno de póster de actores, cantantes y demás galanes variopintos que lo hacían suspirar. Nunca, ni en sus más terribles épocas cuando todos lo rechazaban dejo de soñar con un amor incendiario aunque no fuese vivido por él. Creía, creía firmemente en que en medio del cínico mundo en que vivía, él vería con sus ojos un amor que confirmaría que Jane, Emily y toda esa pandilla de mujeres locas y geniales no estaban en pleno delirio, el creía que vería con sus ojos un hombre y una mujer que harían que todo a su alrededor fuera llamas y locura. Fue así que cuando vio los ojos verdes, maravillosos, temibles, fríos y dolientes de Edward Cullen mirando a Bella Swan herida y llorando como una niña asustada casi se muere de la emoción.

Edward se quedo pasmado cuando el chico le abrió la puerta.

La quijada de Peter casi le llega al suelo.

Bella los miraba a ambos como si el mundo se fuera a caer.

En una milésima de segundo el silencio reinó en aquel apartamento, el temible hombre de las nieves puso su expresión de furia, pero todo se fue a la mierda cuando vio el rostro de su nena golpeado y como un rayo entró sin medir las consecuencias y que dos hombres estaban en el apartamento de su mujer a la medianoche. Gritó con voz de trueno.

- ¿Qué diablos?

Todos saltaron de terror.

- ¿Quién te hizo esto mi amor? - llegó a ella y se arrodillo frente a su rostro y empezó a besarla como un niño asustado, el extraño gemido de desamparo que sólo ella había escuchado salió de su pecho - ¡ustedes!- quería golpear a alguien.

- ¡No! Edward, ellos son mis amigos.

Peter estaba congelado, pero por dentro gritaba Oh Por Dios, Por Dios, Por Dios.

Tan sólo Carlo fue capaz de contestar.

- La asaltaron hace como tres horas llegando aquí.

El puño de hierro de Edward golpeó la mesa, las lagrimas de Bella empezaron a fluir, no había llorado en todo el proceso tan sólo tenía la voz del hombre que gritaba ¿la mato matt? ¿La mato? El sonido del llanto de Isabella swan, era para él el sonido de todas las maldita voces de su pasado diciéndole sueña idiota…sueña…jamás serás feliz.

- Mi dulce niña - y volvió a besarla como si de eso dependiera su cordura.

- Los hombres la golpearon, le robaron su auto, y todo lo demás.

Ella hacia pucheros.

- Me robaron todo, todo…me golpearon, los celulares, el portátil que me había dado mi papá, mi tesis, todo los archivos de la empresa, ¡lo siento baby!

Oh por Dios, oh por Dios…eran las únicas palabras que Peter repetía en su mente.

- ¡Me importa una mierda todo! ¿Crees que me importan unos putos papeles? Tú sólo tú… ¿Te hicieron algo más?- preguntó con terror.

Bella no entendía…oh no, no, no.

- Sólo me golpearon Edward ¿la mato matt? ¿La mato?

El rugido de animal herido brotó de su pecho…era como si la hoja de una cuchilla lo rasgara de un tajo.

- Algunas personas la socorrieron y llamaron a la policía, fue llevada al hospital y allí la curaron y le tomaron declaración, después nos llamó para que la recogieran, somos Carlo y Peter amigos de Bella.

En medio de la furia no los había reconocido, el chico larguirucho que lo miraba con ojos de conejo asustado fue el que reconoció primero su amigo de la universidad y el otro debe ser su novio. Apretó sus puños.

- ¿Por qué no me llamaste a mi?

Bella se limpiaba las lágrimas, no sabía que era más asustador, que sus dos amigos supieran sobre su relación con Edward Cullen o que él la mirara furioso y aterrado por no haber sido el primero en llamar.

- No quería molestar Edward.

El rugido se hizo metálico e implacable. Miró a los dos muchachos en frente...no, no era razonable.

- ¡Fuera!

- Edward por favor.

- ¡Fuera! Quiero estar contigo a solas

Carlo agarró del brazo a su novio, él comprendía lo que allí ocurría, pero Peter estaba clavado en el piso.

- Vamonos Peter- pero Peter no se movió, Carlo fue a la mejilla de la chica y le dio un besito - mañana te llamamos bebé…te amamos - arrastró a Peter por todo el apartamento y finalmente el chico dijo:

- Oh mi Dios, Oh mi Dios…Bella, Bella…Oh mi Dios.

Cuando finalmente estuvo a solas con ella, como un loco desesperado la abrazó sin medir que aquel abrazo la lastimaba, ella se quejó levemente.

- ¡Perdón! ¡Perdón! - agarró su carita con sus manos - no me hagas esto Isabella Swan, no te atrevas…yo…yo…debiste llamarme a mi ¡con un demonio! ¿Qué hubiera sido de mi si te hubiese pasado algo malo? Moriría...moriría.

- Baby no fue mucho…un golpe y nada más y dos o tres vidrios en mi brazo eso es todo.

- ¿Todo? ¿Todo? Nada…nada…nadie…te toca…Tú sangre es mi sangre y tú dolor es mi dolor… ¿no te das cuenta?

- Fui una tonta, no debí resistirme…

Edward palideció...

- ¿Te resististe al maldito asalto?

- Yo…yo no quería que me robaran Edward, mi tesis, el trabajo…todo.

Por tercera vez en su vida tenía miedo, su madre y su hija lo habían enfrentado a la sensación de la absoluta impotencia, pero ahora era como si ambas no tuvieran la menor importancia. Era como si en ese momento viniera un maldito ejercito y le apuntara para decirle CULPABLE.

- Nada es más importante que tú vida Isabella…nada, el coche yo te compró otro…tú tesis…la vuelves a escribir…y el puto trabajo que se vaya a la mierda- descansó su cabeza en su regazo, allí en ese momento, no era ella la que necesitaba ayuda, no…no era dueño de nada, un momento fugaz y su oportunidad de reconciliación con el mundo se habría ido, el infierno total instalado en su vida…la soledad y la muerte.

Bella le acarició su precioso cabello rebelde.

- Voy a estar bien baby…no fue nada - pero le dolía la cabeza y el brazo, trató de no quejarse pero los pequeños pellizcos de los puntos de sutura le molestaban - estoy cansada Edward, muy cansada. Él se paró y la tomó con cuidado para llevarla a la habitación.

- Ven...yo te llevó a la cama - la cargó como a una niña pequeña, ella se dejó llevar y lo tomó de su camisa fuertemente y puso su cabeza sobre su pecho.

- Lo siento por no haberte llamado primero.

- No lo vuelvas a hacer… ¡nunca!

- Si señor.

Le quitó los zapatos, desabrochó su falda y le quitó la blusa con sumo cuidado, pero los aguijones del dolor la hicieron quejarse.

- ¿Te duele mucho?

- Un poco.

- Voy a llamar al doctor Green.

- No baby, ya los médicos me dieron medicamentos contra el dolor…yo sólo quiero que tú estés aquí conmigo ¿me ayudas a ponerme mi camiseta? Por favor.

Con sumo cuidado se la colocó y termino de quitarle la falda. Cuando ella ya estaba lista se acostó sobre su almohada.

- Mi pobre gatito...no le he dado de comer ¡Darcy! bebé - lo llamó.

- No te preocupes yo le doy de comer.

Ella le sonrió como una niña.

- Vaya señor Cullen…que amable es usted.

- Soy el señor amabilidad Swan.

- Lo eres…sólo para mí- y cayó en un sueño profundo.

Cuando se percató que estaba dormida, el rostro del demonio se presentó en su cara…quería matar a alguien…explotar el mundo.

La oyó quejarse en sueños, oyó como llamaba a su papá y oyó como lo llamaba a él, escuchó el no por favor…no por favor y era como si le enterraran mil cuchillos. En algún momento puso su cabeza sobre el pecho de ella y escuchó su corazón latir.

En ese sonido estaba todo:

Su vida.

Su cordura.

Su paz.

Su momento de tranquilidad.

En ese corazón se resumía todo lo que él era, ese corazón lo ataba al mundo…lo reconciliaba con Dios. Aún así la rabia crecía en olas ardientes, tenía rabia contra todos y contra todo, pero sobre todo tenia rabia contra él mismo.

Él no era nada…todo su ego, su prepotencia, su arrogancia, su mundo de hielo, su castillo ubicado en lo alto de la montaña, su poder…no era nada…allí estaba ella, con su carita hinchada, su brazo punzando y el maldito mundo hiriéndola y él no la podía proteger. Todo se resumía en la sangre que manchaba su blusa.

Un día se paró frente a todos y se juro que nadie lo podía tocar, un día se juro que en su vida no existiría el azar…él controlaría a todos y a todo…él era el dueño del universo, pero nada de eso era verdad…el quejido de dolor de Isabella Swan derrumbaba su imperio de naipes, y allí estaba él dependiendo como un titán abrazando un lirio.

A las dos de la mañana, cuando estaba seguro de que ella no lo escuchaba, tomó su celular y llamó a quien debía llamar.

- Seth - su voz era dura como la roca.

El hombre contestó con voz de dormir; sabía muy bien que no podía dejar por alto la llamada de aquel hombre.

- Señor Cullen.

- Levántese…quiero que ponga a todos sus hombres en marcha.

- ¿Señor? Son las dos de la mañana.

- Me importa un carajo, le pagó el doble si es preciso.

- Si señor.

- Quiero que filtre una información de la policía, hoy le robaron a mi secretaria y quiero saber quien fue.

- Eso es ilegal, no puedo entrar a los registros de la policía.

- Si, si puede, no sea escrupuloso conmigo Seth, hemos hecho cosas peores…usted tiene contactos con todo…le daré los registros del auto, éste tiene un chip de seguridad, el celular puede ser rastreado, quiero que se ponga en contacto con los que desmantelan autos y le digan quienes lo robaron, quiero que los busque…son tres malditos ladrones, quiero sus nombres, quiero saber donde viven, quiero saber que hacen, que comen, donde duermen, quiero saber el nombre de sus familias, quiero saberlo todo ¡ahora!.

- Como usted diga señor, pero debo decirle que esto no será de un día para otro, me tardaré por lo menos una semana, la red de ladrones de autos no es algo que se pueda subestimar ellos responde a otro tipo de gente, mafia, vendedores de drogas…asesinos.

- No me importa.

- ¿Puedo preguntar que hará señor?

- No, no puede- y colgó.

Bella despertó a las seis de la mañana, su cuerpo parecía haber mantenido una lucha toda la noche con un monstruo fantasma, estaba cansada y el rostro le dolía más de lo usual. Abrió los ojos y lo primero que vio fue a Edward mirándola de manera oscura y triste. Estaba sentado en la pequeña silla del tocador, su rostro anguloso y perfecto parecía cincelado en piedra, era como presenciar un hombre que estaba a punto de recibir una sentencia de muerte.

- Hola.

- Hola… ¿estuviste aquí toda la noche?

- Yo soy el guardián de tus sueños Isabella.

- No era necesario Baby.

- Es.- su contestación fue seca y cortante.

Trato de levantarse, pero las punzadas del dolor llegaron a ella. Edward corrió y le beso la frente casi de manera religiosa.

- ¿A dónde crees que vas?

- Voy a bañarme, tengo que trabajar, tú sabes mi jefe…- Bella trató de hacer una broma, pero el no sonrió.

- No.

- Pero...

- No- la beso con rabia- No, tú te quedas aquí…contrate una enfermera, ya viene.

- ¡Edward! ¿Una enfermera? Pero si no fue nada…

- No.

- Yo no estoy tan mal, ya estoy bien, puedo ir a trabajar.

- Dije que no.

- ¿No me permites ni discutirlo?

- No.

- ¿El no es tú palabra favorita hoy?

- Exacto.

A pesar del dolor y de la incomodidad, Bella puso ojitos de corderito triste e hizo un mohín tierno. Él sabía lo que ella tramaba, pero lastimosamente la ira que se había concentrado en la noche continuaba a ráfagas de fuego.

- No, ni te atrevas, te robaron, te golpearon - lo decía lentamente, era su manera para que su furia fuera como una fogata que necesitaba alimento - te quedas aquí.

- ¿Qué pasara si no me ven llegar?

- No pasara nada, yo soy el dueño.

- Angela Y lauren.

- Me importan un carajo.

- ¡Edward! Pero a mi si, al menos Ángela es mi amiga, la llamaré y le diré que estoy enfermita.

- Esta bien…pero nada de moverte de aquí.

- Si general.

- No entiendo Isabella Swan, te golpean, te roban y haces bromas- el lo dijo de manera triste.

- Baby es lo único que puedo hacer.

Ojala yo fuera como tú…pero no puedo…yo quiero atacar…golpear…y castigar…me duele el sólo hecho de fingir comodidad.

La enfermera llegó a las siete de la mañana, después de que Edward se fue. Su despedida fue seca y brumosa. Un simple adiós y se marchó.

Ese día parecía que la compañía Cullen C.O. iba a estallar.

Había llegado a su apartamento y por poco patea a su perro.

No recibió el desayuno que Carmen le sirvió.

Amenazó con despedir a hombre de los estacionamientos sólo porque no fue lo suficientemente rápido para agarrar las llaves.

Le gritó a Lauren por unos papeles.

Regaño a Angela por no comunicarlo con un socio que no estaba en la ciudad.

Bajo a nómina, cosa que casi mata de susto a todos los de esa división y mandó de nuevo hacer las revisiones fiscales.

Fue a publicidad y le dijo a Cooper que la nueva campaña era una porquería.

Todos en el reino huían, el rey estaba a punto de estallar la tercera guerra mundial y no dejar sobrevivientes.

A las tres de la tarde llegó su padre, que al verlo casi grita. Su hijo estaba sentado en la oficina con las manos en su cabello y con la mirada de animal enjaulado.

- ¿Qué pasa? Emmet me llamó y me dijo que estabas con un humor de los mil demonios, ayer no estabas así.

Levanto sus ojos y lo miró de manera déspota.

- Ayer fue ayer.

- ¿Qué ocurrió?

- No te importa.

Carlisle lo intuía, sabía que últimamente los cambios de humor de su hijo se debían a Isabella Swan, ella era el sol y él giraba como si fuera un planeta mediocre que dependía de su luz.

- ¿Dónde está tú secretaria? Necesito un favor sobre los jubilados, se va a hacer una reunión y necesito contactarme con ellos.

- Dile a la señorita Weber, Swan no puede.

- Edward...

- No puede - La vena de su cuello sobresalía y las venas de sus manos parecían como si estuvieran esculpidas a piedra.

- Le preguntaré a Angela.

A los pocos minutos entró, la chica estaba enferma eso es… ¿será grave?

Vio a su padre con su gesto de condescendencia y lo odio por eso.

- No te atrevas…

- ¿Qué paso?

- No.

Se acercó a su hijo y trató de ponerle la mano en su hombro como signo de ternura, pero él se apartó de manera brusca.

- Si no te importa quiero que te largues.

- Puedes hablar conmigo.

- No, no quiero… ¡vete!

- Edward hijo por favor.

- ¡Lárgate!

- Voy a llamar a tú madre.

-¡No!

- No quiero que sufras Edward, ya no más, ella debe saberlo.

- No, no, no, no, no…he estado durante 14 años de mi vida consumiéndome solo, no quiero a nadie cerca, no quiero a nadie…a nadie…sólo quiero a Isabella Swan aquí, el resto me importa un maldito rábano.

- Esa obsesión por esa chica te va a matar.

Se acercó a su padre con furia.

- Eso es lo que quiero ¡Estoy demente! ¡Fuera!

Carlisle respiró profundo.

- Yo quiero estar en tú vida Edward, eres mi hijo y te amo…yo quiero que sepas eso - su voz se quebró, pero Edward miraba hacia la ciudad, miraba hacia las calles, miraba hacia el horizonte…el mundo conspiraba contra él para quitarle lo único que lo hacía sentir vivo… en ese momento era un león y quería cazar.

Xxx

No le dijo a su papá lo que pasó, sabía que su viejo viajaría desde el otro lado del país sólo para verla, no quería ver la cara de culpa de Charlie Swan, quien siempre creyó que su hija era un ser frágil a la que siempre había que proteger. Ángela la llamó y le preguntó si podía ir a verla y le mintió, le dijo que iba a visitar a alguien a New Jersey, Stella también la llamó con su muy acostumbrado melodrama y le dijo lo mismo, cosa que a Stella le pareció extraño, nunca Bella había mencionado que tenía un amigo en esa ciudad. El que si se presentó en su casa al medio día fue Peter, quien se sintió incomodo con la enfermera que lo miraba de arriba abajo.

Le juró a Carlo que no iba a preguntar nada… ¡diablos! Pero le dolía la lengua y no había pegado un ojo en toda la noche, no sólo por la preocupación por Bella, sino porque se moría, agonizaba literalmente por preguntar que hacía Edward Cullen en su apartamento besándola como un reo a punto de ir a la horca y que veía por última vez el amor de su vida ¡el amor de su vida! Eso era la traducción exacta de aquello ojos verdes.

- ¿Cómo estas cariño?

Bella contestó con timidez, sabía la agonía curiosa que debía consumir a su amigo.

- Bien, ya casi no me duele.

- Carlo viene más tarde, te mando lasaña, te va a fascinar… ¿Quién es la tronchatoro? – preguntó sobre la enfermera.

- Es una enfermera…él la mando a traer.

Peter trató de parecer inocente, pero tenía un gesto de abogado de la parte acusatoria.

- ¿Él?

Bella sonrió con dulzura, Peter era un loquito maravilloso, su pequeño peluche tierno, su mejor amigo en el mundo.

- Vamos Peter, te mueres por preguntar - se acercó a su oído - Edward cosa rica Cullen.

Peter respiró profundamente como si al fin viniera a él el oxigeno, gritó para taparse después la boca, corrió a la puerta de la habitación de la chica y la cerró.

- Oh por Dios ¡Por Dios! ¡Por Dios! Bella, casi me da un infarto… ¿Cómo te atreves a no decirme nada Isabella Swan?...yo soy tu amiga, al menos debiste prepararme para ese impacto visual, Wow…en serio Isa - ahora estaba serio y realmente preocupado- ¿Edward Cullen? ¿Desde cuando?...yo se que tú estabas enamorada de él, pero y ¿él?

Bella no sabía que contestar ¿Esta Edward enamorado de mi? O ¿Sólo represento algo exótico en su vida?

- Es algo complicado Peter.

- Me gusta lo complicado…Bella…no omitas nada, nada.

- Peter mi amor…sólo pasó…es...

El muchacho se paró ofendido, hizo su muy particular gesto de primadota.

- ¿No confías en mi Isabella Swan? Me ofendes…no diré nada, soy una tumba - se llevó su mano a la boca e hizo un gesto gracioso imitando cerrar su boca con una llave.

La chica lo miró con resignación y por primera vez se atrevió a contarle a alguien ese dulce, aterrador y misterioso secreto llamado Edward Cullen.

Habló sobre las Vegas y Brasil. Le contó sobre aquella noche en que creyéndolo muerto él llegó a su casa y ella dio gracias a todos los cielos porque él estaba parado frente a su puerta, contó como cada beso y palabra de él la llenaban de terror y excitación, le contó como era estar enfrentada a él cada día y no pensar que en algún momento ella se iba a despertar llorando al darse cuenta que todo era un sueño. Le contó sobre la profunda conmoción que él le provocaba con su voz, con su perfume, con su aliento de fuego sobre ella, le contó de cómo su piel ardía en llamaradas con sólo intuir su presencia a varios metros de ella, habló sobre el frenesí salvaje de ver sus ojos cuando una caricia pequeña se deslizaba en algún momento y la sorprendía en sus ensoñaciones que ahora sólo él ocupaba. Le contó como ella estaba intoxicada de él, le contó como el a veces era desesperante y aterrador con su deseo de control y poder sobre ella, contó sobre el niño tierno y juguetón que la hacía reír con sus torpeza al tratar de bajar de su pedestal de hielo, como a veces lo veía en su apartamento tratando de tener una conversación con ella y él se mostraba tímido y ansioso por agradar, contó como él era magnifico lector y chico curioso sobre todo con lo que ella podía ofrecer con todo sus libros y su música.

- Oh Dios Bella…he muerto…he muerto.

Mas Bella no contó sobre la obsesión erótica que él le producía, no le habló sobre el buen maestro y señor del placer que él era. No le contó sobre los juguetes diabólicos y sobre el lenguaje perverso y profano que a veces salía por su boca….oh su boca capaz de producirle una incertidumbre y ponerla al borde del vértigo y del delirio. No le contó sobre la sensación de su boca sobre su boca, sobre su sexo, sobre su piel, no dijo como aquel día en que lo acarició de esa manera tan impúdica y divina ella no durmió casi durante dos días porque sus manos le hormigueaban, como al sentir su enorme y perfecto animal erguido ella creyó que era como un rompecabezas a la que le faltaba una pieza y no veía la hora en que él estuviera dentro de ella para sentirse completa. No dijo como su lengua dentro de su sexo era la definición precisa de paraíso, como se despertaba en las noches gritando de placer, pues su cuerpo tenía memoria de los orgasmos múltiples que él le había provocado y como horas después las replicas de estos aún continuaban estremeciéndola. No le contó como ella Isabella Swan estaba a punto de dejar salir su puta interior para devorar vivo aquel dios y monstruo perfecto que amenazaba con hacerla explotar como una súper nova. No, no lo dijo, pero los ojos sicólogos y picaros de Peter Sullivan lo adivinaban.

Xxx

Sam, el Men in Black de Edward Cullen apareció en su puerta con un paquete que contenía dos Blackberry y un portátil que parecía ser capaz de manejar el trasbordador a distancia. No se atrevió a decir nada, aunque no le gustaba para nada ese tipo de regalos.

En el paquete había un mensaje, su letra era lo más bonito que había, era como la letra de alguien criado por monjes benedictinos, pulida y elegante.

Nena.

Te conozco, debes tener tú preciosa boquita fruncida diciendo oh Edward no me des regalos. No me importa linda...Permíteme mimarte…yo te he amenazado con eso, dame ese pequeño placer de darte lo mejor que mi estúpido dinero puede hacer: Malcriarte.

Quiero que con ese portátil mi chica escriba sobre todo eso que se guarda en su mente, mi nena inteligente y sagaz, yo se que esa tesis que preparas será laureada y todos dirán Mmmm…esa es Swan lo mejor que ha pasado por NYU, estas hecha para sorprender el mundo mi amor, mírame, yo el más cínico de todos estoy sorprendido. Los dos celulares son uno para tú uso personal, es decir para nosotros dos Anthony y Marie el otro será también para nosotros dos Edward Cullen y su asistente personal Isabella Swan…. ¿Quien dice que no nos podemos divertir con la tecnología? No sabes que interesantes son…sobre todo para tus lecciones Swan, vamos a darle un nuevo sentido a eso de que la tecnología "acerca" a la gente…

Oh Dios…es implacable…

No quiero que aparezcas en esta oficina al menos en una semana más…debes estar perfecta como siempre, todos están preocupados por ti, hasta Lauren te extraña, ¿ves? Eres imprescindible…no hay día en que todos pregunten por ti, hasta se han atrevido a acercársele al idiota presidente a preguntar por tú salud…mira...Todos a tus pies como debe ser.

El sol no sale Swan, la oficina esta tan fría y odio el silencio…vuelvo al limbo Swan.

Edward hablándote desde el infierno.

¿Cómo lo haces? Me estremeces…hablas como si estuvieras en plena sentencia…eres tan críptico, misterioso... ¿Qué hay más allá? ¿Qué? ¿Quién? ¿Dónde esta el niño que fuiste algún día? ¿Quién eres? ¿Qué es lo que te une a mí? ¿Qué ves en mí? Y de pronto pensó en James y le aterró la idea de que lo que hizo que su ex novio dependiera de ella fuera lo mismo que hacía que Edward Cullen veía…el ansía constante de correr y por primera vez en su vida pensó que su madre rebelde y anárquica le había dejado a ella impreso en el ADN el tremendo terror a ser amada…Oh mamí ¿ese era tú secreto? Soy como tú…y ellos quieren atarme, soy como tú vivo en el bosque y corro desnuda… ¿Cómo quedarme? ¿Cómo?

A pesar del regalo Edward no apareció en toda la semana, la llamaba en la noche y sus conversaciones comenzaban con el incomodo silencio de parte de él. Trataba de hablar de una manera normal pero ella presentía que eso se le hacía difícil. Con voz casi inaudible le decía:

"Perdóname por no ir" yo no te protegí él pensaba

"¿Estas Bien?" No soportó verte herida

"¿te gustaron mis regalos?" quiero darte el mundo.

"Estoy tan ocupado" encontrando los malditos que te hicieron eso para destrozarlos.

"Debería darte vacaciones" quiero encerrarte en una torre de cristal.

"Estoy tranquilo" Miento, estoy loco y enfermo.

- Edward estoy aburrida, estoy mejor, nada me duele, la cara ya se ha deshinchado y el brazo está casi curado, la enfermera es innecesaria…ella me incomoda, me hace sentir una inútil, quiero trabajar.

- Trabaja…en tú tesis, eso es mucho trabajo.

Ella quería darle una buena noticia.

- ¿Sabes? Llamé a la profesora y me acordó que tenía la copia del tercer y cuarto capítulo, con lo del robo se me había olvidado, creo que se sintió culpable, ella cree que no debí quedarme hasta esa hora en su oficina.

- Que lo haga, vieja urraca estúpida, ella debe saber que la ciudad es peligrosa.

- Edward no digas eso…es más seguro el metro baby.

- Ni se te ocurra Isabella Swan…el metro ¡jamás!

- Nnn tenía la ilusión.

- Si vas a venir llama a Sam y le dices y él te recoge y no discutas.

- Edward al menos la enfermera ángel, no la quiero en mi casa, hasta darcy está asustado.

Hubo un silencio al otro lado de la línea.

- Está bien.

- Ven…te extraño…ven.

- Mañana.

- Hoy.

-Mañana…mañana.

Xxx

Seth finalmente había filtrado la declaración, leyó el informe y rugió de rabia. En ella estaba todos los pormenores del robo, como la sorprendieron en la noche tres hombres, como la golpearon y como uno de los hombres la había amenazado con una pistola, mientras gritaba "¿la mato matt?" Su pecho era un caldero donde mil demonios pedían sangre.

Matt Steven, un ladronzuelo de poca monta, drogadicto y vendedor de cocaína, había pasado toda su niñez en centros de detención.

Gary expósito un exconvicto, golpeaba las mujeres y había matado a un hombre cuando sólo tenía trece años de edad.

Jason Conrad un demente, toda su vida se la había pasado en manicomios, en su expediente se decía que el hombre tenía un grave problema sexual causado por un pene del tamaño de un maní. Había matado a más de cinco mujeres en su vida, entre ella dos ancianas; le decían White porque sufría de vitíligo.

Todos ellos trabajaban en un taller que era una fachada para vender autos robados, expender droga y ser el centro de operaciones de una pequeña mafia del sur de manhattan.

Xxx

La primera vez que soñó con ella, tenía trece años, aun la locura no lo había tocado y una noche sintió un olor que le llegaba desde una parte desconocida, era un olor perfecto que le hizo recordar los pasteles que esme le preparaba. Era un niño tierno al cual toda experiencia de tipo sensual le era desconocida, se la paso toda esa semana tratando de rememorar aquel olor pero no lo reconocía, después vino una voz que lo llamaba y el sonido de cascabel de una risa infantil que le decía "¿juegas?", el tercer sueño fue una imagen de una niña entre la bruma montada en un columpio con un vestido azul y con coletas de color rosa "¡Mira! Es divertido". Giana le dijo un día en aquellos extenuantes ensayos de piano que a veces Dios hablaba de formas que los hombres no entendían Dios traza caminos Edward, hay que ser inteligente para poder comprender que nos dice Para él Dios le hablaba en la música y en los sueños de aquella niña que lo llamaba a jugar. Como un loquito desesperado vio a Jennifer y creyó que su cabello castaño y sus ojos color miel eran los de la chica de sus sueños, sólo tenía catorce años y era un bobito obsesionado con encontrar los caminos que ese Dios le trazaba en cada nota y en cada sueño; pero ella no era, mas las violentas sensaciones del sexo fueron embotando sus sentidos. Todo cambió cuando ese ser demente se enfrentó a él, ella… venía de una historia que él desconocía, que su padre le había negado y que de un momento a otro se instaló en su vida, ella con su cabello cobrizo, con los rastro de una belleza deslumbrante, con sus arranques de un amor maternal obsesivo, con su olor a vodka, con su dolor agónico, con su deseo de muerte y de destrucción, con su deseo de venganza, con su sangre derramada en cada lugar, con su llanto y con su voz llamándolo mi bebe, mi precioso bebe, mi tesoro, mi único…él te odia…él quería que murieras…él quiso matarnos Eddi mi bebé, yo te salve…yo..yo...soy tú mamí…él te odia…no quería que nacieras…no quería…mamí te salvo. Poco a poco el mundo de pasteles, de música, de calor se esfumaba, ella le fue abriendo las oscuras verdades que se escondían detrás del imperio Cullen, su familia, su abuelo, su padre…todos le mentían, pero aún así el sueño de las niñas de coleta rosa seguían apareciendo; ni siquiera la heroína mermo los sueños y luego llegó Jessica. Cuando la vio caminar en los pasillos de la escuela en Chicago se paralizó, tenía el cabello muy rubio y el pelo recogido en dos coletas rosas, una falda azul y unos zapatos ridículos y viejos que le quedaban grandes. Cuando se hizo detrás de ella en la clase de algebra, percibió su olor a mandarina y a flores del campo, entonces fue cuando él creyó que ella era la chica de sus sueños y como un loco la beso en pleno pasillo. Le ayudo su fama de niño malo de la escuela, su chaqueta negra y su imposible belleza adolescente, después de eso los sueños se fueron aunque Jessica siempre lo dejaba insatisfecho y con una sensación de ausencia que él no comprendía…ahora catorce años después sabía que se había equivocado, que había traicionado el sueño por estar desesperado por consuelo, que soñaba con una niña que quizás en esa época tan sólo tenía ocho años pero que aún así vivía en alguna parte sólo para él.

Con Mía en el hospital se atrevió a rezar, se atrevió a hacerlo, Dios debía escucharlo, tenía que hacerlo, pero no lo hizo, tan sólo el demonio se presentó y se llevó todo y lo dejó más furioso y desolado que nunca.

Dios el de la música, Dios el de los sueños lo odiaba y él lo odiaba a él y de pronto un día bendita crueldad Él apareció de nuevo y el sueño volvió, el olor indescifrable inundó de nuevo su vida, la voz de mi amor…tócame, siénteme…soy tuya…yo.. Soy yo…estaba allí de nuevo y quería gritar ¿con que derecho volvía a atormentarlo? Los caminos de Dios, él habla para cada uno ¡Dios! Que se pudra Pensó y entonces ella apareció y era real y olía a pastel de fresas y se recogía el cabello, y sonaba como sus sueños…oh si…ella…y Dios le permitió besarla, y Dios le permitió tocarla y Dios le permitió conocerla, Si, Giana, Dios había hablado sólo para él. Pero él era cruel con Edward Cullen, no había algo más horrible que la piedad de Dios sobre un hombre condenado, mostrarle el paraíso y decirle que en algún momento el mundo, el azar y Gary, Matt y Jason se la podían quitar y él sólo ser un maldito testigo impotente; ¡Dios habla! ¡Cállate! Se sentía blasfemo.

Seth tenía contactos, gente peligrosa y sin escrúpulos, todo era tan fácil que fue como ponerles queso a tres idiotas ratones.

Ese día Edward se levantó, su baño duro casi una hora, se rasuró metódicamente, comió todo lo que Carmen le preparó, fue a trabajar en silencio, habló con su hermana alice, no contestó la llamada de su padre, arruinó el negocio de un tipo que detestaba, caminó como un animal enjaulado en su oficina, miró con asco a todos los que le rodeaban, condujo como un loco por toda la ciudad, escucho heavy metal a todo volumen, llegó a su apartamento, no miró a su perro, se tomó tres tragos de Vodka, se quitó su ropa, se puso sus, vaqueros negros, su camiseta y su chaqueta de cuero del mismo color, una botas que guardaba de su época de pandillero. Se miró al espejo y vio a un demonio furioso, sus ojos eran del color de la cólera. Sus puños estaban desesperados por golpear, podía saborear el sabor de la sangre en su boca y disfrutar de la sensación del dolor inflingido. Tenía diecinueve años y buscaba peleas en los callejones de Londres o en el barrio rojo de Ámsterdam, disfrutaba, eso era él amador de la violencia. No era el presidente de nada, no era dueño de nada, sólo era él, el real…él que se escondía tras sus trajes costosos, sus autos, su dinero, pero el que ahora se miraba al espejo…ese era Edward Anthony Cullen, aquel que pedía a gritos salir…él…salvaje.

Sam, Paul, Joseph, Embry y Harry eran parte de sus guardaespaldas, todos ellos eran excombatientes, habían sido contratados por Seth, muchos de ellos habían sido expulsados del ejército por sus métodos de combate. Edward nunca preguntó, no le importaba sólo quería gente fiel a él y a su familia, además hombres que él pudiera controlar por sus secretos, para que así ellos escondieran los de él.

Al salir del edificio, todos lo esperaban, tomaron sus autos y emprendieron el camino.

Paul y los demás salieron de sus autos…los tres hombres los esperaban en un callejón oscuro.

- ¿La trajeron?- pregunto paul a Matt.

- Tal como nos dijeron la mejor- el hombre miró hacia el auto negro- ¿ese es su jefe?

Paul sonrió

- No importa, quiero probar la mercancía.

Gary saco una bolsa con la mejor droga de la ciudad.

- Le aseguro que es de la mejor.

- No lo sabemos hasta probar ¿no es así?- Embry un chico de unos veintidós años, se acercó a una pequeña línea de coca y probó- ¿sus jefes saben que ustedes están haciendo esto a sus espaldas?

- No…ellos no le gusta que seamos independientes - White estaba impaciente, miraba el auto negro y algo no le gustaba.

Embry probó, saboreó la mercancía como buen experto (razón por lo que lo echaron del ejercito) hizo un gesto a Paul, en medio segundo los cuatro hombres saltaron sobre los ladrones y los desarmaron.

- Hijo de puta…ladrón ¿creen que somos idiotas? Eso es basura.

El sonido de una puerta de un auto estalló y Edward Cullen salió de la oscuridad, la imagen era temible, los hombres lucharon por deshacer los brazos que los aprisionaba.

- No…es la mejor…la mejor, nosotros somos legales - Gary miraba los ojos del hombre que vestía de negro, lo que veía no le gustaba…para nada ¿Cuánto mide ese hombre?

Edward se acercó y su mueca diabólica se dibujó en su rostro, se acercó y probó la mercancía.

- Es basura ¿creen que me pueden estafar?

- No jefe…no…es la mejor…se lo aseguro.

- ¡No asegure nada!...debería matarlos a todos- miró a sus hombres- ¿Los matamos muchachos? Tres ratas menos en nueva york ¡Vamos sam!

Sam les apuntó en la cabeza con una pistola, Gary se orinó en los pantalones, mientras que White y matt suplicaban

- Trío de maricas… ¿es divertido que te apunten en la cabeza? ¿No es así White? ¡Suéltenlos! Yo peleó limpió- los hombres de Edward soltaron a los tres ladrones, que intentaron correr, pero los cinco hombres los rodearon.

Edward los observaba como se observa tres animales acorralados, estaba disfrutando eso. Gary, Matt y white supieron que no había escapatoria, tendrían que pelear.

Se lanzaron hacia los hombres gigantescos que los rodeaban. Edward se lanzó hacía el que quería destrozar Jason Conrad alias White quien se atrevió a apuntarle a su mujer con una pistola, se fue hacía el hombre que casi le igualaba en estatura y lo golpeó con toda la fuerza de su furia, si sus manos de pianista, eran puños de hierro. El golpe fue seco como si golpeara una pera enorme de boxeo, la sangre del maldito inundó su cara y Edward grito.

- ¡Vamos! ¿O es que acaso sólo golpeas a mujeres? Eres un marica, apuesto que no tienes nada entre las piernas White, Eres un impotente hijo de puta ¿no es así white?

El hombre odiaba, odiaba que alguien se diera cuenta que cada vez que se acostaba con una mujer era el objeto de burla de todas. Enfurecido, se lanzó hacia aquel maldito, seguramente, ese hombre tenía la verga del tamaño de un mástil y venía y le alardeaba de su poder enfrente…lo iba a matar. Edward recibió el golpe en toda su cara, adoró el dolor, era la carta blanca para dejar salir el diablo y así fue golpeó y golpeó al hombre y le fascinó sentir que ese algo demoníaco que ni la muerte de su madre, ni la de Jessica, ni la de Mía había podido demoler…su apetito por la destrucción.

A la media hora, sangraba y estaba eufórico y tres hombres estaban tendidos en el suelo.

Resoplaba como un guerrero tras la maldita batalla. Sam y los demás estaban aterrados, el niño rico que ellos cuidaban era peor que todos ellos juntos…él era respetado en ese momento.

- ¿Qué hacemos con ellos señor?- pregunto Sam.

El dragón no razonaba, sólo recordaba la cara de su niña asustada y vulnerable. Respiró profundo. Se acercó a los tipos que yacían en el suelo.

- Si alguno de ustedes abre la boca, lo que le haré no será nada…su jefe sabrá lo de vender a sus espaldas y en menos de dos horas estarán muertos en el río hudson- les dio la espalda, no sentía dolor- ¡Sam! ¡Paul! Fractúrales las piernas.

- ¿Señor?

- Fractúrales al menos una de sus malditas piernas, no quiero que se olviden de mí.

Se fue hacia su auto mientras escuchó a los hombres gritar…si…el infierno se abría ante él.

Xxx

Al día siguiente Carlisle, Emmet, Jasper y todos en la oficina vieron el rostro de Edward Cullen, era aterrador.

- ¡Dios Edward! ¿Con quien te peleaste?- Emmet estaba asustado, había visto varias veces a su hermano así…ese era el signo de la oscuridad que siempre vislumbro en su hermano.

- Con el mundo Emmet, con el mundo.

Había pasado más de una semana y Bella estaba asfixiada en su apartamento, Carlo y Peter la mimaban demasiado y a decir verdad estaba agotada de la mirada de esos dos expectantes por ver aparecer al flamante hombre de hielo, pero él nunca apareció. Bella se moría por verlo, fue así que tomó la decisión de ir a la oficina. Cuando llegó Angela feliz le preguntó como estaba.

- Fue una tontería Angela, me caí en el baño y me golpee- tuvo que decirlo porque aún el ojo estaba todo morado, quería preguntar por su niño, quería verlo, miraba el ascensor casi de manera patológica- ¿El señor Cullen?

- No está, se fue para México ayer.

No me lo dijo, ayer me llamó y parecía feliz…no me lo dijo.

- ¿Cuándo vuelve?

- No sabemos, tú sabes como es él…oh Bella hace como dos días, apareció aquí todo golpeado, era aterrador.

La chica tuvo que sostenerse ¿De nuevo? ¿Está bien? ¿Por qué? ¿Qué pasó? ¡Con quien te peleaste ahora? ¿Por qué no me lo dijiste? ¿Estás bien? ¿Estás herido? Tú y tú pelea con todos.

Él no contestó al teléfono, durante tres días ella le puso mensajes, lo llamó compulsivamente pero nada. Al tercer día en su correo apareció un mensaje de él.

Te extraño, te extraño, te extraño…tengo nostalgia de ti…te extraño….estoy loco y te extraño.

Edward.

Ella contestó

Mi ángel ¿Dónde estas? ¿Estás bien? ¿Con quien peleaste? ¿Estas herido?...vuelve…yo curaré tus heridas…10 días sin verte es mucho tiempo…. ¿Hice algo malo?, fui obediente baby…no viaje en el metro…fui obediente…hice todo lo que me dijiste Edward, estoy preocupada ¿Hice algo malo?..¡Dios! tú rostro golpeado…ven, yo te curo…ven…te necesito…hace frío sin ti.

Bella.

Pero no…no apareció en días y ella estaba desolada.

Un policía apareció en su puerta.

- ¿Señorita Swan?

- Si, soy yo.

- Necesitamos que identifique los tres sospechosos por el robo del que usted fue objeto.

- ¿Los atraparon?

- Hace dos días hubo una redada en un taller, alguien informó que allí vendían droga y que desmantelaban autos, la policía encontró su carro, sus objetos personales, identificación, seguro medico ¿podría acompañarme?

- ¿Ahora?

- Si.

- ¿Me podría esperar una hora? Yo llamó a alguien para que me acompañe.

- Como quiera.

Como un rayo veloz Peter apareció, listo y presto, no era un superhéroe pero podía intentarlo.

- Mira Bella, el poli cree que somos novios.

- Lo somos Peter…tú eres mi amor.

- No, no lo soy…no puedo competir ¿Dónde está tu adonis?

Bella bajo la cabeza y sus ojitos chocolates se aguaron.

- La última vez que lo vi fue el día que me asaltaron Peter, esta enojado conmigo.

- ¿Porqué? Isa cariño…lo siento.

- Peter, lo extraño…nada es igual sin él, quiero verlo y huye de mi.

Frente al vidrio Bella vio a los tres hombres, todos estaba con muletas y brutalmente golpeados…allí estaban, Gary, Matt y White.

- Alguien los golpeó hace como una semana no han abierto la boca, seguramente peleas entre mafias y vendedores de drogas.

Su interior grito Edward ¡Por amor de Dios! Él los golpeó…él…él…

Abril 2010

Edward…vuelve, necesito de ti. Hoy fue a la policía a identificar a esos hombres y los vi, los vi ángel ¿Tú los golpeaste? Mi terrible hombre de las nieves, no arriesgues tú vida por mí. ¿Fue por eso que no te dejas ver? No me importa…no me importa…tú y tú deseo de controlarlo todo, no fue tú culpa, no lo no fue. No fuiste tú el que apunto el arma, no fuiste tú el que me golpeó, cosas malas pasan a la gente Edward, cosas terribles, no puedes protegerme todo el tiempo, no puedes encerrarme en una urna de cristal, no te culpes de que el azar llegué a mi vida. Una parte de mi, adora que quieras protegerme, eres mi sueño de caballero andante baby, mi salvaje niño valiente, pero no te quiero herido, no quiero tú sangre derramada por mi, es demasiado. Estos días sin ti han sido terribles, nada me hiere más que tú ausencia, eso me lastima más que los golpes de unos idiotas. No te culpes…quiero ser fuerte…soy fuerte, pero si tú no me hablas es como si diez mil golpes cayeran sobre mi…vuelve…vuelve…acepto tus regalos, acepto tu rabia infantil, acepto tus secretos, acepto tus mundos oscuros, Vuelve, vuelve…no diré nada, no juzgaré nada, somos sólo tu y yo.

Bella.

Viernes Cuatro de la tarde.

Hacía dos días le había escrito y él no contestaba, para Bella era como si estuviera sumergida en la oscuridad, fue a trabajar y se portaba como un Zombi, la gente le hablaba y no escuchaba, cada ves que el ascensor se abría ella saltaba esperando ver su presencia, se iba hacia la oficina y trataba de capturar su olor en cada cosa, pero el espacio era un enorme vacío, a veces se encontraba con el hecho de que le era hasta difícil respirar, en las noches se despertaba gritando su nombre, pero él no escuchaba; hasta su familia estaba preocupada, Carlisle se paraba en frente de ella y con una cara indescifrable preguntaba por él y ella no sabía que decirle.

Se fue hacia su casa, se miró al espejo, había perdido unas cuantas libras, cepilló su cabello, lo limpió todo, alimento a su gato, sacó todos sus libros e intentó trabajar en su tesis. A las cinco de la tarde escucho desde el sopor como alguien tocaba la puerta, en esos días Peter se presentaba y hablaba y hablaba pero ella no le escuchaba. Fue hacia la puerta, caminaba como si cada uno de sus pies pesaran toneladas, abrió la puerta y allí estaba él con su presencia intoxicante y de nuevo volvió el oxigeno a sus pulmones. Tenía el pelo revuelto, una pequeña barba prolija, los rezagos de la golpiza, sus ojos verdes que la miraban violento y con hambre y su rostro de piedra con un gesto indescifrable.

- Swan.

Ella se lanzó hacía él para abrazarlo pero el rehusó el abrazo, entró como un rayo al apartamento y empezó a caminar como un tigre enjaulado.

- ¿Dónde estabas ángel?

- Shiii Swa n-su quijada temblaba, se puso las manos sobre la cabeza - estoy en guerra aquí… -tocó su corazón - en estos día he estado en el infierno ¡no! Hace catorce años estoy en el infierno, yo, yo - la miró y dos lagrimas corrieron por sus mejillas - te soñé cuando era un niño, puedes llamarme loco, pero fue así, soñaba contigo, con tú perfume, con tú piel, pero no estabas y mi vida se convirtió en una miseria, después vinieron otras y te fuiste de mi…durante años todo fue oscuridad Swan, rabia, violencia, traté de buscarte en muchas mujeres, pero ninguna, ninguna tenía tú olor y odie el mundo por eso ¿cómo se atrevía a mostrarme el cielo para después quitármelo? ¿Cómo se atrevían todas esas mujeres ha querer reemplazarte a ti? La única vez en que Dios me habló a mi fue cuando soñaba contigo…años y años te perdiste en mi memoria, pero algo en mí sentía nostalgia de aquella niña que me hablaba como si quisiera salvarme, pero no estabas, no estabas Isabella y yo odie a todos y destruí a todos sólo porque tú no estabas y un día volviste a aparecer en mis sueños…y eran hermosos y yo era feliz, me invitabas a que te tocara, me decías que estabas cerca pero yo había pasado por tanto, que sólo creí que ellos eran una burla, que no eras real y odié soñarte Swan.

- ¡Oh Dios!- ella lo escuchaba y era como la confesión de alguien venido desde las tinieblas, todo en él era asustador y tenebroso.

- ¡No huyas de mi! - le rugió desde una esquina- es tarde…tarde…- de nuevo empezó a hablar, era como ver un soliloquió de un actor en pleno escenario - yo, yo había perdido toda esperanza…toda y de pronto un día en las Vegas, ese día precisamente apareciste tú y mi mundo enloqueció Swan, te busque por todas partes y estabas tan cerca y yo no te reconocí, porque una parte de mi aún creía que eras un delirio, tres años a mi lado y no te reconocí…él día en que supe que eras tú...tú Swan casi beso el suelo que pisabas-Bella empezó a llorar - quería devolver el tiempo para que esos tres años sin ti fueran tiempo de los dos, yo estaba desesperado por tocarte y te negabas y sentía celos de todo lo que te tocaba por que no era yo sin embargo cada paso que daba hacía ti era como caminar en la nada, el día que bailé contigo fue lo más cerca que estuve de la felicidad prometida, los días en que te fuiste con tú padre fueron un suplicio, Brasil, odié Brasil, la maldita moto, tú en la playa, tú rebeldía, tu anarquismo era como si ese Dios se burlara de mi y me besaste Swan y después…nada.

- Perdóname.

- ¡Debería haberte castigado! Arranque mi corazón y estaba decidido a dejarte ir, pero después paso lo del avión, tres días pensando en ti ¿sabes que pensaba? Yo, yo iba a intentar ser tú amigo…un poco de ti para mi, no me importaba, algo de ti para mi, pero me llamaste Bella…y abriste tú puerta y tú boca y dejaste que te tocara, me permitiste eso…y yo, yo soy tan impuro y eres virgen…y yo te amo Isabella Swan.

Y el mundo vibró, se caía a pedazos frente a ella…todos los malditos libros no fueron nada, y todo lo que ella había pensado no importó, nada…nada. Su cuerpo no se movió, estaba paralizado frente aquel hombre que le ofrecía poesía…oh Darcy, Heatcliff, Romeo…para el carajo, allí en su casa, allí en su vida, allí todo él en su existencia…ella el sueño de Edward Cullen, una premonición, un delirio…ella Isabella Swan quien creía que el amor era para otras, no para ella, quien creía que tan sólo podría conocer algo así en las páginas de un libro…ella era amada por él, su hermanastra estaba en coma y la ninfa interior repasaba cada maldito poema para encontrar algo que se igualará a la confesión de amor más poderosa de la historia.

Trató de acercarse y él se alejó.

- Yo te amo Isabella Swan, Yo te amo Isabella Swan, yo te amo Isabella Swan y eso es lo único que me importa…hace tres semanas - y rugió- me hicieron recordar que estoy maldito, y que todo, todo lucha contra mi, que cualquiera puede arrancarte de mi vida y que yo me puedo quedar solo de nuevo y eso no lo voy a permitir, faltó nada, nada para que yo matara a esos desgraciados…debes saber que yo voy a retenerte, no luches, puedes rebelarte y decirme que eres libre y yo no lo voy a permitir, dependo de ti Swan…tú tienes el poder de destruirme.

Todo fue silencio, nada se movía en aquel lugar, él bajó su cabeza hermosa y respiró profundamente habla ¡di algo! Me muero aquí.

El rostro de Bella ardía, su pecho iba a reventar en mil pedazos y lo veía a él, a él dueño de todo, dueño del mundo él...él…él un pequeño niño pidiendo ayuda desde una orilla lejana ¿Tengo el poder de destruirte? No, no…limpió sus lágrimas, levantó su cabeza y tomó una decisión.

- Hazme el amor Edward Cullen, ahora, no más juegos, no más lecciones…hazme el amor…hazme el amor hasta que el puto mundo reviente.

Sus ojos verdes oscurecieron y gimió de agonía, caminó hacía ella casi igualando la velocidad de la luz y la abrazó como si de eso dependiera su vida, la tomó del cabello y la jaló con ternura para plantar un beso violento en su boca. Era un beso desesperado, ansioso, un beso de no retorno.

- Mi preciosa ovejita delicada- el beso se tornó salvaje, exigió que ella abriera su boca y metió su lengua de manera demandante, ambos respiraban en la boca del otro - yo quiero todo bella, todo…tu cuerpo, tu sexo, tú sangre…todo…

- Todo es tuyo Edward - ahora era ella la que exigía, llevó sus manos hacía sus nalgas y las apretó fuertemente - llévame a la cama baby…estoy desesperada…ahora…ya…ya…por favor…por favor.

Edward la levantó con fuerza, mientras que no se desprendía de su boca, dio una patada a la puerta, y delicadamente la puso sobre la cama, las manos de ambos no tenían rumbo fijo, la boca de ella lo mordía y él gemía con pasión.

- Bella mi amor podemos hacer esto…tu y yo…no quiero lastimarte.

Bella tapó su boca con su boca, acarició su cabello con pasión.

- No pienses Edward no pienses…mi sangre es sangre de batalla niño…tócame, bésame, penétrame…mátame si quieres…pero no pienses Edward Cullen.

Edward enterró su cabeza en el cuello de ella y la chupo haciendo que ella gimiera de deseo.

- Desnúdame…desnúdame…me quema la ropa…yo nací para estar desnuda contigo baby.

- Vas a matarme Swan - su voz era de hambre de primaria y bestial, la levanto de las caderas y la arrodilló en la cama, se quedó mirándola y su mueca traviesa surgió- estoy tan duro Swan que me duele niña, ella traviesamente alargó su mano hacia su erección y la acarició por la superficie de su pantalón.

- Te sientes tan hermoso aquí- se mordió la boca- todo esto dentro de mí…no puedo esperar.

Edward suspiro de placer.

- No tan pronto perversa….

-Mmm, mi placer - volvió a besarlo, acarició con su lengua los contornos de su boca.

Los besos eran interminables, lentamente Edward acarició sus muslos y apretó sus nalgas para acercarla a la tremenda dureza de su erección.

- Siénteme Bella, no habrá parte de mi que no te toque -volvió a presionar- voy a estar dentro de ti que hasta podré tocar tú corazón, siénteme…nena, llegará un momento en que no sabrás donde empiezas tu o yo mi polla en tu conchita húmeda nena.

- Ohhh…yo lo quiero…lo quiero.

Él se arrodilló, tomó sus piernas e hizo que se sentará, le quitó sus zapatos y le miró sus pequeños pies, tomó uno de ellos y besó el empeine y lo lambió con dulzura.

- ¿Te gusta?

-Si.

El besaba cada uno de sus deditos, para después besarlos.

- Hasta tus dedos son follables Swan, uno por uno, los lindos y pequeños deditos de mi Swan

Caspita…sigue hablando así y me vendré aún con mi ropa puesta.

Un beso que comenzó en sus tobillos se alargó a través de su pierna y llegó a su sexo y allí volvió a morder.

- Te huelo nena - y de un tirón le quitó el pantalón, se fijó en sus bragas pequeñas que tenían un pequeño lazo rosa anudado en un moño pequeño - mira que lindos, como esconden el tesoro de mi chica - juguetonamente hizo la labor de jalarlos con los dientes. Mientras que con sus manos se alargaban para tocar sus pechos y amasarlos con ternura, bella sintió su lengua penetrar su ombligo, sintió su tensión y soltó una pequeña risa, para después pararse, poco a poco bella iba entrando en un lugar embriagador, lo miraba con ojos de ebriedad sensual- Levanta los brazos - ella lo hizo y la camisa voló por los aires, Bella cerró los ojos- no cierres los ojos quiero que veas como disfruto desnudándote - un dedo acarició su cuello hasta llegar al pequeño broche de su sostén, de manera perversa estiró el elástico de encaje y lo soltó golpeando su piel.

- Ahhh.

Le quitó el sostén y atacó sus pechos dejando en sus pezones rastros húmedos de su lengua.

- Tú piel es perfecta…adoro tú piel niña.

Ella se arqueaba y dejó que lamiera sus senos con abandono.

- Tú lengua es tan hermosa…baby.

- Y aún no han hecho su mejor trabajo Swan.

Sintió sus manos que se metían entre sus bragas y buscaban abrir su sexo, abrió sus labios con delicadeza.

- Siempre tan mojada para mí.

- Si…mmmm

Cuando menos pensó, sintió el jalón y sus pantys destrozados en las manos de él. Los llevó a su nariz.

- Huelen a tú coño dulce Swan.

Santa boca Bella vio como Edward se quedaba estático frente a ella Estoy desnuda…completamente su pecho subía y bajaba frente al hecho de querer saber si a él le gustaba su cuerpo.

- Eres tan putamente hermosa y yo estoy tan putamente duro y te amo.

- ¡Dios!

- Viéndote se que existe,

Bella se paró con rapidez y con furia desabrochó la camisa de él.

- Con delicadeza Swan, es la primera vez que hago el amor niña.

Ella soltó la carcajada, con hambre fue a las tetillas de él y las mordió e hizo círculos con su lengua, él aulló, a ella le gustó ese sonido y con su lengua trazó un camino hacía su ombligo mientras que sus manos se mantenían sobre su pecho, que él emitió un quejido suave; bella se arrodillo, Edward la veía desde su altura, ella era como una diosa desnuda pagana en estado de adoración, Bella levantó su cabeza, su sonrojo era brutal, se mordió la boca.

- Fuera zapatos cullen.

Él no se hizo esperar, ella desabrochó su cinturón, su sexo palpitaba, su boca se le hacía agua, bajó la cremallera y jaló hacía abajo, le ayudó a quitar el pantalón quiero ver, quiero ver…sin delicadeza sólo con el apetito y la curiosidad bajó sus bóxer…oh ella no estaba preparada para ver eso, gimió…gimió llena de un placer oscuro, no tenía miedo, no lo tenía, se mordió los labios hasta que le dolieron es tan grande…todo eso va a estar dentro de mi…oh señor ayúdame…es…es

- Eres hermoso y me dueles por todas partes Edward - sin pensarlo dos veces sacó su lengua y lambió toda la inmensa longitud. Edward gritó, y ella sin hacerse esperar lo tomó con sus manitos y empezó a acariciarlo.

He muerto…he muerto…ohggg…es lo más divino del mundo… ¿qué hace? Miró hacia abajo y vio como su boquita rosada besaba la punta de su glande...y de pronto lo engulló succionando con fuerza

Oh no, no, no, no…sin medir consecuencias Edward se apartó y se estrelló contra la pared, Bella hizo un gesto de desamparo mientras que lamía sus labios.

- No, ¿Swan quieres hacerme correr sin que yo haya estado dentro de ti?…vas a ser mi muerte - volvió hacia ella, la levantó con fuerzas la sentó sobre la cama, y rozó su mejilla contra la de ella e hizo que abriera las piernas para meter una de sus manos entre su sexo y deslizar uno de sus dedos a lo largo de toda la raja, bella se estremeció- puedo sentir tú clítoris en mi lengua Swan…duro - hacía círculos y presionaba- yo podría alimentarme de ti siempre - su voz raspaba su cordura - puedo sentir como palpitas y gozas mi amor- lentamente uno de sus dedos la fue penetrando lentamente, nudillo a nudillo- estas tan caliente que quemas- añadió otro dedo- estas tan apretada, puedo presentir como estalla tú orgasmo- ella se arqueaba, el giraba tocando cada una de las paredes de su vagina, mientras que con el pulgar torturaba su botón de nervios- hueles tan hermoso- bella se fue relajando y se dejo caer sobre la cama, él seguía, seguía.

- Ohhhh baby….eso es….- y un primer orgasmo la sacudió, pero él ni siquiera había comenzado, reemplazo su dedo con su lengua, el aire parecía temblar y el calor era insoportable, sintió como el lambía su excitación.

Diosito…voy a estallar.

Los movimientos de su lengua era frenéticos al igual que los de sus dedos dentro de su vagina, con la punta llegó a su centro y chupó con fiereza y el segundo orgasmo explotó. Edward estaba orgulloso su placer mi placer Bella se movía de manera involuntaria.

- Eres hermosa y más hermosa cuando te vienes nena…mmm -aspiró con profundidad, volvió a torturar su carne, parecía que no se cansaba de lamerla.

- Edward por favor…ven…ven…quiero besarte…por favor…ven…

Como un gato se deslizo hacia su boca, no sin antes hacer un recorrido de lengua por todo su vientre, pechos y cuello.

Levantó sus piernas y las arqueó casi de manera dolorosa haciendo presión con sus brazos en las rodillas de ella, la besó con ternura.

- Abre más la boca mi amor.

Ella lo hizo y sintió su lengua casi hasta su garganta, la mano de él se fue de nuevo hacia su clítoris y comenzó la tortura de nuevo, con la otra mano llegó a su boca y metió uno de sus dedos en ella.

- Chupa.

Ella lo hizo, arremolinó su lengua e imitó los movimientos que habría hecho con él, si Edward se lo hubiese permitido.

- Nena linda esa lengua será tú perdición y la mía también.

Con lentitud Edward se instaló en el centro, quitó su dedo de la boca y apoyó su mano por encima de la cabeza de bella, empezó a moverse suavemente jugando malévolamente con su pene, arriba y abajo, ella temblaba, un dedo dentro de su vagina.

- Poco a poco mi amor- y de nuevo hacia su clítoris.

- Vas a volverme loca….ahhhhhh

- Esa es la idea- movía su dedo, el jugueteó con su miembro se paró y Bella sintió como él se instalaba en su centro, duro como el hierro y empujó un poco.

-ohhh

Dolor

Placer

- Oh Bella…-siguió con su dedo y empujó otro poco- estas tan apretada y caliente, no voy a aguantar…-empujó otro poco.

- ahhhh, ¡mírame!

- Te veo- más, más,- Yo te veo ¿me ves a mi?- otra pulgada más.

Dolor…dolor… dolor…me voy a partir en dos

Placer…agonía.

- ¡Si! - Bella llevó sus manos al pecho de hierro y apretó con fuerza y el penetró con más fuerza.

Oh Dios…Dios ella lo aruñó y esto lo excitó más.

-¿Bella?

- Ummm

- Te amo.

- Ámame Edward, más profundo…más profundo- el dedo se movía, él iba a medio camino, el dolor era insoportable, miles de pellizcos y agujas la desgarraban, pero no importaba- te necesito…más.

Edward penetró otro poco y se topo con la barrera que la hacía aún una niña, algo brutal, animal y cavernícola grito dentro de él.

- ¡Mía!

- Tuya…siempre.

- ¿Me necesitas?

- Si, si, si- y fue entonces que Edward empujó más fuerte.

Esta dentro de mi…y duele…duele...lo amo y duele.

- Ahhh ¡Virgen maría!

Edward no escuchaba, el placer era agobiante, sentirla a ella a su alrededor, sus músculos, su humedad, el palpitar, las contracciones era algo que turbaba sus sentidos.

Calor.

Apretada.

Placer.

- ¡Nena!- empujó con más fuerza, bella sintió como él llegó a un lugar imposible.

- Ohhh Edward- ella chillaba, era el dolor y el placer al mismo tiempo.

Los brazos de él atrajeron con fuerza sus muslos haciéndola gritar, ella abrió los ojos y lo vio hermoso él se apoyaba sobre sus rodillas, el disfrute de esa posición casi lo hace correr, levantó las caderas de ella esto es insoportable, es hermosa Bella envolvió sus piernas en la cintura de él y apretó las sabanas y entonces empezó a empujar con fuerza, Bella gritaba de dolor, de placer, un momento todo era oscuro, él gemía y gritaba, ella le hacia eco.

- Ohh nena…tú…tú coñito es tan perfecto- se movía, se balanceaba, la golpeaba con fuerza, adentro afuera, una y otra vez.

- Siénteme Edward…sssss, muévete más fuerte dentro de mi…

Dolor

Placer

- Te siento…..oh yo…

Duro, fuerte…Adentro, afuera…la follaba con furia, con instinto, le hacía el amor con dolor, con desamparo, los minutos iban pasando, todo los sonidos eran maravillosos para ambos, cada cachetada de músculos, cada rastrillar de la cama, cada suspiro de la boca de ambos, cada palabra…el olor a sexo descarnado a sudor, cada roce era enloquecedor, piel contra piel, miembros entrelazados, unidos, perdidos uno en el otro; la visión del vello de ambos confundidos era demasiado…demasiado erótico, demasiado perverso, demasiado hermoso.

Bella empezó a gritar mezclando el dolor con el placer, estaba descubriendo que ambos van de la mano, el ritmo iba incrementando, las estocadas eran brutales, la cama hacía ruidos que golpeaban la pared, no supo como pero empezó a rogar.

- Más.

- ¿Si?

- Más...Más.

- ¿Te gusta?

- Dios si…más, más, más Edward ¡por favor!, ¡por favor!- lloriqueaba.

-Bella…eres…tan hermosa…y yo…voy a morir…te deseo como….oh joder…joder

- Dame más….mi amor…dame más…

- Vente para mi…vente para mi ahora….voy a morirme…ohhhh

El cuerpo de Bella empezó a convulsionar, a gritar el nombre de él de manera incoherente, venía, venía, se disgregaba, explotaba en millones de átomos, escuchaba sus gemidos, sus gritos…ardía, le punzaba por todas partes, se abría de par en par, lo miraba a él, él la miraba a ella…

Señor…señor….me muero….

- Ahhgggg- gritó tan fuerte que le dolió la garganta, el mundo de hundía…se hundía y finalmente el orgasmo más impresionante con la fuerza de mil cohetes hizo que por un segundo su corazón se parara.

- Siiii, nena-el siguió moviéndose hasta que lo sintió rígido y el clímax de él también llegó hasta derrumbarse en ella, enterrándose en su cuello- estoy tan enamorado de ti nena, no sabía…yo no sabía que esto se podía sentir así…nunca…jamás.

Bella besó su cabello con furia, Edward se retiró de ella y fue en ese momento cuando el placer desapareció y ella gimió pero del dolor de su ausencia dentro de ella y del dolor de su posesión dentro de ella. Edward se levantó asustado, ella sudaba y unas gotas de sangre corrían por sus muslos.

- Te lastime…debí ser más delicado.

Bella sabía que cualquier gesto de dolor sería para él terrible. Además adoró todo…a pesar del fuego que la quemaba entre sus piernas.

- Yo no quería que fueras delicado niño…la sangre es una tontería…sangre de batalla…te lo dije.

Volvió a ella y la beso con dulzura.

- Eres tan fuerte mi cielo…yo te voy a llevar hasta las estrellas.

- ¿Fui buena?

- Maravillosa, hermosa, sexy, caliente…una diosa.

- Si ese es mi nombre baby…diosa sexual Swan.

- Claro que si- beso sus mejillas teñidas de un rosa furioso.

Se quedaron dormidos casi al instante, él sobre ella, desnudos, a las dos horas la asfixia de su peso hizo que ella intentara que él se moviera un poco, y fue en ese momento cuando una punzada terrible entre sus piernas la hizo gemir de dolor, al instante él se despertó.

- ¿Qué?

- Nada…baby, pesas mucho.

- Lo siento-beso su cuello y se paró de la cama.

Bella se le quedó mirando, se veía mejor desnudo que vestido Carajo es hermoso…todo desnudo…es…lo más bello que he visto y lo deseó de nuevo, su ninfa interior se levantó de nuevo de las mullidas almohadas de algodón donde dormía agotada y se preparó para el segundo asalto. Lo vio irse al baño y aparecer con una toalla mojada, se puso entre sus piernas y la limpió de la sangre seca que aún quedaba en sus muslos, el frío y la humedad calmaron el dolor.

- Dime la verdad mi amor ¿te duele?

- Un poquito…mmm, me gusta eso, me gusta que me duela.

Una mueca malvada se dibujo en el rostro de él.

- No me hagas sentir cavernícola Swan- penetró dos dedos en su sexo, ella gimió- el dolor significa que sólo yo he estado allí.

- Sólo tú, nadie más…ven…ven…quiero más.

- No nena…es…no…es apresurado…

- No, no lo es…

- El dolor…

- Oh Edward me duele más que no estés dentro de mí ahora- se levantó y lo abrazó atrayéndolo a la cama.

Ella era tan hermosa, su piel relucía, sus pechos estaban tan llenos, su vientre acaramelado y perfecto, su cabello cayendo sensualmente sobre sus hombros, su boquita regordeta y provocadora, no podía negarse…eso iba más allá de su control.

- Quiero que estés sobre mí muñeca.

Bella se sentó a horcadas sobre él y pasó su lengua por su cuello, acarició su cabello sensualmente y lo beso, el juego de enloquecerlo era de ella ahora, empezó a balancear sus caderas sobre su pene, con su mano derecha acarició su longitud con lentitud y después apretó duro.

- Mala.

- Quiero ser mala contigo- arriba y abajo, caderas bailando.

- Bella…yo…-pero ella se movía…agarró una de las manos de él y las llevó a sus senos, puso la otra mano sobre su hombro derecho, se situó en su erección-Isabella…cuando…cuando….yo este deslizándome dentro de ti…quiero que me muerdas duro, muy fuerte.

Por un momento ella se paralizó.

- ¿Porqué?

- No sólo tú debes sangrar esta noche…ambos…muérdeme duro…lo quiero…sientes dolor, yo quiero también…sientes placer…es mío también… ¿si?

Poco a poco ella se fue rodando a lo largo de él, sintió la punzada de dolor y mordió su boca con fuerza, él gimió, ella suspiró con la sensación de él llenándola de nuevo, empezó a moverse con lentitud.

- Muérdeme…nena.

Enterró sus dientes en sus labios, era una sensación salvaje de dominio, Ella sobre él.

- Muévete más rápido por favor- Los movimientos eran algo torpes al principio, a los lados, en círculos, el metió su mano y acarició con fuerza su clítoris, en ese momento bella fue perdiendo el sentido, sus caderas se movían con más rapidez, enterró sus uñas en la espalda, gritó de placer, Edward saco su mano de su sexo, las llevo a la cintura y la levantó un poco guiándola arriba y abajo, pegaron sus frentes, gemían uno en la boca del otro, se miraban, él la soltó pero ella siguió agarrada en sus hombros, Edward se sostenía de las almohadas, pero seguía pegado de la frente de ella.

- Eres celestial…deliciosa, tan húmeda… más rápido por favor ¡si!

Sus cuerpos encajaban con perfección, ella se dilataba, siseaba con placer, la sensación era poderosa, el pulsaba dentro de su sexo. El orgasmo arreciaba y amenazaba, los dedos de sus pies se encorvaron, toda ella estaba pesada y jadeante, ambos se movían en una sincronización perfecta.

- Tú…

-¿Si?

- Más...yo...

-¿Qué? Oh nena…eres…siiii

- ¿Te gusto?

-Me matas…estas…

- Estoy mareada….ángel…yo…esto…las Vegas…Brasil….debiste tomarme…allí, tanto tiempo…ahhhggg…el primer día…ya…ya...ya

- Ven por mi nena…ven por mi….estoy cerca…estoy tan cerca….ven…ven…

El clímax de Bella explotó y a los segundos el de Edward también quien gritaba su nombre, esta vez ella puso más atención al placer de él, vio su rostro perfecto, las pequeñas venas de su cuello palpitando, su pecho zumbando y agitado, el sudor que corría por su frente, la nariz de él tratando de capturar el aire, sus ojos verdes profundos….todo él dentro de ella, su energía…era impresionante.

- Perfecto, eres perfecto…ángel- las replicas del temblor continuaban y ambos se movían de manera involuntaria.

Edward sonrió con melancolía y placer.

- No mi amor, soy perfecto cuando estoy contigo- y chocó su boca con la de ella.

Sagrado Batman, Zambomba y caspita que capítulo tan duro de escribir….

AMENME O DEJENME…DEJAR COMENTARIOS NO ES NI REMOTAMENTE NADA PARECIDO A LO QUE PASO AQUÍ, PERO POR APRECIO A SACHITA 1212 ….vamos chicas…sean buenitas.