Disculpen la espera. prometí en el Cap. 4 que el fic tendría 1 o dos capítulos más, así que como soy una mujer de palabra aquí esta el ultimo.

espero lo disfruten.

Disclaimer: Sasameki Koto y sus personajes no me pertenecen, solo los utilizo para crear esta historia sin fines de lucro.

Capítulo 6: Confesión

Sumika y Kazama estaban en la residencia de los Murasame, en la habitación de la morena charlando. Hoy era el día en el que le iban a dar la noticia a la familia de la karateka, habían planeado mil formas de decirles, pero al final decidieron improvisar.

A la hora de la cena las chicas estaban muy nerviosas comiendo, a cada momento se daban miradas, las cuales ni los hermanos ni el padre de Sumika notaban, puesto que estaban muy adentrados en la discusión de nuevas técnicas y efectividad de ciertas patadas en el Karate como para darse cuanta del nerviosismo de las chicas.

Estaban en plena discusión cuando Sumika se aclaró sonoramente la garganta para así llamar la atención de todos los presentes.

Sumika: (mirando seriamente a su padre y hermanos uno por uno) Familia… padre, tengo algo que decirte.

Su padre y hermanos la miraron impresionados, por el tono formal que la chica estaba utilizando quería decir que el tema a tratar seria algo de lo cual no había que reírse ni hacer bromas al respecto como usualmente sus hermanos lo hacían, en lugar de eso debían callar y escuchar atentamente.

Sr. Murasame: Que ocurre Sumika.

La chica al notar que su familia la estaba tomando en serio dejo ir la formalidad e inmediatamente la invadió el nerviosismo nuevamente.

Sumika: Bueno… veras… esto… (se aclara la garganta) estoy saliendo con alguien.

Finalmente es lo que logra decir. Su padre queda sorprendido ante tal declaración, incluso parpadea dos veces algo incrédulo, sus hermanos en cambio comienzan a reír.

La morena los mira entre nerviosa y enojada por la reacción que obtuvo.

Sumika: ¿Qué ocurra? ¿Qué es lo gracioso?

Cada uno de sus hermanos le responde entre risitas.

Hermano 1: ¿Quién seria tan valiente de tenerte por novia?

Hermano 2: lo compadezco…

Hermano 3: Sí, pobre chico. Ni por hacer enojar a nuestra cinturón negro acá presente, por que de una patada lo manda al hospital.

Sumika: (Molesta) Hey! Basta de eso. Se controlar mi temperamento, además…

Kazama se acerca más a su novia, le da una sonrisa y pone su mano sobre la pierna de la morena

por debajo de la mesa, sin que nadie lo note.

La presidenta de clase agradece el gesto de su novia asintiendo con la cabeza.

Sumika: … yo… yo nunca dije que fuera un chico.

El Señor Murasame la mira con confusión.

Sr. Murasame: ¿a que te refieres con eso?

Sumika: (mirando su plato casi vacio) bueno… yo… a mi no me gustan chicos.

Hermanos: ¿QUÉ?

Sr. Murasame: Me estas diciendo… que a ti… ¿me gustan las chicas?

Su padre la mira de manera que pareciese querer ver atreves de los ojos de la morena hasta llegar a su alma.

Sumika: (intimidada) Sí… eso es lo que quiero decir.

No me gustan los chicos, me gustan las chicas.

Hay un momento de silencio, nadie dice nada. Los Murasame tienen su mirada puesta en Sumika y parece que se

han olvidado de la presencia de Kazama.

Finalmente es el señor Murasame quien rompe el silencio.

Sr. Murasame: (Con un deje de tristeza) Es… es mi culpa ¿verdad?

Sumika: (desconcertada) Ah? Tú… ¿culpa?

Sr. Murasame: Claro, como tu madre murió cuando eras muy pequeña tuve que criarte yo solo.

Te introduje en el karate… eras muy buena, por lo que seguí entrenándote para que algún día fueras

tu quien dirigiera el Dojo después de que me retirara… derrotabas a quien se te pusiera como oponente,

sin importar sexo o edad… te crié igual que a tus hermanos y nunca me detuve a pensar que eras una chica

y que como tal quizás querías un trato diferente, nunca me detuve a pensar en lo que tu querías… quizás te impuse

el Karate… quizás el no tener suficiente contacto con chicas de tu edad y estar rodeada por hombres te hizo pensar

como ellos… gustarte alguien de tu mismo genero… te confundiste…

Sumika estaba totalmente fuera del área, no sabia como su padrea había llegado a tal conclusión,

pero no le gustaba la forma en que se echaba la culpa, como si su amor por Kazama, que daba la

coincidencia era una chica al igual que ella, fuera una clase de error.

Sumika: No, no tienes que echarte la culpa, nadie tiene la culpa.

No hubiese cambiado nada el hecho que mi madre aun estuviera viva y ella me hubiese criado,

o que haya estado rodeada de varones durante prácticamente toda mi infancia, el Karate tampoco

tiene nada de malo, lo disfrute mucho mientras lo practique, así que por favor no pienses que me lo

impusiste o algo por el estilo. Si todo hubiese sido diferente… aun así me gustarían las chicas.

El jefe de familia en ese momento estaba choqueado, de la impresión no podía pensar bien y comenzó a decir cosas

que ni siquiera el entendía ni creía ciertas.

Sr. Murasame: no lo creo, si todo hubiese sido diferente tu seria mas femenina…

En ese momento se fija en Kazama que había estado callada junto a Sumika todo este rato.

Sr. Murasame: Como Ushio-san aquí presente, ella es muy femenina, estoy seguro que lo chicos se le declaran

a cada rato, muy posiblemente tiene un tierno y amable novio también.

La rubia queda impactada con las palabras de su suegro.

Kazama: (sonrojada) La verdad… bueno hay alguien muy especial para mi… pero no es un chico…

El señor Murasame ya no se ve tan confundido, más bien concentrado en sus pensamientos.

Sr. Murasame: (pensando) que estoy diciendo… Sumika es mi querida y única hija, que importa si

le gustan los chicos o las chicas, es decisión de ella… que importa si no es femenina como Ushio-san aquí presente,

yo la quiero tal como es. Es solo que… por amar a otra chica como ella, tendrá muchos problemas… habrá gente que

querrá herirla… algunos la rechazaran y miraran con desprecio, yo se que ella es fuerte y puede sobrellevarlo, pero

aun así… no quiero verla sufrir… no quiero que nadie le haga daño.

Kazama que noto el cambio en la expresión de su suegro prosiguió con lo que quería decir.

Kazama: A mi también me gustan las chicas. Conocí a una persona muy especial, a la cual quiero

mucho y ella me quiere a mí también…

En ese momento la morena la interrumpe.

Sumika: (mirando a su padre) Padre, yo no estoy pidiendo que estés contento con esto ni

nada por el estilo. Solo quería que tu y mis hermanos lo supieran, no quería tener que esconder

algo tan importante para mi, que es parte de quien soy, mi identidad, eso me mataría…

Sr. Murasame: Sumika…

Sumika: ¿si?

Sr. Murasame: (tono paternal cariñoso-comprensivo) ¿Quién es la chica con la que sales?

Sumika: (Más calmada al notar el cambio en su padre) Bueno… tú la conoces… la chica con la que salgo… Kazama es mi novia.

Los ojos del señor Murasame se agrandan en sorpresa. Mira a Kazama y esta asiente con la cabeza.

Sr. Murasame: (con un deje de alivio y alegría) Así que mí Sumika y Ushio-san son pareja…

(Dirigiéndose a Kazama) Bueno, siempre te e querido como a una hija Ushio-san o debo decir ¿chan?

Bueno, supongo que ahora eres mi hija política, mi nuera.

No te voy a mentir Sumika, no estoy rebosante de alegría con la noticia que me haz dado, pero tampoco

estoy molesto o triste, estoy… sorprendido. Sí, esa es la palabra, sorprendido. Dame un tiempo para

acostumbrarme ¿si? Soy tu padre y como tal siempre te voy a querer, sin importar que. Se que a veces puedo

ser rudo y no demuestro mucho mis sentimientos, pero te amo, por lo que eres y no cambiaria nada de ti.

Anteriormente reaccione mal y me disculpo por eso, pero debes entender que estaba algo choqueado.

Su padre la mira y le sonríe, luego se acerca y le da un largo abrazo, luego uno un poco más corto a Ushio.

Sumika se encuentra perpleja, no a había movido ni un musculo, todo lo que había dicho su padre era tan…

a realístico, ella se imaginaba a su padre gritándole y prácticamente echándola de la casa… pero nada de

eso había ocurrido. Su padre aun la quería, el lo había dicho. Lesbiana o no el la quería de todas formas.

La chica por fin pudo tomar el control de su cuerpo y logro decir algo.

Sumika: Gracias Padre, tus palabras significan mucho para mi… yo también te quiero mucho.

Sin Mamá… tú eres lo único que me queda, bueno y mis hermanos, por eso el hecho de que

podamos seguir como hasta ahora me hace muy feliz.

Sr. Murasama: Por supuesto. Ahora, con respecto a su relación no pondré ninguna objeción,

Ushio-chan es una buena chica, tú y ella de alguna manera se complementan. Hacen una linda pareja por asi decirlo.

Sumika: Gracias padre, eso significa mucho para mi.

Sr. Murasame: (sonriendo) No lo menciones.

Ahora como ya terminamos de cenar debo irme al Dojo a ver que sucede.

Se para y dirige hacia la puerta. Al abrirla se gira y mira a su hija y nuera.

Sr. Murasame: Sumika, nunca dejes que nadie te haga sentir inferior o mal porque te

gustan las personas de tu mismo genero, nosotros no podemos ir contra lo que nos dice el corazón.

Una sonrisa aparece en su rostro y luego agrega.

Sr. Murasame: Me da gusto haberte enseñado karate después de todo. El Karate es un arte marcial que no

debe usarse sino en defensa propia y por un fuerte motivo de por medio… no quiero que nadie te haga sufrir

o cause algún daño, así que creo que lo que quiero decir es que puedes usarlo… pero ya sabes con cautela o como

arma de intimidación para aquellos que te causen problemas y bueno siempre puedes contar con tu familia para

cualquier cosa así que… bueno eso, las veo mas tarde.

Con eso dicho se dio la media vuelta y cerro la puerta tras de si.

En la habitación de Sumika.

Kazama: Bueno… eso salió sorprendentemente mejor de lo que esperábamos.

Sumika: sí…

Kazama: Ahora ya no tenemos que preocuparnos de nuestra familia.

Sumika: Desde ahora en adelante solo debemos seguir con nuestra relación y ver que nos deparara el futuro.

Dice mientras se acerca más a la rubia y la abraza.

Kazama: (Escondiendo su cara en el hueco entre el cuello y el hombro de su novia) Totalmente de acuerdo.

Sea lo que sea que nos depare no me importa siempre que estés a mi lado. Te amo Sumi-chan.

La aludida suelta un poco el abrazo para poder ver a su amada a los ojos.

Sumika: Yo también te amo… Ushio…

La cara de Kazama se ilumina al escuchar que su novia por fin la llama por su nombre.

Sumika se inclina un poco para cerrar el espacio que hay entre ellas y atrapa los labios

de la rubia entre los suyos con un beso, el cual la chica está más que dispuesta a responder.

Fin?

Espero le haya gustado este fic, con este capitulo llegamos a su fin. quizas más adelante pueda hacer una secuela o algo parecido, pero

por ahora quiero trabajar en otras ideas que tengo.

Gracias por haber seguido esta historia y un agradecimiento especial a Secchan-Ale que siempre estuvo dejando reviews y dándome animo por el facebook.

Alex fuera.