Los personajes le pertenecen a SM, solo la historia es mia.


Capitulo 51

- Solo cuida mucho a tu hermana – le advertí a Matt mientras ordenaba su corbata – y si el chico este pien…

- Papá – me interrumpió riendo – te juro que Jessie no le hará nada a Anna, es mas – sonriendo mostrándome todos sus dientes – creo que es él quien tendrá que cuidarse de ella

- ¿Qué quieres decir? – dejé caer mis manos a mis costados para alzarlas y cruzar de inmediato sobre mi pecho

- Que tu hija es lo suficientemente capaz para cuidarse sola y papá – me miró serio así que hice lo mismo – solo disfruta de tu noche solo con mamá, prometo que conduciré con cuidado y que cuidaré mucho de mi hermanita y por favor – juntó sus manos y las puso en forma de suplica – no te pases la noche entera pensando en nosotros porque llegaremos antes de las 3 y eso solo te restará tiempo y enfurecerá a mamá y ya sabes cuándo mamá se enfurece porque ustedes dos no alcanzan a ter…

- Entiendo, entiendo, entiendo – alce las manos sobre su rostro para que dejara de hablar – te pareces tanto a tu madre – negué con la cabeza mientras sonreía – y me agrada que seas tan sincero hijo

- Entonces te digo con sinceridad que no te preocupes

- Es que no es fácil – hice medio puchero – es la primera cita que tienen y que conducen ustedes… tienen sus 16 recién cumplidos y yo… ¿Por qué mejor no los llevo como antes así no tienes que manejar en la noche? – él comenzó a negar y yo me sentí mal - ¿Es porque soy viejo? ¿No quieres que tu cita vea que tu padre es un viejo?

Una estruendosa risa me hizo volver a cruzar los brazos para ver como Matt se retorcía a carcajada limpia, hasta se doblo afirmando su estomago pero yo no entienda una mierda de que iba todo esto así que solo me quedé ahí de pie frente a él esperando porque su momento de gracia terminara. Cuando sus espasmos disminuyeron se volvió a poner de pie bien pero sus ojos estaban con pequeñas lágrimas que limpió con rapidez. Sé que yo le había causado risa pero por más que pensaba en mis palabras no encontraba el detonante.

- ¿Terminaste? – él solo asintió – entonces dime porque te estás riendo antes de que te castigué por… - pensé en una razón pero no la encontré – reírte de tu padre - ¡Tonto! Me gritó mi mente

- Es que papá – se secó una última lagrima antes de ponerse un poco más serio - ¿Nunca has notado como te miran las amigas de Anna o las de mamá? ¿No sabes porque mamá golpeo hace dos años a esa mujer en el centro comercial o porque suspendieron a Anna el año pasado? – negué ahora demasiado interesado en el tema – padre, padre – negó con la cabeza – todo eso fue porque tu – apuntó – a pesar de tener 60 dulces primaveras sigues siendo todo un rompe corazones. Hasta yo mismo he tenido que escuchar a chicas en el colegio soñando con el "Caliente profesor Cullen" – dibujó las comillas en el aire

- Yo también soñé con el "Caliente profesor Cullen" – ambos giramos para ver a mis dos mujeres bajando por las escaleras – pero la diferencia es que yo si lo conseguí, las otras perras no tienen ninguna oportunidad – en ese momento estiré mi mano para tomar la de mi dulce esposa

- Nunca nadie ha tenido ninguna oportunidad

Olvidándome de que mis dos hijos adolecentes estaban a nuestro lado, tomé a mi esposa de la cintura y la apegué a mi cuerpo para así poder capturar sus labios en un beso que pese a no ser lujurioso si estaba despertando muchas emociones en mi, sobre todo en mi parte baja.

- No sabes lo increíblemente bien y sexy que te vez Edward – sus delicadas manos se pasaron por mi rostro hasta llegar a mis cabellos canosos – no vuelvas a decir que estas viejo

Abrí la boca pero preferí no decir nada, yo sabía que a pesar de todo si estaba viejo, aunque me viera malditamente sexy no podía negar mis 60 años.

- ¿Terminaron? – me separé un poco de mi esposa pero sin quitar mis manos de sus caderas – solo esperen un par de minutos a que nos vayamos y de ahí pueden tener todo el sexo que quieran

Rodé los ojos, me había equivocado, Anna sí que era igual a su madre.

- Pues entonces terminen de irse – apoyé mi frente en la cabeza de Bella y miré sonriente a mis hijos que hicieron una mueca de asco

- Creo que me hubiera gustado conocerte cuando eras un snob moralista – Matt se cruzo de brazos – no siempre es lindo es lindo que tus padres alardeen de tener sexo

- Pero mira el lado bueno mi niño – Bella apegó su espalda a mi pecho y se rodeo con mis brazos – eso quiere decir que no tenemos por qué molestarlos a ustedes si tienen sexo

La sonrisa de mis dos hijos se ensanchó considerablemente y yo sufrí por dentro, sabía muy bien cómo eran las cosas y no tenia caso negarlas, Bella me había enseñado que el sexo es algo normal y que es mejor estar preparado que negar lo obvio así que nuestros hijos estaban más que instruidos sobre todo método anticonceptivo existente, yo prefería que esperaran, solo tenían 16 y una vida por delante, sobre todo mi niña pero si Anna o Matt decían que era el momento yo quería estar tranquilo sabiendo que los habíamos educado correctamente.

- No tan rápido – los paré antes de que se emocionaran mucho – si deciden que quieren tener sexo quiero estar seguro de que saben todo lo que les hemos enseñado… no confío para nada en internet y tu… - apunté a Anna – preferiría que le pidieras un examen a Jessie para saber si está limpio, ese chico no me da ninguna confianza

- Jassie es virgen – se encogió de hombros mi hija – así que dudo que tenga nada, aunque si se puede contagiar algo por el sexo oral y a él le enc…

- ¡Ok, ok! – casi me tapé los odios para no escuchar algo de lo que me podía arrepentir – no quiero traumarme

- Traumada quedé yo cuando los encontré a lo perrito a los 5 años

- O yo cuando escuché una de sus fabulosas sesiones de "hablemos sucio" – Matt dibujó las comillas en aire al tiempo que sacaba la lengua – nunca pensé que existían tantas palabras que se pueden usar

- Bien chicos – Bella cortó el tema separándose de mis brazos. Casi sollocé por su lejanía – es hora de que se vayan porque el toque de queda sigue siendo a las 3

- Bien – bufaron al mismo tiempo

- Denle muchos saludos y envíeles todas las suertes a Jared – hablé yo

Nos despedimos de nuestros hijos por última vez y salimos para ver que salían bien en el auto. Era la primera vez que manejaban ellos mismo un viernes por la noche y la verdad es que aunque confiara mucho en ellos no confiaba para nada en las calles de Nueva York.

Entramos a la casa con rapidez porque el frio ya estaba comenzando a hacer estragos y no había nada mejor que estar acurrucaditos en la cama, así que cerramos toda la casa dejando la luz de entrada prendida para cuando llegaran los niños y subimos a nuestra habitación. Bella me dejó solo en la cama para ir a cambiarse al baño, supongo que iba a ponerse uno de sus conjuntos de infarto así que no me quejé, en su lugar saqué las pastillas que mi esposa tenía que tomar y las dejé a mi lado justo antes de que sonara el teléfono de la casa, en estos momentos agradecía mucho tener un inalámbrico en el cuarto.

- ¿Hola?

- Papá… ¿Cómo estás?

- Bien… ¿Y tú, hijo? – sostuve el teléfono con el hombro mientras me metía debajo de las sabanas

- Enojado – sonreí porque sabía muy bien de que venía el enojo de mi hijo – Thomas se llevó a Bree con él a la inauguración del bar de Jared

- Deme, son grandes y Bree puede parecer más pequeña pero solo tiene un año menos que Thomas, además los chicos saben que tienen que cuidarla a ella y a Anna. Además – me reacomodé en la cama – los hijos de Tanya creo que también van

- Es culpa de Jared – bufó como niño pequeño – ese maldito chiquillo no me quiso invitar, dijo que no se aceptaban personas mayores de 30 ¿Qué acaso no sabe que con su papá y Bella encendíamos la noche de cualquier antro?

- Hijo, ni siquiera invitó a sus padres y está bien – iba a rodar los ojos pero no pude porque en ese momento Bella salió del baño con un hermoso pedazo de tela negro – Deme, Bella acaba de salir del baño y necesito darle las pastillas… tu… vete con Jane y dale saludos. Chau

Corté antes de darle la oportunidad de replicar porque sinceramente dudaba mucho ser capaz de ponerle atención a sus palabras ya que mi esposa de 40 años seguía viéndose malditamente caliente con lencería, juraba que mi dormida polla saltó feliz en cuanto ella se apoyó en el marco de la puerta. Me sonrió y subió el brazo solo para demostrarme todo lo que prometía esta noche.

- ¿Listo "Caliente profesor Cullen"? – bajó su mano y comenzó a caminar como una fiera hacia la cama. Llegó a la punta y se subió gateando hasta que quedó sobre mi pecho – tengo muchas cosas sucias en mente y pienso gritar tan alto que hay muchas probabilidades de que llegue la policía

- Quiero ver eso señora Cullen – la tomé por sus caderas y la apegué algo a mi pero las sabanas eran una maldita barrera – pero – de pronto agradecí esa barrera – antes debes tomarte las pastillas

- Cierto

No se quejó ni nada, solo rodó hacia su lado de la cama en donde se sentó apoyándose en el respaldo lista para recibir sus medicamentos que ya tenía preparados en mi mesita de noche.

- Ten – extendí mi mano y ella sacó las tres pastillas que estaban en la palma de mi mano – de a una – le recordé cuando vi que se las iba a tomar todas juntas

- No sé qué haría sin ti – se las tomó y cuando tragó todo estiró su mano en mi dirección – eres mi vida Edward

Me recosté junto a ella y apreté su cuerpo al mío, necesitaba sentir su calidez, sentir joven y vital como era y no cansada y demacrada como estaba últimamente, necesitaba a mi Bella.

- Y yo no sé qué haría sin ti – aunque lo dije muy bajito sé que me escucho

- El tratamiento va bien – no la contradije aunque no estuviera muy seguro de ello. Creo que eso solo lo decía para dejarme tranquilo – así que creo que podrías buscar otros métodos para hacerme sentir bien

Antes de que pudiera siquiera negarme la tuve a horcajadas sobre mí removiendo sus caderas y casi rogando por atención. Ella no tenía que rogarme por nada y mucho menos porque le hiciera el amor, esto era algo de lo que siempre iba a tener ganas. Tomé sus caderas y las removí con mayor fuerza para que sintiera mi propia polla cobrando vida.

Ya no tenía esa barrera de sabanas porque la pateé con fuerzas para dejar que solo sus delgadas bragas y mi pobre bóxer nos separaran de hacer el amor. Las manos de Bella fueron a mi pecho y se entretuvieron un tiempo ahí dándome placer y haciéndome saber que tan ansiosa estaba ya que sus caderas no se quedaron quietas en ningún momento, yo también quería tocarlo por lo que lleve mis propias manos hasta su trasero para apretarlo con fuerza sobre mi erección que pedía a gritos una atención mucho más personalizada.

- No puedo… necesito tenerte… quiero tenerte en mi boca

- Oh si – rugí tirando la cabeza hacia atrás – pero date vuelta – le hice un gesto que entendió enseguida

Volvió a ponerse a horcajadas pero esta vez con dejando su exquisito y chorreante coño a merced de mi boca. Sentí solo cuando se metió mi polla a la suya porque estaba tan concentrado es esparcir sus jugos que no me di cuenta cuando me despojó de mi ropa interior. Ya habíamos hecho esto tantas veces que teníamos una buena posición para hacerlo sin problemas pero no importaba la cantidad que fuera porque nunca nos cansaba, amaba follarme la boca de Bella y comerla al mismo tiempo, sinceramente el sexo oral era una de mis poses preferidas. Y pensar que antes ni siquiera me atrevía a probarlo, la sola idea me daba un asco profundo.

Cuando ambos nos corrimos ella volvió a girarse para ponerse sobre mi pecho y besarme, ya no era como antes, puede que mi cuerpo y hasta mi rostro no reflejaran exactamente mi edad pero los años no pasan en vano y ahora me costaba un poquito más estar listo para la segunda ronda, aunque tampoco tanto, con un par de besos y mimos estaba listo en unos minutos y claro que estuve listo porque giré a mi esposa dejándola de espaldas a mí y con el pecho pegado a la cama.

- ¿A lo perrito? – me miró hacia atrás

- No – le negué alzando una ceja – la carretilla

Bella gimió y se dejó caer sobre la cama pero no tardó e alzar su rico culito para que tomar sus piernas y las pusiera sobre mi cintura. Ya habíamos probado todo el kamasutra y pese que había muchas cosas que eran casi imposibles de hacer, había algunas, como la carretilla que pese a ser un tanto complicada e incómoda eran malditamente fabulosas, era como combinar la posición del perrito y de piernas al hombro. En cuanto la puse en posición nuestros sexos se rozaron no dejándome más opción que penetrarla de golpe, no estaba tan cómodo pero se me ocurriría quejarme, de esta forma durábamos menos pero solo porque las embestidas eran mucho más profundas que de cualquier forma además de que a Bella le fascinaba saber que yo era el que sostenía todo su peso, decía que se me marcaban los músculos que por supuesto ahora ya no estaban tan marcados como antes pero que aun se podían apreciar.

Caímos rendidos sobre la cama después de nuestro segundo orgasmo, definitivamente ni la edad ni el pasado tenía nada que ver a la hora de amarnos, con Bella éramos perfectos para el otro aunque yo tuviera 20 años más, aunque ella tuviera cáncer y pesar de todo lo que pasó en un principio.

- ¿Sabes que es lo mejor de estar enferma? – me tensé ante sus palabras porque no quería tocar el tema ahora?

- ¿Qué? – besé su frente y a la apegue mas a mi pecho

- Que ya no tendré que volver a vivir sin ti, esos 6 años fueron un infierno y mi mayor miedo es que tú te fueras antes que yo, ahora sé que no será así – suspiré sin decir nada – perdón si soy egoísta pero no puedo evitarlo

- No eres egoísta – murmuré bajito porque mi voz no daba para más – solo estas siendo sincera y tienes razón, tu ya sufriste eso y no tienes porque pasarlo de nuevo. Pero eso no quiere decir que te vayas a morir, llevas más de 15 años con cáncer y el tratamiento ha estado excelente

- Edward – se giró para mirarme – es la ley de la vida. Tenemos que morirnos y lo siento por mis bebés pero prefiero hacerlo contigo, quiro ver a mis hijos envejecer pero ahora que se que no puedo hacerlo me siento un poquito mejor al saber que no tendré que ver tantas cosas solas

- Yo podría durar hasta los 100 ¿sabes?

- Lo sé y aunque no sea en esta tierra se que estaremos junto a donde mierda nos lleve la muerte

La apegué mas a mi pecho y suspiré hondo, yo ya había perdido a mis padres y sé que el dolor era enorme pero también por la enfermedad de Bella habíamos aprendido a hablar de la muerte sobre todo porque nuestros hijos solo eran unos adolecentes, eso realmente apestaba, sabía que me perdería mucho de ellos pero no podía evitarlo, era la ley de la vida.

.

.

.

- Toma – acepté sin mirar el café que me extendía mi hija – te va a hacer bien un poco de cafeína en el cuerpo

- Lo que necesito es que tu mamá este bien

- Papá, ella está cansada y tu también – cerré los ojos porque sabía que era verdad, mi cuerpo ya no soportaba como antes

- No me refiero a eso Anna – tomé su mano y le di un ligero apretón – me refiero a que se que tu madre no quiere más tratamiento y yo solo quiero que sea feliz

- Ella me contó lo que pasó cuando se graduó del colegio… lo del accidente - asentí mientras ella continuaba – y creo que esto es lo mejor, que ella se vaya antes

- No tardaré en seguirla cariño – ya habíamos hablado muchas veces esto pero era distinto ahora cuando todo podía pasar hoy – yo también estoy cansado

- Lo sé papi – dejó su cabeza en mi hombro y yo la abrace – y sé que es así como tiene que ser, Matt también lo sabe y lo aceptamos

- Por lo menos me alegra verlos grandes, casados, con hijos y felices, pero aun son tan pequeños – lo ultimo lo murmuré pero no para que ella lo escuchara

- Ya tenemos 31 años y estaremos bien… tuvimos los mejores padres del mundo y es como tiene que ser, en algún momento uno tiene que vivir sin los padres. Tu lo haces desde hace mucho sin la abuela Esme y el abuelo Marco y mamá desde hace 10 años cuando murieron los abuelos Charlie y Carlisle

- Cariño – la separé un poco para poder verla a la cara – solo prométeme que serán felices, tú y tus hermanos

- Lo seremos

Antes de poder decir más la puerta de la habitación de mi esposa se abrió para que saliera la enfermera, ya llevaba dos días en el hospital y dudaba mucho que esta vez saliera de acá, ella estaba resignada y yo también, se despidió ya de todo el mundo. De Tanya y Riley con quienes mantuvo una excelente relación desde que aparecieron en su vida. De James quien estuvo un día entero llorando a su lado, ahora él quedaba solo ya no estando sus padres. De Deme a quien por supuesto le encargó encarecidamente el cuidado de nuestros mellizos de 31 años. De Jane, que a pesar de ser su única amiga era todo lo que ella necesito en su vida, Jane supo ayudarla en su época más oscura y a la vez que Bella se salvó por ella, mi nuera encontró redención por Alice en mi esposa.

Matt y Anna hoy eran los únicos acá, mi querida esposa ya no quería mas, se venía despidiendo de todo el mundo hace mas de 30 años, duró tanto que es casi imposible para algunos creerlo, pero ella quería ver a sus hijos con sus propias familias y lo consiguió. Ahora ella se podía ir en paz a donde yo no tardaría en seguirla.

- Hola mi amor – estaba igual de hermosa que hace 40 años atrás cuando la vi por primera vez con ese maldito short que no le tapaba nada - ¿Cómo estás?

- A punto de morirme – rió y yo reí con ella – pero feliz – tomó mi mano y traté de no pensar en su delgadez – nunca pensé que tendría una familia tan hermosa. Loca, pero hermosa

- Porque nos amamos, por eso tenemos una familia hermosa, porque hemos pasado por tanta mierda pero a pesar de todo salimos a delante y nos amamos

- Si – se quedó muda un tiempo y yo preferí no preguntarle nada - ¿sabes?, perdono a Rosalie… yo los tengo a todos ustedes mientras me estoy muriendo y ella lo hizo prácticamente sola en la cárcel así que no puedo irme con odio en el corazón… ¡Dios! la odie tanto en su momento pero ahora que pienso en todo lo que pasó con su enfermedad pienso en que de verdad debe haber tenido tiempo para arrepentirse

- No lo sé – no quería odiarla pero me era difícil – por lo menos Deme estuvo con ella en su último aliento

- Si – murmuró ahora mirándome con los ojitos cristalinos - ¿mis bebés?

- Afuera

- Hazlos pasar, ya me despedí de mis nietos, de mis hermanos, de mis mejores amigos y solo me faltan mis hijos y tú – su huesuda mano tocó mi cara en el mejor tacto de mi vida

Asentí y me apresuré a abrir la puerta, bueno, tan rápido como me permitía mi bastón moverme. Mis dos soles estaban sentados juntos y abrazados, siempre fueron tan unidos que me alegra mucho verlos así ahora. En cuanto me vieron supieron que era el momento de la despedida. Entraron con la cabeza gacha y cada uno fue a un lado de la cama de Bella semi recostándose a su lado.

- ¿Saben? – comenzó ella – su mami antes era una verdadera perra pero su papi la ayudó mucho, ella también lo ayudó a él eso – me miró y yo solo sonreí – por eso ahora no tengo miedo a morirme, viví la vida al máximo, hice siempre lo quería hacer, nunca dejé que nadie me dijera que algo no era normal o que las leyes de la sociedad lo impiden, sus abuelos nos educaron así a mí y a James y anquen tuve momentos oscuros al final creo que salí bien – mis hijos rieron y yo solo aumente las lagrimas que no me había dado cuenta estaba soltando – ahora solo me conformo con saber que ustedes son dos seres maravillosos que criamos lo mejor que pudimos. Mis niños – acaricio la frente de ambos – nunca dejen que nadie les diga que es lo correcto y lo que no, busquen en sus corazón, piénsenlo ustedes pero no dejen que alguien les imponga reglas estúpidas creadas por estúpidos. La vida es una sola y aunque este cáncer me este matando a los 56 años puedo decir que viví intensamente, mucho más que cualquier otro – más que yo quise agregar pero eso ya todos los sabíamos – si hubiera sido una santa también me hubiera consumido este cáncer, puede que hasta antes, pero ahora, con la vida de mierda, para algunos – aclaró – que viví puedo decir que me voy en paz. Me voy a donde sea que me manden pero me voy tranquila y feliz

- Somos fuertes mami – murmuró mi hija – y siempre te vamos a recordar… solo… llévate a papá pronto, él no quiere quedarse en un mundo sin ti

Sequé con un pañuelo mis lágrimas que caían a mares por mis ojos pero no podía hacer otra cosa más que quedarme ahí de pie mirando la despedida de mis hijos y mi esposa.

- Mami – Matt se giró a verla – gracias por todo… se que también la jodimos en su momento – si, mis hijos se mandaron muchas en su adolescencia – y creo que ningunos otros padres hubieran entendido como ustedes entendieron tantas cosas… si somos lo que somos ahora es por ustedes

- Y por eso me voy feliz – Bella cerró los ojos pero aun respiraba

Yo jadeé y me acerque al mismo tiempo que mis hijos besaban sus manos y dejaban caer un par de lagrimas en ella, cuando llegué a su lado la tomé de ambas manos consiguiendo que ese mar de profundo cacao me mirara directamente, eran los mismos ojos que vi esa tarda en la que juré resistir con todo a ella, no pude resiste, estos ojos me envolvieron para no soltarme nunca más.

- ¿Sabes que te amo no?

- Lo sé – mi voz a penas y salía – y tu sabes que yo te amo a ti

- Si… mi amor – me acerqué para que sus manos tomaran mi rostro – gracias por resistir por mi… se que estas cansado y por eso te esteré esperando donde sea que vaya, te tendré una tibia cama de la que no saldremos en la eternidad – reí y poco y hasta nuestros hijos también – solo… vete cuando sea el momento, no hagas ninguna estupidez por favor

- No cariño – besé sus cálidos labios – me iré cuando sea el momento

- Bien

Sus ojos se volvieron a cerrar y supe que esto era todo, Bella ya no estaba conectada a ningún aparato pero no necesitaba ese maldito pitito para saber que se había ido, mi compañera de vida, esa chica 20 años menor que yo que tanto me enseñó ahora yo estaba, solo quedaba un cuerpo que no era nada, porque a pesar de parecerse a Bella faltaba lo más importante, su alma, ella no era ella por su belleza, por su voz, por cabello, por sus labios, por sus modales, por sus gestos. No, ella era ella por su espíritu, su alma libre y joven que me enseño a mí a ser libre y joven a los 38 años cuando ya pensaba que la vida estaba perdida, que toda la mierda que había vivido y había pasado no tenia solución, llegó ella y me demostró que era mentira que si se puede volver de cualquier cosa menos de la muerte.

Bella no quería que la enterrara, quería ser incinerada y yo estaba de acuerdo, así que los siguientes días puse mi cuerpo en automático y con mis hijos y la familia entera le organizamos el funeral más alegre que nuestra pena nos permitió llevar a cabo, tramos mucho no llorar pero era imposible no hacerlo cuando sabíamos que faltaba alguien que había sido tan malditamente importante para nosotros.

- Papá – volteé para encontrarme a Deme – yo solo – se largó a llorar y yo supe que no era por Bella pero por mi – solo… no hagas nada estúpido deja que el curso natural de las cosas se hagan cargo

- Lo sé – lo apreté con fuerza a mi pecho y besé sus cabellos. Por última vez – solo… ya sabes lo que tienes que hacer ¿no?

- Si papi… pero yo solo quería decirte una vez mas lo mucho que te quiero… eres el mejor hombre que he conocido y ¿sabes por qué? – negué con la cabeza – porque no eres perfecto, eres solo alguien que cometió errores pero que también hizo muchas cosas buenas

- Tú también eres un muy buen hombre Demetri Cullen y te amo

Las cenizas de Bella fueron esparcidas en los campos que tenía el Centro que ahora ya era todo un éxito, hectáreas y hectáreas dedicadas solo al cuidado de "chicos problemas" pero que para nosotros eran las mejores personas que se podían encontrar. Ella volaba libre por esos aires y mis hijos sabían que en cuanto yo me fuera debían hacer lo mismo conmigo, llevarme a hacerme compañía.

Recibí muchos abrazos pero que más que condolencias fueron despedidas, tal parecía ser que todos pensaban que sin Bella yo no era nada y tenían razón. Cuando quedé solo subí a nuestra recamara que aun guardaba el olor de mi esposa en las sabanas, me recosté ahí y pensé en la primera vez que hablamos.

Flash back

- Follaremos como conejos… eso te lo firmo

- Nunca – la tomé de los hombros y de un leve empujón la aleje de mí

- Resiste… no importa – se encogió de hombros – terminaremos follando igual

Sin esperar nada mas le dio una rápida apretada a mi entrepierna, la que aunque no se puso dura comenzó a reaccionar, enseguida se giro como si no hubiera pasado nada y salió de mi casa…

Creo que si tendré que aprender a Resistir.

Fin Flash Back

Al final de cuentas no me equivoque para nada porque si con ella tuve que aprender a resistir, solo que en un principio me resistí a ella y ahora lo hice por ella, resistí hasta que ella ya no estuvo a mi lado así que ya no tengo que hacerlo, ahora puedo cerrar los ojos e ir en busca de mi amada.


Hola!

Chicos, hasta aca llegamos, este es el fin :(

Gracias a todos aquellos que me siguieron hasta aca y que confian en mi

Los espero en mi nueva historia "Aprendiendo a equivocarse" que solo será publicada en el Blog. Hoy subo el primer capitulo!

De nuevo mil gracias a todos, a cada uno de ustedes.

Besos, Joha!