La bestia

Los personajes son de la señora Meyer. Que mas quisiera yo que Edward fuera mío, la historia si lo es.

No apto para menores de edad, gente sin imaginación, personas con problemas del corazón, mojigatas, pacatas, intolerables al sexo, alguien que no ame a Edward, y personas sin sentido del humor. Contiene lenguaje adulto y escenas sexuales ósea lémon jugoso.

A todo el resto de las personas, bienvenidas a una mas de mis locuras.

Comencé a despertar por la fría brisa que recorrió mi cuerpo desde los pies a la cabeza.

-Que extraño- pensé- creí dejar programada la calefacción para que se encendiera de forma automática, en el caso de que descendiera la temperatura de la habitación durante la noche, pero no se sentía como si estuviera encendida, al contrario. Aun sin abrir mis ojos tenia la sensación de que estaba en un lugar mucho mas amplio que mi habitación.

Quise acomodar la ropa de cama para que no me diera mas frío, pero al intentar mover mi mano me di cuenta que esta estaba atada sobre mi cabeza.

En ese momento un nuevo tipo de frío recorrió mi espalda

-que será todo esto- pensé rápidamente aun adormilada, mientras intentaba mover mi otra mano, que estaba atada igual a la otra, por sobre mi cabeza. Asustada abrí mis ojos, pero la venda que tenia sobre estos me impidió ver en que lugar estaba, ya que había logrado darme cuenta que esta no era mi casa. No lo había hecho solo por la temperatura, si no también por el ruido ambiente, estaba segura de que este era un bosque, el ruido de los árboles me lo confirmaba.

El pánico estaba tomando forma dentro de mi, y el darme cuenta de que estaba completamente desnuda y con mis pies amarrados dejando mis piernas totalmente abiertas, no me ayudaba a calmarme, tampoco el darme cuenta de que estaba expuesta completamente a el o los responsables de tenerme así.

Mis sentidos estaban completamente alertas a cualquier cambio a mi alrededor, escuche como una rama se quebraba al ser pisada por alguien que se acercaba a donde estaba yo. Quise gritar, pero mi lado cuerdo me dijo que lo mas inteligente que podía hacer era tener cerrada mi boca. El único movimiento que intente hacer fue el de cerrar las piernas, pero las fuertes amarras de mis tobillos me lo impidieron.

- Balla, veo que despertó mi ovejita- dijo una ronca voz, que para mi sorpresa, en ves de asustarme solo provoco que una nueva sensación algo calida comenzara entre mis piernas.

- Estas perfecta para mi- susurro esta ves mas cerca de mi oído.

De mi boca no salio palabra, pero mi respiración se vio un poco alterada y mi corazón se salto un latido.

Lentamente llevo uno de sus dedos por todo el contorno de mis labios.

-¿Quien eres?- me atreví a preguntar.

- Para ti solo soy la bestia que se alimentara del placer de tu cuerpo- me respondió.

-¿Porque no me sueltas?- dije de forma temerosa

-No temas mi oveja, yo solo te daré placer- me dijo a la vez que deslizaba uno de sus dedos por mi mejilla. Su toque era calido, provocando que todo el miedo que sentía al principio se transformara en un calido deseo.

-Me encanta tu boca roja- me dijo- quisiera ver como te comes mi polla.

Sus palabras provocaron que se me secara la boca y una sensación de deseo se comenzara a formar dentro de mi, lamí mis labios, porque los sentí resecos, e inmediatamente sentí como su boca se posaba sobre la mía dándome un beso, en donde su lengua entro casi sin permiso dentro mío, jugando con mi lengua, succionándola y dejando un pequeño mordisco en mi labio cuando se separo de mi.

- Tan dulce como lo imaginaba- susurro. Luego su dedo continuo su camino hacia uno de mis senos en donde acaricio uno de mis pezones con su pulgar. Sentí como mi pezón respondió de forma automática colocándose erecto, tanto por la caricia como por el frío del ambiente, un escalofrío volvió a recorrer mi espalda.

- ¿Tiene frío mi oveja?- pregunto- No te preocupes yo haré que entres en calor- dijo a la vez que lamia mi otro pezón, para luego echárselo todo a la boca y comenzar a succionarlo. Un gemido de placer salio sin permiso de mi boca.

- Así me gusta mi oveja, que disfrutes lo que tu bestia te da- me dijo y continuo lamiendo y succionando mi otro pezón, sentí como una de sus manos comenzaba a decender por mi torso hasta mi entrepierna, que a esta altura estaba unos cuantos grados mas arriba que la temperatura ambiente.

Lentamente comenzó a decender por mi monte hasta mi coño, que ya se sentía húmedo.

- Me encanta cuando estas así de lista para mi- dijo en mi oído, a la vez que volvía a besar mi boca, mientra sus dedos comenzaban a masajear circularmente mi clítoris. Mis caderas se levantaron de forma automática buscando mas roce, mientras que de mi boca nuevos gemidos escapaban y mi respiración era mas errática, mis manos picaban por el deseo de tocarlo.

- Me gustas así de ansiosa oveja, pero yo no tengo ningún apuro, esta noche voy a hacer que olvides todo excepto que estas aquí conmigo- me dijo.

Eso iba a ser fácil, ya que a esta altura solo pensaba en todas las cosas que me hacia sentir y las que quería que me hiciera.

La bestia continuo masajeando mi clítoris y separo mis labios con sus dedos para pasar su húmeda lengua por mi coño, hasta llegar a mi clítoris, lo lamió y succiono de forma rítmica durante horas a mi parecer, ya sentía que mis pulmones trabajaban con la mitad del aire que antes, por la cantidad de jadeos que salían de mi boca.

A pesar de los múltiples jadeos y gemidos que salían de mi boca, la bestia continuaba haciendo muy bien su trabajo, tomándose todo el tiempo del mundo para saborearme con su boca. Pude sentir como me penetraba con dos de sus dedos, mientras continuaba con su pulgar estimulando mi clítoris, manteniendo un movimiento constante de penetración.

- Por favor suelta mis manos- le pedí- quiero tocarte.

- Ese es un beneficio que aun no te ganas mi oveja- me respondió- No mientras no sienta que te corras con mis dedos.

Como si esa fuera la contraseña que necesitaba comencé, a sentir como si fuera a explotar, por el orgasmo que sentí. Mis piernas y brazos tiritaban por el esfuerzo de estar amarrados y mi cabeza se fue hacia atrás de forma involuntaria por todo el placer que me dieron sus largos dedos, el gemido que salio desde mi garganta, la bestia se encargo de amortiguarlo con un beso.

- Así me gusta, que me des todo lo que quiero- me dijo al oído

Mas recuperada de mi orgasmo le dije.

- ¿Ahora me soltaras?.

- La verdad es que no quisiera dejarte ir en ningún momento- dijo con sorna- Pero como te has corrido en mi mano como yo quería, te has ganado la liberación de tus piernas- me dijo- Ahora, para lo demás tendrás que esforzarte mucho mas ovejita- Me respondió a la vez que sentía como mis tobillos eran liberados.

En algún momento se me ocurrió cerrar fuertemente las piernas, pero como si la bestia leyera mis pensamientos se gano entre ellas antes de que yo hiciera algún movimiento.

- Ahora quiero ver como gimes cuando tenga mi polla dentro tuyo- me dijo. Y de forma automática mi coño comenzó a humedecerse nuevamente, por la expectación.

No se en que momento se quito la ropa, o si tenia ropa cuando llego, pero sentí como abrió mas mis piernas sujetándome de las rodillas y comenzó a rozar su duro pene por mi clítoris.

- ¿Estas lista para mi, oveja?- me pregunto- Ya quiero estar dentro de tu coño- me dijo.

Yo solo pude gemir con desespero por sentirlo dentro

-Quiero escuchar que me lo pidas- dijo sin dejar de rozarse en mi.

- Por favor- pedí- Quiero que me metas tu dura polla- gemí- Quiero sentirte todo dentro de mi.

La bestia acomodo la punta de su erección en mi entrada y se adentro de una sola vez haciéndome gemir roncamente.

- Mierda- dijo con un ronco jadeo- Esto es mejor de lo que pensé. Eres tan caliente y húmeda- Me dijo a la vez que comenzaba a embestirme rítmicamente. Yo solo escuchaba el ruido de nuestros cuerpos al juntarse y los gemidos que salían de la boca de la bestia y de la mía.

Sentía la boca seca, pero el me beso con desespero y de forma bastante territorial

- Eres mía, oveja, solo mía- decía entre embestidas- No quiero que nadie mas te coma el coño como yo, que nadie mas este dentro de ti como yo- gruñía en mi oído- ¿Me entendiste?- pregunto.

- Si- logre gemir.

- ¿Si qué?- me pregunto.

- Si a todo- respondí con dificultad, ¡¿como no entendía que tenia la cabeza en otra parte?- Mierda me voy a correr- le dije.

- Yo también, tu coño esta mas apretado. Gruño a la vez que se corría dentro de mi.

- ¡Edward!- grite corriéndome con el.

Pasaron varios minutos antes de que pudiera volver a respirar con normalidad. Sentí como mis manos eran liberadas y la venda sacada de mis ojos, lo primero que vi fue a Edward con una sonrisa torcida mirándome divertido.

-Perdiste- grito- Yo sabia que no podrías evitar decir mi nombre cuando te corrieras- Me dijo a la vez que me cubría con una manta y me besaba castamente en los labios.

- La fuerza de la costumbre- le dije, mientras miraba a mi alrededor- ¿A donde me trajiste?- le pregunte.

- Me adentre un poco mas en el bosque atrás de nuestra casa- dijo con tono inocente- Te veías tan linda durmiendo en el sofá cuando llegué del turno en la clínica, que no pude evitar transformarme en una bestia insaciable de ti- me dijo. Nos miramos y comenzamos a reír.

- ¿Te das cuenta que me puedo enfermar verdad?- le pregunte tratando de sonar enojada, pero no me resulto.

- Eso tendría que solucionarlo colocándote un par de inyecciones- dijo a la vez que movía sus cejas de arriba abajo.- Por ahora podríamos comenzar con un rico baño de espuma que te tengo preparado. ¿Que te parece?- me pregunto.

- Mmm… creo que te acabas de ganar un masaje- le dije- ¿que te parece si nos damos ese exquisito baño y luego yo te doy tu premio?- le dije mientras avanzaba caminando hacia la casa moviendo mis caderas.

-Me parece que no tendrás que repetírmelo- me respondió a la vez que me tomaba en brazos y comenzaba a correr conmigo hacia la casa para darnos ese baño y luego el masaje a ese fabuloso cuerpo tonificado que tiene Edward… mi bestia personal.

¿Reviews?

Gabrielizz.