Y pasó otro mes desde que subí el cap pasado. No puedo creerlo! Lo lamento, espero que no vuelva a pasar.

Este capítulo está especialmente dedicado a keisi-san :)


Capítulo seis: Big red.

Piper estaba caminando por el mostrador mordiéndose las uñas mientras miraba periódicamente hacia un lugar sobre la repisa. Decidí que observaría esto como si se tratara de una película para poder separar mis emociones, principalmente porque ya estaba drenada de ellas. Estoy aquí por una razón, y esa es ser detective no una hermana con el corazón destrozado. La cortada bajo el ojo de Piper ya no estaba y las mangas largas de su blusa cubrían las marcas de las cuerdas, si que aún quedaban. No tengo idea cuánto tiempo ha pasado pero el reloj blanco de la pared dice que son las diez de la mañana. Finalmente logro identificar qué es lo que está mirando Piper: un test de embarazo. Lo estaba mirando como si fuera a morderla, de paso miraba al dependiente de la farmacia. Lo conozco, se llama Mike Goldstein y es el farmaceuta de la abuela, ahora entiendo por qué Piper está tan reticente a acercarse al mostrador con un test de embarazo en la mano: él podría decirle a la abuela y eso, me asustaba hasta a mi. Piper miró al suelo con los ojos entrecerrados y apretó sus puños antes de salir de ahí, esperando a que él no la hubiese visto. La seguí de nuevo, así omo lo he estado haciendo durante días, quizás semanas, incluso meses, ya no lo sé. Piper pasó frente a una chica que estaba parada en la calle fumando un cigarrillo y se detuvo. Se acercó a la chica que no pasaba de los trece o catorce años; tenía el cabello largo y oscuro, pero con un flequillo corto sobre sus ojos castaños, y usaba una chaqueta militar de golor verde y pantalones negros.

― Hey.― dijo Piper tímidamente.

― Hey para ti también. ―respondió la chica fríamente, rodando los ojos.

― ¿Podrías hacerme un favor? ―preguntó Piper, ignorando su respuesta anterior.

― ¿Qué gano yo? ―dijo fumando su cigarrillo.

― Te doy una cajetilla si me compras un test de embarazo. ―respondió Piper apuntando a la casi vacía cajetilla que la chica tenía en sus manos.

― Test de embarazo, y yo pensaba que mi vida era triste. ―dijo sonriendo, mostrando sus frenillos.

― ¿Quieres la cajetilla o no? ―insistió Piper sin ánimos de discutir.

― De acuerdo. ―respondió la niña y tomó el dinero de la mano de Piper. Ella le entregó la suma necesaria para comprar ambas cosas, pero la chica abrió y cerró la mano algo molesta.

― ¿Qué?, eso debería cubrirlo todo.

― Yo sabré...―decidió. Piper suspiró y le dio el resto del dinero que tenía― Toma, sostén esto.―dijo entregándole la mitad de su cigarrillo encendido.

― Claro, pero apúrate, ¿Ok? ―respondió tomando la barrita de cáncer entre sus dedos.

Me quedé mirando la escena y mientras pedía a Dios que Piper no estuviese embarazada, escuché su nombre siendo gritado desde el otro extremo de la calle.

― ¡Piper H Halliwell! ―gritó Prue mientras cruzaba la pista.

Prue se veía más grande y su cabello estaba algo más largo, pero estaba furiosa. Tardé unos minutos en reparar en la razón de su enojo hasta recordar que Piper tenía un cigarrillo prendido en la mano.

― ¡Vamos Prue, déjala en paz! ―dije venemosamente, estaba enojada con ella, no, espera, furiosa, ¡Es nuestra hermana mayor!, ¿Cómo puede no saber lo que le ocurrió a Piper y que Tom es un bastardo?

― Prue. ―respondió Piper mirando su mano.

― ¿Qué demonios pasa contigo? ―le dijo quitándole el cigarrillo y tirándolo al suelo― ¿Por qué estás fumando y por qué no estás en la scuela? ―preguntó poniendo sus manos sobre sus caderas.

― No es mío y vine a buscar medicinas para la abuela.

― "No es mío", ¡Como si no hubiera escuchado eso antes!

― No miente, es mío, ―dijo la chica que salió de la farmacia cargando una bolsita― O era mío. ―agregó al ver que su cigarrillo estaba en el suelo.

― ¿Cuántos años tienes? ―preguntó Prue mirándola con dureza.

― No tantos como tú. ―respondió mirando a Prue de arriba a abajo― Estaba sosteniéndolo por mí, así que relájate. ―dijo antes de irse de ahí. Piper la vio caminar hasta detrás de un edificio.

― Lo siento Piper, no sabía. Sé que tú nunca harías este tipo de cosas, es que, has estado tan distante últimamente...la abuela y yo estamos preocupadas. ―dijo poniendo sus manos sobre los hombros de Piper. Ella se encogió y se alejó del contacto de Prue, lo que hizo que ésta se alejara un poco.

― ¿Estás bien?

―Sí, pero necesito volver a la escuela. ―respondió y comenzó a caminar hasta el callejón a donde la otra chica se había ido.

― ¿Quieres que te lleve? Mi auto está por allá. Vine a recoger tu regalo de graduación así que no mires lo que hay en el asiento trasero, ¿Ok? ―preguntó caminando junto a Piper.

― No, eh, necesito caminar un poco, para quitarme el olor a cigarro de encima. ―respondió esperando a que Prue le creyera.

― Dios, Piper, piensas rápido. ―pensé, mientras que Prue asentía y se devolvía hasta su auto.

― Te veo en la noche. ―se despidió.

― Adiós.

¿Graduación? Tenemos que estar por mayo, eso significa que Piper tiene diecisiete y meio, ¿Cómo?, ¿De qué me perdí? Hay una gran laguna temporal aquí. Piper ya no usa frenillos ni lentes. Vi a Prue manejar e irse, y seguí a Piper hasta el callejón en donde la chica estaba apoyada contra el concreto de la pared de la tienda.

― ¿Lo quieres o no? ―preguntó afirmando la bolsa.

― Sí, y gracias, por lo del cigarrillo. ―respondió tomando la pequeña bolsa plástica de las manos de la otra chica― ¿Cómo te llamas?

― No me gustan los nombres, llámame Big red.

― ¿Big red?

― See, solía tener el pelo rojo. ―explicó tirando la parte de atrás de su cabello negro.

― ¿Por qué te lo teñiste?

― Porque quería, Cardigan.

― ¿Qué? ―preguntó confundida.

― Te llamarás Cardigan, por el suéter que estás usando.

― Oh, pero si me llamo...

― No nombres reales, ¿Entendido?

― Entendido.

― Hey, me la paso aquí seguido, sobretodo atrás en donde está el muelle, si estás aburrida o quieres fumar algo, aquí estaré.

― Gracias, pero tengo que irme.

― Buena suerte con el asunto del test.

― Gracias. ―respondió y la escena cambió de nuevo. Ahora estaba en el salón del señor Anderson, los estudiantes estaban yéndose.

― ¡No por favor, aquí no! ―dije buscando a Piper con la mirada.

Ella estaba echa un rayo camino a la puerta, pero sus libros se le cayeron en el camino y tuvo que devolverse, ahora era la última en la sala.

― Piper, espera. ―le dijo el maestro y se puso de pie caminando hasta la manilla de la puerta que Piper había recién abierto.

La vi cerrar los ojos y una lágrima cayó por su mejilla cuando él se paró detrás de ella para cerrar la puerta.

― ¡Hijo de puta, déjala en paz! ―grité, ya que lo único que podía hacer era eso.

― Sé que Tom no usa condón, así que si quedas embarazada vas a hacer que la gente haga preguntas y yo no quiero preguntas, así que, si no quieres que nada malo le paso a tu hermanita, preocúpate de eso, ¿Entiendes? ―le susurró al oído y ella levantó un hombro para protegerse de él― ¿Piper?

Pensé en el último recuerdo que había visto antes de éste, ¿Por qué había ido a comprar un test de embarazo? El último recuerdo fue meses después de que la violaran...y ahí fue cuando la verdad me golpeó: el señor Anderson había dicho "Tom no usa condón", no usa, tiempo presente...Oh Dios, ¡Han estado haciendo esto durante todo un año! Mis pensamientos se cortaron cuando escuché la débil voz de Piper.

― Sí. ―respondió abriendo la puerta, obligándolo a retroceder. Corrió, corrió hasta la salida, directo al viejo roble. La vi sentarse y moverse hacia adelante y atrás durante horas. Yo ya no podía aguantarlo más, ni siquiera podía seguir llorando. Finalmente, dejé escapar un grito mientras miraba al cielo.

― ¿COMO PUDISTE DEJAR QUE ESTO PASARA?, ¿COMO?

La escena cambió de nuevo y ahora estábamos detrás de la farmacia, cerca del muelle. Big red y Piper estaban sentadas en un pequeño dique ante la puesta de sol.

― ¿Big red? ―preguntó mirando al calmado agua.

― ¿Ah?

― ¿Sabes dónde puedo conseguir un aborto? ―preguntó en voz baja.

― Una amiga se lo hizo, dijo que le salió 250.

Piper miró arriba rápidamente.

― ¿250 dólares? No tengo tanto dinero.

― Estás embarazada, ¿Verdad? ―preguntó mirándola directo a los ojos de Piper, los cuales estaban en pánico.

― Sí, y no puedo tenerlo, o algo malo ocurrirá. ―respondió mirando a otra parte otra vez.

― Hey, yo no juzgo a nadie Cardigan. Haz lo que tengas que hacer.

― Gracias. ―dijo y se inclinó sobre Big red, en tanto, la más pequeña puso su brazo sobre el hombro de Piper.

Big red se presentó como una persona muy fría, pero está ayudando a Piper a pasar por todo esto y por un momento doy gracias a las persona a las cuales grité antes. Me siento en silencio para mirar la puesta de sol junto al horizonte del océano.

― Tuviste un aborto para protegerme, lo siento tanto Piper...―le digo mientras mis lágrimas se vuelven a ubicar en mi cara.

La escena cambió de nuevo y ahora estaba en una casa de empeño, Piper estaba en el mostrador. Le entregó una muñeca al tipo, sabía que esa era la muñeca que mamá le había dado a Piper cuando tenía cuatro años.

― "Amaba a esa muñeca". ―pensé, y vi al tipo entregarle trescientos dólares. Piper guardó el dinero en su bolso y salió de la tienda, no lloraba, pero pude notar que su corazón la estaba matando, incluso la escuché decir "lo siento mamá" en un murmullo.

La escena cambió tra vez y ahora estábamos en la fiesta de cumpleaños número dieciocho de Piper. Estaba usando pantalones cortos y una linda blusa azul. Ponía algunos vasos sobre la mesa del comedor y se sentó. Estaba feliz, como si nada hubiera pasado y no puedo entender la razón. Me paro junto a ella mientras come pastel, en tanto Prue, la abuela y yo nos sentamos. Todas estamos feliz.

¿Cómo?, ¿Qué pasó en los seis meses anteriores?, ¿Cómo puede estar así de bien?, nadie se ve incómodo o preocupado por ella, simplemente se acomodan y comen torta.

― ¿Cómo va tu primer semestre universitario? ―pregunta Prue, mientras Piper da un bocado.

― Muy bien, mi dormitorio es lindo y tengo una compañera genial. ―responde.

― ¿Qué pasó con A.J? ―pregunta mi yo del pasado.

Piper se detiene por un momento, puedo ver un brillito de dolor en sus ojos pero se encoge de hombros rápidamente.

― Se mudó hace unos siete meses. ―responde con frialdad.

― Perdón, sabía que te gustaba. ―le dice llevando el tenedor a su boca.

― Está bien Pheebs, hay muchos chicos en la universidad. ―dice con su familiar sonrisa que no he visto hace mucho, desde que todo esto empezó.

― Bueno, no te centres en andar buscando chicos Piper, preocúpate de tus estudios. ―dice la abuela bebiendo un poco de leche.

― Felices dieciocho Pip. ―dice Prue levantando su vaso de leche.

Piper levanta el suyo y hay una una cicatriz horizontal en su muñeca izquierda que Prue nota.

― ¿Cómo te hiciste eso? ―pregunta apuntando la larga marca.

Piper la mira detenidamente entrecerrando los ojos mientras piensa.

― No sé, me debí haber rasguñado o algo así. ―dice chocando su vaso con el de Prue― ¿Dónde están mis regalos? ― sonríe ampliamente antes de que la escena cambie otra vez.

― La cicatriz...¿Habrá intentado...? No, lo sabríamos. ―pienso mientras la nueva imagen viene a mi vista.

Estoy de pie en el muelle fuera del P3 y exhalo en paz, de alguna manera estoy en casa o eso pensé hasta pisar un celular y unas llaves de auto cuando trataba de correr hasta la puerta del club. Me arrodillé y los recogí, sabiéndolos de Piper pero, ¿Cómo y por qué están aquí? Siento la profunda necesidad de voltear.

― ¡Piper! ―grité y corrí hasta ella, está en el borde del puente usando la misma ropa que llevaba en la mañana― ¡Piper, espera! ―no sé por qué siento tanta necesidad de alcanzarla pero mis piernas no se mueven tan rápido como quisiera. Miro abajo y puedo ver gotas de sangre frente a mí. Cuando miro arriba, Piper da un paso y cae al agua oscura y fría― ¡NO, Piper! ―grité y corrí detrás de ella pero ahora estaba siendo detenida por una fría pared líquida.

Desperté en el cuarto de Piper, de cara al piso.

― Piper, Piper, oh mi Dios . ―dije y me puse de pie y vi la novela romántica cubriendo el diario de Piper. Estaba de regreso, en el mismo lugar de antes sintiendo la urgencia de encontrarla otra vez. La última parte era una escena del futuro, lo sabía, podía sentirlo. Corrí escaleras abajo y tomé mi teléfono, pero me detuve cuando su diario golpeó el suelo y se abrió en una página en particular

14 de febrero de 1991.

El cuchillo me miró, prometo que lo hizo, ¿Cómo puede un objeto inanimado carente de emociones humanas volver las mías un caos? Sé que no fue más que el reflejo de la luz del foco de un auto a través de mi ventana lo que causó el brillo, pero aún así. Justo cuando iba a usar el gélido filo para terminar con mi intento de vida, un centelleo en el cuchillo me devolvió a la realidad. No sé qué estaba haciendo frente a mi ventana, quizás quería mirar a la luz rosada de la luna una vez más. O si eres del tipo romántico, a que mi rescatista llegara manejando un Mustang gritando que me ama y que tengo mucho por vivir aún. O si eres del tipo religioso, quizás a que un ángel apareciera diciéndome que la vida es un regalo y que no debo desperdiciarla. O si eres del tipo romántico, que el demonio apareciera en una nube de fuego para decirme "El infierno está lleno ahora, trata más tarde" rodando sus ojos antes de lanzarme algún insulto. Sea cual sea la razón por la cual elegí la ventana en lugar de la tina, debes eludirlo por ahora. Shakespeare una vez escribió "los cobardes mueren varias veces antes de morir" bueno, es la cincuentava vez y como nadie hace un seguimiento de intentos de suicidio, me reclamo ganadora.

Oh, perdón, no tienes idea de quién soy y probablemente estés listo para lanzar esta triste historia a la basura o acomodarte porque eres morbosa, y te gusta saber sobre la vida de los demás, señorita, para distraerte de la tuya. No me interesa, les doy la bienvenida a la mente interior de 21, 13, 10, 13.

Peligro: lee bajo tu propio riesgo. No soy responsable por, llantos, costos de pañuelos or secado de la manta que sé que te envuelve ahora. Si estás leyendo esto, es porque estoy muerta ya sea por mi propia mano o por el destino que ama jugar trucos sucios conmigo a diario. Porque la única persona que sabe que tengo un diario, sabe que es mejor leerlo mientras sigo con vida, Phoebe.

Lo dejé caer y corrí fuera de la habitación.


Respuesta(s) de review(s) :

keisi-san: Este fic tiene unos 50 capitulos...es súper largo! ni yo los he leído todos, creo que llegué hasta el cap 30 no más, no he seguido leyendo por cosa de tiempo pero a medida que traduzca lo haré, le tengo confianza a la autora original. Gracias por todo el apoyo ! :D