Personajes de Kaoru Tada


Capítulo 6: (Des)esperanza

"Hoy será un buen día" –pensó la pequeña Kotomi esa mañana mirando la ventana-

A pesar de solo ser una niña pequeña, era muy suspicaz y astuta. Era consciente que su madre había pasado por una mala situación y que debía estar en el hospital una vez más. Los adultos no querían decirle que ocurría, y a pesar de que al principio insistió en sobremanera acerca de lo que había ocurrido, el ambiente se volvió muy tenso como para seguir preguntando a todo momento que pasaba. Aunque ella quería saber…

- Te extraño… mami. –sollozó silenciosamente mirando una fotografía de sus padres en su habitación-

A pesar de sus constantes discusiones y correteos a lo largo del hogar, Kotomi adoraba a su madre y se sentía desesperada por verla y acurrucarse en su abrazo protector. Nada era más cálido que los brazos de su mamá.

- ¡Kotomi! ¡Se hace tarde! ¡Baja ya!

- ¡Ya voy ojisan!

Últimamente, era su tío Yukki quien la llevaba a la escuela, en lugar de su igualmente adorado padre. A él también lo extrañaba enormemente, ya que eran pocas las ocasiones que estaba en casa. Siempre estaba en el hospital trabajando de más, y ya ni siquiera podía consultarle acerca de alguna tarea o desearle buenas noches. Quería que sus padres volvieran, pero sería fuerte y no lloraría.

- "Porque las niñas fuertes no lloramos…" –pensó antes de bajar las escaleras-

En el hospital, Naoki también recordaba lo mucho que extrañaba a su pequeño retoño mirando una pequeña fotografía en sus manos y cuanto se sentía culpable por no estar todo el tiempo a su lado, particularmente estas últimas 3 semanas. Pero él no podía moverse por mucho tiempo de su recinto de trabajo, porque siempre estaba aguardando por noticias…

Si había una pequeña pizca de progreso en Kotoko, él debía estar ahí para poder presenciarlo. Necesitaba cuanto antes un milagro, saber que esa pesadilla por fin terminaría.

Pero la vida no era como esos mangas shojo en que su esposa tan ciegamente solía creer.

- "Ya no tengo una esposa a la cual pueda amar libremente…"

Era un tonto, nunca debió haber dicho esas palabras. Se había convertido en un ser demasiado sentimental invadido por la desesperación.

El efecto que Kotoko tenía en el… Rio ante el recuerdo de mejores tiempos.

Sus divagaciones fueron interrumpidas por una voz familiar, tratándose de una enfermera del área de psiquiatría… Por fin noticias.

- ¿Irie-sensei?-inquirió-

- Chieko… ¿Me trae noticias de mi esposa?

- Así es, Irie-sensei. Sin embargo, me temo que además de buenas nuevas, le traigo malas noticias.

Naoki sintió desconfianza, algo no muy natural en él.

- Dígame que ha sucedido por favor.

- En cuanto a su salud física se refiere, se encuentra en muy buenas condiciones, hemos visto que come un poco más, lo cual ha contribuido mucho a que su estado mejore, además que las últimas pruebas de sangre y de orina que realizamos nos indican que su organismo se encuentra libre de enfermedades o de cualquier otro virus.

- Eso son excelentes noticias. –respiró aliviado, cualquier otra "sorpresa" sería mucho que manejar ahora- Sin embargo, Chieko, me comentaste que…

- Si, Irie-sensei. En el aspecto emocional… -Naoki se estremeció internamente- No hay mucha mejoría.

Justo lo que temía. El pabellón psiquiátrico no era un lugar ideal para nadie, incluso para los mismos pacientes. Cuando era un residente de primer año, pudo comprobar como ese lugar podía convertirse en una pesadilla para aquel que no estuviera preparado para escuchar gritos, controlar enfermos y aguantar toda clase de episodios psicológicos. Tenía mucho respeto por las personas que trabajaban allí.

- Eso esperé… -dijo al final de sus pensamientos- Es una situación muy difícil la que ha vivido.

- Sus ataques de pánico aún la atormentan y sufre de constantes pesadillas. Irie-sensei, con todo respeto, si ella continua así, dudo que Shintani-sensei le dé de alta.

- Comprendo… -Naoki perdía la fe…-

- Sin embargo, -mencionó la enfermera- debo decirle algo que tal vez lo sorprenda

- ¿De qué se trata?

- En las ocasiones en que se encuentra más lucida, he tenido la oportunidad de acercarme a ella, y noto que no le desagrada mi compañía. Al contrario, podría decir que se siente cómoda. Y un día, pude escuchar como mencionaba su nombre, de la manera en que lo hace diciendo su apellido.

Naoki sintió algo diferente en su pecho, algo como un calor naciendo dentro de su corazón.

- Pensé que si le preguntaba tal vez podría molestarse, pero me atreví y en cambio encontré una reacción diferente.

- ¿Qué reacción? –preguntó ansioso-

- Ella lo extraña, Irie-sensei. Y lo extraña mucho.

Por primera vez en mucho tiempo, Naoki sentía esperanza en su interior.

- Debo verla…-se dijo- Debo estar con ella.

- ¡No, Irie-sensei! –lo detuvo Chieko- Aún no. Mire, esta tarde, me corresponde llevar a Kotoko de paseo y pensé en llevarla a la azotea, alrededor de las 3 pm. Creo que sería buena idea que llegue allí. Pero le suplico de la manera más atenta que por favor no lo comente con nadie. Shintani-sensei no cree que es adecuado exponerla aún a su familia y me metería en graves problemas si llegara a enterarse.

- No te preocupes, Chieko. Nadie sabrá de esto. No sabes cuánto te agradezco este gesto que has tenido con nosotros. Lo que necesites no dudes en pedírmelo.

- Por favor Irie-sensei –replicó ella- no se preocupe por eso. Trabajando en el pabellón de Psiquiatria hay ocasiones en que uno pierde la esperanza de poder ver a un paciente recuperarse con éxito, principalmente porque no tienen el apoyo que necesitan. Pero estoy segura que Kotoko tiene todo el que se merece gracias a usted. Es una mujer afortunada –suspiró- Ahora debo partir, recuerde que a las 3 estaremos allá.

- Gracias, Chieko, de verdad.

La amable enfermera se perdió en los pasillos mientras el sentía algo que ya ni siquiera recordaba.

Fe. Tal vez los ángeles y los milagros si existían después de todo.

Las horas no parecían transcurrir tan velozmente como él hubiera querido, aún más con la falta de pacientes graves. Pero por azares del destino, a las 2:35 pm, una emergencia con un accidente de tráfico hizo que llegara ese paciente grave. De verdad que tenía mala suerte. No obstante, a las 3: 10 se encontró libre de sus obligaciones.

Sigilosamente, se apresuró hacia las escaleras, para evitar ser visto por muchas personas y no causarle problemas a Chieko. A las 3:15 llegó al ansiado lugar, para encontrar como la enfermera esperaba por él cerca de la puerta.

- Irie-sensei, pensé que no llegaría.

- Disculpa, me atrase con una emergencia.

- No tenemos mucho tiempo, los paseos no deben extenderse más de 25 minutos. Estaré esperando por aquí si necesita algo. Me aproximaré cuando sea hora.

- De acuerdo, gracias una vez más Chieko.

Naoki empezó a caminar y luego pudo divisar una silla de ruedas encarando el otro lado. El cabello rojizo se movía en la dirección del viento, tan inconfundible. Dudó un poco en acercarse, pero dio un paso, y luego otro, hasta estar a un metro de ella.

- Kotoko… -llamó-

No escuchó respuesta alguna, pero notó que se estremecía. Una buena señal.

- Sé que me escuchas… -se acercó más, hasta quedar inclinado en frente suyo. Los ojos de Kotoko hicieron contacto con los suyos, pero era desgarrador. Tal y como temía, el tiempo en ese lugar había succionado aún más su espíritu. Se veía llorosa y ojerosa, pero aun así, había una pequeña luz que empezaba a formarse en sus pupilas. Otra buena señal. Tomó su mano, fría pero suave.

- Kotoko… ¿Cómo te sientes?

- Me siento bien… Naoki.

- "Aún me llama Naoki, aunque piensa en mí como Irie-kun, pero será mejor no presionarla." Eso es una excelente noticia –le sonrió, e increíblemente ella sonrió de vuelta-

Sus últimas pelas aún atosigaban su mente, pero Kotoko estaba en un estado tan frágil que no valía la pena recordarlo.

- Mi-chan –dijo ella- ¿cómo está Mi-chan?

Él no lo sabía muy bien.

- Esta con todos esperándote en casa. Te extraña mucho.

- Y yo a ella… quisiera verla y abrazarla.

- Tal vez sea imposible abrazarla ahora, pero mira, podrás verla.

Naoki le entregó la fotografía, y los ojos de Kotoko se llenaron de rebeldes lágrimas.

- Mi bebe… llévame con ella. –suplicó-

- Pronto lo haré. Te lo aseguro, pero debes mejorar.

- Se lo que Shintani-sensei piensa… Que soy una amenaza para ella… No lo soy.

- Por supuesto que no lo eres. Jamás lo serás. Pero no quieres que Mi-chan te vea enferma, ¿verdad?

- Claro que no.

- Exactamente, debes mejorar, para que puedas verla y abrazarla, igual que a Mamá y a Papá y a tu padre y a Yukki. Todos te esperan impacientemente.

- Lo sé…

Hubo un silencio de un minuto… hasta que Kotoko habló de nuevo.

- ¿Y tú?

- ¿Eh?

- ¿Tú me extrañas?

El corazón de Naoki se encogió de felicidad, la mirada de Kotoko era levemente más intensa.

- Es demasiado lo que te extraño. –dijo con sinceridad- ¿Y tú a mí?

Kotoko derramó más lágrimas, que Naoki secó rápidamente.

- También te extraño…

No faltaba decir más. Naoki también sintió lagrimas descender de su rostro y se incorporó para abrazarla, a lo cual ella respondió para su alegría.

Justo lo que necesitaban, un contacto que no incluyera gritos ni golpes ni correas. Solo un abrazo con el cual podrían decirse cuanto se amaban y cuanto hacía falta uno en la vida del otro.

De repente, ambos quedaron cara a cara. Kotoko tomo sus mejillas en sus manos y se inclinó dudosa hacia él. Estaba atónito.

Lo que más extrañaba de ella era eso… Un beso, sus labios dulces acariciando los suyos. Y eso fue lo que obtuvo por unos instantes hasta que ella se apartó asustadiza de ellos, temblorosa.

- No te preocupes –le dijo- Tómatelo con calma. –la verdad estaba decepcionado, quería más de su adicción-

- Te extraño… -dijo ella entre sollozos-

- Lo sé… Pero muy pronto estaremos juntos de nuevo. Podremos recomenzar nuestras vidas y todo será como antes. El futuro nos tiene cosas grandiosas preparadas, estoy seguro que así será y…

- No, Naoki… -lo interrumpió-

- ¿No, qué?

- Te extraño… Te extraño mucho… Y te extrañare aún más…

- "¿Extrañaré?" –pensó y una mala corazonada se apoderó de el- ¿A qué te refieres?

- Para nosotros no hay un futuro, Naoki.

- ¿De qué hablas? ¡Por supuesto que lo hay!

- No… Tu y yo… No podemos estar juntos en ese futuro del que hablas…

- ¡Claro que lo estaremos! –negó el- No habría razón para creer que…

- No, Naoki… Te extraño… y te extraño con locura… Pero no estaremos juntos después de esto.

- ¿A qué te refieres? –preguntó con temor-

- Necesito separarme de ti, Naoki… -después de contener el llanto, lo dijo- Quiero el divorcio.

Esa era la clase de sorpresas que quería evitar a toda costa.

Continuará.


Infinitas gracias a todas por leer y continuar apoyando mí historia. 89cheshire, Genddrene, Magaly Cherry y Lollipoop (Te extrañaba Celeste) muchas gracias por sus comentarios.

¡Pronto otro capítulo, lo prometo! ¡Saludos y bendiciones!