NA: ¡Hola! ¿Qué tal todas? hoy no me alargo mucho, que tengo poco tiempo. Este capitulo va dedicado a Nortia, que me pidió un Lily Luna & Scorpius M. Se que he tardado muchisimo pero.. espero que te guste!

ACLARACIONES SOBRE EL CAPITULO: Lo que está en cursiva al principio es un recuerdo de Lily y el final es como el presente (que es nuestro futuro) vale, espero no haberos liado mucho...

os dejo con el capitulo :)


INOCENCIA

LILY LUNA POTTER Y SCORPIUS MALFOY


-Inocencia María José. – Susurró el joven príncipe el nombre de su amada. - ¿Te casarías conmigo?

-Por supuesto. – Dijo ella. – Pensé que nunca me lo pedirías Armando Carlos Felipe.

Y así fue como la princesa del país de las camisetas interiores y el rubio príncipe del país de los calzoncillos se casaron, vivieron felices y comieron perdices.

-¡Mamá! ¡James está estropeando mi cuento! – Gritó la pequeña Lily Luna. – La princesa se llama Aurora tonto. Y no vive en el país de las camisetas interiores. – le sacó la lengua a su hermano y, cogiendo el libro, se fue corriendo hacia su madre.


, pensaba Lily mientras recordaba el suceso. Su hermano definitivamente había arruinado su cuento. El tonto de su hermano siempre lo estropeaba todo. Y ahora Lily no había podido ir al parque con su padre. ¿Por qué? Porque James se había portado mal – otra vez – y la profesora había pedido a sus padres que fuesen a Hogwarts. Y ella, en lugar de quedarse en casa pintando, les tuvo que acompañar. Que caca.

Se sentó en las escaleras del vestíbulo del gran castillo. El año siguiente ella también viviría allí. No estaba muy segura de si le gustaba la idea. Quería ir a Hogwarts, claro. Pero... no quería separarse de sus padres.

Abrió el cuento de ese día. De príncipes y princesas, como siempre. A lo mejor en Hogwarts encontraba a su príncipe, porque desde luego cerca de casa no estaba. Los príncipes eran rubios, altos y guapos. Lily conocía muchos chicos altos, muchos chicos guapos, pero ningún rubio. Y los príncipes tenían que ser rubios. Los decían los cuentos.

Las puertas del comedor se abrieron y los alumnos empezaron a salir. No se fijaron en la pequeña que sostenía un libro y observaba a los muchachos con detenimiento, como buscando a alguien. Tampoco nadie le prestó atención cuando una sonrisa iluminó su cara y se levantó. Definitivamente, había encontrado a ese alguien. Había encontrado a su príncipe. Había encontrado la razón para querer ir a Hogwarts.

Se dirigió decidida hacia él. Tenía los ojos grises y la piel blanca. Era alto para su edad y muy guapo. Y lo más importante, era rubio.

Lily Luna estaba muy contenta.

Se dijo mentalmente que tendría que darle las gracias a James por portarse mal. A medida que se acercaba al chico se fijó en más detalles.

Llevaba la túnica de Slytherin, lo que significaba un obstáculo para su amor, ya que su familia no lo aprobaría. Eso era perfecto, así tendrían una trágica historia. Estaba acompañado por muchos niños y uno de ellos le resultaba extrañamente familiar... ¡Albus! Eso era magnífico. Seguro que mi hermano y el chico misterioso se pelearán, se dijo. Albus no querrá que su hermana salga con uno de sus amigos. Y él le retará a duelo por mi amor. Eso es tan bonito... suspiró.

Y con esos hermosos pensamientos se plantó ante el chico. Hizo caso omiso de Albus, que primero la miró sorprendido y luego hizo amago de saludarla.

-Yo soy Lily Luna. – Se presentó. – Un día nos casaremos y viviremos en el castillo este de aquí, - dijo mientras señalaba la portada del libro. – y seremos muy felices, porque tú eres mi príncipe y me gustas un montón. – concluyó satisfecha.

Scorpius Malfoy se quedó pasmado ante la declaración de la niña. Sabía que era la hermana de Albus por las fotos que su mejor amigo le había enseñado. Arrugó la nariz con una expresión de asco tan Malfoy que, de haber estado allí su padre, se habría sentido orgulloso.

-La niñas – empezó su discurso. – son feas, tontas y dan asco. Y yo nunca me casaré. Además, los castillos no existen y aunque yo sea un príncipe tú no eres una princesa. Adiós.

-Perfecto entonces, empezaremos a conocernos el año que viene. – afirmó ella como si no le hubiese oído. - ¡Adios, Alb! – y con una sonrisa de oreja a oreja volvió a su rincón en las escaleras a esperar a sus padres.


Scorpius salió de su ensoñación.

-¿En que pensabas? – Le preguntó Lily.

-En que tenías razón, cariño. – Dijo a su esposa.

-Claro que la tenía. – Respondió ella, orgullosa. – ¿En qué?

Su esposo rió y le contó lo que había estado recordando.

-Aunque fallaste en una de tus predicciones, - continuó. – no vivimos en un castillo.

-No me tientes, cielo. Todavía no he descartado hacer una reforma.

Ante la cara de susto de su marido se rio. Le dio un tierno beso en los labios. Y él sonrió contra ella. Siempre cargada de esa dulzura, esa ingenuidad. Esa inocencia que le había enamorado.


NA: Os ha gustado? espero que hallais entendido bien los saltos en el tiempo! Como durante las fiestas no voy a poder subir, voy a colgar un one-shot independiente a este, el jueves o el viernes, por si a alguien le interesa :P ya sabeis que los reviews son siempre bien recibidos :)

Feliz Navidad y feliz Año Nuevo a todas, espero que tengais unas fiestas geniales!

Muchos besos!

Cocó