Mi chica especial

Disclaimer: Todos los personajes pertenecen a sus respectivos creadores

Un año antes, Jimmy nunca hubiera imaginado que su vida iba a cambiar más allá del plan que tan bien se había trazado una mañana de su, hasta entonces, vida sin sentido. Para empezar había salvado a aquella chica de, lo que pensaba él, un novio conflictivo. Pero qué confundido había estado. La conflictiva había resultado ser ella, qué cosas, ¿no?

Lucy le había parecido guapa en cuanto puso en pie en su furgoneta y en cuanto le arrastró a la parte trasera ya se había enamorado de ella, tal como había dicho delante de su familia justo antes de saber quién era ella en realidad. Lucy Carlyle, ¿o mejor dicho, Joan Doyle? ¿O era Selma Rydesdale? Demasiados nombres para una sola chica, de eso no había duda. Incluso para una chica sexy y psicópata que le daba por matar a sus novios. Menos mal que para él, la mano rápida de su madre con el televisor le había salvado la vida. Nunca se sabe qué hay detrás de una cara bonita, ni siquiera de una tan bonita como la de Lucy, alias Joan, alias Selma.

Desde entonces Jimmy siempre había pensado que su vida había cambiado de sobra, porque vamos, ¿quién conoce todos los días a una tía loca, se enrolla con ella, y tu propia madre la manda a chirona con una chichón del tamaño del desierto de Arizona? No hay tanta suerte dos veces en la vida, eso está claro.

Aunque para Jimmy, parecía que la suerte le había deparado otra sorpresa. Una pequeñita, llorona, pero el doble de mona que un bebé de chimpancé. Su pequeña Hope, alias Princess Beyoncé. Quién iba a decir que el rollo de una noche en la parte trasera de la furgo con Lucy, alias Joan, alias Selma; iba a tener como resultado un bebé rosado y rechoncho. Nunca se sabe lo que te depara la vida.

Y aunque cuidar de Hope resultaba más difícil de lo que Jimmy se había pensado al principio, no se arrepentía de no haber seguido el no-tan-sabio consejo de su madre de dejarla en una estación de bomberos. Después de todo, si sus padres habían conseguido criarlo a él con solo quince años, ¿por qué él no podía hacer lo mismo con unos cuantos años más sobre su cabeza?

Estaba claro, iba a ser el mejor padre del mundo para su enana Hope, aunque para ello tuviera que hacer las mil y una virguerías para caber en la cuna con ella o le tuviera que cantar la primera canción comercial que se le pasara por la cabeza para dormirla.

Haría cualquier cosa por ella. Hope era su chica especial y nadie le quitaría el puesto.