Disclaimer: Lástima, Syaoran no es mío, ni nada de esto.


Una Noche En Las Estrellas—

A Syaoran le gustan los días soleados, porque a las personas castañas como él—especificando para que no haya confusiones; hay más personas con cabello café y que son mujeres— les hace brillar cada cabello como el ámbar de la miel. Pero más le gustan las noches. Aunque tiene un interés particular por la luz y los helados de cereza. Y lo que más le deleita en este mundo son las estrellas.

Así que aunque tenga pegada como chicle a la mocosa de Sakura y casi casi no lo deje respirar— porque le ahoga su euforia—, él va a hacer todo lo posible por disfrutar de caminar lento, con toda la calma y con toda la intención de ignorarla olímpicamente, para contemplar el cielo nocturno cuajado por esas cositas tan altas, muy altas, que brillan y que le fascina su luz estelar.

—Son hermosas ¿verdad?— Le dice la niña que va con él, brincando y danzando a su alrededor.

Lo único que recibe por respuesta Sakura es un gruñido por parte de Syaoran. Pero ella no se enoja ni se desanima. Ya sabe que el genio de su amigo es algo singular.

—Mira— La castaña apunta con su dedo hacia el cielo— Esa es la más brillante. — Él ni siquiera la voltea a ver. Sigue caminando como si no hubiera nadie a su lado hablándole.

—Pide un deseo. Anda, vamos, pide un deseo— La alegría se refleja en la mirada de Sakura y se transmite en su voz, así que Syaoran por fin voltea.

— ¿Eres tonta o qué te pasa, Kinomoto?

— ¿Por qué dices eso, Syaoran?— Él la mira con incredulidad.

—Porque sólo se pueden pedir deseos cuando surca el cielo una estrella fugaz, y por aquí no ha pasado ninguna.

Entonces es esa la razón por la cual ese niño malcriado le dice tonta, piensa ella.

—Mmm… Pues más tonto eres tú. Por no creer que las estrellas te cumplen tus deseos sin necesidad de que alguna vuele por acá. Ellas hacen magia así tal cual están en este momento.

Él no le dice nada, porque ella tiene razón y lo ha dejado sin palabras, como últimamente sucede.

Pasa un rato y siguen caminando. La castaña vuelve a hablar.

—Un día voy a volar entre ellas.

—Ha. ¿Y cómo piensas hacerlo?— Le pregunta en tono mordaz, Syaoran.

—Con mi bastón.

—Esa cosa no te eleva ni a lo más alto de la torre del reloj de la escuela.

—Pues ya verás que sí puedo y tú vendrás conmigo para que lo compruebes. —Lo reta.

—Contigo, ni a la esquina.

Sakura ignora el último comentario y camina balanceando las manos de un lado a otro. De pronto, se voltea y le grita a Syaoran, que se ha quedado un poco rezagado.

—Syaoran, Syaoran, es tú oportunidad. Pide un deseo. — Sakura vuelve a señalar el cielo. —Ahora si es una estrella fugaz lo que cruza en el cielo. Vamos, hazlo.

Syaoran pide que Sakura no olvide su promesa y lo lleve a volar con ella.

Porque Syaoran Li disfruta caminar bajo las estrellas, pero más amaría volar entre ellas. Además degusta de hacer enojar a la gente. Sobretodo si es Sakura.


Aunque lo niegue. A él le gusta Saku xD. Y yo no podía dormirme sin antes publicar esta historia recién salidito de mi cabecita xD. Ahww. A mi me fascinó. Espero que a ustedes también y me dejen reviews para saber qué aman más, si a Syao o las estrellas.

Madame Delacour 10/10/10

REEDITADO: 20/01/11