NADA DE ESTO ME PERTENECE, LOS PERSONAJES SON DE NICK, SOLO ME DIVIERTO ESCRIBIENDO ESTAS HISTORIAS.

Muy Bien. El año termina y también he terminado la historia con la que empecé a escribir fics en esta página, de eso casi dos años. Me tomó tiempo, esfuerzo y mucha inspiración concluirla y ahora que lo veo, soy incapaz de creerlo. No es lo último que verán de mí, eso pueden tenerlo seguro, pero me ha entrado una gran nostalgia que espero comprendan.

GRACIAS.

Por los 385 comentarios.

lOS 24 996 Hits.

Los 42 favoritos.

Y las 19 alertas.

Y, desde luego, a:

SammyKataangTwilight, mariifabii44, Nikolas Sur, ashley bravo, Sakura, marilyn, tamarasaez, mafalda Black, Kathnay, fabi, katarita, ookami shinigami, Gise Weasley, KarUmMiuUcHiHa, Isa, cindy wiliams black, nicoo, GRISELDA, Gabriel Sosa, Ginebre, AgusSL-Poterista, moiracatit, Daari, Angie Muffin, nayadeth, Ivan cruz, leslimanya97, abygaby005, Sin nombre asdf, Egypt Princess, AniTeen Lyoko, kaorununia, Lucecita11, kittybadillo, FanKataang100, Anónimo, vane, liliana, spidy, Lizmi, vanessa, nisseblack, mish, grex, yesica, Kabegami Amaterasu, alexita, Ari Thermaian, brujitakataang, Sandy1994, cristina, isagel, evinawer, Metanoia, lirilara, kaoma, powed, miakarey, Darwin´s Apprentice, luisa peralta, ValSmile, Flower of Night, Rie Uzumaki Haruno, MX walie, catytop09, lily2673, VvalexX, Mildly Rabit, lucia cossara, machitun, RMS2, Silver Eternal, aLeEe, G-Annie, alejandramontereal123.

Y desde luego, muchas gracias a todos los lectores anónimos.

Es por ustedes que hoy puedo publicar este epílogo con una sonrisa y satisfacción.


Epílogo.

La tensión era palpable. El pasillo estaba lleno de diferentes personalidades que, alrededor del mundo, eran muy importantes, pero en esos momentos y en ese lugar, eran amigos y compañeros expectantes.

Sokka parecía ser de los más preocupados. Con la cara entre angustiada y emocionada, permanecía sentado en el suelo y con el rostro cubierto por sus manos. Atrás de él estaba una puerta grande y gruesa de madera, que miraba cada cierto tiempo con ansiedad.

Zuko y Mai también estaban ahí. Los dos agarraban con fuerza sus manos dándose apoyo. Mai a veces acaricia su vientre, plano aún. Le habían dado la noticia de que estaba embarazada, de solo dos meses. La emoción habia abrumado a los dos soberanos de la Nación de Fuego, quienes ahora tomaron extremadas precauciones para evitar accidentes como los acontecidos en el pasado.

La Nación de Fuego entera estaba extasiada de emoción ¡Tendrían un heredero! Rezaban que la salud y los espíritus acompañasen todo el tiempo a la soberana, Mai, protegiéndola. Zuko, aunque tenía unas cuantas dudas sobre su propia paternidad había sufrido demasiado en el pasado al saber su hijo muerto como para ahora ponerse a dudar de la misma manera. Veía en ese bebé no nacido las bendiciones prometidas de un futuro hermoso, y por ello estaba feliz.

Bueno, en esos minutos estaba más preocupado que otra cosa. Katara llevaba ya dos horas en ese cuarto en trabajo de parto, y no podía evitar pensar que en algunos meses él mismo estaría con Mai en una situación parecida.

Recordaba perfectamente el amanecer de ese día, cuando estaban desayunando todos en la terraza del Templo Aire del Sur, visitando a los casados (Aang y Katara) cuando la morena, desafiando el veredicto de los médicos, comenzó a sentirse mal. Decía que su vientre le dolía, y el bebé andaba inquieto. Antes de que pensaran más, la fuente se le había roto.

Al principio dominó la histeria. Fue Suki quien, sabiendo exactamente qué hacer por haberlo vivido, ayudó a Katara a ponerse de pie. La pobre estaba hiperventilando de los nervios y Aang tuvo que cargarla para llevarla a una alcoba acondicionada y además, cercana. No había doctores así que debieron confiarle la tarea a una Suki nerviosa, una Toph temerosa y un Aang en estado de shock.

¡Ah, había que recordar la cara de Aang! Apenas supo que el bebé nacería empalideció como quien viese a mil muertos recusitados enfrente de él. Sudaba mucho, grueso, y apenas podía moverse. No soltó nunca la mano de Katara, pero dudaba que estuviese siendo de mucha ayudaba allá dentro.

Cuando esos pensamientos lo azotaron debió esbozar una leve sonrisa. Toph, ciega y primeriza, seguro tampoco estaba haciendo un buen papel. Y Suki sabía tanto como una mujer más, con la diferencia de que ya había dado a luz. Katara era la única con experiencia en partos, pero entre los doloros y el estrés del momento… pobre del bebé.

Zuko miró a Mamuro, de pie al lado de la puerta con brazos cruzados. De un día al otro aquel chico había pasado a formar parte de su grupo de amigos, en parte gracias a Toph. Tenía los ojos cerrados, como pensando. Nadie hablaba, porque no se escuchaba ningñun ruido. Las paredes del Templo y sus puertas eran muy gruesas como para que se filtraran los sonidos y, si Katara estaba gritando, tampoco podrían oírlo.

El silencio lo rompió Hanh. Todo ese rato había estado sentado en un banquito como niño bien portado, distrayéndose con una pelota. Solo que las horas ya habían pasado y el pequeño demandaba atención. Sokka se paró, agarró la mano de su hijo para que se parara (casi caminaba bien) y después lo puso en su regazo, para que se calmara.

.—¿No sería mejor llevarlo afuera?—le dijo Zuko, sabiendo que el niño era muy inquieto.

.—No pienso irme de aquí.—declaró—¿Entendite Hanh? No podemos salir de aquí.

El niño miró a su papá.

.—Si.—dijo, su voz sonando graciosa y volvió a jugar con su pelota, lanzándola y atrapándola, lanzándola y atrapándola…

Por unos momentos todos los adultos vieron la esfera alzarse y bajar, como si fuera la mejor de las distracciones.

La tensión volvió.

o-o

Zuko no habia estado más equivocado en toda su vida. Aunque Aang había estado nervioso y renuente al principio, apenas vio a Katara recostada en la cama recobró toda su ludicez.

Su esposa estaba apunto de dar a luz, y necesitaba su ayuda. Mucha ayuda. Sentándose al lado de Katara, Aang agarró con fuerza su mano y le habló.

.—Tu puedes Katara, sé que puedes.

Ella apretaba su mano, respirando profundo y tratando de recordar todas las indicaciones que ella misma daba a las otras mujeres en la misma situación. ¡Era tan fácil decirlo y difícil hacerlo! Miró a su esposo y sintiendo su apoyo, habló:

.—Por favor Aang, no te vayas…

.—No lo haré.

Fueron minutos casi tortuosos. El parto se retrasaba y nadie sabía porqué. Al final, después de horas, se escuchó un pequeño llanto. Era agudo, fino, y de una voz que nunca antes habían esuchado. Era la vocecilla de un bebito que Suki cargó en sus brazos con ternura.

Aang, maravillado, se asomó para verlo. Era la cosita más pequeña que habían visto. Toph lo vistió con una manta y después pudo cogerlo. El Avatar sostuvo al bebito en sus brazos, sintiendo cómo se movía, acostumbrándose a su nueva vida en un mundo frío y extraño.

.—Dámelo…

Recordando a Katara, se movió de inmediato. La feliz madre vio a su hijo y un amor sobrehumano la invadió de pies a cabeza. Lo cargó con dulzura, meciéndolo, abrazándolo, estrechándolo contra su pecho para que se calmara. Al sentir el calor de su madre, el bebé dejó de llorar y entonces abrió por primera vez sus ojos.

Aang, que estaba abrazando a su esposa, acarició la carita de su hijo y contempló sus ojos azules, idénticos a los de su dulce maestra agua.

.—Se parece mucho a ti—le dijo, mirando a Katara con amor.

Ella le sonrió llena de orgullo maternal.

El bebito esfornudó, seguro por el frío, y lanzó una corriente de aire más fuerte de la usual, que movió a la perfección las túnicas de su padre. Katara sonrió.

.—Yo más bien diría que se parece a ti.

Suki y Toph estaban cerca de la puerta, dándoles su espacio y enternecidas por el momento. Suki abrió la puerta y asomó la cabeza, viendo a Sokka. Éste se inmediato se paró, con Hanh en brazos, los demás le rodearon.

.—Pasen—susurró.

Vieron la escena más linda. En la cama, Katara estaba algo sudada y visiblemente cansada, cargando en sus dos brazos a un bebé sonrosado. Aang, sentado a su lado y abrazándola, acariciaba la cabeza del bebé. Ambos miraban al niño y apenas notaron sus presencias.

.—Es hermosa—exclamó Mai, sus hormonas jugando con sus emociones y haciéndola llorar.

.—Hermoso.—corrigió Suki—es un niño.

.—Y maestro aire—agregó Toph, mientras se acercaba a Mamuro.

Aang tomó el niño en brazos y después se lo tendió a Sokka. El guerrero lo cogió con cuidado.

.—Es tu tío Sokka—Aang le hablaba al bebé como si fuera un adulto—Es hermano de tu madre y muy buena persona.

Katara no tenía palabras que decir. Se tumbó en la cama a contemplar el momento, sabiendo que desde ese día, su vida nunca volvería a ser igual. Era madre, y la plenitud de esa sensación la hacía llorar sin parar.

El bebé estaba quieto, con sus curiosos ojos abiertos de par en par y viendo a todas los reunidos casi con naturalidad. Como sintiendo que estaba a salvo. Sokka estaba emocionado ¡Era tío!

Hanh, de pie al lado de su madre, se le acercó para ver bien al bebé

.—¿Es mi pimo?

Preguntó con inocencia, pronunciando apenas las palabras.

.—Primo—corrigió Suki maternalmente—Y sí, lo es tesoro.

Ella lo cargó para que pudiera verlo mejor y después lo devolvió al piso. Sokka pasó el bebé a Zuko, que estaba conmocionado. Apenas pudo sostenerlo bien y se lo cedió a su mujer. Mai pensaba en su propio bebé y abrazó al niño como si la vida se le fuera en ello, jugueteando con sus mejillas.

.—Eh, me toca.

Toph casi se lo arrebato de las manos, a pesar de ser ciega lo cargó a la perfección y meció con ternura. Nunca lloró ni hizo mohín alguno. Toph besó las mejillas del niño antes de dárselo nuevamente a Aang.

Sintiendo a su padre, el bebé se removió y acomodó como dispuesto a una siesta. Su pequeña boquita bostezó y cerró los ojos. Los más nobles sentimientos de los presentes crecieron y por un momento, la paz y el amor hacia el recién nacido era lo único presente en el ambiente.

Aang se sentó al lado de Katara y ella acarició a su hijo.

.—Y…—comenzó Toph—¿Cómo se llamara?

Los dos esposos se miraron a los ojos con sorpresa. Nunca habían pensando mucho en el nombre del bebé, y las pocas veces que trataron el tema no llegaron a buenos acuerdos.

.—Ahh…

Pero de Aang no salió más sonido que ese. Pensaba qué nombre decir. Por una parte, él quería llamarlo Gyatso o Tenzin. Y por otra, Katara pensaba nombrarlo Hakoda y Taru.

.—Tenzin—dijo Katara, sorprendiéndolo mucho—Como el legendario Maestro Aire.

Aang besó a su esposa en los labios, tiernamente y después, a su hijo.

.—Tenzin.—repitió.

.—Bienvenido al mundo.

Tenzin fianalmente, agotado, quedó dormido en brazos de su madre.


Puede que sea algo breve, pero es al fin de cuentas el final feliz que, desde mi perspectiva, mejor se aplica a la serie. No sé que más decirles. A quienes se pregunten con Ursa y Iroh, no se apuren, que están muy bien viviendo las vidas que siempre anhelaron. No los agregué porque me parecía eso muy obvio y la pareja principal (Aang y Katara) fue mi priridad, así como el gaang.

Me despido esperando que les gustara el final y, prometiéndoles a todos los seguidores del kataang nuevas y bellas historias.

¡FELIZ AÑO NUEVO!

chao!