disclaimer: naruto © masashi kishimoto.


— echo
by breakable bird

How sweet the answer Echo makes
To music at night,
When, roused by lute or horn, she wakes,
And far away, o'er lawns and lakes,
Goes answering light.

thomas moore.


—Sakura-chan, no tienes por qué preocuparte por ese imbécil...

—Hn. Cállate, perdedor.

—¡Naruto, no le hables así a Sasuke-kun!

La verdad es que Kakashi ya no recuerda si Rin le decía «Kakashi-kun» pero prefiere creer que no porque suena francamente espeluznante y porque, después de todo, ella siempre fue la más madura del grupo a pesar de los ojos nostálgicos de Kakashi y la sonrisa de Obito, que en ocasiones era tirante. Todos ellos eran genios debajo de la superficie, el problema era que el dolor había arrancado el barniz de Kakashi y no podía evitar entrenar, entrenar, entrenar, hasta que le ardían los músculos y creía que su cuerpo iba a romperse y pensaba.

«¿Así se sintió mi padre al morir?» Estuvo y está y estará tan cerca de morir tantas veces —y siempre termina sobreviviendo y ya no sabe si es una broma del destino o es que está viviendo el futuro de Obito o tal vez, de Rin, o de ambos; si esa es la opción correcta es un gesto bastante desagradable de ambos—, que ha terminado por perderle el miedo a cosas como la muerte y el dolor. Es como caminar sobre fuego y con el tiempo dejas de pensar en eso y te preguntas cuánto falta para que esa tontería se acabe y evalúas la posibilidad de comprar ramen de camino a casa.

(—Kakashi, ¿cómo estás hoy?

—Mh.

—Mira, si mi culo habla más que tú...)

A veces añade el «kun» en sus memorias. A veces no. Cree que todo es un eco y un reflejo y una broma macabra de Dios. Si es que existe, ese tipo, el tal Dios. Si es así Kakashi tiene un montón de cosas que preguntarle como por qué le duele cuando piensa en el color de los ojos de Rin y por qué no puede mirarse en el espejo sin la banda para cubrir su ojo izquierdo. Y recuerda la risa de Obito y el corto, tan tajantemente corto tiempo en que fueron amigos, y tararea al ver (en su mente o tal vez viaja al pasado o tal vez Rin está allí, de visita, sonriéndole aún desde el mundo de los muertos) a Rin sonrojarse y reír quedamente ante una broma de Obito.

Hay diferencias, por supuestos.

Los ecos no son exactos. No es un reflejo en el espejo sino en el agua, ondulante, cambiante, y hay otras personas que se ven en ellos mismos, como Tsunade-sama y Jiraiya-sama y Orochimaru-kun. Pero Kakashi pasa más tiempo con el Equipo Siete, así que él escucha más gritos que nadie.

—Pero Sakura-chan, si parece que tuviera un palo en el culo...

(Kakashi... eres un estirado total.)

—Perdedor, consíguete una vida.

(Fascinante, Obito.)

—Eh, ¿te caíste de la cuna cuando eras un bebé?

(Gracias, Ka-ka-shi-kun, y no, antes de que lo preguntes, no estoy tartamudeando.)

—¡Naruto, deja a Sasuke-kun en paz! Y... Sasuke-kun... N-No le hagas caso a Naruto... no sabe lo que dice...

(Por favor no peleen, chicos.)

Ella siempre, siempre es el centro del triángulo. Son un grupo disfuncional y arrastran pedacitos de otras personas con ellos, sombras que son muy largas pero que nunca los sobrepasan porque Naruto le sonríe a Sasuke y eso es algo que Obito reemplazaría por hacerle un corte de manga, y porque Sakura golpea a Naruto e intenta matar a Sasuke para que él deje de sufrir y eso es algo que Rin no haría ni en un millón de años. Es fuerte, es fuerte incluso con toda esa compasión líquida y pegajosa bajo su lengua, Kakashi lo sabía antes y lo sabe ahora y lo sabrá mañana, y todos los días, y a veces quiere sentarse un rato y tocar con un dedo la portada de su libro favorito —Icha Icha Paradise— y respirar hondo.

A veces cree que se asfixia.

(Tan parecidos.)