Cinco insufribles, largos y lluviosos meses han pasado desde que Bella y Emmett hablaron en la biblioteca, desde que Emmett y Rose se comprometieras, desde que Edward le confeso a su hermana lo mucho que quería a Bella.

En estos meses Bella a recuperado su verdadera identidad, ha pedido a todos sus conocidos y amigos que jamás la vuelvan a llamar Nicole, el odio que siente por los Newton no tiene fin, ha dejado su trabajo y ahora se dedica a la enseñanza particular en una academia de Forks, alquilo un pequeño apartamento donde vive con la única compañía de su perro Jake.

Rosalie y Emmett compraron una casa en Forks y viven allí los dos juntos, ella ha dejado de trabajar en el taller y se ha tomado un tiempo para disfrutar, Emmett va y viene todos los días a Seatlle, pero esta pendiente de coger un puesto en la comisaría de Forks como policía local, ya no le apetece ser agente de FBI, solo quieres estar cerca de sus dos mujeres preferidas, es muy feliz, hace unos días por fin Bella lo ha llamando hermano.

Alice ha regresado a Forks también, a contratado gente que lleva su tienda y se ha lanzado al mundo del diseño, no sin antes ir a casa de Jasper una mañana hace dos meses y darle una llave.

-¿Qué es esto?- pregunto el rubio asustado.

-Es la llave de nuestra casa, estoy harta de esperar, haz las maletas y ven cuanto antes- dijo la morena impaciente y le dio un apasionado beso a Jasper.

-Lo que usted diga señorita- contesto este y desde entonces viven los dos juntos.

Edward es el más infeliz de todos, sigue en su apartamento, solo, trabajando sin descanso y sin ver a Bella desde aquel día que la vio salir de la biblioteca y caminar calle abajo al lado de Emmett.

No ha vuelto a Forks, quiere darle tiempo para acostumbrarse a su nueva vida, pero cada día su desespero crece más.

Pero hoy es distinto a decido que va a ser el último día así, va a ser valiente, ha decidido hacer caso a su hermana, a sus padres, a sus amigos, su vida no esta en Seattle.

Ha hecho la maleta, ha dejado las llaves de su apartamento en el buzón de su casero con una escueta nota, ha ido al edificio del FBI, ha entregado su placa, su arma y una carta de renuncia, se ha subido al volvo, ha conducido hasta Forks y ahora esta parado frente al edificio donde vive Bella sin saber que hacer.

Sale del coche, cierra la puerta, camina hasta el apartamento y llama al timbre, nadie contesta, coge su teléfono y pulsa la marcación rápida del número uno.

-Hola hermanito, ¿qué te cuentas?- contesta una risueña Alice.

-¿Donde esta?- pregunta Edward impaciente, un grito se oye al otro lado de la línea, sonríe, su hermana siempre tan impulsiva.

-Tienes suerte y veinte minutos para cambiarte y venir a mi casa, hoy comemos todos juntos- contesta Alice, Edward cuelga sin decir nada mas, se monta en el volvo y acelera hasta la casa de su hermana, no ha estado nunca pero sabe donde es.

-Sabia que no te ibas a cambiar, esta en la cocina- dice la pequeña duende apartándose de su hermano y dejado el pasillo libre cuando los nudillos de este han golpeado frenético la puerta.

Edward avanza siguiendo el aroma, abre la puerta con determinación, Bella por la impresión deja caer la cuchara con la que estaba removiendo la salsa de tomate, se gira y ve al perfecto Edward en la puerta de la cocina.

Este en tan solo dos zancadas esta frente a ella, la agarra de la cintura con fuerza y la besa, desesperado, anhelante, apasionado, pero sobre todo con amor.

Bella rodea el cuello de Edward y le devuelve el ansiado beso.

Cuando la respiración de ambos esta a mil por hora, al igual que sus corazones, separan sus labios, Edward deja caer su frente sobre la de Bella y roza delicadamente sus labios.

-Isabella Marie Swan, te quiero…te amo.

-Edward Anthony Cullen, yo también te amo.

Unos aplausos los devuelven a la realidad, se giran, en la puerta de la cocina sus amigos, aplauden y sonríen.

-Por fin veo esa sonrisa- dice Emmett acercándose a su hermana-. Bella, por fin eres mi Bella, mi hermana, te quiero- abraza a ambos con fuerza-. Gracias Edward.