Los personajes de soul eater*suspira ya molesta*no me pertenecen, pero si fueran míos, habría ya kidxcrhona y soul habría besado a maka y...¡BS sería un Shinigami!XD

Bien, subo este fic(que debería haber subido en verano ¬¬), para dar la bienvenida a, mi día favorito, ¡Halloween!Aunque para eso queda una semana.

Lean y comenten:


Heart of Darkness

"Y se que puede parecer real.Estas señales de amor. Pero una vida está hecha de decisiones, algunas de ellas sin recursos...daban por sentada tu alma."

Nightmare, Avenged of sevenfold.

Lo único que se escuchó, fue el pitido ensordecedor del las puertas del vagón al cerrarse y, después, nada, silencio.

La gente estaba sentada en los asientos, acurrucándose e intentando mantenerse despierto. Eran las siete y media de la mañana. A fuera, en la calle, aún no había aparecido el sol y el viento otoñal, hacía que desearas estar en tu casa, arropado hasta arriba por las sabanas de tu caliente cama.

El tren se puso en marcha, arrancó bruscamente, haciendo que todos los que íbamos en él, nos chocáramos con las paredes de éste por el impulso tomado.

Me di contra la ventana y me sobe la cabeza adolorida. Realmente, odiaba que pasara esto.

Me apoye en la ventana, agarré con fuerza mi mochila y me abracé a mi misma, en un intento de conseguir calor. De mis labios, escapaba el vaho que provocaba la gélida estancia del metro. De nuevo volví a estremecerme, pero el frío no era el causante.

Sabía perfectamente que él me estaba mirando. Sentía sus ojos recorrer mi cuerpo sin ninguna discreción, como hacía todos los días, desde hacía dos semanas.

Me giré lentamente, apartando la mirada del paisaje urbano de Madrid, y fulminando con mi mirada al albino.

Él solo ensanchó su sonrisa. Parecía la sonrisa de un tiburón...ahora sé como se sienten los peces, antes de sucumbir a las fauces de un tiburón. Que mal rollo...

No sabía quien era, tampoco me importaba. Solo quería que dejara de mirarme o, al menos, que me explicara de una vez por todas porque me miraba tanto.

Sus ojos carmesí brillaron con una chispa de malicia y sonrió torcidamente. Él también llevaba una mochila en sus hombros, pero, al contrario que la mía, la suya parecía vacía.

"–Próxima parada, Lavapiés."

Alce la vista y sonreí. Esa es mi parada.

–Hey, viejo, ¿me estás escuchando?

–¿Mm?

–No ignores a tu dios, patético mortal. –Dijo molesto el chico que estaba a su lado.– Bien, ahora que vuelvo a tener tu atención, te estaba hablando de Halloween; dicen que pronto harán un baile en el Shibusen.

–Oh, pues que bien.-Se limitó a decir el chico albino. Había guardado sus manos en los bolsillos y miraba distraídamente por la ventana, ignorando olímpicamente a su amigo.

Cierto...ahora que esos dos chicos lo comentaban, pronto sería el baile de Halloween en el Shibusen, bueno, pronto, pronto...pasado mañana.

Y lo mejor de todo, es que iba a ser mi primer baile, ya que acababa de entrar en el Shibusen y cursaba ahora secundaria. Y créanme, cuando les digo que en mi antigua escuela, nunca, jamás, hicimos un baile. Y menos para Halloween.

De todas formas...alguien como yo no podría ir a una fiesta como esa.

El tren comenzó a parar y la gente se preparaba para levantarse y salir. El albino y su, ejem, extraño y alocado amigo-y digo esto, porque su comportamiento no es muy normal-, ya estaban en la puerta, dándome la espalda.

Aunque, por el reflejo de la ventana, podía ver claramente, como el albino me miraba y sonreía.

"Como si fuera un tiburón...va a devorarte."

Negué varias veces con la cabeza y suspiré. Hoy sería un nuevo día de instituto y, esperaba, que cambiara algo mi monótona vida.


Capítulo 1: La invitación:

Dejé la mochila en el suelo y fui a sentarme en mi sitio. Mis compañeros de clase, algunos de pie y otros sentados en sus respectivos sitio, se apretujaban los unos a los otros en busca de calor.

Sid,-el conserje,-no habría puesto aún en funcionamiento los radiadores.

Junté mis manos y empecé a frotarlas, en busca del ansiado calor. De mi boca escapaba el vaho, mis dientes castañeaban por el frío y cerré los ojos con fuerza, en un intento de imaginarme en alguna playa paradisíaca con un vaso de piña colada en mi mano. Oh, que bien se estaría así, ¿no?

–¿Maka-chan?

Abrí los ojos, diciendo adiós a mi playa imaginaria y dirigí una sonrisa a Tsubaki, quien me correspondió al segundo de hacerlo.

–Hola, Tsubaki.

–Buenos días, ¿dormiste bien?

Reí.

–Si, pero ojalá hubiera dormido más.–Dije entre risas.

Tsubaki solo asintió y esbozó una cálida sonrisa.

Tsubaki es mi mejor amiga desde que éramos niñas y siempre hemos estado juntas, apoyándonos la una en la otra. La aprecio mucho, es como si fuera mi hermana.

–Maka-chan, Justin dijo que fuéramos al baile de Halloween.-Me dijo sonriente.

–¿Irás, no?–Dije dejando de frotarme las manos.

Tsubaki volvió a asentir.

–Claro que iré, es mi primer baile y...a Justin le hace mucha ilusión.

–Seguro que lo pasáis bien, ¿de qué te disfrazarás?–Pregunté con curiosidad.

–Pues...pensé en algo bonito y sencillo, una geisha o, incluso, un ángel.–Me contestó sonriente.

A lo que yo respondí con una cara rara.

–Tsubaki, en Halloween hay que ir de personajes que den miedo...¿por qué no vas de Morticia A. Addams*?Te quedaría bien.

Tsubaki me miró seria por un momento, para luego esbozar una sonrisa feliz. Sonreí, debía haber acertado.

–¡Me parece bien!

–Genial.

–¿Vendrás, Maka-chan?–Me preguntó de improviso.

¿De sujeta velas?No, gracias.

–No sé, Tsubaki...yo no tengo disfraz, ni a nadie con quien ir.

–¿Y qué hay de Hero?–Preguntó inocentemente.

Nada más pronunciar su nombre, el frió desapareció de mi cuerpo, para dejar paso a un calor insoportable.

Miré de reojo la primera fila y le vi sentado, iluminado por la luz de la lámpara del techo, resaltando, así, su cabello rubio. Sus ojos celestes miraban algún rincón del aula y sus manos sujetaban el cuaderno de matemáticas y un bolígrafo.

Parecía un ángel...

Sonreí de forma estúpida ante aquel pensamiento y, rápidamente, negué varias veces con la cabeza.

Es verdad que me gustaba Hero desde sexto de primaria, pero él era popular entre las chicas y, jamás, se fijaría en mí.

Además...él y yo solo somos amigos...

Dios, cuanto dolían esas palabras.

–Tsubaki, no voy a pedírselo a Hero.

–¿Y por qué no?Si te gusta mucho, Maka-chan. Además, en el baile podrías decirle tus sentimientos.

Podría, pero no.

–Mejor no. En Halloween iré...iré a ver una película de terror o,–suspiré,–iré a hacer truco o trato con cualquier disfraz.

–Maka-chan...

–¿No es algo infantil eso del "truco o trato"?

No tuve que levantar mi cabeza para saber que era Hero quien me hablaba.

–No es infantil, hay mucha gente de nuestra edad que lo sigue haciendo.–Contesté nerviosa.

–Vale, no es infantil.–Dijo sonriente.–¿No vienes al baile?

Miré a Tsubaki y vi que tenía dibujada una sonrisa. ¿No habría sido capaz de decirle algo a Hero?Oh, no, espero que no.

–Yo no voy.

–¿Por qué?

Maldición. Maka tranquila, solo dile la verdad y ya...vamos, respira...

–No tengo a nadie con quien ir.

–¿No?

–No.

¿Tan difícil era de entender?

–Entonces vayamos juntos.

Me quedé en silencio y miré estupefacta a Hero. Él solo sonreía abiertamente.

–¿Tú-tú y-y yo?–Tartamudeé.

–¿Conoces a otro Hero?

–No-no.

–Entonces, tú y yo. ¿Te parece bien?

¡Sí y mucho!

–Si.-Me limité a contestar, algo aturdida aún.

–Bien, entonces, nos veremos en el baile.

Y dicho ésto, se dio la vuelta con una sonrisa en sus labios y volvió a su sitio. Dejé de mirarle y miré, aún sorprendida, a Tsubaki. Ella miraba a Hero sonriente.

–Me ha invitado al baile...

–Lo sé.

–A mí...

–Eso parece.

–¿Se lo has dicho tú? –Pregunté pensativa.

Tsubaki rió alegre.

–Ayer Justin, Hero y yo estuvimos hablando del baile y Hero dijo que te invitaría.

–Oh...-gracias, gracias, son los mejores, gracias. Sonreí a Tsubaki.–Gracias.

Tsubaki sonrió feliz y desvió la mirada hacia la puerta. Suspiró.

–Mejor me voy a mi clase, nos vemos luego.

–Claro, adiós.

Tsubaki me abrazo con cariño, para luego separarse e irse hacia la puerta de mi clase.

Y acto seguido, entró mi profesor Stein, con una rana en una caja de zapatos y una sonrisa macabra en los labios.

Puse los ojos en blanco, ¿cuándo daremos una clase normal con este hombre?Seguramente...nunca.

–Guarden silencio y siéntense en sus sitios, pasaré lista.

Dejó la rana en su escritorio y sacó de entre uno de los cajones, un cuaderno con nuestros nombres en él.

Los radiadores habían empezado a funcionar, aunque apenas se notaba. Las persianas de las ventanas de la clase estaban levantadas hasta arriba del todo, mostrándonos el cielo nocturno.

Stein iba nombrándonos en voz alta, para que, los que estábamos al final de la clase, pudiéramos escucharle bien.

Si, la chica de pelo rubio cenizo, gafas graduadas, chaleco amarillo estilo nerd y que está sentada al final del todo, en un rincón, soy yo. Maka Albarn.

No me siento atrás por propia voluntad, sino por culpa de mi amadísimo profesor Stein, quien me puso atrás para no tener que "ver mi cara todos los días". Una historia muy larga.

–Albarn.

Me levanté del sitio y miré seriamente al frente. Stein sonrió y marcó, con su bolígrafo, un rápido "está"en su cuaderno. Fui a sentarme, cuando, me fijé que Hero me sonreía alegre.

Me senté rápidamente con las mejillas encendidas. Oh, por dios, entenderme, están guapo...

–Empecemos la clase.–Dijo sonriente Stein.

Apoyé mi barbilla en la palma de mi mano y me llevé un dedo a la boca, mordisqueando mi uña nerviosa.

Y mientras Stein abría en canal una pobre rana,-que no se merecía morir de forma tan triste,-y mis compañeros gritaban del asco, yo miraba por la ventana el paisaje lúgubre de Madrid, sonriente.

"Hero me ha invitado, va a ser el mejor día de toda mi vida."

Un escalofrió recorrió todo mi cuerpo y suspiré. Sería por el frío.

Me fijé que, en el patio, Marie,-la profesora de gimnasia,-con un silbato en la boca para marcar el ritmo de la carrera, hacía correr por todo el patio a algunos chicos. Entre ellos, el chico albino, que parecía el más rápido y resistente de la clase.

Y aunque no podía apartar la mirada de él y me olvidé por completo de Hero y del baile, hubo algo que me hizo estremecerme de sobremanera y llevarme las manos a la boca, del susto y...de la sorpresa.

En un segundo, el chico albino cayó al suelo y todos dejaron de correr. Marie se quitó el silbato de la boca y fue corriendo hacia él.

El albino se había caído al suelo por culpa de una roca puntiaguda y, yo misma, había visto clavársela en su rodilla.

Por casi me levanto del sitio, para poder ver mejor la situación, pero estoy en la clase de Stein y mejor no correr riesgos.

Abrí, un poco, la ventana, -a pesar del frío-y agudicé mi oído.

–¿Estás bien?–Preguntó Marie, una vez llegó a su lado.

–Perfectamente. –Contestó él.

–Menuda caída, ¿puedes levantarte?

–Si, sin problema.

–Bien.–Le dijo sonriente. Se dio la vuelta y miró al resto de chicos.–Sigan corriendo.

Marie se apartó de él y fue con el resto de los alumnos. Los demás comenzaron a correr de nuevo.

Y ahí, cuando el albino se levantó, vi perfectamente, que su rodilla estaba intacta, que a pesar de haberse clavado en su rodilla una roca puntiaguda, no sangraba.

¡¿Cómo podía ser eso así?

El chico levantó la vista del suelo, me miró y...sonrió burlonamente.

"Como un tiburón...parece que te vaya a devorar."

Cerré la ventana y volví a concentrarme en la clase.


Al acabar las clases, me quité las gafas y las guardé en su funda. Cogí mi mochila y salí corriendo de la clase, tenía mucha prisa, pues mi padre había dicho que haríamos esta noche una cena especial y que me necesitaba ahí, para ayudarle a preparar todo.

Además, sino me daba prisa, perdería el tren y tendría que esperar al siguiente, y no tenía muchas ganas.

Al salir del Shibusen, la luz cegadora del sol me iluminó por completo, haciendo que, de forma inconsciente, llevara una mano a mi cara para cubrirme.

Bajé las escaleras y abandoné el recinto principal del Shibusen, dirigiéndome a la puerta amurallada para salir.

En ella estaban Tsubaki y Justin, hablando animadamente y cogidos de la mano. Pase al lado de ellos, les saludé y me dispuse a irme hacia la parada.

Pero Tsubaki me lo impidió.

–Un segundo, Maka-chan.

Me di la vuelta y la miré angustiada.

–Tengo prisa, Tsubaki.

–Lo sé, solo será unos segundos.

–Ok, ¿qué queréis? –Pregunté mirando la puerta con ansiedad.

Tsubaki y Justin intercambiaron una mirada y me sonrieron alegres. Me di cuenta de que Justin tenía un libro entre las manos que se llamaba "El martillo de las brujas."

–Ya sé de que te puedes disfrazar para el baile. Se le ocurrió a Justin.–Dijo feliz Tsubaki.

–¿De qué?

–¿Qué te parece ir de bruja?Son seres muy característicos de Halloween.

–¿Bruja?–Pregunté con una sonrisa. Justin y Tsubaki asintieron con una sonrisa en los labios. Miré el libro de nuevo y luego a Justin.–¿Se te ocurrió gracias al libro?

Nada más preguntar eso, Justin dejó de sonreír, para mirarme completamente serio y con el rostro contraído. Escondió el libro en mochila y soltó la mano de Tsubaki, la cual le miraba tan confundida como yo.

–¿Justin?

–El libro no me dio la idea.

–Pero...yo te lo decía porque en el libro ponía "brujas"y pensé... –Murmuré nerviosa, su mirada me intimidaba.

–El libro no es importante. –Sentenció él.

Jamás le había visto así de serio y...agresivo. Justin nunca es así, siempre está sonriendo y es amable con todo el mundo.

¿Por qué se ha puesto así por un comentario sin importancia?

Tsubaki le miró temerosa y volvió a llamarlo. Justin dejó de mirarme serio y, en un segundo, su gesto amenazante cambió por completo. Volvía a sonreír.

–Perdonar, es que estaba algo nervioso por el examen de historia.

Tsubaki suspiró aliviada.

–No pasa nada, Justin, seguro que apruebas. Tú siempre apruebas.

–Jaja, si y eso que apenas estudio.–Dijo riendo y tomando de nuevo la mano de Tsubaki. Me miró sonriente. –Entonces, ¿irás de brujita?

–Quizás...–contesté aún nerviosa.

La sonrisa de Justin se ensanchó más y asintió.

–Maka, será mejor que te vayas ya, vas a perder el tren y no podrás llegar a tiempo para ayudar a tu papa con la cena.

–¡Ah, cierto!Tienes razón, mejor me voy y...¿cómo sabes que voy a ayudar a mi papá?

El rostro de Justin volvió a ensombrecerse, aunque no tanto como la otra vez. Sus ojos brillaron amenazantes y di un paso hacia atrás.

–Maka, me lo dijiste esta mañana, ¿no te acuerdas?–Dijo con un tono de voz suave.

¿Se lo había dicho esta mañana?No lo recordaba...

Fingí una sonrisa y asentí. Di otro paso atrás.

–Tienes razón, se me olvidó. Bueno, me voy ya, os veo mañana.

–Cuidate, Maka-chan.

–Si, si, adiós.

Me di la vuelta, con el corazón latiéndome fuertemente contra el pecho y salí corriendo, como alma que lleva el diablo, hacia la parada de tren.

¿Qué había sido eso?Conozco muy bien a Justin y nunca le había visto actuar de esa forma tan amenazante.

¿Había dicho algo malo al mencionar el libro?No creo que se tenga que poner de esa forma conmigo por un libro.

Pero, lo que más me mosqueaba, era lo que me había dicho después. ¿Cómo sabía que iba a ayudar a mi papá?

Que yo recuerde, no se lo había dicho esta mañana, más bien. Esta mañana no había visto a Justin. ¿Se lo habría dicho Tsubaki?No, tampoco, no se lo había contado a Tsubaki.

Torcí a la izquierda y aumenté la velocidad. Iba a perder el tren si no me daba prisa.

Daba igual, tampoco había que exagerar lo que había pasado con Justin. Posiblemente, él estaría estresado por los exámenes.

Bajé las escaleras y fui hacia la máquina de los tickets, para comprar un ticket de ida. Saque el dinero de los bolsillos de mi pantalón y lo compré.

Me di la vuelta y, a gran velocidad, fui hacia el tren. Empujando y apartando a la gente que había a mi alrededor.

Vi que la gente estaba entrando en el tren y que las puertas estaban apunto de cerrarse, así que, de un salto,-ignorando por completo los carteles de advertencia que decían que no hiciéramos eso,-entré en el vagón del tren.

Las puertas se cerraron en el momento en que yo ya me encontraba en el suelo, exhausta y jadeando, pero con una sonrisa triunfal en mis labios.

Lo había conseguido por los pelos.

Oí como alguien se reí de forma estrepitosa y al levantar la mirada, me encontré con el chico albino. Sus ojos carmesí estaban fijos en mí, mientras reía.

Estaba recargado en la pared donde había estado yo esta mañana, con las manos en los bolsillos de su chaqueta.

Me levanté del suelo y estuve apunto de decirle que le parecía tan gracioso, pero preferí no hacerlo, me limité a mirarle mal y a sentarme en una de las sillas del vagón.

El tren se puso en marcha.

Esta vez, la gente que iba en el vagón, iban más animadas, riendo o conversando e, incluso, con la música de sus mp3 y sus móviles. Ya no había silencio.

Por el contrario, el chico albino y yo si estábamos sumergidos en un silencio abrumador. Él mirando aburrido por la ventana y yo mirando cabizbaja el suelo.

Saque de mi mochila mi mp3 y me puse los auriculares, escuchando la música de Gorillaz, El Manana y pensando en Hero y en mi disfraz de bruja. Iba a ser genial.

Aunque de vez en cuando miraba la rodilla del chico albino,-a pesar de que él ya tenía puestos sus vaqueros y no el pantalón de deporte, el cual si me había dejado ver como la roca se clavaba su rodilla,-y suspiré.

¿Cómo se había curado la herida tan rápidamente?

"Seguro que es cosa de brujas. Se habrá curado mediante brujería."

Reía divertida ante mi comentario y me di cuenta de que él me estaba mirando, con una sonrisa torcida.

–Brujería, ¿eh? –Pronunció él divertido.

Voltee a verle confundida, pero él ya no me miraba. El tren se había parado y él se aparto de la ventana, yendo tranquilamente hacia la puerta.

Cuando bajo, se dio la vuelta lentamente y me sonrió.

Las puertas se cerraron por completo y el tren se puso, nuevamente en marcha.

Mis manos temblaban, sujetando el mp3 y mis ojos seguía fijos en las puertas del tren. ¿Había dicho yo en voz alta "brujería"?


Ahora que lo pienso, yo dejé de hacer "truco o trato"hace dos años y no me parece para nada infantil XD

¿Criticas?¿Abucheos?¿Lo sigo?De todas formas, los cuatro primeros capítulos ya los tengo escritos, XD

Luego subiré el siguiente capítulo de Gusto por lo diferente, ya que Blood Moon lo subiré la siguiente semana(que tengo puente). En fin, subo este fic antes de Halloween, porque me moría de ganas de escribirlo, y realmente, el comienzo me gusto, n_n

Morticia A. Addams*: ¿Quién no ha visto en su vida la familia Addams?Bueno, pues ella era la madre de la familia. XD

Y sin nada más que decir, ¿reviews?

¡Nos vemos mortales!

Escuchando It is all over, Three days grace.