Los personajes de Soul Eater no me pertenecen, ¿lo saben, no?

Buenas mortales, hemos llegado al eminente epílogo de Heart of Darkness. Aunque este capítulo, es así como un "bonus", que tienen algunas historias al final de sus páginas. Ya que el final,-el verdadero final,-de Heart of Darkness fue el capítulo anterior ;D

Al fin y al acabo, todo llega a su fin. Y esta historia tenía alguna vez que acabar, ¿no creen?

Hoy, quería dedicarle este epílogo a alguien importante para mí. Pero, sinceramente,no hay un "alguien importante", hay más de uno: porque estaban aquellos autores que siguieron esta historia desde un principio. Porque están aquellos autores que me hacían reír con sus reviews o que me hacían querer cambiarme de nombre, para que no me asesinaran. Están aquellos lectores, que me animaban a continuar, que me decían como se sentían en cada capítulo. Los que querían que Soul golpeara a Hero, los que querían un Black Star que superara a los dioses y una Chrona que quisiera como nunca a Kid. Sois todos importantes para mí, algunos sí los conozco, ya sea en persona o por el msn; y otros, sólo soy una de sus lectoras. Pero, aún así, gracias. Muchísimas gracias por leer. A todos ustedes, este epílogo es para ustedes

Ahora, me escaparé de mi hermano, que después de escribir esto, ha empezado a reírse de mí y quiere darme un zape por cursi. U-U ¡Pero joder, no soy tan cursi!

Excalibur: ¡baka! (le da un bastonazo a Miyoko, por decir palabrotas)

Miyoko: T~T perdón, Excalibur-sama.

Disfruten del epílogo~

Nota de la autora: los personajes ya son, digamos, "mayores". Maka ya no tiene 13 años, ahora tiene 16 años, porque sí, en el otro capítulo pasaron dos años y, siendo así, ella tendría 15. Pero no es así. Cuando lean este epílogo, lo entenderán.

Lean y comenten:


Epílogo

"Llora sola, me he ido lejos. No más noches, no más sufrimiento. Me he ido solo toma toda mi fuerza, he hecho el cambio..."

I won't´see you tonight, Avenged Sevenfold.

Flash.

Cerré los ojos aturdida por los flashes de las cámaras. La cabeza empezaba a dolerme y tenía la enorme tentación de ir en busca de una pastilla, contra el dolor de cabeza.

—Siguiente pregunta, por favor. Dijo a mi lado, mi representante.

El grupo de periodistas empezaron a hablar todos a la vez, martilleando mi cabeza. Me agarre la cabeza con ambas manos y suspiré. Esto era tan agotador...

Mi represente me miró de reojo, pero no dijo nada.

Uno de los periodistas, el más joven del grupo, empujó al resto y se puso al frente del grupo, con el blog de notas en sus manos. Una sonrisa triunfante se formó en sus labios, yo sólo le miré expectante.

—Hola, yo soy de la revista juvenil "Las historias de hoy", me gustaría hacerla una pregunta para mi revista...El chico amplió su sonrisa y se quitó el bolígrafo de la oreja, para poder apuntar.

Carraspeé y di un sorbo rápido a mi botella de agua. Me sudaban las manos, a causa de los nervios.

—Claro, pregunte.

Otro flash.

El chico revisó su blog de notas con sumo detalle, buscando quizás la pregunta que quería hacerme. Tras unos segundos de búsqueda, cogió con firmeza el blog y el bolígrafo y me miró:

—¿Cuál fue tu inspiración para escribir "Noches de luces"?

Pregunta muy incómoda.

Empecé a jugar con la botella, mientras meditaba cuidadosamente mi respuesta. Sabía que ese periodista, no se iría sin una respuesta puntualizada sobre aquella pregunta. Pero prefería ser lo más concisa posible al responder.

Ya que esa pregunta, tocaba un tema que no me hacía sentir muy bien.

"Eso creo..."

Pasé una mano por mi pelo, colocando un mechón de éste detrás de mi oreja.

—Bueno...digamos que siempre me gusto la irrealidad-realidad de las cosas. Como Narnia o La historia Interminable. Los periodistas intercambiaron una mirada y rieron suavemente. Supongo que esos libros fueron mi mayor inspiración, a la hora de escribir...

Mentira.

—¿Así...?

Asentí y desvié la mirada, evitando una situación violenta. Ya estaba acostumbrada a los periodistas y a los, llamémosles, fans que hacían ese tipo de preguntas.

No era una modelo ni tampoco una cantante pop, famosa internacionalmente. Sólo una chica que, un día, su padre le cogió su diario sin su permiso y leyó lo que éste tenía escrito: mi historia y la de Black Star...y la de ellos.

Y, puesto que los nombres que había escrito en mi diario no eran los nuestros, sino los de otras personas-,- para que nadie levantara sospechas-mi padre le gusto lo que había escrito y, decidió que su queridísima hija de dieciséis años, mandara su historia a una editorial y ésta publicara un libro.

El amor paterno, es lo que tiene...

Dirigí una breve mirada al libro que reposaba sobre la mesa, cuya portada se veía una serpiente enroscada en una vieja muñeca de trapo. Los ojos de la muñeca eran dos cruces negras y la pequeña muñeca sonreía feliz.

Noche de Luces, era el título de un libro que yo odiaba. Mi propio libro y lo odiaba a muerte.

"Porque con sólo leer las primeras páginas, le veo a él..."

Una punzada de dolor atravesó mi pecho, haciendo que soltara un prolongado suspiro lleno de dolor.

Mi representante me estaba diciendo algo, pero no le había escuchado. Sólo cuando oí decir que la entrevista había terminado, reaccioné.

—¿Estás bien?

Asentí. Él no pareció muy convencido.

—Sólo estoy...agotada. Preferiría volver a casa.

—Humm, vale. Se dio la vuelta y cogió su chaqueta, que estaba en la silla.Te llevo.

Sonreí complacida por aquella propuesta, porque, la verdad, no tenía ganas de ir hasta mi casa andando o en taxi.

Cogí mi bolso,-uno que me había comprado en el último expomanga,-y guardé el libro en su interior. Después, salí a la calle, saliendo de la sala de entrevistas y me encontré en plena calle de Nueva York que, como de costumbre, estaba atestada de bullicio.

Mi representante ya había arrancado el motor de su coche y me esperaba, con la puerta del copiloto abierta. Al entrar en el interior del coche, el calor reconfortante de la calefacción me apabulló. Él sonrió ampliamente.

—He notado que últimamente estás más rara que de costumbre, Maka.

—No sé de que me hablas, Peter...

Peter pareció molesto ante mi actitud.

El coche empezó a circular en dirección a la autopista. Las farolas iluminaban una tras una el coche, iluminándolo con un color anaranjado. Suspiré y me apoyé en el cristal de la ventana, estaba que me caía del sueño.

—En las dos últimas ruedas de prensa, para promocionar tu libro, te has comportado de la misma forma: distante y abstraída.

Le miré interesada por lo último que había dicho. Peter tenía sus ojos miel, clavados en el horizonte. Su pelo rubio brillaba con intensidad, cada vez que una farola le iluminaba.

—¿Abstraída en qué? Cuestioné, molesta.

—En tu mundo. Me estremecí sólo de oír eso.¿Qué te ocurre?

—Nada, tranquilo.

Peter frunció el ceño.

Justo cuando íbamos a entrar en la autopista, el semáforo se puso en rojo, reteniéndonos aún en la ciudad.

—Maka...te conozco muy bien. Hace un año desde que nos conocimos y sé cuando te ocurre algo. Sea grave o no. Dijo, sonriéndome. Desvié la mirada, incómoda. Pero, eres tan cabezota, que seguro que no me contarás lo que te pasa, ¿me equivoco?

—Has dado en el clavo.

Peter tamborileó sus dedos en el volante, concentrado en algo. Y tras unos breves instantes de silencio, Peter se giró para mirarme:

—Hagamos un trato.

—¿Cuál?

—Yo no le cuento a tu padre nada sobre las últimas entrevistas y no te pregunto nada acerca de lo que te pasa...

Tentadora propuesta.

...a cambio de que cenemos esta noche juntos. Ya no es tan tentadora.

Me crucé de brazos y eché la cabeza hacia atrás, apoyándome en el cabecero del asiento. Peter parecía ansioso por obtener una respuesta, no paraba de tamborilear en el volante con sus dedos y de mirarme con inquietud.

Me gusta la idea de que Peter no me siga atosigando con preguntas sobre mi comportamiento y que no le cuenta a mi padre que en las últimas entrevistas sobre mi libro, me comporté de forma muy muy muy borde con los entrevistadores.

Seguro que sí se enteraba, me mataba.

Pero...por otra parte, la idea de salir con alguien,-aunque fuera Peter y le conociera desde que me mudé a Nueva York y mi padre buscó a alguien para publicar mi historia,-no me agradaba. Me duele el corazón, no puedo evitarlo.

Sólo pienso en él.

En sus ojos, su sonrisa, su forma de ser. Todo. Y el alma me duele sólo de pensar en eso y en que no he vuelto a saber nada de él desde hace ya tres años.

Me llevé una mano al pecho, intentando controlar los latidos desenfrenados de mi corazón.

Habían pasado ya tres años. Había cambiado de hogar, de instituto y, prácticamente, de vida. Ahora era otra chica y no aquella niña de trece años, que vivió una fantasía.

Era hora de cambiar, aunque el cambio doliera muchísimo.

—Va-vale. Llévame a cenar. Peter sonrió triunfante y dio marcha atrás con el coche, yendo en otra dirección. Pero que conste que esto no es una cita.

Peter pareció disgustarse.

—Como digas...

Sacó un CD de la guantera y, quitando la radio en la que hablaban sobre un extraño asesinato de una mujer, puso el CD.

No tardó en sonar una música alegre, pero de letra un tanto siniestra, que llenó de musicalidad el interior del coche.

Peter tarareaba la canción, a la vez que conducía con una sonrisa de felicidad en los labios, mientras yo me hacía a la idea de que iba a salir con Peter. Aunque no me hacía mucha ilusión...

Entonces, en el momento en que la cantante empezó a cantar, mi corazón dejo de latir y mis ojos se abrieron de par en par:

Taste for diversity.

You think your world is perfect.

That alone is enough to have people you talk and listen you.

But, the know of your existence?

Do they appreciate you?

You really feel right?

Esa canción...

Ya la había escuchado una vez, hace mucho tiempo atrás. Los recuerdos del desastroso concierto de Jacqueline vinieron a mi cabeza, con tal nitidez, que me pareció volver a estar viviéndolos.

Me giré para mirar a Peter, totalmente incrédula por la extraña situación que estaba viviendo:

—De...¿de dónde has sacado ese CD?

Peter dejó de cantar y giró a la izquierda, aproximándose a un restaurante japonés muy caro que había en el centro de la ciudad.

—¿El CD?Pues...me lo vendió un chico el otro día, en una tienda que hay cerca de donde yo vivo. Fue una muy buena oferta, la verdad, así que no me resistí y se lo compré...¿no te gusta la canción?

No dije nada.

"¿Un chico?"

Mi fuero interno empezó a gritar para que le preguntara. Pero...por otra parte, no quería preguntarle y decepcionarme ante la respuesta.

Como siempre.

—¿Co...Cómo era el chico?

Peter rió.

—No sé. Era un chico muy extraño: pelo desaliñado, vaqueros desgastados, sonrisa siniestra y...Peter bufó, como si le costara hablar,—...ojos rojos.

Y nada más decir eso, mi corazón se congeló.

—¡Para!

El coche frenó, haciendo que los dos fuéramos hacia delante,-menos mal que teníamos cinturones,-y Peter respiró agitadamente, totalmente confundido por mi reacción.

Abrí la puerta del coche y, cogiendo mi bolso, salí del coche, dando un portazo tras de mí. Peter bajo la ventanilla del coche y me miró:

—¿Maka?¿A dónde vas?No teníamos una...

—Me voy a casa. Le dije sin volverme. Sintiendo su mirada fija en mí. Estoy muy cansada.

Y sin esperar a una respuesta suya, fui en dirección al metro.


El autobús paró y las puertas se abrieron, pudiendo bajar del autobús.

Agotada y con la vista nublada por el llanto, bajé tambaleante del autobús y fui hacia mi casa,-la granja estaba a unos metros de distancia de donde yo me encontraba.

El autobús desapareció en el horizonte, perdiéndose en un mar de niebla blanquecina. Me quedé un rato quieta, mirando el lugar por el que había desaparecido el autobús,-el cual había cogido, después de bajar del metro y de recibir la quinta llamada de Peter,-temblando a causa del frío.

Nuevamente, tuve ganas de vomitar.

No sabía que estaba pasando, porque las palabras de Peter resonaban en mi cabeza una y otra vez, acompañadas de la lejana melodía de la canción de Jacqueline:

"—...ojos rojos."

No podía ser él. ¡No podía!

Hacía ya un año que nos habíamos dado por vencidos, tanto Black Star,-quien seguía viviendo en España y me visitaba en vacaciones,-como yo. Todo lo que tuviera que ver con Death City, había sido pura fantasía. Absolutamente todo.

"¿Incluso mi amor hacia...Soul?"

Su nombre me era tan difícil de pronunciar, sin ponerme a llorar como una cría. Inspiré y expiré, para tranquilizarme y no perder el control de mi misma

Necesitaba llegar a casa y tomarme una muy buena ducha.

Agarrando con firmeza mi bolso, empecé a caminar en dirección a mi casa. Pero, en el momento en el que ya me había alejado de la parada de autobús, mi móvil empezó a sonar. Sorprendida, ya que era el único sonido que se podía escuchar, lo saque de mi bolso y miré la pantalla: número desconocido.

Entrecerré los ojos y acepté la llamada.

—¿Hola?

...—Sólo se oía una respiración entrecortada.

Insistí.

—¿Hay alguien ahí?Seguí sin obtener respuesta. Bufé molesta.Mira, Peter, si eres tú y has camuflado tu número para que no lo sepa, que sepas que me parece muy estúpido por tu parte.Se dejó de oír la respiración. Fruncí el entrecejo. ¿Hola...?

Había colgado.

Molesta, guardé mi móvil en el bolso y volví a retomar mi camino a casa. Hoy estaba siendo un día de lo más desesperante.

Las luces del porche de la casa estaban encendidas. A Stein se le había vuelto olvidar apagarlas y, sino fuera por mí, nadie lo haría.

Estaba llegando ya a mi casa, cuando oí el crujido de varias ramas al partirse.

No me dio tiempo a darme la vuelta, ella fue mucho más rápida. Sentí como me agarraba de los pies y tiraba de mí, arrastrándome al interior del bosque. Empecé a chillar y al darme la vuelta para encararla, vi que era una mujer, mucho más mayor que yo...

...y que sostenía un sable entre sus manos.

La mujer sonrió macabramente, antes de soltar mis pies y alzar la espada que sostenía sus manos.

—Ven, ven, preciosa. Todo será muy rápido~ Me dijo con voz cantarina. Sus ojos emitían leves destellos de lo más siniestro. Sus manos brillaban con intensidad.

Una...¿bruja...?

"—No tengas miedo, no pasará nada... A mi cabeza, vino la voz de Shinigami. Sus últimas palabras, antes de que yo apareciera en mi casa, en mi cama."

Antes de que todo acabara.

¡¿Por qué tengo que acordarme de todo justo ahora?Es como si todos mis recuerdos hubieran salido a flote, después de oír la estúpida canción de Jacqueline.

La bruja gritó algo que no entendí y el filo de la espada brilló con intensidad a la luz de la luna. Cerré los ojos, esperando que todo fuera una pesadilla, que aquella mujer no fuera una bruja, que yo estuviera durmiendo en realidad en mi cama.

Pero eso no ocurrió.

Y lo siguiente que pasó, me parecía aún más surrealista: la bruja emitió un sonoro grito de dolor y, después, sentí algo viscoso y caliente recorrer mi cara.

Cuando abrí los ojos, vi que la bruja yacía encima de mí, que tenía sangre en mi rostro y era de ella.

Y que había un chico delante de mí, con una guadaña en las manos.

El chico sonrió débilmente y, al instante, hizo desaparecer la guadaña que sujetaban sus manos. Sus ojos rojizos chispearon con un matiz burlesco en la oscuridad de la noche. Él sacó algo del bolsillo de su pantalón, que rápidamente identifique: un móvil.

—Menos mal que llegué a tiempo, ¿verdad?

Sin inmutarme en lo más mínimo, levanté el cuerpo de la bruja, apartándolo del mío y me incorporé. Acto seguido, me di la vuelta, yendo en dirección a mi casa e ignorando al espejismo que tenía delante.

—¿Maka...?

"Sigue andando, no te des la vuelta. Ya desaparecerá."

Apreté el paso, agarrando con firmeza el bolso. Aunque mi padre, Stein y mi tía debían de estar durmiendo y, seguramente, se molestarían si me ponía a ducharme ahora, me daba igual. Necesitaba una ducha y despejar mis ideas.

Entonces, cuando estaba apunto de meter la llave en la cerradura, algo tomó bruscamente mi mano, haciendo que girara sobre mi misma y volviera a mirar al espejismo de Soul que tenía delante.

Él fruncía el ceño, confuso, mientras seguía sujetándome de las manos. Sus dedos acariciaron las palmas de mis manos, para luego entrelazarse con mis dedos.

Se acercó un poco más a mí y juntó nuestras frentes, cerrando con fuerza los ojos.

—Lo siento. Me susurró. Su respiración era entrecortada, como la que había escuchado en el móvil. No vine a buscarte antes, lo siento, Maka. Perdóname, por no venir antes...perdóname por haberte hecho creer...El espejismo suspiró y abrió los ojos, serio.Perdóname por todo.

Le miré, para después intentar zafarme de su agarre. Si seguía mirando a aquel espejismo, me haría daño.

Mucho daño.

"Él"no me impidió esta vez el irme. Soltó mis manos y se apartó de mí, dejándome espacio para darme la vuelta e irme a casa.

Abrí la puerta de casa y, cuando puse un pie en la casa, la voz de él volvió a atraer mi atención:

—Te quiero. Murmuró, aunque su voz me sonó muy lejana.

Y todo se desmoronó.

Empecé a llorar, mientras me separaba del marco de la puerta y me dejaba caer al suelo. Me giré para mirarle y vi que él estaba yéndose hacia el bosque, con las manos en los bolsillos y cabizbajo.

Si todo esto era un sueño, si después de todo me despertaría en mi cama, correría el riesgo. Todo valdría la pena, con tal de volver a sentir cerca de mi a Soul.

—¡Soul! Sollocé.

El aludido se dio la vuelta y me miró con una sonrisa melancólica. Yo seguí llorando, agarrándome al marco de la puerta y temblando.

Él se acercó hasta mí.

Se agachó hasta ponerse a mi altura y se sentó a mi lado, acariciando mi frente y riendo suavemente. Lloré a mares al sentir sus manos acariciando mi frente.

Sintiéndolo tan real.

—Siento haberte hecho esperar, Maka. Susurró en mi oído, mientras nos fundíamos en un cálido abrazo.

El abrazo con el que había estado soñando durante los tres últimos años que habían transcurrido...desde que le perdí.

~Fin~


En fin~, ya acabó la historia. Espero que les haya gustado y sino, bueno, iré a tirarme por la ventana (?)XD

Soy mala persona y el final lo he hecho, como dijo mi amigo una vez: al más puro estilo Narnia. XD

Ahora sólo falta que comience la segunda parte: Soul of Darkness.

¡Qué tengan buen día, mortales~!

¡Nos vemos~!

PD: Nikolas Sur, yo también estoy leyendo "El nombre del viento"y me morí de la risa, al darme cuenta de que Kvothe y Spirit son pelirrojos XD Aunque Kvothe es más serio y frío que Spirit ewe

Escuchando Adelaide, Anberlin.