¡Buenas, buenas! Esta idea se la tengo que agradecer a mi amiga Julieta (Kasaru-chan) por alguna razón -creo que divagando entre mangas y animes- recordé lo insoportable que se pone Cleao a veces... desesperante, igual esta pareja me gusta y decidí escribirlo al instante, espero les guste a pesar de -como siempre- lo corto que es ;3


Lecciones

Respiro por decimoquinta vez, el tiempo que había pasado lejos de ella fue una tortura, extrañando a aquella ruidosa rubia más de lo que le hubiera gustado admitir realmente, lo que no recordaba en sus momentos de soledad era lo enloquecedoramente habladora que era.

- Y entonces, ella pensó que yo estaba interesada en él -agitó sus manos y movió la cabeza demostrando lo, para ella, ilógico de la situación- ¿Puedes creerlo?

"Lo que no puedo creer es que puedas hablar tanto por tantas horas seguidas", Quiso escupirle en la cara y gasto casi todo su autocontrol el no hacerlo.

Froto su rostro entre las manos, a esa mocosa era mejor extrañarla lejos... Silenciosamente.

- Cleao... -la miro unos segundos, interrumpiendo su monólogo- Cállate.

Sus ojos se abrieron en sorpresa y en su rostro se pudo apreciar un puchero, a Orphen le hubiera parecido hasta adorable sus sonrojadas mejillas de no ser porque empezó a hablar, de nuevo.

- ¡Que grosero! -se acercó a él con las manos formando puños sobre sus caderas- Deberías aprender a ser un caballero, no puedes hablarle de forma tan ruda a una dama, es de ma-

- ¡Suficiente!

A la chica ni siquiera le dio tiempo de soltar uno de sus comunes gritillos cuando el moreno ya tenía sus finos labios sobre los suaves femeninos. No pudo evitar soltar una risilla creída cuando, después de liberarla de su "castigo", su rostro pareció una fresca fresa y su boca formaba un casi perfecto círculo.

Sin duda alguna, seria divertidamente recreativo educar a la pequeña niña mimada de esa manera.