CAPITULO 3: ¿UN GRAN COMIENZO?

El sol entraba por la ventana, ya era de mañana. Aquellos días libres, a pesar de no ser muchos, habían pasado muy rápido. Hoy era su primer día de clases; primer día de su comienzo de año; primer día en su nuevo colegio; primer día de su nueva vida alejada de los problemas y las malas situaciones. Era sin duda como un despertar para ella, un nuevo comienzo.

Tomó el uniforme que cuidadosamente había preparado la noche anterior, acomodado en la cama que tenía de sobra en su nuevo cuarto. Lo miró, suspiró y sin más rodeos se dispuso a empezar a moverse.

Agarró todo lo necesario, o por lo menos lo que creía necesitar. Cerró la puerta decidida, con una sonrisa en el rostro, pues sin duda tenía que ser un gran día. Tenía que serlo, se repitió a si misma.

Bajo los cuatro pisos para dirigirse al comedor que estaba en planta baja. A decir verdad ya se había acostumbrado a subir y bajar tanto que lo hacía con rapidez y trataba que ello no le molestara, lo tomaba como un ejercicio.

Pero no terminó de bajar todo el trecho que se detuvo en el último descanso de la escalera antes de llegar al comedor, de donde se podía ver todo el lugar. A diferencia de todo lo que había dicho antes, de lo que todavía le costaba acostumbrarse era de que se encontraba en un dormitorio de hombres.

Parecía ser que a ellos le sucedía lo mismo o parecido ya que las miradas o la atención frente a esta situación todavía no se apaciguaban.

Pero bueno, creía que sería cuestión de tiempo.

Muchos le preguntarían si estaba consciente de en donde se había metido y la verdad le sorprendía que su hermano todavía no se lo haya mencionado... pero bueno, esto era indudablemente lo que ella quería. Es decir, no lo de vivir rodeada de chicos porque no era de esas. Nunca llegaría a esos extremos si sus intenciones simplemente fueran aquellas, al contrario, lo que valía la pena al aceptar esto no tenía nada que ver en realidad.

Sus razones... algo complicado que a muchos les costaría entender si no saben mucho de su vida. La verdad, no es muy grato explicar como es que he llegado a esto, pero bueno. Se que tarde o temprano estas saldrán a la luz solas y que no podré hacer nada para evitarlo, pero por ahora voy a concentrarme en lo importante. Porque hacerme mala sangre y ponerme a llorar por lo que es mi vida o lo que no es, no es una opción.

De repente alguien la llamó. Miki giró su cabeza hacía donde se encontraba la voz. Era su hermano, parado a metros de ella entre la escalera y el comedor. Tenía que admitir que el poseía una capacidad sorprendente para hacerla volver a la realidad, y estaba agradecida por ello.

- MIKI!, te estoy llamando hace rato. ¿Qué te sucede?.- le reprochó su hermano.

- Si, si. Lo siento.- se disculpó ella y terminó por bajar los pocos escalones que le faltaban y se puso a la par de él.

- Vamos a desayunar, no podemos perdernos la ceremonia de inicio de curso. Sería el colmo, vives aqui pero llegarías tarde.-

- Si, ya no tengo la excusa del colectivo averiado o el accidente de tránsito como recurso. Me olvidaba de eso.- dijo ella graciosa mientras se sentaba junto a su hermano en una de las mesas que luego notó que no estaba desocupada.

- Ah, hola chicos.- dijo sorprendida, como recién notandolos.

- Buenos días.- dijo Mori sonriente.

Los demás también saludaron. Se encontraban Sakai, Ichikawa, Muroi, Shinkawa y Esaka junto a él.

- ¿Asi que como es eso de tu recurso?.- preguntó Sakai divertido.

Miki rió y dijo:

- Ah, si. Pero sólo me funcionaba cuando no vivía en el colegio, a veces me olvido que tengo que considerar de que estoy en un internado. Aunque no lo crean todavía me sigo sorprendiendo en las mañanas cuando me los encuentro aqui.- terminó diciendo para luego bostezar.

- Aunque tendría que ser al revés y entiendo porque. A muchos les pasa todavía, no se acostumbran a mi. Es mutuo.- agregó luego ella, sonriente.

- Pero una linda sorpresa. Si somos de lo mejor.- le comentó Esaka.

- Nadie ha dicho que no chicos. Es la costumbre... ya saben.- les dijo ella fingiendo atajarse cómicamente acerca de lo dicho y sonrió.

Varios rieron y se alegraron frente a su comentario que parecía muy sincero.

- Si, se como es. Muchos de los chicos me siguen preguntando de donde saliste.- comentó risueño Sako, acercándose a la mesa junto a sus amigos.

Miki levantó la vista.

- Buenos días.- le dijo ella. éste le sonrió y dijo lo mismo. Varios también lo saludaron.

- Y espero que a tu anécdota a cerca de la razón de su llegada le hayas agregado, y con mayusculas, el hecho de que yo soy su hermano, que el quinto piso está prohibido y lo que el director y yo les podemos hacer si alguno de ellos intenta algo.- comentó rápidamente Ren.

- Ren... - le dijo su hermana de inmediato regañándolo.

- Primera ira sobreprotectora del día. Vaya Ren!, y ya tan temprano en la mañana!.- le comentó Sakai burlándose.

Ren rodó los ojos y Miki trató de no reirse frente a su comentario por lo que se limitó a sonreir de lado.

Los demás observaban todo curiosos y divertidos para ver que vendría después.

Pero el desayuno estaba esperándoles y debían apresurarse o por lo menos eso es lo que les recordó Fukuko cuando se acercó a ellos para repartirles todo.

Miki le sonrió agradecida.

Miró su plato, miró a su alrededor, miró todo y lo primero que le vino a la mente fue:

~Quién lo diría~ y sonrió automáticamente para sí bajando un poco la mirada.

Pero lo que no pudo notar fue que Ichikawa la observaba confundido y a la vez curioso por saber que era lo que le rondaba en la cabeza a esa chica o por lo menos que era lo que le hacía sonreir, pero al seguirle con la vista lo que ella observaba con sus ojos hacía un momento pudo ser capaz en cierta forma de saber a que se refería.

Si esto es lo que la hacía sentir bien entonces aquello era algo positivo, no?. Aunque no comprendía del todo como las peleas y comentarios tontos de un montón de atolondrados y la enorme suerte de vivir en esas condiciones impuestas podían ser algo cercano a la felicidad; al final no entendía como pero inconscientemente él también estaba sonriendo para sí y no sabía porque. Parecía que comenzaba a comprender a lo que se refería o eso creía porque efecto en él mismo ya había hecho.

...

- Bueno, vamos!.- dijo luego de un rato Rentaro tomando todas sus cosas, incluyendo a su hermana para abandonar el comedor. Éste se la llevaba arrastrando del brazo apurándola.

- Gracias por todo Fukuko!.- gritó de lo lejos Miki al ver que cada paso que su hermano daba, más lejos se la llevaba consigo. Ésta llegó a escucharla y le esbozó una enorme sonrisa junto con un "de nada".

Ya en el vestíbulo, Miki se colgó su bolso, cruzándoselo por sobre su hombro y colgó en la tira del mismo a modo de sustento, el blazer (saco o como lo entiendan mejor :P jaj) que era parte del uniforme, para poder tener las manos libres porque parecía ser que ella ya estaba decidida a no llevarlo puesto. Y emprendió paso hacia la puerta de salida del edificio.

Los demás también hicieron lo mismo y se fueron retirando del lugar pero ella no llegó a dar más de dos pasos porque su hermano dijo rotundamente:

- ¿Acaso piensas ir así a la escuela hoy?.- le comentó un poco descuidado notando recién en ese momento la forma de vestir de su hermana, destacandole la camisa desaliñeada y por fuera, la corbata floja, las medias bajas y sin acomodar, la pollera a una altura que según él no era muy conveniente aunque la gente normal la considerara correcta o usual y por último y no menos recalcado por su hermano, el saco que no estaba en "su lugar" y ni siquiera puesto sino colgado de la manera más sencilla y rápida de la tira de su bolso.

Miki lo miró confundida y los demás que no estaban muy lejos comenzaron a observar lo que se refería su amigo y de lo que estaba armando demasiado escandalo. Se acercaron curiosos, como siempre, para presenciar lo que para ellos iba a ser una nueva situación graciosa/pelea de los hermanos.

- ¿Qué?.- le preguntó confundida Miki.

- ¿Así cómo?.- agregó ella.

- Así... como... - empezó a decir su hermano trabándose sin poder encontrar las palabras justas y al mirar a los otros confundidos a su lado que miraban de arriba a abajo a Miki como inspeccionando cual era el problema que él planteaba, se le hizo peor.

- ¿Como lo menos ñoña posible?.- le preguntó Sakai tratando de completar la frase de su amigo.

Ren lo miró de reojo y contestó:

- No es ñoño llevar el uniforme en perfectas condiciones!.- le dijo con ímpetu.

- Y me refería a desaliñeada... no anti-ñoña como tu lo dijiste.- agregó luego.

- Ay no Ren!.- dijo Miki de repente comprendiendo hacia donde iba todo esto.

- Nunca compartí la secundaria contigo y me había olvidado de este suplicio... por favor no empieces.- le dijo un tanto suplicante.

- Si, empiezo!.- le refutó él.

Todos los miraban confundidos sin entender ni una palabra de que era lo que hablaban.

- ¿Con que empiezas Ren?.- preguntó Mori.

- Ren y su obsesión con el uniforme.- le explicó Miki a todos revoleando los ojos.

Y con eso todos entendieron a que se refería.

- De lo poco que me acuerdo de ti en casa cuando empezaste el secundario fueron tus gritos los fines de semana para que mamá te tuviera listo el uniforme y en perfectas condiciones para cuando volvías aqui, no quiero ni pensar en como los torturabas a ellos!.- dijo mirando a los amigos de su hermano de nuevo.

Éstos sonrieron. Era un buen punto.

- Bueno... ese no es tu asunto.- le refutó él.

- Si, es mi asunto cuando me metes a mi también. ¿Ahora hasta en eso me controlas?.- le recriminó ella.

- Sólo quiero ayudarte, pensé que era mejor si empezabas con el pie derecho en la escuela.- le explicó.

Miki lo miró y desarrugó el semblante comprensiva. Se sintió mal por haberle gritado.

- Ni que estuviera tan mal, no?.- le preguntó a su hermano tratando de hacerlo entender también.

- No, la verdad no esta nada mal.- comentó de repente Sakai. Varios lo miraron asustados como sabiendo que era lo que se le avecinaba, y no era nada bueno.

- No hablo contigo.- le dijo Rentaro apretando los dientes.

- Ves?. El uniforme lo llevo bien puesto.- le explicó Miki apoyandose en lo que dijo Sakai.

- Me parece que él no se refería a eso en particular y Ren lo sabe, verdad?.- le comentó Ichikawa a Sako que los miraba divertido.

- Si, como siempre... Miki tomando las cosas literales. Nunca le ve otro sentido.- agregó luego, Ichikawa lo miró tratando de comprender a que se refería su amigo.

- O por lo menos eso es lo que creo ver de ella.- terminó por decir. Frente a esto Ichikawa sonrió y pensó:

~Realmente se estaba poniendo interesante este nuevo año escolar~.

- Porque cuando uno pensaba que este año escolar no se diferenciaría mucho del anterior, viene la vida y nos sorprende.- comentó de repente Esaka por detrás de ellos observando, como todos, la escena que todavía se seguía llevando a cabo en el vestíbulo.

Como si les hubiera leido la mente o capaz habiendo escuchado todo lo que hablaban, estuvieron de acuerdo de que no hay mejor manera de decirlo.

Mientras tanto los dos hermanos continuaban discutiendo sin parecer llegar a finalizarlo.

- Ren... - lo llamó Sako poniendo una mano en su hombro como una manera de tranquilizarlo y de solucionar el conflicto.

- No son exigentes con el tema del uniforme. Además yo la veo bastante normal. Y te lo digo sinceramente como amigo.- le dijo.

Rentaro lo miró como diciendole que "también comprendiera su punto y lo que planteaba" pero luego entendió que tenía la batalla perdida y que nada más podría hacer. Suspiró y dijo:

- Bueno, vamos. Puede que esté exagerando un poco.- se sinceró.

Varios le miraron de reojo al escuchar lo que había dicho, como si la cosa hubiera sido obvia desde un principio y el chico recién se percataba.

Todos comenzaron a retirarse del lugar y emprendieron camino por la calle del campus que iba en dirección al edificio escolar.

- Indudablemente, a ti Ren se te complica demasiado el tener una hermana rondando por tus alrededores. Vas a terminar estresado y muerto de un infarto. Te tomas todo muy a pecho cuando es respecto a ella, no?.- le comentó Shinkawa cómicamente.

Miki levantó la vista y lo observó que estaba caminando delante junto con su hermano, prestandole atención a lo que había dicho el chico.

Por un instante comprendió a que se refería y le dio toda la razón del mundo frente a ese comentario. Y lo primero que sintió fue culpa.

Miró al suelo automáticamente y continuó caminando.

Ichikawa la miró de reojo percatandose de su reacción, se encontraba caminando a su lado. Comenzó a apresurar el paso hasta alcanzar a Shinkawa, se puso a su lado derecho y le pegó un rápido manotaso en la cabeza y dijo en voz alta:

- Callate. Como si eso a Ren le obstaculizara el estar con su hermana.-

Miki volvió a levantar la vista y lo observó sorprendida.

¿Había hecho eso para ayudarla?. Entonces se había dado cuenta de como le hizo sentir eso... la vio.

Por un momento se sintió un poco incomoda por hacerlo preocuparse e interesarse. Nunca le gustó eso.

Pero al otro instante se sintió feliz, fue una sensación extraña... como si no estuviera sola.

Ella ya sabía, lo tenía a su hermano, a su familia; era obvio que no estaba sola. Pero cuando siempre se trataba de sus sentimientos o sus preocupaciones nunca fue como ahora, porque nunca los dejaba salir y menos hacerlos ver. No era algo de lo que ella se sintiera orgullosa de compartir con los demás. Pero no comprendía como él si lo hizo, como lo desifró en un instante y sin casi conocerla. Eso fue lo que la tomó desprevenida y por sorpresa.

Asi que inconscientemente sonrió, una enorme sonrisa la invadió.

Y él la pudo notar y se sintió también feliz por ello. Porque eso era lo que se proponía, no?.

...

El imponente edificio escolar. Muchos chicos y chicas rondando por todas partes. Algunos saludándose, luego de un tiempo sin verse; otros solos y perdidos sin saber a donde ir, y sin conocer a nadie; otros sonriendo y sabiendo a donde ir y felices por comenzar un nuevo año escolar; otros preguntándose, quizás, acerca de los que les vendría por delante.

Ella simplemente sintió muchas cosas a la vez: ansiedad, curiosidad, miedo, nerviosismo, preocupación... pero sobre todo felicidad, alegría.

Estaba detenida en la entrada y el panorama era lo único que veía. Luego de un momento, se dió cuenta que ninguno de los chicos se encontraba más allí, ni siquiera su hermano.

Miró por todos lados buscándolos pero sin moverse del lugar, pero no los encontró asi que se regañó mentalmente:

~Genial, lindo momento para distraerme~

Los continuó buscando pero sin éxito hasta que alguien la llamó tocando su hombro. Se dio vuelta inmediatamente pensando que alguno de ellos la había encontrado perono fue así.

Se extrañó al darse cuenta que en realidad no lo conocía para nada. Lo miró sorprendida y a la vez confundida.

- Nueva ingresante?.- le preguntó en un tono serio un chico no más alto que ella, con el pelo correctamente peinado y anteojos.

Miki asintió.

- Primer año?.- le continuó a preguntar.

- Eh... si.- contestó ella sin entender a donde iba todo esto.

- Bueno, toma. Debes llevarlo. El acto de comienzo de clases se da en el gimnasio del colegio.- le respondió el chico, entregándole una insignia roja.

Miki miró a su alrededor y vio que muchos la llevaban.

- Asi que todos ellos son ingresantes también.- se dijo a sí misma.

Se colocó la insignia por encima del bolsillo superior derecho de su camisa y la acomodó. Estaba por emprender camino hacia el gimnasio con la idea de que seguramente su hermano y los demás se encontrarían alli cuando el chico de antes la detuvo nuevamente, no se había percatado de que él todavía seguía alli.

- Asi no debe colocarse. Debes ponerte el uniforme correctamente.- le dijo.

- Está a la vista. No te preocupes. Gracias igualmente.- le contestó ella lo más amable posible y le sonrió y se dio la vuelta para continuar con su camino.

Éste la volvió a interceptar para continuar con sus fundamentos. Miki lo miró señuda.

...

...Mientras tanto...

- Ya dentro de unos momentos hay que ir ingresando al gimnasio, no?.- consultó Ren.

- Si, podriamos ir ingresando...- le dijo Ichikawa pero se interrumpió:

- Hey, Ren... ¿Dónde está Miki?.- le preguntó curioso.

Éste miró a su lado y no la encontró alli. Se sorprendió frente a ello y se golpeó la frente con la mano, regañándose a si mismo.

...

- No entiendo la diferencia que puede haber!. No cambia nada!. Además con este calor infernal no se puede obligar a ... .- escuchó de repente Ren desde lejos mientras andaba desesperado dando vueltas por la entrada del colegio buscando incansablemente a su hermana. Era bueno oirla.

Se acercó y pudo diferenciar por otro lado a alguien más e intentaba comprender la situación.

- ¿Akiro?.- se preguntó luego a si mismo, extrañado al ver la persona de quien se trataba.

- La base de una buena educación comienza con una correcta predisposición del estudiante, dado que la actitud del mismo frente a las responsabilidades que éste tiene para con el colegio deben ser respetadas en su totalidad. Porque una disminución o parcialidad de lo mismo demuestra no sólo lo contrario al espiritu de enseñanza de esta institución sino también la falta de herramientas necesarias para el desenvolvimiento de la persona en su camino del aprendizaje y la sabiduría.-

Miki lo miraba confundida.

- ¿Qué?.- le preguntó levantando un poco la voz, mostrando su confusión de gran manera y por otro lado su frustación al ver que la seguía reteniendo.

Mientras los chicos intercambiaron miradas, imaginando lo que sucedía. Principalmente al saber como era el chico.

- ¿Qué sucede aqui?.- preguntó confundido poniendose al lado de su hermana y frente al otro.

- Riosaki!.- dijo éste al ver de quien se trataba. Miki los miró sin entender.

- Hola. ¿Cómo estás?.- le preguntó él en respuesta.

- Bien, bien.- dijo Akiro.

- Ren, es bueno que estes aqui. Debemos irnos.- dijo de repente Miki sin dejar que el chico empezara nuevamente uno de sus discursitos, mirandolo a los ojos esperando que su hermano comprendiera la indirecta.

- Adiós.- le dijo Miki al chico, sonriendole de lado. Estaba por darse la vuelta e irse cuando Rentaro la agarró por los hombros rápidamente poniendo su brazo por sobre ellos para que no huyera y habló.

- Ella es mi hermana, Miki.- Akiro lo observó sorprendido.

- Él es Akiro Ieba, es el presidente del consejo estudiantil y uno de los mejores de su año.- le explicó a Miki.

- ¿Acaso Ren está presentando a su hermana... y a un chico?.- preguntó Esaka por lo bajo para que sólo Ichikawa y los demás lo escucharan.

- Él siempre analiza la situación y no lo hubiera hecho si no estuviera seguro de que Akiro no se le acercaría a ella.- le dijo Ichikawa.

- Acuerdate, terror a las chicas...- le aclaró por lo bajo Sakai.

Esaka rió.

...

- ¿Y te encargas de dar órdenes a los otros estudiantes?.- le preguntó Miki con un tono un poco irónico que Ren logró reconocer al instante.

Los demás le prestaron de nuevo atención a la conversación.

- Se podría decir que si. Aunque a todos les explico lo mismo, muchos no logran entender mi punto.- le contestó él con la misma tenacidad.

Miki lo miró fija.

- Bueno, un gusto conocerte. Nos vemos... por ahi.- terminó por decirle, fingiendo una sonrisa.

Ren los miró y luego se acordó de la ceremonia asi que no dudó en seguirle a su hermana, meintras ella se alejaba.

Ésta no hizo ni dos pasos que se dio vuelta y le dijo:

- Y si comprendi tu punto. Tú consideras que un buen alumno está determinado por su apariencia y que si no es así no es candidato para el éxito. La predisposición no es sólo en lo físico sino también en lo anímico y en lo mental. Mi confusión era porque no compartía de ninguna manera lo que tu decías. Aunque no lo creas mi apariencia nunca hizo que me fuera mal académicamente, al contrario. Asi que no subvalores a uno por como parece ser, te puedes llevar una sorpresa.-

Akiro parpadeó dos veces rápidamente en señal de sorpresa y confusión, pero no dijo nada. Simplemente la continuó observando y luego la vio alejarse cuando ella emprendió camino.

- Bueno, tampoco era el momento para que sacaras tu espiritu combativo.- le comentó su hermano.

- Ja, pero él quien se cree. Es sólo el presidente del consejo estudiantil no el dueño de la escuela ni el director.- le dijo ella todavía enojada.

- Ni en Ten... - luego frenó sus palabras al ver lo que estaba por decir - ... Bueno, ya sabes, no era así y mira que basaban todo en estratos sociales y la autoridad exisitía en donde no tenía que estar.- le dijo ella.

Su hermano la miró de reojo entendiendo a lo que se refería y éste agregó en respuesta:

- Si, pero allí también le hiciste frente a ese tipo de cosas.-

- Con más razón, te lo tendrías que haber visto venir.- le dijo ella divertida, sonriendole de lado.

Rentaro revoleó los ojos en respuesta. Los demás por detrás no prestaron mucha atención de los que hablaban. Aunque no todos ya que Ichikawa, Sakai y Esaka los observaban a pesar de que no tenían mucha idea de a que se referían y se abstuvieron a no decir nada y simplemente mirarse entre ellos sin encontrar respuesta.

...

- Y es por eso que les doy la bienvenida a este nuevo ciclo lectivo a aquellos que recién comienzan el camino en esta institución, deseándoles la más grata experiencia posible; y a los que ya nos acompañan de años anteriores, feliz de volver a recibirlos para renovar el compromiso con nosotros y llevar todo esto por el camino del aprendizaje, el éxito y la convivencia. Muchas gracias a todos y disfruten este nuevo año.- terminó por decir el director luego de unos minutos de discurso.

Todos aplaudieron felices y terminada la ceremonia, comenzaron a desalojar el gimnasio para dirigirse a sus salones.

Luego de la complicada tarea de encontrar el aula de la clase, por un segundo deseo no haberlo hecho.

Miki, allí parada frente al umbral de la puerta, estaba inmóvil sin querer hacer algo para moverse de donde estaba.

~Asi que este es mi salón de clases por todo este año~ pensó ella mirando el cartel que rezaba "1-D".

Observó después la puerta, trago saliva y decidió avanzar para ver con lo que se encontraba.

Y allí estaba, el Primer año sección D de la escuela Akanegaoka. * (acuerdense, es primer año pero de instituto japonés, osea que vendría a ser como un cuarto año común de secundaria).

A decir verdad, no se diferenciaba de cualquier salón común y corriente. Capaz lo había exagerado un poco.

Miró a su alrededor, muchos chicos y chicas ya se encontraban allí. Varios parecían conocerse, pues estaban reunidos entorno a unos pupitres. * (o bancos, como los quieran llamar :P)

Algunos la obvservaron al entrar, otros siguieron con lo suyo.

Continuó mirando a su alrededor pero no pudo encontrar a nadie que conociera.

La verdad era que al fin y al cabo se habían separado cuando les dieron los papeles con sus salones respectivos. Tuvo que seguir las indicaciones de uno de los profesores porque al final su hermano no estaba para ir con ella.

Ni siquiera sabía donde le había tocado a él o a los demás, lo único que le restaba era esperar a que alguno entrara por aquella puerta.

Eligió un lugar un poco apartado de los demás. Otra vez la misma situación, la incomodidad de no conocer a nadie. Se sentó junto a una ventana, suspiró y miró por ella.

Esta daba a una especie de patio interno que tenía al frente y en los laterales más aulas. Como estaban en un segundo piso, las tenía al frente.

Ya ahora sentada allí pudo notar que todas, incluso la suya, tenían como una especie de balcón o corredor que conectaba a todas de lado a lado.

Aburrida y curiosa, se puso observar sin prestar mucha atención lo que los demás hacían. A muchos los veía reirse, charlar, retomar el tiempo perdido despues de las vacaciones y lo primero que sintió fue celos y nostalgia. La verdad era que nunca había llegado a experimentar algo así, no en su antiguo colegio. Bah, aunque siempre tuvo a Tai.

~¿Qué estará haciendo?~ pensó.

Sacó su celular y decidió mandarle un mensaje, por un momento sonrió pensando en él y en lo que le respondería y por otro lado se sintió un poco mal al recordar que lo había abandonado sin muchas razones. Pero lo que siempre Tai fue y nunca dejaría de ser era comprensivo y obviamente un gran amigo.

~Además ni que yo fuera tan necesaria~ se dijo a sí misma.

- Este es primer año D, verdad?.- escuchó decir, cuya voz reconoció por lo que levantó la vista hacia la puerta.

Y allí estaban su hermano y Sakai. Miki sonrió automáticamente y se puso de pie, mientras los chicos se acercaban a su encuentro.

- Hola Miki!.- le saludó Sakai. Ren por otro lado le sonrió cuando ella desvió la vista hacia él.

- Hola. Que bueno que les toque este salón. Por un momento pensé que no teniamos esa suerte.- comentó ella ahora un poco más aliviada.

- Si, yo pensé lo mismo. Pero aqui estamos.- le contestó su hermano.

Ella le sonrió y le abrazó. Y terminaron de ocupar los lugares cerca de la ventana.

...

Primer módulo de descanso. Las dos primeras horas de clases habían sido tediosas y por otro lado interesantes en ciertos momentos. Miki odió cuando tocaron hacer las presentaciones, a diferencia de Sakai que parecía ser bastante popular dado que muchas chicas lo saludaron interrumpiendo su presentación, pero por suerte duró poco.

Ren aprovechó para mostrarle la cafetería (o comedor escolar :P), la dirección, la sala de profesores, los baños y dieron vueltas por los inumerables pasillos que los llevaban a las aulas y también al salón audiovisual, la sala de música, y muchas otras que Miki no le prestó mucha atención ya que lo vieron de pasada.

Un poco mareada y con muchos datos en la cabeza, volvieron al curso para prepararse para el siguiente período que según su hermano era la presentación en el patio de la clase de gimnasia, que segun luego se enteró la tendrían una hora luego del almuerzo ese mismo día.

...

- Asi que la clase de gimnasia la tenemos hoy?.- preguntó Miki sorprendida cuando abandonaban el patio luego de las explicaciones del profesor.

- Si, aqui le dan mucha importancia a los deportes. Gimnasia se puede empezar el primer día, depende los cronogramas y los horarios. Tenemos tiempo hasta después del almuerzo para irnos a cambiar a los dormitorios y volver. Los demás ya lo saben, pero por suerte tú tienes todo aqui dentro del campus del colegio.-

- No me lo imaginaba pero es algo bueno. Amo la clase de deportes.- le dijo su hermana luego.

Ren sonrió de lado al escucharla como si conociera la respuesta de su hermana mucho antes de que ella lo dijera.

...

- Alumnos, buenos días. Mi nombre es Atobe Irashi y me pueden llamar profesor Irashi. Seré su profesor de gimnasia, tanto de las chicas como de los chicos, en todo este año.-

- Bueno, primero dividiremos la clase para las actividades en chicos y chicas. Asi que porfavor, vayanse acomodando.- agregó luego de unos momentos.

Miki miró a sus lados y lo primero que pensó fue que no conocía ninguna chica y eso no lo había logrado preveer. Aunque la verdad era que siempre se le hizo dificil hacer algún tipo de amiga. O por lo menos eso le sucedió en su antigua escuela. Se acercó al grupo de chicas sin decir nada y simplemente continuó observando al profesor para más instrucciones.

- Bien, para las nuevas y que no conozcan la esencia de esta institución, como capaz hayan visto indudablemente destacan los deportes. Aqui, le damos una gran importancia tanto como otra materia cualquiera. Akanegaoka participa de una gran cantidad de eventos, torneos y competencias deportivas durante el año escolar. Es por eso que espero de ustedes un gran compromiso y concentracion en esta materia, porque se que muchos no le dan la importancia que se debería merecer.- les dijo el profesor seriamente.

Todas lo miraban concentradas. Resaltaba mucho la importancia y valor que él le daba al deporte.

- Lo que haremos es dividirlas en dos grupos y haremos un partido de... fútbol.- les terminó de decir luego de deliverar por un momento.

- Como los chicos. A ver que es lo que pueden hacer, y haremos incapié en los aspectos que debemos mejorar. No se preocupen, simplemente quiero ver como se desenvuelven como equipo, estrategias, movimiento en la cancha, estado físico y demás. No les voy a exigir técnica.- agregó y dijo luego tratando de tranquilizarlas a ver sus caras y que se venian algunas objeciones.

~Si, porque con los que ya nos observará es poco~ pensó Miki.

- Cómo si eso fuera poco ya.- escuchó decir por lo bajo. Se sorprendió al escuchar lo mismo que le habría cruzado la mente. Miró a su alrededor y la chica que pareciera había hablado la miró también. Miki le sonrió en respuesta haciendole entender que ella creía lo mismo. Ésta también sonrió en respuesta.

- Vamos, ponganse en marcha. Los chicos ya comenzaron.- dijo de repente enérgico el profesor Irashi abriendose paso entre ellas mientras las dividia en dos grupos, al ver que las cosas no iban a ningún lado.

...

Ya en la cancha, sintió nervios por no saber que hacer. Pero no por no saber como jugar sino por no saber como desenvolverse. Por un momento se bloqueó y deseo no hacer nada más que quedarse allí parada. No entendía porque, si ella amaba jugar al fútbol. Por alguna razón no se habñia alegrado en el momento de comenzar el partido.

Era normal tener miedo o nervios de que hacer, pero igualmente debía afrontarlo.

Mientras continuaba mirando a su alrededor de repente sintió que alguien la llamaba y luego vió que la pelota se dirigía hacia su cara.

~¿Cuánto tiempo había estado inmiscuida?~ pensó.

E hizo lo primero que se le vino como reflejo: bajo un poco la cabeza para que no le diera en la cara y la bajo al suelo con ella. La sostuvo con su pie y despues no supo que más hacer.

De nuevo la llamaron, miró alrededor y vió a aquella chica que había hablado antes haciendole señas cerca suyo.

- Pasamela, soy de tu equipo!.- le gritaba.

Miki no lo pensó más y se la paso y avanzó en el campo junto a ella al ver que ésta le hacía señas para que la asistiera para continuar.

Y al final, luego de haber hecho varios metros se dio cuenta de que había roto el hielo y que todo ya estaba fluyendo.

...

Fue feliz, desde ese momento. Iba y venía, mientras iba pasando los minutos del partido con más chicas se iba integrando. Ya habían formado una especie de táctica o estrategia de juego y lo estaban liderando.

Era tan divertido jugarlo que lo terminaron extendiendo, aunque ella no estaba segura entonces si se trataba de un partido normal. Aunque pensandolo bien, por otro lado, no lo era seguramente ya que ella, Miki, haciendo amigas eso si no categorizaba como normalidad, menos en lo que se había convertido el partido.

Se divertían, eso era lo importante. Aunque el tiempo de la clase ya casi terminaba y los chicos ya habían también finalizado su partido reglamentario asi que observaban. Algo que para ellos se tornaba raro, tratandose de un deporte en el que ellos siempre eran la principal atracción.

Miki tenía ahora la pelota, le hicieron un pase rápido por el aire. Tomó impulso, la acomodó y avanzo por el campo velozmente. De repente vio a una chica del otro equipo, no sabia quien era pero por lo menos si que una contrincante, que vení directamente a contraatacarla. Iban gando 2 a 1 pero igualmente parecía que el otro equipo no tenía muchas ganas de extender aún más la diferencia.

Se le hizo dificil esquivarla, cosa que no se imaginaba, luego de mucho esfuerzo puso un poco más de presión e hizo unos pasos más, ya casi estaba junto al arco. Se preparó, apuntó con fuerza y anotó. Una gran sonrisa pobló su rostro.

Todas gritaron felices, habían ganado por 3 a 1.

Miraron al profesor que había hecho sonar su silbato, el partido había terminado.

Se dispersaron cada una a buscar sus cosas.

...

- Jugaste muy bien.- le dijo contento su hermano acercandosele cuando ella buscaba su mochila. Levantó la cabeza de inmediato y lo miró sonriente preguntandole:

- ¿Lo viste?.-

- Lo vimos en realidad.- le dijo Sakai al estar ya a su encuentro.

- Hola. Y la verdad no nos habiamos percatado que ustedes habían terminado ya.-

- Nunca pensé que el fútbol femenino era tan interesante, para ser chicas juegan bien.- comentó Sakai luego. Miki lo miró de reojo.

Todos lo miraron dandose cuenta en donde se metía, menos él mismo que parecía no haberse enterado.

- A qué te refieres?.- le preguntó ella un poco calma pero mirandolo fijamente a los ojos.

- Bueno, que juegan bastante bien para... - comenzó a explicar pero Miki le interrumpió:

- Para ser mujeres?. Ustedes juegan a exactamente el mismo deporte, sabes.-

- Si, pero no es lo mismo.- le rebatía éste.

- Podemos jugar tranquilamente como ustedes, entrenar y todo.-

- Pero ustedes por su lado con lo suyo y nosotros con lo nuestro.-

Miki frunció el ceño y le dijo seria:

- Te puedo demostrar que somos capaces de jugar con ustedes.-

Algunos sonrieron un poco.

- Será mejor que no hables por todas sin preguntarles.- le comentó su hermano al ver que varias estaban observando el debate acerca del tema y como que no se mostraban tan desafiantes con respecto al tema. Miki las miró luego miró a Ren, suspiró y dijo:

- Bueno, está bien, por lo menos yo si soy capaz de jugar con ustedes. Si ellas quieren también lo harán.-

Muchos se divertían con la escena.

Miki le estiró la mano como si fueran a hacer un trato.

- Te apuesto que en ese mismo partido te anotaría un tanto.- lo miró desafiante y sonriendo.

- Ja, no lo creo. Contentate con sólo jugar.- le respondió él de la misma manera.

- No tienes ni la menor idea de como juego. Preguntale a Ren.- terminó de estrechar su mano y le paso a su lado, tomó sus cosas y se encaminó hacia los vestidores.

Ichikawa se encontraba en su camino cuando le preguntó:

- Te divierte, verdad?.- le comentó sonriente.

- Si, de eso se trata. Jugar futbol es diversión. Además, ¿con quien jugaría?. Las chicas no son muy partidarias de practicarlo diariamente y Ren no tiene mucho tiempo como para practicar conmigo.-

Él sonrió.

- Bueno, nos vemos. Voy a cambiarme- se despidió poniendo una mano en su hombro. Éste asintió.

Mientras ella se alejaba, Ichikawa dijo de repente:

- Me parece bien que juegues con nosotros.-

Miki se detuvo y dio media vuelta sonriente respondiendole:

- Entonces, por lo menos se que puedo estar en tu equipo.- y siguió caminando despidiendose con su mano.

...

Ya en los vestidores y luego de darse un buen baño. Miki secaba su cabello cuando escuchó unas voces. Por lo que pudo reconocer, de algunas de sus compañeras de curso.

- Por dios, esta clase casi me mata!.- dijo una de ellas haciendo una especie de drama con ello.

- Querras decir que Riosaki casi te mata.- le comentó entre risas otra.

- Si, realmente muy agresiva. Encima en fútbol, como si muchas de nosotras pudiera hacer algo frente a eso.- le respondió la primera.

- Pero no se que es lo que quería lograr. Llamar la atención de los chicos?.- agregó luego.

- Ya la tiene. No la viste?.- le dijo la segunda.

- Si, claro. Es porque son amigos del hermano. Seguro la ven como un chico más.- terminó por decir ésta y las dos rieron frente al comentario.

Miki bajo la mirada y frunció el ceño. ~¿Acaso la veían así?~ pensó.

~ Me parece bien que juegues con nosotros ~ y se acordó lo que le dijo Ichikawa y entendió a que se referían y seguramente a lo que se refería él.

Nunca lo había visto asi.

Continuará...