Esta historia se llama"Sad Songs for Dirty Lovers" y pertenece aRobicorn2, yo solo la traduzco con su permiso.


If I lay here

If I just lay here

Would you lie with me and just forget the world?

Forget what we're told

Before we get too old

Show me a garden that's bursting into life

Let's waste time

Chasing cars

Around our heads

-Snow Patrol

BPOV

Estaba acostada en mi cama mirando el techo de mi habitación, pensando en todo lo que había sucedido durante las últimas semanas desde que conocí a Emmett. Mi vida había cambiado, y por una vez, de buen modo. Emmett era todo lo que podía desear en un hombre, él era inteligente, divertido, amoroso, comprensivo y siempre estaba ahí con su sonrisa mágica para levantarme el ánimo cuando estaba deprimida. Estaba muy agradecida de tenerlo en mi vida, quería hacer cualquier cosa para mantenerlo allí.

Llevaba puesto sus bóxers y la sudadera con capucha azul que me dio cuando nos conocimos. Empecé a pensar en él y en el efecto que tenía sobre mí, incluso cuando no estaba cerca. El simple hecho de que su ropa me estuviera tocando hacía que mi cuerpo vibrara. Era como si él me estuviera tocando y susurrando palabras de amor en mi oído, como si él estuviera acostado a mi lado. Este hombre me hacía estas cosas. Cosas que no podía controlar. No quería estar sin él.

Mañana era un día importante para la familia Cullen. Era el cumpleaños de Carlisle y Esme planeaba lanzar una cena de lujo para él. Ella invitó a todos los médicos del hospital, a todos sus amigos, y miembros de la familia... y a mí. Me daba miedo ir. No sabía todas las reglas de etiqueta social.

Al igual que al estrechar las manos, nunca sabía si daba la fuerza suficiente de agarre. No debía ser demasiado apretado, pero tampoco tan débil. Entonces, cuando alguien se sentía obligado a decirme que les gustaba mi vestido, me costaba mucho decir un simple "gracias", y era de mala educación dejarlo pasar. Lo cual era exactamente lo que quería hacer. Luego me preocupaba si estaba sosteniendo la copa de vino en la posición correcta. Tenía que dejar de preocuparme. Iba a darme una úlcera de estómago si no me calmaba.

Estaba tratando de averiguar lo que debía usar. Era un tipo de chica que usaba jeans y camiseta, en lugar de un vestido y tacones. Emmett insistió en que cualquier cosa que usara iba a estar bien, y que yo siempre seré su "Hermosa Bella". Él me dijo que incluso podía llevar una bolsa de plástico puesta, y aún así sería la chica más caliente del lugar. Me reí ante su elección de palabras. La chica más caliente. Era definitivamente una visión del chico de fraternidad.

La cosa era que Emmett lo decía en serio y eso me hacía sentir especial. Esperaba que siempre fuera así entre nosotros, palabras bonitas, dulces besos, y llevándonos bien de todo el tiempo. Teníamos nuestra dosis justa de peleas y discusiones, pero nada demasiado grave.

Estaba esperando con impaciencia a que Alice terminara mi maquillaje y mi pelo para no dejar a Emmett esperando más tiempo del necesario. No quería hacerlo llegar tarde para la fiesta de cumpleaños de su propio padre.

—¡Deja de removerte, chica!¡Arruinarás todo mi trabajo duro con tus nervios! —Alice se quejó.

—Lo sé, lo siento, estoy nerviosa por la fiesta —traté de explicar.

—Eres tan tonta, Bella, no es como si fuera la primera vez que los vas a conocer. Relájate, todo irá bien.

—Es más fácil decirlo que hacerlo, Ally, no sé cómo actuar en este tipo de cosas. Además, me reuniré con el resto de la familia de Em, y realmente quiero agradarles, él significa mucho para mí —expliqué.

—¡Bella, en serio! A las personas más importantes de su familia ya las conociste, y te adoran, así que deja de actuar de esta manera antes de que llame a Emmett para que te contenga y te recuerde que no hay necesidad para todas tus inseguridades —Alice me amenazó con la bucleadora de pelo.

—De acuerdo, muy bien —me arrepentí, soplando un pedazo de pelo de mi frente —¡Sólo date prisa y termina ya!

Una vez que Alice terminó, me puse mi corto vestido púrpura sin espalda y un par de zapatos de tacón de plata. Me resistí a la tentación de ponerme mis chucks. Alice me asesinaría. Hice una nota mental de llevarlas en el caso de que mis pies empezaran a dolerme más tarde. Bajé y vi a Emmett. Su boca estaba abierta, y supuse que era porque le gustaba lo que veía.

—Dios, ¡Bella! ¡Te ves increíble, bebé! —me elogió.

Di una vuelta y al igual que mi suerte, me tropecé con mis propios pies y comencé a caer, pero como siempre mi caballero estaba allí para atraparme en sus fuertes brazos antes de chocar contra el suelo y arruinar todo el trabajo duro Alice invertido en mí esta noche.

—Cuidado, bebé, no puedo permitirme que te lastimes hoy —susurró con una mirada severa. Trataba de actuar molesto cuando me tropezaba, pero sabía que amaba salvarme.

—Son los zapatos. Realmente quiero usar mis chucks —hice un puchero.

Se rió. —Entonces, usa tus chucks, Bella.

Oí a Alice y Jasper riéndose de mí y me sonrojé de color rojo brillante. Inclinando mi cabeza, me escondí en el pecho de Emmett. Alice me dijo que ni siquiera piense en ponerme las zapatillas negras.

—Simplemente vayámonos —murmuré contra su pecho.

Sus manos se apretaron a mí alrededor y nos dirigimos a su Jeep. Emmett tuvo que prácticamente levantarme en el monstruo, porque apestaba andando en zapatillas, así que en los tacones estaba jodida. Una vez que estuvimos en el coche, me puse las chucks. Era mejor que caerme de bruces y tropezarme toda la noche.

Muy pronto estábamos conduciendo por el camino que conducía a la casa de los Cullen en el gran lago, mi corazón estaba latiendo fuera de mi pecho y mis manos estaban sudadas. Traté de calmar mi ansiedad. Sólo quería caerles bien a todos, y tenía miedo de no encajar. Las cenas de lujo no era lo mío.

Emmett sintió mi incomodidad. Sostuvo mi mano y empezó a dibujar círculos suaves con el pulgar en la palma de mi mano.

—Bella, relájate, no te voy a dejar ni por un momento, estarás conmigo todo el tiempo. Así que por favor deja de preocuparte, mis padres ya te adoran y lo mismo ocurre con Elise —me confortó.

—Sí lo sé, pero Edward me odia —le dije, poniendo los ojos en blanco —Estoy segura de que está diciéndole a todos lo terrible que es tu nueva novia.

No sabía por qué me odiaba Edward, quiero decir, yo nunca le hice nada. Él no era exactamente mi persona favorita tampoco. Desde el momento en que lo conocí me puso de los nervios y no entendía por qué me trataba como lo hacía.

Emmett gimió a mi lado. Miro hacia arriba para verlo mirándome fijamente.

—Él no es así, confía en mí. Él nunca le hablaría mal de ti a nadie. Le gusta solo meterse con la gente. Además, él es un bastardo malhumorado y es difícil de entender a veces —defendió a su hermano. No me importaba que lo defendiera. Incluso lo esperaba. Es una de las pocas cosas por las que peleábamos. No sabía por qué dejaba que su hermano me tratara en la forma en que lo hacía a veces. Emmett sólo me decía que lo ignorara, que él era como un niño y que si le hacíamos caso, nunca se detendría.

—Por favor no te olvides de añadir que me odia —le recordé.

—Ugghhh, por favor, Bella, déjalo ir, él no te odia, ¿puedes simplemente olvidarte de él esta noche y divertirte conmigo? ¿Por favor? No puedo esperar alardear de mi hermosa novia a todos los que conozco —me suplicó.

Por supuesto yo siendo yo, me sonrojé de rojo tomate ante su elogio. Lo hizo reír, no pude evitarlo, su risa era contagiosa y me puse a reír con él.

La fiesta estaba muy divertida, todo el mundo estaba vestido con elegancia y estaban pasando un buen rato. La música era increíble y la comida estaba deliciosa. Me alegraba de haber dejado que Emmett me convenciera en venir, habría sido una lástima perderme esta gran fiesta con estas personas que son importantes para Emmett.

Vi a Elise a través de la sala, balanceándose a la música con los ojos cerrados, y una pequeña sonrisa en sus labios. Ella era la imagen pura de la inocencia en su vestido rosa y zapatillas de ballet. La chica era increíble, la amaba desde el momento en que la conocí, ella era como la hermana que nunca tuve, pero siempre deseé.

Nos encontrábamos con un grupo de amigos de la familia de Emmett, y él estaba hablando animadamente con ellos sobre sus planes para enlistarse después de la graduación. Temía por el día en que se fuera.

—Voy a ir a saludar a Elise —le susurré a Emmett.

—Sí, bebé, seguro, me reuniré contigo en un poco —me susurró con un rápido beso en la sien, antes de volver a la conversación acerca de Oficiales de la Marina y de su patrimonio en su familia materna.

Estaba muy orgullosa de él por ir tras sus sueños y hacer que su familia se sienta orgullosa. No pude evitar la ola de tristeza que se apoderó de mí al pensar en la separación que tendríamos que enfrentar una vez que se vaya.

—Hola, princesita —saludé a Elise.

Ella abrió sus ojos verdes y me miró con la misma sonrisa con hoyuelos que tenía Emmett.

—Sólo Edward tiene permitido llamarme así. Yo soy su princesita, eso es lo que él dice —me dijo.

—¿Oh, en serio? Eh, déjame pensar, ¿cómo te gustaría que te llame?

Se rió suavemente al pensarlo por un momento.

—No sé, como tú quieras, Bella —decidió.

—Bueno, ¿qué te parece florcita? ¿Cómo suena? —pregunté.

—Me gusta, puedo ser tu florcita, la princesita de Edward, la calabaza de Emmett —me dijo con orgullo.

—Y no te olvides, eres el cariño de tus padres —agregué.

Ella sonrió ante eso y se sonrojó. Algo le llamó la atención desde el otro extremo de la habitación y ella se excusó corriendo al otro extremo.

Sonreí ante lo dulce y cariñosa que era. Pensé por un momento sobre lo gratificante que sería el tener una hija, tan dulce y adorable como Elise con Emmett algún día.

Fui interrumpida de mi ensoñación por un carraspeo.

Miré hacia arriba para ver a Edward, mirándome con una mirada divertida en su rostro.

—Me debes un gracias, Bella —dijo con aire de suficiencia y con su irritante sonrisa torcida.

—¿Por qué te daría las gracias? —pregunté, poniendo mis manos en mis caderas —¿Has hecho algo además de mí humillarme una y otra vez? —pregunté irritada por su expresión.

Mi respuesta pareció divertirle más, y tenía esa mirada en sus ojos que me decía que estaba tramando algo.

—Bueno, teniendo en cuenta que has seguido mi consejo, creo que deberías ser educada y darme las gracias —continuó con sus comentarios difíciles de alcanzar, que estaba segura sólo terminarían en uno de dos modos. Y ninguno de ellos sería divertiría o entretendría a nadie más que a él.

—¿De qué consejo estás hablando? No te sigo —no sabía por qué le estaba dando el gusto.

Se rió fuertemente y luego me miró con diversión bailando en sus ojos verdes.

—Bueno, te dije que Emmett prefería las tangas en vez de los shortcitos y como no puedo ver ninguna línea bajo tu vestido, debes llevar un tanga o nada en absoluto, lo cual sería muy inapropiado de tu parte, porque estás en la casa de mis padres —dijo con arrogancia.

Sentí cómo mi cara se enrojecía con mi ira en aumento. ¿Quién se creía que era? ¿Escaneándome el culo? ¡Mirando a la novia de su hermano de esa manera! ¡Luego, analizando lo que estaba usando o no bajo mi vestido! ¡Uf! Lo odiaba.

—Eres un bastardo enfermo —dije apretando los dientes y yéndome en dirección al cuarto de baño.

Lo oí gritar detrás de mí. —Estás equivocada, sabes —me di la vuelta para ver de lo que estaba equivocada esta vez y él sonrió maliciosamente en respuesta —Yo no soy un bastardo, ellos ya estaban casados cuando me concibieron.

Él tenía suerte de que estuviéramos rodeados de gente, de lo contrario le habría dado un rodillazo en las bolas e impedido que él mismo tuviera sus bastardos.

Mientras me iba, me choqué con Emmett. Él agarró mis hombros para estabilizarme. —¿Qué está pasando? —me preguntó.

—¿Siquiera tengo que decirlo? —suspiré, inclinando mi cabeza en la dirección de su hermano. No me sorprendió cuando miro hacia atrás y lo veo riéndose—. Realmente odio la forma en que es —le dije. Era probablemente la vigésima o centésima vez que se lo decía. Él conocía la naturaleza de sus comentarios. No necesitaba decirle lo que había dicho sobre mi culo esta noche. Sus comentarios siempre eran sobre lo provocadora, tensa y mojigata que era, o sobre mi culo y mis tetas, o mejor aún, mi falta de tetas.

—Voy a hablar con él, ¿de acuerdo? —me dijo, frotando sus manos arriba y abajo mis brazos desnudos. Asentí, mientras ponía sus brazos alrededor de mi hombro y salíamos a la calle para poder fumar.

Emmett acarició mi cuello mientras nos encontrábamos en la parte de atrás de su casa en frente del barco. Estaba helando allí fuera así que Emmett me ofreció su chaqueta gris oscuro. Él se veía muy guapo esta noche con su chaqueta y camisa gris y negra.

Me envolví en su chaqueta, y no oculté el hecho de que la olí. Emmett se rió. Miré hacia el agua, y quise estar en el agua, o por lo menos sobre el agua. Quería mudarme a alguna parte donde pudiera hacer eso en cualquier momento del año, como Hawái. Me conformaba con Florida o California, pero Hawái era mi sueño. El arrecife de coral en Hawái es increíble. Rosa, rojo y naranja rodeado de brillantes aguas azules y cristalinas. Aquí hacía demasiado frío. Demasiado gris.

Por eso el acuario era mi segundo hogar. Era voluntaria allí unos días a la semana. Podía bucear en los tanques y me encantaba el arrecife de coral vivo y nadar con los peces. Me encantaban las focas, la forma en que ladraban, aplaudían y seguían órdenes. Todo era realmente increíble.

—Cuando haga buen tiempo, podemos ir en el barco —me dijo Emmett. Él debió haber notado el deseo en mis ojos. Le sonreí ampliamente, emocionada.

—¿En serio? —le pregunté como un niña a la que le habían dicho que podía tomar un helado.

—En serio —repitió.

Seguía diciéndole a Emmett que debía unirse a la Marina y ser un buceador, pero él estaba tan establecido en la Marina. Él me dijo que va a aprender a bucear conmigo, porque yo quiero compartir toda la belleza del océano con él.

Pronto, la boca de Emmett estuvo en la mía, y las cosas no podían ser más perfectas. Las estrellas de la noche, la luna creciente, el lago, la calidez y el confort de sus brazos alrededor de mí. Me olvidé de todo sobre la fiesta en el interior de la casa, y me dejé simplemente sentir.

No fue mi intención gemir, pero cuando sus labios rozaron mi cuello, gemí de placer.

EPOV

Veo a mi chica favorita al otro lado de la habitación. Ella estaba encantando a uno de los residentes de mi padre con su sonrisa y sus ojos animados. Me dirigí hacia ella, porque la ayudé con su regalo a nuestro padre.

Con la ayuda de mi mamá, juntamos a todos los invitados en la sala de estar, y tomé asiento en el taburete del piano, Elise se encontraba en el banco. Ella se aclaró la garganta dramáticamente y empujó algunos de sus cabellos rubios de su cara antes de hacer su anuncio.

—Edward y yo queremos tocar una canción juntos para el cumpleaños de nuestro papá, es Debussy, Clair de Lune —les dijo a todos y se sentó a mi lado.

Asentí hacia ella, haciéndole saber que estaba listo cuando ella lo estuviera. Elise y yo habíamos pasado las últimas dos semanas perfeccionando el dúo. Ella me pidió que le ayudara a encontrar algo grande para papá. Le ofrecí llevarla de compras, pero ella dijo que no quería comprar nada, porque la mamá le dijo que los mejores regalos venían del corazón. ¿Quién era yo para discutir?

Los dos empezamos a tocar cuando teníamos tres años, la música era algo natural para nosotros. Emmett intentó tocar también, pero sus manos se hicieron para capturar balones de fútbol y no acariciar las teclas del piano. Cuando terminamos la pieza, me quedé sentado mientras ella comía la atención y hacía una reverencia. Mi padre la levantó en brazos y la besó, dándole las gracias por el mejor regalo del mundo.

Todo el mundo aplaudió, pero no me importaba la atención, así que me escapé. Mientras caminaba hacia la barra que habíamos puesto, me di cuenta de una zorra pelirroja que me estaba escaneando. Su vestido era de color verde esmeralda, corto, firme, y sus tacones dorados son el tipo que le haría dejarse puestos en mi cama. Le sonreí maliciosamente mientras tomaba mi lugar a su lado en el bar.

—Eso fue lindo —me dijo.

Me encogí de hombros con indiferencia antes de que el camarero me pasara mi corona que había estado pidiendo toda la noche.

—Soy Victoria —ella me sonrió con una mano extendida.

—Encantado de conocerte —le dije, dándole mi sonrisa característica.

—¿Eres el hijo mayor o menor de Carlisle? —preguntó ella, girando la pajita alrededor de su bebida.

—El menor —le dije.

—Ah, estudiante de medicina. Él está muy orgulloso de ti —me dijo. Asentí con la cabeza porque ya sabía eso —Yo soy una de sus residentes de tercer año.

—Inteligente y hermosa —coqueteé. Siempre me quitaba en coger mujeres mayores.

Bella se acercó a la barra a mi lado, y ella me sonrió con calidez —Me sorprendiste —me dijo.

Suspiré, porque realmente no podía soportar que ella me llamara cerdo machista o que me jodiera las posibilidades de llevarme a esta chica a la cama. No estaba de humor para sus bromas en ese momento. Estaba en una misión para coger.

—Bella, esta es Victoria, trabaja con mi padre. Victoria, esta es Bella, la novia de mi hermano —las presenté. Intercambiaron un hola, Bella agarró su copa de vino, y se volvió hacia mí.

—Me gustó mucho Clair de Lune, es una de mis favoritas. Fue un placer conocerte, Victoria —sonrió, y se alejó.

Estaba sorprendido. Era el primer encuentro agradable que habíamos tenido desde que nos habíamos conocido. Vi cómo se retiraba, el vestido era tan bajo que podía ver los hoyuelos en su espalda baja, y tuve que recordarme a mí mismo que debía mirar hacia otro lado. Si no fuera por sus zapatos ella se vería muy caliente.

Creo Victoria se dio cuenta, porque comentó que yo debía mantener mis ojos en mujeres que estuvieran disponibles, no en chicas que ya estaban pilladas. Me gustó la segura que era. Me excita aún más.

Más tarde esa noche, llevé a Victoria a la oficina de mi padre, la incliné sobre el escritorio, levanté su vestido, agarré un puñado de sus cabellos, y la follé con fuerza, sacando toda mi frustración mientras lo hacía.

Mientras salíamos de la oficina, ajustando nuestra ropa, Emmett nos vio. —Hey, te he estado buscando —dijo, haciendo caso omiso de Victoria. Ella no se quedó. Me gustó que no se aferrara. Ella se alejó y volvió a unirse a la fiesta, mientras yo trataba de meterme la camisa de nuevo. Me di por vencido cuando sólo un lado estaba dentro.

—¿Qué pasa? —le pregunté.

—Sé que en realidad no piensas antes de hablar, pero sigues diciéndole la misma mierda a Bella, y necesito que le muestres algo de respeto. No quiero oír hablar de que le haces comentarios crudos nunca más —Emmett me advirtió.

Me reí. Ella era tan malditamente tensa. Creo que estaba empezando a afectarle a mi hermano. Debía ser la gran cantidad de veces que ella lo habría provocado por nada. Él tenía que estar sexualmente frustrado. Emmett sabía que mágicamente no me crecería un filtro verbal de la noche a la mañana. Era sólo la forma en que yo era, pero cada vez que él me pedía esto le decía lo mismo. —No hay problema —porque lo decía en serio. No quería cabrearlo, pero los viejos hábitos tardaban en morir. Yo no sabía por qué me sentía así hacia ella, y lo que me hacía dar más rabia era que Emmett siempre me decía que me fijara en lo que estaba haciendo y diciendo. Me hubiera gustado que él le dijera que tratara de tolerarme o lo que sea. Sentía que nos estábamos separando desde que ella entró en su vida.

La chica necesitaba coraje, Emmett era demasiado complaciente para ayudarla a conseguir uno. Yo no lo era. Creía que le daría carácter.

Ella estaba tan fascinada con el océano. Lo que era un poco irónico, porque ella era tan cobarde como una medusa. Tenía la sensación, sin embargo, que podía picar con lo mejor de ellos.

—¿Alguna vez has ido a una fiesta y no te has echado un polvo? —Emmett me preguntó con una palmada en mi espalda mientras hacíamos nuestro camino de regreso hacia la fiesta.

—Ah... ¿no? —dije como una pregunta —¿No extrañas echarte un polvo? —me reí de él. Él me dijo que ella no es virgen, lo que significa que tenía razón. Ella era una mojigata. Una provocadora.

—Tú simplemente no puedes apreciar nada más que coger, yo sí puedo, y estoy dispuesto a esperar por ello —me dijo.

Fuimos hasta la barra, y pedimos dos tragos. Antes de que me diera cuenta, éramos dos hojas al viento, y mamá estaba preparando su antiguo dormitorio para que él y Bella durmieran.

—Sólo no hagan mucho ruido. No quiero que despierten a Elise —Papá nos advirtió. Porque estábamos borrachos y éramos jóvenes y ruidosos.

Les dije a mis padres que no se preocuparan, que Bella no se iba a entregar a Emmett por lo que no iban a hacer ningún ruido. Él me dijo que cerrara mi maldita boca. Mis padres nunca fueron el tipo de empujar la abstinencia sólo por ser cuidadosos, usar protección. Mi mamá siempre decía que había que esperar hasta que estuviéramos enamorados, pero en realidad eso no es una noción moderna. Creo que ella amaba a Bella aún más ahora, ya que no era "fácil". Creo que sus palabras exactas fueron—: Creo que es bueno que Bella se respete lo suficiente para no tomarse el sexo a la ligera.

Fingí tener arcadas. Emmett me dijo que cerrara mi maldita boca otra vez. Mis padres se retiraron a sus dormitorios. Emmett y yo nos pusimos a tontear alrededor del pasillo porque lo empujé cuando me dijo que me cerrara la boca por segunda vez.

Yo no debería meterme con él, era más grande. Más fuerte. Pero, era divertido. Nos reímos y él encerró su brazo alrededor de mi cuello para revolver mi pelo.

—¡Amigo, mi pelo no! —grité, porque pasé mucho tiempo haciendo que pareciera un lío esta noche.

Bella salió del cuarto de baño armada con un nuevo cepillo de dientes, cortesía de mi mamá. Ella estaba usando una de las camisetas de Emmett, lista para ir a la cama, y no llevaba sujetador. Miré sus tetas de mi vista bajo el brazo de Emmett.

—¿Quién eres tú? ¿Tío Jesse o alguna mierda? —se rió al oír la aversión que tenía ante la gente metiéndose con mi pelo. Me enorgullecía de mi pelo. Tenía una línea de chicas esperando para pasar sus dedos a través de él.

Él me dejó ir después de un último empujón, y dijo —: Vamos, Hermosa —yo sabía que él se lo estaba diciendo a Bella, pero no pude resistir la tentación.

—No, gracias, Emmett —me reí, yendo en dirección a mi dormitorio. Noté cómo Bella saltaba en la espalda de Emmett mientras él juguetonamente la llevaba a su antigua habitación... a dormir.

Me levanté temprano al día siguiente. El sol estaba levantándose en el cielo naranja, me senté al piano frente a los grandes ventanales. Las habitaciones estaban en el tercer piso, así que no me preocupaba por despertar a nadie.

Levanté mi mano izquierda hacia el tocar el piano y toqué lo primero que vino a mí. Chasing Cars. Mis dedos flotaban sobre las teclas y me perdí en la melodía relajante. Dejé que mis ojos vagaran por la ventana en frente de mí, mientras disfrutaba de la vista del lago y las montañas circundantes que estaban bañadas en verde, gruesas con el bosque detrás del agua.

Fue entonces cuando la vi. Bella. Ella estaba de pie afuera, envuelta en una manta viendo el mismo amanecer detrás de las montañas como yo. La vi caminar de regreso hacia la casa, y oí que entraba. No dejé de tocar, cuando ella entró en la sala de estar. Le sonreí mientras se acurrucaba en el sofá a mi izquierda, y ella me devolvió la sonrisa.

Parecía que la única vez que esta chica podía soportarme era cuando yo tocaba. Cuando terminé, la miré y empecé a tocar Thriller. Sonreí, y ella sacudió la cabeza hacia mí.

—¿Alardeando? —preguntó.

—Eso implicaría que hay alguien aquí para quien alardear —me encogí de hombros, sin perder una nota.

—Eres un imbécil una vez que abres tu maldita boca. Hazme un favor y mantenla cerrada —me dijo.

—Ahora, Bella —resoplé —No puedes tener ambas cosas. No puedes disfrutar de mis hábiles manos y no de mi talentosa lengua.

—De verdad estás lleno de ti mismo, ¿no? ¿Nunca te cansas de ti? —me preguntó.

No le respondí con palabras, en lugar de eso, con fluidez cambié la canción por el coro de Beat It. Le sonreí maliciosamente, y ella se fue.

A medida que se alejaba, pensé que sería divertido tocar Oops I did it again. Así que lo hice. Ella me levantó su dedo del medio mientras veía cómo se retiraba.

Más tarde, cuando todo el mundo estuvo despierto, ella me preguntó cuánto tiempo había estado yo perfeccionando a Britney Spears en el piano.

—Um, desde que mi hermana me lo pidió. Además, puedo tocar de sólo escuchar la canción —le dije, no había mucho esfuerzo al tocar la canción en absoluto. Ella siempre pensaba que podía humillarme, pero no podía. Y sobre todo no en frente de mi propia familia.

Más tarde ese mismo día, después de que todo el mundo se hubiera ido, y sólo quedamos mis padres, Elise y yo, recibí un mensaje de texto de Rosalie ofreciéndome sus servicios otra vez. Realmente quería que viniera, pero me sentía muy relajado con mi familia y no estaba de humor para su propia marca personal de perfección, como le gusta llamar a su cuerpo. Así que, en un raro momento de Edward, decliné diciéndole que tal vez otro día.

Pasé el rato con Elise y la ayudé a hacer su tarea antes de dirigirme a la casa-bote. Tenía que estudiar, realmente tenía mucho que leer para la próxima semana.

Sentía mucha presión, sentía como que me estaba ahogando y necesitaba descargarme. Cuando me acerqué a la casa-bote me emocioné, porque en el camino de entrada vi el jeep de Emmett. Me vendría bien una noche de chicos. Me aliviaba saber que iba a ser capaz de sentarme, tomar un par de cervezas, y simplemente relajarme junto él. Lo hacíamos todos los domingos.

Mi noche de chicos desapareció cuando abrí la puerta de entrada y escuché la risa de ella. Mi hermano había traído a su perra. Al instante me molesté. Cuando hacíamos planes juntos, ella estaba con él. Me gustaría que sólo la dejara en su casa de vez en cuando. Estaba contento por él, realmente lo estaba. Sólo quería algo de tiempo de chicos con él sin tener a su tensa novia con nosotros todo el tiempo.

—Ah, veo que estás aquí también, ¿no puede ir Emmett a ningún lado sin tenerte atada a su cadera? —pregunté, irritado.

—¡Edward! —Emmett me advirtió.

Bella se puso roja, y no era su rubor, era por ira. Sus ojos empezaron a humedecerse, miró al suelo y empezó a murmurar algo sobre tener que irse a casa de todos modos.

Levantó la mirada para ver Emmett asesinándome con la suya. Creo que quería golpearme, pero se resistía frente a ella.

Los dos estábamos en estado de shock cuando Bella se levantó y me miró, la determinación en sus ojos.

—¿Qu-qué te he hecho, Edward? ¿eh? ¿Por qué me o-odias tanto? Creo que merezco una respuesta —ella me gritó.

Era tan divertido verla cómo se descontrolaba por esto, así que decidí tomarle más el pelo.

—¿Estás segura de que quieres que sea honesto contigo, Bella? —le pregunté, tratando de no reírme

—Bueno, m-me debes una explicación. Y-yo simplemente no entiendo qué... te pasa, así que, ah sí. ¡Por favor, ilumíname sobre lo que te he hecho o c-cómo te he ofendido para ser constantemente tratada de esta manera por ti! —ella exigió.

—¿Honestamente? —me burlé de nuevo.

Ella resopló y puso sus manos en las caderas. Comenzó a golpear su chuck contra el suelo de madera, poniéndome de los nervios.

—Bueno... Adelante, estoy esperando —dijo, levantando la barbilla, podía ver toda su paciencia disipar de su cuerpo.

—¿Dónde debo comenzar? Quiero decir, eres torpe y tan transparente, me refiero a ¿qué tipo de mujeres de veintiún años todavía se ruboriza? —me reí, sacudiendo la cabeza ligeramente mientras mentalmente bajaba por la lista de todas las cosas que odiaba de ella —Tartamudeas cuando estás molesta. ¡Me sorprende que todavía tengas un labio inferior con la cantidad de tiempo que pasa entre tus dientes! ¡Y tú discutes sólo por discutir! —respondí levantando mi voz.

—¡Basta! —Emmett gritó. Estaba empezando a preguntarme cuánto tiempo lo llevaría a decirme que me callara.

—Ella preguntó —dije, lanzando los brazos hacia arriba. Salí por la puerta que daba al muelle pequeño flotando en el agua, con Emmett pisándome los talones. No lo miré. Me quedé mirando el espacio delante de mí y saqué mis cigarrillos.

—¿Por qué haces esto, Edward? —preguntó, molesto y enojado

—Realmente no lo sé, Em —dije encendiendo un cigarrillo —Quiero decir, los domingos por la noche siempre pasábamos el rato. ¿Por qué tuviste que traerla esta noche? —le pregunté, finalmente mirándolo.

—¿Desde cuándo empezaste a actuar como una niña? —Emmett se burló de mí. Yo sabía que lo haría, por eso no he dicho una mierda.

—Lo digo en serio, hombre. Yo sé que ella es tu chica o lo que sea, pero creo que estás abandonando a tus amigos por ella. Sé que "los hermanos vienen antes que las perras" es de secundaria. Pero, amigo, siempre nos relajábamos los domingos por la noche. Espero ansioso el relajarme, tener una noche de chicos. No digo una mierda el resto de la semana cuando ella está cerca —le expliqué.

—Pasamos tiempo juntos, hermano —me contradice.

—No, no lo hacemos, no desde que ella entró en escena es como si fueras otra persona, todo lo que hablas es de ella, todo lo que quieres hacer es estar con ella, no entiendo qué hay de especial en ella que abandonas a tu hermano y mejor amigo. Sólo una noche —le dije y giré para entrar dejándolo detrás para que pensara en lo que dije.

—¡Edward, espera! —Emmett gritó después de mí.

—Ahora no, Em, ahora no, no estoy de humor, sólo cierra la puerta detrás de ti cuando te vayas —dije subiendo las escaleras.

No oí nada de él cuando cerré de un portazo la puerta del dormitorio. Podría haberlo manejado mejor. Le podría haber dicho antes que me sentía menospreciado. No importaba ahora. Lo hecho, hecho estaba. En todo caso, esperaba que se diera cuenta de cómo Bella estaba afectando nuestra amistad ahora.


Uff! No saben lo difícil que me resultó traducir este capítulo, aún así, lo amé. A pesar de ser un arrogante, me encanta este Edward, es más realista que el dulce Edward que cae rendido a los pies de Bella apenas la ve, les digo, me gusta ese tipo de Edward también, pero es lindo leer algo diferente de vez en cuando... ¿ustedes qué creen? Me ha gustado mucho la parte donde Edward le pregunta por su ropa interiro xD

Gracias a todas por leer y comentar, leo cada un de sus reviews y todos me hacen sonreír como tonta :O) Bienvenida a las lectoras que se acaban de incorporar.

Me dicen qué les pareció?

¡Feliz año, chicas! Les deseo lo mejor a todas y un hermoso año nuevo. Son todas un sol :)

Besos, nos vemos la semana que viene con las demás actualizaciones.

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