La llamada del destino

Esta historia tiene lugar después de la temporada final de Hércules. El embarazo de Xena no ocurrió.

Me he tomado la libertad de inventarme cómo Xena y Gabrielle se enteraron de la muerte de Iolaus y de todo lo sucedido con Dahak. Así mismo, pese a los/as múltiple partidarios/as de la pareja Xena/Gabrielle, no he optado por esta opción sino por la, tal vez poco probable, pero sí firmemente defendida Hercules/Xena; Iolaus/Gabrielle (recordemos que incluso Gabrielle reconoce en el capítulo de la Academia para bardos de Atenas que Iolaus le gustó desde el primer momento), han pasado muchas cosas desde entonces… muchas temporadas y tal vez sea aferrarse a un clavo ardiendo, pero me daba más juego la historia de esta manera.

Como lamentablemente no conozco Grecia, y la Atenas antigua menos todavía, me he inventado el nombre de alguna ciudad, esperando no ser demasiado incongruente.

Huelga decir que los personajes de la serie no me pretenecen...

Prólogo:

El día que le dijeron que su vida daría un giro inesperado, no imaginó ni por un instante que fuera a suceder de aquella manera. Jamás había creído en profecías ni adivinaciones, pero cuando su novia le dejó, el día anterior a que le despidiesen del trabajo, comenzó a pensar que, tal vez, aquello del destino no era tan descabellado.

Entró en casa, un pequeño apartamento que compartía con Lysander, su mejor amigo de la infancia. Cuando éste le vio entrar, le miró con extrañeza, era temprano, aún, de hecho él aún se disponía a ir a su negocio, una pequeña y acogedora tienda de regalos en pleno centro de Atenas.

- ¿Todavía buscas un empleado?

- Cielos, Evan, no me digas que…

- Pues sí, me han despedido.

- ¿Y no te han dicho por qué?

- Recortes de presupuesto, y si le sumas que fui el último a quien contrataron…

- Pues ahora creo que ya tenemos empleado, Laertes entrevistó a alguien el sábado y se incorpora hoy.

- Es cierto, el domingo fui a tomar algo después de que Pyrena me dejase y vi a tu socio con una rubia espectacular. Me dijo que la persona que ha encontrado te iba a encantar.

- Jajaja, este hombre no pierde el tiempo. Oye, ¿Y qué vas a hacer?

- De momento tengo la indemnización , y el paro, así que creo que me lo tomaré con calma, buscaré un trabajo que realmente me guste. Hay que verle la parte positiva a todo esto. Tu amiga no resultó estar tan loca como yo creía - bromeó recordando a Aretusa, una amiga de Lysander que le había echado las cartas hacía un mes y había profetizado todo aquel desastre.

- No te irás a creer lo que te dijo, ¿no? En fin, me voy a ver si me gusta o no ese nuevo empleado, si no me gusta se lo devuelvo a Laertes y que lo aguante él en su oficina para que le ayude a llevar las gestiones de la tienda, y te contrato a ti.

- He dicho algo que me guste… - Dijo Evan en broma.

- ¡Te encantan las antigüedades! Nos vemos luego - dijo Lysander cerrando la puerta.

Evan se quedó sólo, se sirvió su tercer café de la mañana, cogió el periódico que había comprado de camino y lo abrió por la sección de empleo