Mi sueño desde la más tierna infancia había sido trabajar en un rancho en Australia, por eso, al cumplir los dieciocho, entré con excelentes notas en la universidad para estudiar Veterinaria.

Allí, por azar, o quizá fuese el destino, conocí a una chica de mi misma edad que estudiaba diseño, ella era Australiana, y su abuelo tenía un rancho. Conocí también a su novio, un joven encantador, y a la melliza de este, una chica despampanante pero también sumamente caritativa. Estudiaban Psicología y Derecho, respectivamente.

Pero también conocí a sus hermanos. El más cercano a ella en edad, era un año mayor que los mellizos, tres más que nosotras. Un chico enorme que estudiaba, todavía, magisterio. Curioso, sí, cualquiera habría apostado porque era luchador o guardaespaldas. Y luego estaba su hermano mayor… Ocho años mayor. Tal como estaba escrito que Alice yo fuésemos amigas, estaba escrito que yo me enamorase de Edward. Duro, sarcástico, sexy… Con un toco dulce reservado para limitadas ocasiones. Había estudiado Economía y empresariales, había estado en el ejercito… Vamos, un partidazo. Su cuerpo de escándalo y sus ojos verdes hacían suspirar a todo el campus femenino.

La química fue instantánea. Empezamos a vernos, el tonteaba conmigo, nos besábamos en alguna ocasión… Ambos queríamos más, pero yo no estaba preparada para dar ese paso. Él era tan comprensivo conmigo…

Pero era todo mentira. Aún recuerdo sus palabras, diciéndome que había sido una perdida de tiempo, que era el entretenimiento más aburrido que había tenido en años, que mi inexperiencia me hacía ser una mojigata, que era una cría que jamás querría nada conmigo. Que me había utilizado.

Me rompió el corazón, lo pisoteó para después incinerarlo. Semanas después, él, Emmet y Alice debían marcharse a Australia, ante un accidente que había sufrido su abuelo. Jasper y Rosalie no tardaron en imitarles, debido al amor que había surgido entre Rosalie Y Emmet, y Jasper y Alice.

Seguí en contacto con ellos. Siempre. Acabé la carrera con honores y he sido una veterinaria de éxito y reconocida desde que acabé la carrera. He viajado por todo el mundo. Y ahora… Me han ofrecido un trabajo en Australia. En un rancho.

¿Cómo podía resistirme?