Siempre terminaba molesto después de tener sexo con él. No cansado, exhausto ni ansioso. Molesto.
Shizuo Heiwajima no podía definirse en otra palabra cada vez que salía de la habitación.
Y obviamente Izaya se sentía insultado: ¿Acaso no era lo suficiente bueno? ¡Claro que lo era! Le constaba.
Pero como siempre, nunca podría descifrar ese modus operandi tan ambiguo del mayor. ¿Si le disgustaba tanto por qué se tomaba la molestia de seducirlo y arrastrarlo a un cuarto? De besarle la boca si cada vez que se encontraban era un infierno en la tierra, si cuando sus cuerpos chocaban y decía su nombre su intención cambiaba estando dentro que afuera.

"¡Deberías de salir feliz!" le gritó Izaya una vez al verlo vestirse frunciendo el ceño "¡el sexo hace feliz a las personas Shizu-chan! Esta científicamente comprobado que cada vez que me besas, cada vez que me tocas, tu cerebro libera miles y miles de endorfinas que revitalizan tu maldito y gastado cuerpo y te hace sentir bien ¡te hace sentir bien Shizu-chan!" repitió esto último con algo de euforia acalorada estrujando una almohada "deberías de agradecerme" le reprocho con los ojos inyectados en rojo " ¡que alegro tu miserable vida, y ahora borra esa maldita cara de disgusto!"
La expresión que Shizuo cargaba en ese pequeño instante no pudo haberle helado más la sangre al solapado informante. Sonreía ¿en qué cabeza cabía que alguien sonreiría cuando le reclamasen de sexo?
"¿te molesta?" aguantó no reírse a carcajada.
"¡CLARO QUE ME MOLESTA! ¿¡Cómo no me va a molestar! Prácticamente me dices en la cara que te da asco acostarte contigo"
"es que sí me da asco" admitió el mayor arreglándose los lentes. Izaya paró su puchero y arrugo su sabana, ¿había escuchado bien? "me enferma la idea de tocarte, de mirarte a la cara y ver cómo te traicionas a ti mismo…" empezó a gruñir con su habitual voz con la que se saludaban todos los días "… de escucharte decir que me quieres y que te gusta en voz baja" levanto su rostro para que Izaya lo mirase "me repugna la simple idea de que si no te clavase a esta cama todos los días, mañana podrías irte con cualquiera"
Los ojos rojos se hincharon de tanto susto y lágrimas "¿qué?" ahora estaba confundido (lo que necesitaba ¡Que Shizuo dirigiera la situación!) "pero que-"
"No somos amantes, solo porque no quieres." Le beso la mejilla "no me molestaría no tener que levantarme nunca de la cama. Tampoco acariciarte un poco después de haber dormido contigo" y suavemente le murmuro al oído "pero a ti no te gustan esas cosas… Tienes tanto miedo de amarme que no te atreves a decírmelo a la cara. Eso es lo que me molesta, lo que me repugna. Así que el que debería sentirse feliz cada vez que nos acostamos eres tu Izaya. Porque cumplo con cada maldito capricho tuyo contra mi voluntad."
se rió, y le beso la frente.

… El pelinegro nunca en su vida se había sentido tan impotente.
"Te detesto Shizu-chan" musitó en voz baja, pegado a su pecho: El rubio siempre sabía cómo dejarlo como el malo de la película

N/A: fic sin mucho sentido y mierdoso ~