Lo prometido es deuda. Dijimos 2 semanas y son 2 semanas.

Aquí tenéis la segunda parte de los recuerdos de Brennan, el recuerdo completo de los recuerdos fragmentados del capítulo 1. Sabemos que os gustará, entre otras cosas porque es no recomendado para menores de 18 ;)

Disclaimer: Bones pertenece a Fox.

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Capítulo 12

Había estado tan aterrada y se había sentido tan sola… Por suerte ahora no lo estaba, por suerte ahora tenía a Booth. Aún sentía miedo de lo que pudiera ocurrir pero sabía que lo tenía a él y que, pasara lo que pasara, lo superarían.

Se había sentido tan protegida entre sus brazos… Siempre se había sentido así pero intuía, con algo que no podía medir, que esta vez era diferente, que estaban completamente juntos en aquello.

No quería morir sin haber arriesgado por él. Pero tampoco querían precipitar las cosas.

Habían dormido juntos, sólo dormir y sin embargo despertar a su lado había sido increíble.

Lo amaba.

Por encima de todo estarían juntos.

Y esa certeza era lo única que hacía que no se desesperase mientras revisaba los huesos de la víctima de asesinato que les acababa de llegar.

Hoy recibía los resultados de los análisis.

Booth estaría con ella pasara lo que pasara.

Nunca se había sentido tan aterrada.

Las 4. A las 4 sabría si estaba bien.

B&B

A las 3 y media Booth se presentó en el Jeffersonian y la sacó casi a rastras, tirando de su mano a pesar de las reiteradas protestas de la antropóloga que afirmaba que tenían tiempo de sobra para llegar.

-Está a 10 minutos en coche, Booth.

-No quiero que lleguemos tarde –replicó mirándola a los ojos y en esa mirada vio tal preocupación y amor que no pudo evitar apretar un poco su mano-. Hey, estarás bien –le dijo conmovido.

-¿Cómo lo sabes? No puedes saberlo.

-Simplemente lo sé –contestó y por una vez su compañera no le replicó. Dios, debe de estar realmente asustada, pensó Booth.

Llegaron a la clínica 15 minutos antes de la hora de la cita tras un viaje en coche inusualmente silencioso.

-Las cuatro menos cuarto. ¿Ves, Booth? Con salir a esta hora nos habría llegado.

-Sí, pero… da igual, Huesos -¿Cómo decirle que no había podido concentrarse en su trabajo, que tan sólo anhelaba ir a su encuentro, que aquella horrible incertidumbre terminara?

Estuvieron callados en la sala de espera hasta que la enfermera finalmente los hizo pasar.

El doctor Garber sonrió al verlos y les pidió que se sentaran.

-Temperance Brennan –comenzó mientras sacaba una carpeta con los resultados de sus análisis-. Como puede comprobar tras el análisis no hay ninguna anomalía en su organismo, excepto tal vez una pequeña disminución de hierro. Debería cuidarse más.

-¿Ves? ¡No es bueno que te saltes comidas! –susurró Booth en su oído.

-¿Qué me recomienda, doctor? –preguntó la antropóloga mientras con una sonrisa ignoraba a su compañero.

-Le voy a recetar unas pastillas de hierro para tres meses y quiero que venga a verme tras el tratamiento para otro análisis. Cuídese –sonrió y los despidió a ambos.

En cuanto salieron de la clínica se miraron con expresión alborozada.

-¡Estás bien! –sonrió Booth de oreja a oreja, agarrándola de la cintura y levantándola ligeramente con regocijo.

-¡Lo estoy! –sonrió ella. El agente la posó en el suelo y Brennan no se pudo resistir, lo agarró de las solapas y lo besó apasionadamente. Booth colocó las manos en su cintura y profundizó el beso. Era un beso de alivio y felicidad pero también era su primer beso sobrios, sin coacciones y sin miedo. Era un beso de simplemente amor.

Se separaron para coger aire, los dos con una sonrisa en la cara.

-Esto va a sonar fatal –comenzó Booth- pero lo que más me apetece es llevarte a tu casa y arrancarte la ropa.

Brennan lo miró con ojos oscurecidos de deseo, con los mismos pensamientos en mente.

-Booth… oh, Dios, a mí también me apetece… -comenzó, mirándolo de arriba abajo mientras se mordía el labio inferior-. Pero tenemos un caso a medias y… esta última semana ha sido tan… desestabilizadora…

Booth la rodeó con los brazos y la levantó del suelo haciendo que diera una media vuelta. Su sorprendido gritito lo hizo sonreír y lo pudo evitar pero la besó en la mejilla mientras continuaban su camino hacia la furgoneta.

Esperarían.

B&B

Nunca había deseado tanto resolver un caso y nunca le había costado tanto. No lograba concentrarse en las pruebas y los huesos parecían haber callado para ella cuando más necesitaba que le hablaran. Le daba un poco de rabia que hubiera sido Vincent quien encontrara la causa de la muerte pero lo cierto era que ella siempre había trabajado mejor estando deprimida y la euforia (por estar sana y por lo que fuera que estaba ocurriendo entre ella y Booth) estaba impidiendo que se concentrara debidamente en su trabajo.

Sin embargo, finalmente lo lograron, el culpable confesó y Booth fue a buscar a Brennan al Jeffersonian.

-¿Papeleo? –preguntó Brennan levantando la cabeza nada más escuchó sus pasos en la puerta.

-Sí. ¿Tu casa o la mía?

Esa pregunta puede tener muchas implicaciones, pensó Brennan pero se calló.

-La mía.

-Me gusta una mujer que sabe lo que quiere –sonrió Booth de medio lado, mirándola con tal intensidad que Brennan sintió que le fallaban las piernas-. ¿Tailandés?

-Eh… sí.

Pasaron por el tailandés y, una vez que llegaron a casa, se pusieron con el papeleo y la cena en silencio. Había tensión… y miedo a no cumplir las expectativas. Cuando terminaron, corrieron el peligro de caer en un silencio incómodo pero Booth se decidió a romperlo.

-¿Sabes? No he podido concentrarme en toda la semana pensando en lo de esta noche –confesó.

-Bueno, no habrás hecho tan mal trabajo, a fin de cuentas lograste la confesión, ¿no? En mi caso fue Vincent quien encontró la causa de la muerte –reconoció con una sonrisa avergonzada. Aquello era toda una declaración viniendo de su compañera y Booth no pudo evitar sonreír.

-La verdad es que no fui yo quien consiguió la confesión… fue Sweets.

Brennan se rió a carcajadas ante la confesión de su compañero y el agente se permitió una pequeña sonrisa. De repente los dos se callaron y se miraron a los ojos y, sin pensarlo, sin planearlo, acortaron la distancia que los separaba del otro. Fue un beso, suave, dulce, y Brennan sintió una dicha nunca antes experimentada.

Se separaron y en los ojos del agente había una mezcla de miedo y esperanza. Ella lo supo, esta vez saldría bien y lo besó. El beso fue cobrando más pasión, los labios de ambos se movían cada vez más frenéticamente.

Brennan, sin dejar de besarlo, pasaba sus manos bajo la camiseta de Booth, quien sólo se separó de ella para poder quitársela. Las manos del agente empezaron a desabrochar la camisa de Brennan, que cayó al sofá olvidada. Brennan se tumbó en el sofá, sintiendo las manos de Booth paseando por todo su cuerpo, bajándole los tirantes del sujetador. La boca de su compañero había abandonado la suya y se paseaba por su cuello, haciendo que Brennan se estremeciera, bajando más abajo… Para subir a su oreja y susurrarle al oído: "He esperado tanto tiempo, tantos años para estar finalmente contigo…" Sintió un escalofrío de deleite y volvió a besarlo con más pasión mientras desabrochaba sus vaqueros y lo acariciaba por encima del pantalón, logrando un gemido por parte del agente.

Booth pareció volverse loco, le arrancó el sujetador y su boca comenzó a juguetear con los pechos de Brennan como si nunca fuera a cansarse de ello. Sin embargo, deslizó poco a poco los labios a su tripa y fue bajándolos lentamente.

-Pantalones fuera –susurró con voz ronca y Brennan sintió excitarse más aún ante aquellas palabras mientras su compañero le quitaba los vaqueros con delicadeza. Después de los vaqueros fueron las bragas y la antropóloga jamás se había sentido tan expuesta y a la vez tan amada como cuando Booth miró su cuerpo desnudo con adoración mientras acariciaba sus muslos lentamente.

-Booth, bésame –rogó, y el agente supo que no se refería a sus labios, por lo que comenzó a dejarle pequeños besos en la parte interior de los muslos, acercándose cada vez más a su sexo pero sin llegar a rozarlo-. Booth… por favor… -rogó.

Los ojos de Brennan tenían un tono de azul que él jamás había visto pero le encantó saber que era por él. Bajó la boca y lamió lentamente toda su entrada.

-Ohohohoh –jadeó Brennan con placer. Booth volvió a utilizar su lengua y la antropóloga sintió cómo sus pensamientos parecían derretirse. Le encantaría llegar al orgasmo así pero aquella primera vez quería que su compañero sintiera tanto placer como el que le estaba dando a ella-. Booth, para. Para o voy a correrme.

-¿Y no quieres?

-Quiero que sea contigo, a la vez, mientras rompemos las leyes físicas… o la cama –susurró seductoramente mientras se mordía el labio inferior. Booth pensó que su entrepierna iba a estallar ante el comentario y simplemente asintió con la cabeza. Agarró a su compañera de la cintura y colocó las manos en sus nalgas, apretándola contra él mientras Brennan cruzaba las piernas en su espalda. Con su preciada carga en brazos el agente se dirigió a la cama de su compañera.

Cuando llegó al dormitorio de Brennan, ese lugar en el que tanto había anhelado estar, depositó a su compañera en la cama con delicadeza y se quedó mirándola, como si no supiera qué hacer con lo que Dios acababa de regalarle.

-Tienes demasiada ropa, Booth –susurró Brennan con esa voz rota por el deseo que lo volvía loco mientras señalaba sus apretados bóxers con la mirada-. ¿Vas a quitártelos o voy a tener que quitártelos yo con los dientes?

A Booth le habría encantado que ella se los hubiera quitado con los dientes pero temía que si lo hacía él se correría instantáneamente y no podía dejar que eso ocurriera, de modo que se los quitó él mismo.

Cuando Brennan lo vio completamente desnudo no pudo evitar dejar escapar un gemido.

-Booth, ven aquí, por favor… no puedo más… -rogó.

El agente se colocó sobre ella y volvieron a besarse profunda, lentamente, hasta que Booth volvió a bajar por el cuerpo de su compañera, volviendo a detenerse en aquellos pechos con los que tanto tiempo había fantaseado.

-Booth, te necesito –dijo Brennan y, a modo de confirmación, cogió la mano de su compañero y la colocó en su entrada. Suspiró ante el contacto-. ¿Ves cuánto te necesito?

Booth quería ser paciente, quería que disfrutara pero ella estaba tan húmeda que su mente sólo podía pensar en entrar en ella, en calmar el anhelo de ambos hasta que culminaran juntos.

Colocó el pene en su entrada y empujó levemente, al recibir un gemido de placer por parte de su compañera entró completamente y sintió llegar al cielo. Comenzó a besar el cuello de Brennan y a acariciar sus pechos mientras las caderas de ambos chocaban frenéticamente.

Brennan arqueó la espalda ante el inminente orgasmo, el más placentero de cuantos había vivido, no lo pudo evitar y cerró los ojos.

-Huesos, mírame –susurró Booth. Necesitaba ver de qué color eran sus ojos cuando llegara más allá del abismo. Ella los abrió para perderse en sus ojos marrones. La mirada de Booth le transmitía lujuria y pasión, pero también respeto… y amor. La miraba como el hombre sediento que finalmente ha encontrado el manantial en el que saciarse, la miraba como si fuera todo lo que necesitara para sobrevivir. La miraba como si la amara.

-Te quiero –susurró y sintió lágrimas de felicidad escapar de sus ojos-. Te quiero –volvió a susurrar, dejándose llevar por un orgasmo que los consumió a ambos.

B&B

Brennan volvió al dormitorio con una taza de café en cada mano, sonriendo para sí cuando vio a Booth en la cama. Estaba para comérselo con el torso al aire y sólo una fina sábana en sus caderas, la cual no hacía nada por cubrir la erección mañanera que portaba. Habían pasado tres meses desde que se habían acostado juntos por primera vez pero seguía excitándola verlo tan vulnerable frente a ella.

Dejó las tazas de café en la mesita al lado de la puerta, inclinándose contra ella para poder mirarlo mejor. Habían pasado la mayor parte de la noche haciendo el amor, pero el simple hecho de verlo tan en paz, tan relajado, hacía que el fuego se encendiera más allá de su vientre.

Con un brillo pícaro en sus ojos y una sonrisa sexy Brennan se separó de la mesita y se dirigió hacia la cama.

Estar desnuda le daba ventaja a la hora de ser silenciosa. Lentamente le retiró la sábana. Booth giró la cabeza a un lado y masculló algo, una mano automáticamente buscando la sábana. Brennan se detuvo en su camino esperando que no se despertara y arruinara la sorpresa. Cuando no se removió más, Brennan trepó a la cama para asentarse entre sus piernasextendidas.

Sus brazos se colocaron a ambos lados de las caderas de él mientras las piernas la encajonaban. Sopló ligeramente sobre la ingle del agente y se rió suavemente cuando éste gimió.

Perfecto, pensó mientras sus dedos rozaban la parte baja del abdomen.

Brennan le plantó un beso en el ombligo y acarició con la nariz su erección. Otro gemido escapó de labios de Booth y su mano derecha se movió para descansar en su estómago.

Con una ancha sonrisa Brennan cerró los labios alrededor de la punta, los dedos acariciando su miembro.

Booth estaba en el estado de felicidad de antes de despertarse del todo pero algo lo estaba sacando del sueño realmente rápido. Justo cuando abrió los ojos para mirar al techo fue consciente de las cálidas manos y boca centrando su atención debajo de su cintura.

-Eso es sexy. Eres sexy, Huesos –murmuró Booth, colocando el brazo izquierdo bajo la cabeza para disfrutar mejor del espectáculo. La mano que descansaba en su abdomen se movió más abajo y jugueteó con un mechón de su pelo.

Brennan cruzó la mirada con la de él, disfrutando de sus oscuros y entornados ojos. Con las manos en sus caderas, Brennan lo tomó profunda, completemente dentro de su boca.

-¡Joder! –gimió Booth, tanto la estimulación visual como las sensaciones lo estaban llevando a su liberación. Le había dicho anteriormente a Brennan lo buena que era y ésta le había confesado lo mucho que disfrutaba dándole placer oral.

Booth sintió una de las manos de ella abandonar su cadera y después sintió la misma mano rozar su muslo. Podía sentir a Brennan moviendo sus caderas y gimiendo contra él. Cuando abrió los ojos casi se le salieron de las órbitas cuando la vio hundiendo los dedos dentro y fuera de su interior. Las caderas de Booth automáticamente se sacudieron en su boca, su mano enredándose en el pelo de ella.

No podía ni siquiera formar una palabra para avisarla de que parara antes de que se corriera. ¡Toda la escena era simplemente demasiado buena! Era erótico y sexy y todo lo que pudo hacer fue decir su nombre una y otra vez mientras se corría largamente y con fuerza en su boca.

Brennan lo chupó con avidez mientras su propio orgasmo sacudía su cuerpo.

-Guau, Huesos… eso ha sido… -comentó Booth sin aire.

-No pretendía hacerlo pero es que te he visto tumbado en la cama y parecías tan… apetecible…

-Apetecible.

-Sí, y más cuando me he puesto a recordar tooodo lo de anoche –sonrió de medio lado y a Booth le apeteció besarla más que nunca-. Se suponía que era nuestro fin de semana lejos de todo y la noche del viernes la hemos pasado encerrados en el dormitorio.

-Anoche no te quejabas –Brennan sonrió de medio lado ante su descaro-. Pero estoy de acuerdo. ¿Qué te parece si cogemos la furgoneta y vamos a dónde nos lleve el viento?

-¿El viento?

-Simplemente echarnos a la carretera hasta encontrar un pueblo bonito que ver, donde pasar la noche…

Brennan se quedó pensativa.

-Me gusta la idea –sonrió-. Vístete, no tenemos tiempo que perder.

B&B

Cuando llegaron a la furgoneta Brennan como siempre pidió conducir y esta vez Booth no protestó.

-De acuerdo, tú conduces –replicó el agente con una sonrisa.

-¿Por qué?

-Es un premio –dijo ampliando la sonrisa.

Brennan arqueó las cejas y se mordió el labio inferior.

-¿Estás tratando de utilizar el conductismo conmigo?

-¿El qué?

-La teoría de Skinner, utilizar el premio-castigo para que haga lo que tú quieres.

-No –sonrió Booth acercándose a ella como el zorro a su presa-. Sólo es un premio. Para que te sientas bien… ya sabes, como premio por… -sus labios rozaron su oreja- haberme hecho sentir bien esta mañana.

La antropóloga sonrió y le arrancó las llaves de la mano.

B&B

Llevaban dos horas en coche cuando Booth avisó de que era en punto.

-Deberíamos poner la radio.

-¿Por qué?

-Porque si hay alguna retención o ha habido algún accidente la radio lo dirá.

-Vale.

Brennan encendió la radio, oyeron las noticias pero ninguna retención grave parecía que fuera a afectarles próximamente.

"Esto ha sido todo por ahora. Les mantendremos informados si se da alguna noticia de última hora. Los dejamos con el clásico de Foreigner Hot Blooded."

No pudieron evitar mirarse y reír y empezaron a cantar Hot Blooded a pleno pulmón.

-Now it's up to you, we can make a secret rendezvous. Just me and you… -Brennan le miró y le sonrió y en ese momento…

-¡Cuidado, Huesos! –gritó Booth al ver cómo un camión se dirigía directamente hacia ellos.

I'll show you lovin' like you never knew fue lo último que oyó antes de que todo se volviera negro.

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Esta vez no os quejaréis ;)

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