Jugadores del destino

El calendario marcaba el mes de abril; para ser exactos, el 10 de Abril de 1953. Ya había pasado dos semanas desde la competición que entablaron los más famosos prometidos del Japón y el criterio de los alumnos con la joven "cenicienta" había cambiado radicalmente hasta casi convertirse en un ídolo o estrella de cine; y no decir que ese hecho tranquilizaba por una extraña razón a Akir, quien era la más obsesionada en dejar en una posición así a su nueva amiga.

En la habitación lila de la casa femenina la señorita Hikari analizaba y amontonaba algunos libros de texto en el escritorio; era necesario estudiar arduamente para el examen del día siguiente sobre sus habilidades en la case de idiomas extranjeros. Para ella realmente era apasionante poder conocer tantas lenguas aparte del japonés y el inglés el cual dominaba casi a la perfección.

Vio la montaña de libros y sonrió; era todo lo necesario para marcharse ya a la sala especial de estudio de la casa solariega. Solo esperaba que Akira no se molestara por llegar un poco tarde.

Camino entre los pasillos con una sensación extraña, pero de cierto modo ese lugar se sentía ahora más como un hogar que compartía con personas agradables. Después de entrar a clases unas cuantas chicas se habían mudado a casa, aunque no eran muchas.

En total solo eran 6 chicas las que vivían en ese lugar, y era cómodo tener comidas juntas más las charlas por las tardes mientras miraban al mar. Solo esperaba no acostumbrarse a la vida cómoda de los ricos, ya que tenía planeado muchas cosas para su futuro; claro primero era necesario quitarse de encima un compromiso sin sentido.

Bajo las escaleras y camino un par de pasillos mas hasta llegar a la amplia sala de estudio. Abrió la puerta con cuidado y entro al recinto; pudo ver que entre las mesas se encontraba Akira sumergida en un gran libro.

Hikari camino despacio hasta la mesa donde se encontraba su amiga y coloco con mucho cuidado su respectivo material.

La joven del lunar despego la vista de su lectura y saludo con una sonrisa.

—Me alegra que accedieras a mi invitación— dijo.

—Me gusta estudiar con mas personas— respondió Hikari sentándose enfrente de la chica — Puedo compartir ideas y me ayuda a memorizar un poco más la información.

Akira amplio la sonrisa

— A pesar de tener el segundo nivel más alto en la escuela aun hablas como un estudiante normal que necesita repasar los apuntes. — la joven de cabello largo solo atino a sonrojarse levemente.

—Solo memorizo las cosas si me esfuerzo lo suficiente, aun me considero una chica del promedio — jugó con sus manos, era normal ser alagada por los estudiantes, pero a veces le era penoso.

—Es lo que me gusta y admiro de ti Hikari, continuas siendo una persona humilde a pesar tus numerosas cualidades— puntualizo la chica de cabello corto — También admito que Kei es similar a ti en ese sentido.

La joven Hanazono arqueo una ceja, ella no consideraba asi a su prometido.

—Es desagradable a primera mano, pero realmente es de un tipo de persona que no se vanagloria a sí mismo por su titulo o riqueza, viniendo de mi es raro lo sé, pero es mi amigo de infancia… así que lo conozco y sé que incluso es muy benévolo con la gente, lo considero así desde que…— Akira interrumpió rápidamente — Es mejor continuar con el estudio, tenemos que tener buenas notas —

Hikari no le dio mucha importancia al rápido cambio de tema de su amiga, ya que desde que escucho la actitud de Takishima sobre el ser "benévolo con la gente" le hizo recordar unos cuantos días atrás. Después de una revisión de la enfermera a su tobillo, la mujer había dictado que no podía hacer ninguna actividad física de lo que quedaba del mes, es decir tres semanas o se arriesgaría a tener una contusión mas seria la cual necesitaría otro tipo de tratamiento médico.

A la pelinegra no le agrado mucho el estar de sedentaria por tanto tiempo, pero tampoco era una irresponsable que no se preocupaba por su salud, así que muy a su pesar acepto la condición que le hizo la enfermera. Pero existía un gran problema en esto, y es que estaba destinada a rendirse a perder las próximas pruebas semanales para poder evitar su compromiso.

No descartaba el caso de que las siguientes pruebas también implicaran esfuerzo físico, ya que su prometido le había confirmado que su padre era admirador de ese tipo de competencias; y ahora Takishima y ella eran conocidos como la pareja con una fuerza titánica. ¿Quién no quisiera verlos cada semana, como los partidos de deportes en los domingos en la tarde?

La joven solo pudo atinar a sentirse frustrada, perdería las siguientes competencias por abandono.

Trato de buscar a su flamante prometido, pero este al parecer se mantenía siempre ocupado y era incluso imposible verle la sombra.

El domingo al ocaso, la joven ya estaba decidida a rendirse vergonzosamente sin explicación alguna. Decidió dar una caminata por la playa para tratar de amenguar su pesar. Al pasar los minutos y sentir la cálida y suave arena entre sus pies, se sento en una pequeña duna, mirando el color oscuro que dejaba la pérdida del sol por una montaña al contrario del mar.

Miro las olas que crecían por la marea y luego miro su pie vendado; al regresar a casa tendría que cambiarlo ya que estaba lleno de arena mojada. La tranquilidad estaba logrando un poco su objetivo de no pensar…hasta que una presencia a su espalda la hizo voltear, era Takisima.

Parpadeo varias veces para confirmar que no era una visión, y es que era extraño verlo después de casi una semana. Su rostro era mas pálido y debajo de sus ojos tenían una sombra oscura; se veía cansado como si no hubiera dormido por largo tiempo.

—Con que estas aquí señorita numero dos — hablo el joven mientras tomaba su lugar a un lado de la chica. Hikari frunció el seño por el apodo, pero en seguida noto la rigidez y cansancio que transmitía el chico al sentarse, cosa que le extraño muchísimo.

— No es muy educado de tu parte evitarme por una semana y después dirigirte a mí con sobrenombres— murmuro la chica— además si estas cansado deberías ir a dormir y no deambular por la playa.

—Creo que esa es mi línea, la enfermera dijo que no hicieras esfuerzo físico por tres semanas, y estar de caminata no es precisamente reposo — pico el joven Kei.

—Deja de decir idioteces, has de estar muy feliz por eso, ganaras fácilmente las siguientes pruebas, ya que no estaré óptima para ninguna— Exploto la chica.

—Precisamente por eso te he estado buscando— Hikari arqueo la ceja mientras miraba la pálida cara de su prometido. ¿La estaba buscando luego de esfumarse por días enteros?

—Es sobre las pruebas semanales. Explico: Mi abuelo a aumentado mis responsabilidades con la empresa, pronto tomare la batuta y es hora de que este preparado para esto.

La chica morena ahora entendía el porqué del cansancio — Entiendo, las responsabilidades tienen que tomarse en serio. Pero ¿A que vienen las pruebas a todo esto?

—He decidido convertir los retos semanales en mensuales, cada mes serán las evaluaciones. Yo podre entrar de lleno en mis responsabilidades…y tú — sonrió burlón —Prepararte más… para perder —

—Deja de burlarte idiota — empuño la mano derecha — veras que en la próxima competencia, morderás mi polvo — se levanto rápidamente de la arena.

—Recuerda que solo tendrás cinco oportunidades ya — Kei sonrió de lado.

—Serán más que suficientes — la joven camino en dirección a su casa — Y es mejor que tu vayas a descansar, o no vivirás para mañana — dijo sin voltear mientras daba las zancadas mas largas y rápidas que podía.

Hikari miro la primera página del libro una vez más; desde que se puso a meditar sobre el comportamiento de su prometido no le tomaba mucha atención al estudio. ¿Qué estaba leyendo? Quizás algo sobre la conjugación de verbos o algo así.

— ¿Hikari? — Llamo su compañera — estas muy concentrada, te he estado llamando desde hace minutos — la joven de ojos castaños sonrió tiernamente — Pero es momento de descansar.

— ¿De verdad? — Hikari miro el reloj de pared que estaba a su espalda, ya eran las cuatro de la tarde — Si que paso rápido el tiempo — oculto el hecho de que no había estudiado ni una sola palabra,

—Si — Akira comenzó a ordenar sus libros — que tal si tomamos el té en la terraza —

—Claro — Hikari comenzó a hacer lo mismo —Llevare los libros a mi habitación, en unos minutos te alcanzo allá — Tomo sus libros y salió velozmente por la puerta. Pensó molesta que después del té se pondría a estudiar todo el libro si era necesario, era vergonzoso pensar que se distrajo pensando en su insufrible prometido.

Mientras caminaba hacia las escaleras un gran letrero en cuadernillo de dibujo que decía "Alto" se interpuso en su camino. La pelinegra miro a su izquierda encontrándose con el bello rostro de Megumi totalmente serio.

— ¿Sucede algo? — pregunto extrañada Hikari.

Megumi cambio la hoja del cuadernillo y escribió rápidamente para después mostrárselo a su amiga — ¿Has estado con Akira?

— Si, hace un momento estaba estudiando con ella — miro a la trigeña llevarse una mano a la barbilla — ¿Paso algo con ella? — volvió a preguntar.

Nuevamente la joven cantante hizo el ritual en el cuaderno.

Es necesario que esta semana sea vigilada la mayor parte del tiempo — Volteo a ambos lados y luego escribió nuevamente — Mañana en la escuela en el primer receso explicare lo que pasa. Mientras no digas ninguna palabra — Hikari afirmo al terminar de leer.

— ¿Donde nos veremos? —

En el jardín de los cerezos. Cuida que no se entere por favor— Megumi cerró el cuadernillo de golpe y después hizo una gran reverencia y se marcho rápidamente, dejando a la pelinegra bastante intrigada. De lo que llevaba de conocer a la joven Yamamoto nunca le había visto actuar tan seria, pero fuera lo que estuviera pasando el día siguiente traería la respuesta.

Hikari miro por el pasillo, dio un leve suspiro y se dirigió a su habitación. La intriga de saber qué pasa con su amiga dañaría un poco su concentración para el estudio; si tan solo cuando estuvo con Akira hubiera podido estudiar en vez de pensar en su fastidioso rival no estaría pensando en llenar su sistema de cafeína. Pero no, siempre tenía que ser Takishima el inicio de sus problemas.

En la escuela Hakusen muy temprano por la mañana Jun caminaba entre los pasillos con pasos cortos y pesados. Llevaba unos cuantos materiales de pintura en los brazos, y no había podido dormir en toda la noche esperando que su inspiración llegara. Solo necesitaba un poco para poder crear el último cuadro de la exposición que tenía planeada para la muestra artística del siguiente mes. Pero a pesar de estar enfrente de un lienzo en blanco por horas no sirvió de nada.

Estaba cansado, no podía negarlo y el estrés ya estaba tomando gran terreno en cómo se sentía. Sabía que si no dormía algo malo pasaría y preocuparía a su hermana… ¡Diablos! Si solo pudiera encontrar algo que le inspirara, una flor, una roca, lo que sea. Miro a su derecha donde se encontraba en todo su esplendor el jardín de arboles de cerezos, todos estaban en flor y la brisa de la mañana arrojaba los pétalos a una danza en forma de lluvia hasta el suelo.

Era un bonito paisaje, pero le hacía falta algo. Siguió caminando mientras contemplaba los arboles hasta que se detuvo abruptamente; en uno de los arboles pudo notar una figura humana recargada graciosamente en una de las ramas. Jun salió un poco del pasillo buscando ver mejor quien a las 8:00 de la mañana se encontraba ahí tan solitaria.

Cuando por fin pudo enfocar bien, pudo notar que en efecto era una persona y específicamente una chica; la cual llevaba un kimono rosa claro que sobresaltaba de la blancura de los pétalos de los cerezos. La joven era enigmática, su cabello era de un extraño color rojizo que más bien parecía rosa le hacía parecer una de esas Ninfas griegas protectoras de la naturaleza. El joven quería saber quién era, ver su rostro; ella era lo que le faltaba al paisaje de los árboles en flor. Dio un paso para salir del pasillo y descendió un escalón para bajo la tarima de madera, pero cuando ya estaba tocando la gravilla del jardín sintió un gran mareo y después todo se puso negro.

Megumi camino entre los arboles de cerezo, pronto seria la hora de reunión con sus amigos. Todo tendría que salir bien, aunque tenía un problema y es que su hermano no se presentó a ninguna clase. Ni siquiera a la primera optativa de equitación que tanto le gustaba.

Pego su cuaderno de escritos al pecho, si encontraba a su hermano pintando o ensayando con su violín al punto de desmayarse lo dejaría sordo, sí señor. Era deber como hermana mayor cuidarlo de sus estupideces y eso contaba con su doble personalidad. Después de la reunión buscaría a Ryuu y le pediría ayuda para encontrar a su hermano.

Cuando llego al extremo donde se llevaría a cabo la reunión pudo ver un bulto tirado en las raíces de un árbol, sigilosamente se acerco hasta ver que era su hermano durmiendo plácidamente bañado en pétalos de cerezo. La joven trigeña comenzó a mostrar su lado demoniaco a cada paso que daba, y resulto que Jun solo se saltó clases por estar dormido. Aunque bueno, eso era mejor que estar acosando a media academia.

Megumi se arrodillo a un lado del chico y comenzó a moverlo para que este despertara. El joven aun somnoliento comenzó a balbucear cosas incomprensibles y luego a mirar todos lados, hasta que atino a tocarse el rostro con un semblante adolorido.

— ¿Dónde está la Ninfa? Es decir, la chica de kimono rosa. — pregunto Jun, con lo cual Megumi arqueo una ceja y una sensación de extrañeza se produjo en ella.

—Hace un momento estaba en el pasillo y vi una chica, luego quise saber quién es y después…después…—

Jun termino su monologo rápidamente. Llevo una vez más la mano a su mejilla la cual estaba con un leve tono rojo; miro el cielo y el sol ya casi estaba en lo mas alto… ¿No será que el termino perdiendo la conciencia y su segunda personalidad ofendió a la chica y esta lo había abofeteado? Agrando los ojos al sentir pánico.

El joven se levanto como resorte y luego se sacudió todas las flores y tierra.

—Megumi, sé que esta reunión es muy importante pero necesito encontrar a alguien, por favor perdóname. Prometo explicártelo y recompensarte por esto.

Megumi ahora si pensaba seriamente en llevar a su hermano (con todo el dolor de su alma) a un psiquiátrico, primero la doble personalidad y ahora tenia visiones de seres místicos.

— ¡Megumi! — la voz chillona de Tadashi rompió con la tranquilidad del jardín. A lo lejos la chica pudo distinguir al castaño que corría saludándola abiertamente con las manos, un poco más atrás le seguía Hikari.

La joven cantante se levanto y los saludo con una reverencia.

— Perdón por la tardanza — se disculpo el muchacho — No pude resistirme a ir por unos postres al comedor — eso realmente no era novedoso —Hikari me hizo el favor de esperarme.

No se preocupen, acabo de llegar yo también — se leyó rápidamente. — Ya estamos todos. Comencemos entonces…

Tadashi miro a todos lados — ¿Y Jun? — pregunto.

Megumi suspiro resignada y luego escribió en la libreta: Tuvo unos pendientes, no creo que venga…cambiando de tema, saben que pronto será una fecha importante.

Tadashi afirmo animadamente con la cabeza mientras que Hikari se quedaba quieta.

En la siguiente semana Akira cumplirá años

—Vaya, ¿planeas hacerle una fiesta sorpresa? — pregunto animada la pelinegra recodando que a ella le encantaban los festivales tradicionales en los templos y como esta gente era rica, quizás la celebración de su amiga fuera así. — ¿Qué será lo que haremos?

Distraerla todo el día y que olvide que es su cumpleaños — Hikari entorno los ojos. —Tenemos que esconder los regalos que le lleguen de su familia y mantenerla lo más tranquila posible.

—Se…se supone que los cumple años son épocas de celebrar… — murmuro la chica de ojos azules — No comprendo porque quiere que lo olvide.

Tadashi se rasco la cabeza resignado, y por primera vez en su vida utilizo un tono serio en la voz.

— Hace dos años, en su cumpleaños exactamente…ella sufrió una situación desagradable que la marco en gran medida. El año pasado al recordar esta fecha no salió de casa durante una semana — miro a Megumi quien mantenía una mirada seria.

No queremos que vuelva a sufrir así— escribió Megumi.

Hikari permaneció muda; Akira era, para ella, una joven animada y muy amable. Era su primera amiga en ese lugar y pensar en verle sufrir al punto de no querer salir le molestaba.

—Comprendo…— exclamo Hikari. Sus dos amigos asintieron, pero vieron que la pelinegra comenzó a hablar de nuevo.

— Pero es injusto eclipsar una fecha tan importante. Solo una vez al año se puede conmemorar y agradecer que esa persona especial viniera al mundo— dijo mientras sus ojos azules brillaron de determinación — Yo le ayudare a que disfrute su próximo cumpleaños y que nunca se vuelva a sentir triste en esta fecha.

Tadashi parpadeo un par de veces, después sonrió ampliamente mostrando todos sus dientes — Sabia que dirías eso…yo también te ayudare a encontrar una manera que se sienta feliz.

Megumi tomo su cuaderno y comenzó a escribir, al terminar lo mostro a los presentes — Yo también quiero verla feliz— abrazo tiernamente lo escrito, confiaba que Hikari lograría hacer algo para que Akira lograra vivir su cumpleaños felizmente otra vez.

La campana de una de las torres comenzó a repicar el término del receso, era hora de regresar a clases. Hikari sabía que tenía que encontrar una excusa para que Akira no sospechara su nuevo plan. Estaba segura que encontraría algo para alegrarla.

Unas horas después la joven Hanazono no contaba ya con esa esperanza sobre ayudar a su amiga. En todas las clases que continuaron del receso exploto una gran idea sobre que le podría gustar a una chica que materialmente tenía todo. Aunque pensándolo bien, Akira no parecía alguien que disfrutara mucho de la riqueza. Lo que le gustaba era estar con sus amigos tomando algún té exótico, recordó igualmente que le gustaba cocinar postres.

La pelinegra suspiro mientras caminaba los jardines de la escuela, lo que a ella le gustaba era ir a los festivales de verano con las linternas iluminando los puestos de comida, usar Yukatas, intentar pescar un pez dorado y por ultimo ver los hermosos fuegos artificiales. Pero Akira no era ella y quizás no le gustaba los festivales.

— ¿Señorita Hanazono? — la voz madura del jefe de caballerizas sobresalto a la chica, esta por inercia voltea hacia el hombre, este se encontraba al lado del sirviente extranjero de cabello rubio. — ¿Está perdida? —

El rostro del hombre era una combinación de formalidad y preocupación, como si fuera un padre protector. Hikari miro a su alrededor ya había pasado los invernaderos y los establos, estaba a punto de salir de las propiedades de la mansión.

—No, realmente solo estaba pensando y no me di cuenta a donde me dirigía.

— ¿Está bien señorita? ¿Tiene molestias en su tobillo nuevamente? — pregunto apresuradamente Finn muy preocupado.

—No, no, no— Hikari movió las manos negando —No es un problema lo que me tiene distraída…solo quiero— callo unos segundos mirando a los sirvientes, ¿Podría confiar en ellos? ¿Pedirles consejos para ayudar a su amiga?

-Es sobre Akira, pronto será su fecha de cumpleaños ¿No es así? — Ryuu continúo con el semblante tranquilo.

— ¿Intenta ayudarla? — pregunto. Él era sirviente y amigo de los chicos, era normal que supiera la situación.

—Sí, quiero que sea un gran día para ella — la chica comenzó a subir su tono de voz de forma emocionada. — ¡Que sea tan espectacular y divertido que nunca lo olvide!

Entonces bajo la voz en apenas un susurro.

—Pero no tengo ninguna idea.

—Usted pronto encontrara que hacer — animo el sirviente rubio.

—La joven Akira Toudou la aprecia mucho, con el simple esfuerzo se sentirá dichosa— termino Ryuu.

Hikari sonrió.

—Gracias a ambos, pero de verdad quiero hacer algo que le guste, y…— miro hacia los arboles señalando el área abandonada de la mansión —Caminar me ayuda mucho a pensar, me gustaría ver que existe en esa dirección.

—Es peligroso ir sola señorita — hablo Finn —la acompañare si no le molesta.

—Está bien, de vez en cuando es buena la compañía amiga — la pelinegra hizo una reverencia — Con gusto dejare que me acompañe.

El joven rubio camino y quedo a la par de la chica, después se despidieron del Ryuu e iniciaron su recorrido. El pelinegro cruzo los brazos y miro a Finn alejarse, negó con la cabeza y luego se marcho a hacer sus tareas.

— Y después mi hermano termino por hacer correr a todos los chicos que me pretendían — las platicas de los jóvenes se escuchaban entre la maleza después de unos minutos de caminata — al único que no pudo asustar fue a Takishima, pero aun asi es un genial hermano mayor — prosiguió Hikari mientras que Finn la escuchaba atentamente

— Y tu Finn ¿tienes hermanos? —

Un silencio por parte del chico se extendió unos segundos.

—No, no tengo hermanos…a decir verdad mis padres murieron cuando era niño.

—Perdón, no sabía— Hikari doblo las manos arrepentida.

—No se preocupe señorita, eso paso hace tiempo . Quise mucho a mis padres y por eso ahora trato de vivir bien— el joven se sonrojo levemente — Mi padre que fue extranjero murió cuando yo tenía tres años. Mi madre murió poco antes de finalizar la guerra.

—Discúlpame, debió de ser difícil— susurro la joven al entender que el sirviente se había quedado huérfano desde una tierna edad.

—Un poco, pero hace cuatro años que estoy en servicio de la familia Karino y ahora encuentro la inspiración para lograr algo más…

Callo y miro a la chica de su lado.

— Gracia a una persona, pienso en nunca rendirme.

—Eso me alegra mucho — La chica Hanazono miro el camino de hierbas y arboles sin cuidados, a pesar de estar en el misma mansión ahí ya era un mundo totalmente diferente. De repente una edificación de vidrio sobre salía de los arboles, llamando la atención a gran mediada de la chica.

— ¿Qué es eso?

Finn miro el lugar señalado por la señorita.

—Creo que es el invernadero abandonado, después de las modificaciones que sufrió la mansión para ser una academia acogedora esta zona se dejo en el olvido; entre ellos un gran invernadero de la familia…espere señorita…¿ a dónde va?

—Quiero ver el lugar, tengo una grandiosa idea — Hikari camino entre la maleza mientras que el sirviente trataba de llegar a su paso.

Al llegar a la entrada del invernadero se pudo comprobar el desastroso estado en que se encontraba; la mayoría de los paneles de cristal estaban quebrados o inexistentes, la maleza del interior que quizás con anterioridad eran plantas exóticas cubrían todo el suelo y gran parte de las paredes con enredaderas, parecía una selva tropical.

— Pensé que estaría en peor estado — hablo la chica mientras que buscaba la entrada del edificio y apartaba las plantas con las manos.

—Señorita Hanazono es peligroso, el lugar ha estado sin mantenimiento hace años…

El rubio intento detenerla siendo presa entonces de las plantas que se adherían a su ropa y no dejaba seguir a la chica.

—Como dije, tengo una idea…solo espera aquí— y al terminar de decir esa frase la chica despareció de entre el bosque frondoso del invernadero.

Hikari miro con detenimiento el lugar. El edificio era muy grande y realmente el armazón era de una muy buena calidad ya que solo tenía desperfectos "menores" a su criterio. Las hierbas podrían ser podadas y retomarían un buen aspecto, los paneles de cristal tendrían que ser cambiados y quizás acomodar los caminos de graba…y ¡oh! Es cierto un lugar para que Akira tomara el té.

— Creo que encontré una gran forma para que Akira sea feliz en su cumpleaños— sonrió Hikari.

Minutos después de que Finn perdiera la vista a la chica y que posteriormente de mucho esfuerzo pudiera salir de las plantas quiso ir a buscarla, aunque no fue necesario ya que esta salía con una gran sonrisa formada en los labios —Se cómo alegrar a Akira — declaro la chica.

El sirviente se quedo callado para dejar continuar con la declaración de la Hanazono.

—Este lugar será el regalo para ella. Solo necesito arreglarlo un poco, y será su nuevo lugar para tomar el té. Los ojos azules de la chica brillaron de emoción al declarar el proyecto.

— ¿No cree que es una buena idea? —

—Creo que…— al chico le comenzó a colorear las mejillas — Es una excelente idea, si necesita ayuda…yo estoy dispuesto hacer lo que sea.

—Claro que la aceptare, y les diré a Tadashi, Megumi y Jun sobre este plan, seguro les encantara… ¿Crees que Ryuu también ayude?

—Por supuesto que si señorita, solo es cuestión de que se los mencione…

Hikari afirmo con la cabeza como si fuera una niña pequeña, cuando el joven miro al cielo y se volvió con la chica. — Pero ya es hora de regresar, el señor Ryuu no tardara en venir a buscarnos personalmente — exclamo Finn.

—Si es lo mejor, ya quiero escuchar lo que dirán todos. Apuesto que les encantara la idea — Afirmo la pelinegra mientras que caminaba de regreso.

— ¿No crees que es una locura?— la vos de Tadashi sobre salió de entre el grupo de amigos — Ese lugar debe de estar infestado de todo tipo de reptiles y animales. A mí no me molesta claro, pero Akira no creo que le vaya a gustar compartir espacio con eso. Megumi afirmo triste mente mientras que veía la decepción de su amiga.

—Pero si lo hacemos juntos pronto el lugar será perfecto— animo a decir nuevamente la chica secundada por Finn que estaba al lado del joven Ryuu que se mantenía al margen.

Pero si nosotros lo hacemos tardaremos semanas, y el cumpleaños de Akira es en unos días — se leyó en el cuaderno de Megumi.

—Opino lo mismo que mi hermana, y recordemos que ambos tenemos que estar en ensayos ya que el siguiente mes es la presentación artística de la escuela — finalizo Jun

Hikari se sintió decepcionada, había pensado egoístamente sobre el trabajo, sus amigos tenían razón en una cosa, el cumpleaños de su amiga seria en días y no culpaba a los chicos por tener responsabilidades y ser escépticos, era lógico todo lo que pensaban ellos. Pero ella no se rendiría, les mostraría el significado del esfuerzo.

Al cabo de media hora al finalizar las clases oficialmente, Hikari se había escusado con sus amigas de tener asuntos pendientes, cosa que era verdad. Había decidido repara el viejo invernadero ella sola, así que le pidió a Finn y Ryuu herramientas de jardinería y carpintería.

Busco entre material de construcción desechado algo que le pudiera servir. Ya que había reunido todo solo hacía falta llevarlo todo al lugar. A paso seguro y lento (no podía arriesgarse a lastimarse otra vez) llevo madera, cristales viejos y demás cosas para la reconstrucción del invernadero.

Cuando todo estaba en su lugar, la joven remango su hermoso kimono azul, y comenzó a arrancar la hierba con las manos, podar los arbustos con unas enormes tijeras y acomodar la gravilla de los caminos. Al paso de unas horas, el lugar se veía…pésimo. Hikari se sentía satisfecha por su gran trabajo, pero a vista normal los arbustos estaban muy mal podados, deformes a decir verdad, las hierbas se habían retirado pero entre ella se había ido hermosas flores, lo único aceptable era la gravilla de los caminos que serpenteaba entre las jardineras.

El sol estaba por posarse en una lejana montaña, necesitaba regresar a casa, si no las chicas sospecharían y no dejarían que siguiera con su trabajo. Salió del invernadero mirando a todos lados; no quería que nadie supiera la sorpresa que preparaba. Caminó entre las hierbas para regresar a los terrenos renovados de la academia; mientras que pasaba por la sinuosa hierba comenzó a pensar que también tendría que forma un sendero si quería que Akira usara ese invernadero como una zona de descanso.

Cuando por fin se encontraba a la salida de la academia, estaba decidida a caminar hasta la casa femenina, pero cuál fue su sorpresa al encontrarse con un auto que la esperaba; según recordaba nunca aclaro donde estaría o que haría, ni que se mantendría en terrenos de la academia. Entonces… ¿Quién sabia que estaría ocupada hasta tarde?

Subió al carro, y cuando comenzó a andar la chica quiso preguntarle al chofer quien fue el que le dio la orden, los minutos pasaron y el hombre solo pudo contestar que era su amo. Hikari frunció el seño, todos los estudiantes tenían mínimo un sirviente personal y chofer, pudo ser cualquiera, y mas contando el hecho de que ella era la "mas fuerte y valiente" admirada en la escuela.

A la tarde siguiente Hikari comenzaba a notar que los desechos de la estructura era una carga y tenia que hacer algo con ellos, comenzó a moverlos a una esquina y formar una gran montaña de madera, hierro retorcido y vidrios, miro de nuevo el lugar, ya era un dia completo de trabajo y el cumpleaños de Akira seria pronto...si seguía así no terminaría.

Siguió buscando escombros entre la hierba hasta que un trozo de cristal le cortó los dedos. La chica hizo una mueca de dolor y después se miró la herida; no era profunda pero si dolorosa. No podía dejar de pensar en que solo eso le faltaba.

De repente un ruido de ramas crujiendo le llamo la atención, movió la cabeza en la dirección del sonido y pudo ver a los dos sirvientes mirando el invernadero críticamente.

— ¡Ryuu! ¡Finn!—llamo la chica, la cual comenzaba a vendarse la herida con un pañuelo— ¿Qué hacen aquí?

—Vinimos a ayudar — respondió el joven de pelo oscuro. — Es nuestro dia libre en el trabajo y pensamos que necesitaría ayuda... — interrumpió su monologo cuando se dio cuenta del vendaje de la mano. Finn al percatarse de lo mismo salió corriendo hacia la joven con el semblante preocupado.

— ¿Qué le paso señorita? — el rubio miro la mano alterado.

—Solo me corte...no es nada grave — explico la morena apenada. De lo que llevaba en un mes ya se había torcido el tobillo y ahora una herida, cualquiera diría que era una torpe que siempre terminaba lastimándose. — Solo es un rasguño — respondio.

—Ni hablar señorita, usted debe descansar un poco, nosotros le ayudaremos en lo que le falta arreglar — Miro al rededor y pudo comprobar el terrible aspecto de las hierbas—...o comenzar a arreglar— murmuro lo ultimo para no ofender a la señorita ya que sabia que se había esforzado mucho.

Hikari, cruzo los brazos en señal de molestia, no le agradaba quedarse quieta y menos cuando se estaba trabajando con tanto esmero. Ryuu comenzaba a inspeccionar detenidamente la estructura del invernadero, midiendo con una cuerda. Mientras que Finn comenzaba a podar y acomodar algunas flores.

—La estructura es realmente de una excelente calidad, solo se necesitan algunos cristales nuevos, quitar la corrosión y acomodar las estructuras metálicas que se han doblado, en poco tiempo estará reparado — Hablo Ryuu satisfecho por saber que quizás la idea de la joven Hanazono no fuera tan descabellada y el invernadero volviera a su antigua gloria en menos de una semana.

— ¿Verdad que si? — Hablo emocionada Hikari pensando que porque obvio estaba que necesitaría ayuda — Solo es cuestión de unas cuantas herramientas, también se puede usar algo de la chatarra y...

Entonces comenzó a caminar a la pila de basura que había reunido con anterioridad.

—Ni siquiera lo piense señorita — la voz autoritaria del mayor detuvo a Hikari a medio camino —Usted no vuelva acercarse a esa chatarra, es trabajo de hombres, además creo que Finn necesita un poco de ayuda con la plantación de flores— miro en dirección del rubio el cual se había detenido en podar los arbustos, cuando este entendió que su jefe necesitaba persuadir a la joven sonrió.

—Es cierto, necesito ayuda para poder plantar unas hermosas flores que traje de otros invernaderos. ¿Le parece bien que me ayude?

La joven de cabello negro suspiro desganada. Aunque fuera un trabajo que conscientemente iba a realizar, prefería estar ocupada en trabajos de estructura, no en plantar florecitas. Pero bueno como ya lo había dicho ese trabajo ya tenia resignada a hacer.

Camino hasta el otro sirviente dejando a Ryuu quien comenzaba a inspeccionar la chatarra, mientras que escribía rápidamente en una pequeña libreta, saco de uno de sus bolsillos un reloj dorado y miro la hora, después fijo su mirada en el cielo.

—Me marchare al pueblo a buscar algunos obreros y herreros, regresare en unas horas— dijo, mirando al lado que estaban los dos — Si no regreso al oscurecer, es mejor que se marchen de aquí, no existe garantía de que existan serpientes o otros animales peligrosos.

Finn afirmo con la cabeza al igual que Hikari que comenzaba a tomar algunas de las flores que estaban en una canasta que trajeron los sirvientes.

—Bueno, continuemos — siguió la morena al ver que el sirviente mayor salía del invernadero.

—Si— Sonrió el joven rubio, captando en primer momento que se quedaría solo con esa chica.

Al paso de las horas el sol comenzaba a ocultarse detrás de las montañas, ya estaba oscureciendo y como Ryuu había señalado era mejor regresar a casa antes de que alguna serpiente comenzara a salir de su madriguera en busca de comida.

—Hicimos mucho este día — Hikari seco el sudor de su frente mirando el resultado: tenia que admitir que ahora el color verdusco de las plantas ya era contrastado por las flores nuevas y al ser podado completamente la maleza y darle forma a los arbustos le daba aspecto de un bonito jardín europeo. — Solo falta la estructura y algunos cuantos detalles más — dijo Hikari.

—Tiene razón señorita, pronto será un lugar hermoso para su amiga — secundo Finn mientras recogía algunas herramientas y las llevaba a un viejo pórtico. — Solo falta algunos muebles y será perfecto para que la señorita Toudou pueda disfrutar el lugar— miro a la chica morena con mirada soñadora. Marchémonos.

Las épocas de clases eran momentos pesados no solo para los estudiantes que ocupaban de su educación sino también para los sirvientes de la academia; quizás muchos pensaran que era exactamente el mismo trabajo que atender a una familia, pero no era así.

Algunas familias se deleitaban con la humillación de los que se consideraban inferiores a ellos dado que eran los sirvientes y por supuesto que ellos tenían que callar la mayoría de los maltratos y rebajarse a solo ser un muñeco del que se puede burlar. Aunque bueno, también los sirvientes sacaban ventaja de ciertas situaciones que llevaban varios herederos de familias poderosas al convivir en el mismo lugar: la verdadera naturaleza del hijo heredero considerado como un ángel y realmente era un demonio con quien pudiera estar al lado. La heredera que se cree una joven sin mancha y realmente hasta el mismo diablo se ruborizaría de sus andanzas, y ni que decir los romances prohibidos que eran mayoritariamente los rumores favoritos entre las sirvientas, ya que alguna de ellas era la protagonista de estos escándalos de secreto a voces. Solo existía una regla ente tantos rumores "Digas lo que digas, si son verdades o es mentiras, nunca pero nunca se deben enterar los señores".

El rumor que ahora estaba en orden del día era obvio el de la princesita cenicienta: la que al ser solo una simple obrera se convirtió en la prometida más famosa. Eso ya se sabía de muchos que era verdad, pero… ¿Que tal el hecho de que esta no estuviera tan enamorada del joven Takishima y estuviera como amante de un simple sirviente extranjero?

— ¿Es verdad lo que dices Kaho? — pregunto una de las sirvientas que caminaban por el jardín hacia al lavandería.

—Claro que si Akane — afirmo su otra compañera — La señorita — arrugo la nariz ante tal titulo — Hanazono, parece ser que tiene un romance prohibido con ese chico Finn, dicen que los han visto muy junto desde que ella llego aquí.

—No puedo creer eso— contesto Akane — La joven Hanazono se comprometió con Takishima por amor, todos los periódicos lo señalan así, incluso todo el mundo nota la mirada que tiene el joven con la chica.

—Si quizás el joven Takishima este embobado con Hanazono, aunque y ¿quien dice que Hanazono lo esté? — Kaho se acercó más a su compañera.

— Ya ves que para pescar a un hombre rico solo es necesario abrir las piernas, ahora que se tiene confirmado su compromiso. Hanazono puede libremente tener amantes al por mayor.

— ¡Estás loca Kaho!

Akane arrugo más fuertemente el canasto lleno de ropa sucia — Es absurdo lo que dices, lo que pasa que aun estas dolida de que Finn te rechazara hace algún tiempo.

Kaho frunció el ceño y volteo al rostro para que su compañera no viera la molestia al recordarle el rechazo, pero en menos de dos segundos cambio al de jubilo al ver una escena deliciosa.

—Mira Akane, si no me quieres creer, velo por ti misma.

La aludida miro en la dirección que señalo Kaho, de entre los jardines que iban a la zona antigua una pareja caminaba muy junta, ella trataba de quitarse algunas ramas y hojas secas del cabello que comenzaba a soltarse de un hermoso moño, mientras que el joven rubio sacudía la tierra entre su ropa.

—No, puede ser…— Akane ahogo un grito, ella alguna vez soñó con el que su amado señor pudiera vera como algo mas, al enterarse de la historia de Hanazono tuvo un atisbo de esperanza que para enamorarse no era necesario un titulo, de que algún día ella lograría ver a ese chico confesarle un amor tan grande como ella sentía.

—Los rumores son ciertos… — una tercera voz intervino entre las dos sirvientas, una pareja que miraba también la escena sugestiva — Hanazono no es la chica honesta que se cree que es — La mujer de un impecable kimono verde con un extraño color de cabello rosado hablo con otro chico.

Las sirvientas abrieron los ojos de sorpresa al ver a los jóvenes, Kaho tomo a Akane del brazo animándola a caminar mas rápido, no quería enfrentarse con algún regaño mal dirigido por culpa de esa muchacha Hanazono o Finn, ya que se notaba a leguas que esa pareja que precisamente era de una familia tan importante como los Takishima reprobaban lo que acababan de ver.

—Sakura, quizás sea necesario que intervengas con tu ex prometido.

El chico con un porte digno y una sonrisa torcida, acomodo un poco su cabello que al igual que la joven contaba con un extraño color rojizo que parecía ser un rosado oscuro.

— No es conveniente que una persona de esa calaña entre a una familia tan importante.

—Así es querido primo, no permitiré que alguien tan deshonesto manche el nombre de una familia.

En la casa femenina, Hikari terminaba su baño después de un glorioso día de trabajo, solo un poco más y su proyecto estaría terminado. Si tan solo sus amigos se hubieran decidido a ayudarle seria aun más fabuloso.

Después de vestirse y comenzarse a cepillar el cabello escucho que tocaban la puerta, quizás era la sirvienta que siempre trataba de ayudarle a vestirse. Hikari suspiro resignada, a pesar de que ella misma le decía que no era necesario tantas consideraciones aun seguían tratándola como una frágil princesa.

Abrió la puerta, y ahí parada en el umbral no era la figurita menuda de la sirvienta quien esperaba esperando, si no Megumi quien cargaba su cuaderno con un pequeño letrero que decía si podía pasar. La pelinegra se hizo a un lado y le sonrió pidiéndole que se sentara en la silla de su escritorio.

Megumi negó con la cabeza, para después seguir con la siguiente hoja escrita: — Vine aquí a pedirte disculpas y decirte que los chicos hablamos y decidimos ayudarte con el invernadero…

—De verdad, pero ustedes están ocupados — intervino Hikari

No nos subestimes— escribió rápidamente en otra hoja— Existen muchas presentaciones artísticas, pero este regalo para alegrar a una buena amiga solo existe una vez.

Hikari embozo una sonrisa y abrazo a la trigueña. —Gracias — dijo sonriente.

Megumi, paso a otra hoja en blanco y escribió tan rápido como pudo :Somos nosotros quienes tenemos que agradecerte, ninguno pudimos hacer lo que tu estas apunto de lograr…pero mejor es que nos esforcemos para terminar lo que planeaste.

—Cierto, mañana los esperare terminando las casas en la zona antigua de la escuela, lleven lo que crea será necesario, Finn y Ryuu me ayudaron hace poco.

La morena comenzó a relatar un poco de las cosas que habían logrado y lo que hacia falta a su criterio.

Bien, allí estaremos mañana…— paso la hoja a un letrero que parece había sido escrito previamente— ¡Muchas Gracias Hikari! —

Después la joven de la libreta dio una gran reverencia y comenzó a andar a la puerta en señal de que era necesario marcharse, al estar sola nuevamente Hikari dio un gran salto de alegría, por fin vería lo que tanto deseaba, sus amigos ayudando a formar un gran y hermoso espacio para compartir.

Estaba segura que lo que le esperaba después de esa noche iba a ser maravilloso, nada podría arruinarlo.

Notas de autora:

Ho…Hola (la pobre autora se mueve esquivando zapatos)…Ok, ok. No tengo perdón de Dios, pero pues les explicare como va mi vida en estas fechas:

Estoy a punto (meses) de terminar mi carrera profesional, así que como es costumbre en mi universidad el ultimo año esta de pasar en prácticas (trabajar sin paga) donde muestro lo que aprendí en estos años…y pues todo está de locos (mención aparte que estudio psicología). Además hace apenas unos días hice un terrible examen para sacar mi título, duro un día completo, me la pase estudiando durante un mes para enterarme que no era necesario machetear (frase en México utilizada para aprender cosas de memoria) y era pura lógica….solo espero los resultados en un mes. Ejem, ya dejo de desahogarme y pues continuo con la historia.

¿Qué les pareció chicas?, Kei es un hombre muy ocupado y deja muy solita a su prometida, tanto que ya comenzaron los rumores de que la pelinegra tiene un amante. Y otra cosa ¿Qué le paso Akira para que odiara su cumpleaños? Quizás los personajes que acaban de aparecer tengan la respuesta para eso si es que no causan más problemas.

Otra cosa que está entrando como en el canon original el famoso y especial "invernadero", es S. A. tiene que aparecer ese lugar tan importante.

Antes de pasar a los saludos y agradecimientos de mis queridas lectoras que nos las olvido solo, solo… (La autora mira a todas las chicas buscando en el suelo no solo zapatos, sino hasta tacones y tacos de futbolista) el tiempo es corto y las actividades muchas, agradezco primero al chico que me ayudo en corregir mis locuras Betacoco (Emmanuel gracias por tenerme paciencia, pero si corrigieras más rápido no me enojo) y esto me recuerda que mi beta verdugo (Aydee) ya no me ayudara en este proyecto, como ambas estamos en las rectas finales de la carrera prefiero dejarla libre.

Y ahora si mis queridas chicas gracias por leerme y llegar hasta aquí.

Stefigraf, Hinatadragneel, Rosalie BittersweetCullen, Hikakei, HermyLuna, rebeca26, Chikaru Himemiya, Hikaryzz.

Ustedes de verdad con sus comentarios me dieron un jaloncito de oreja para poder escribir este capítulo, sus pensamientos de mi fic, sus opiniones y hasta el "espero que actualices pronto" era para mí un ánimo a seguir y no dejar morir este fic.

Y casi lo olvido, pronto este fic tendrá su propia portada (me voy de la pagina un tiempo y me encuentro con nuevas cosas) como adelanto será Hikari a mi puro estilo representando los años en los que se desarrolla el fic, solo que ahora la tengo en el proceso de coloreado así que quizás en unos días ya este. Espero su opinión.

Nos veremos a la próxima espero no tardar tanto esta ocasión.

Gracias a todos que leen este fic pero no dejan su huella en comentarios, los veré a la próxima.

Atte: Freya-x

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"Pasado destino"