Siento mucho la demora, no tengo excusa alguna para mi retraso, pero en compensación a su espera, aquí está el capi 3, disfrútenlo:


Unmei no kaze

3.-tercer soplo

Su cuerpo se movía solo, se sentía débil y apenas podía ver lo que estaba pasando, su mente estaba casi en blanco y no podía hacer nada más que observar como su cuerpo estaba siendo controlado. Tenía muchas ganas de dormir, pero sabía que si lo hacía ya no volvería a despertar y olvidaría a Zed para siempre.

—Zed—llamó lastimosamente—lo siento mucho—dijo en un susurro, luego su cuerpo la obligó a sacar sus armas y atacar a su amigo sin descanso. Mientras Lorder sólo contemplaba con satisfacción la pelea.

—Yo te protegeré—dijo Zed. Retuvo un ataque de la chica y de una estocada le quitó sus armas. Se acercó a ella y le golpeó el estómago con la empuñadura de su arma. Roya cerró los ojos, pero no quedó inconsciente.

—No puedes vencerla, no mientras tenga el shard oscuro—intervino el peli-castaño.

— ¡Cállate! Tú tienes la culpa de todo—replicó Zed, contuvo toda su rabia, no podía darse el lujo de fallar en un ataque o Roya podría salir muy lastimada en el proceso.

—En primera, nadie me calla y en segunda, fue tu culpa que Roya haya caído en mis redes—dijo burlonamente.

— ¿Qué quieres decir?

—Que por tu culpa, el corazón de Roya se le llenó de oscuridad y por eso el shard oscuro pudo penetrar su alma—

—No puede ser, estás mintiendo.

—Cuando decidiste ignorarla ella terminó por ceder.

—…—Zed agachó su cabeza y recordó todas las cosa que le hizo a su amiga y sólo porque él no aceptaba que la am…amaba—No es cierto, yo…sólo estaba confundido, nunca quise lastimarla, es sólo que tengo miedo a perderla, ella es lo más importante para mi…—.Calló, él no tenía por qué darle explicaciones al enemigo.

Miró a la chica que estaba inmóvil detrás de él.

— ¡Bajaste la guardia! —gritó atacando con su espíritu.

Zed apenas se movió, su mente y sus ojos visualizaron la imagen delante de él, Roya le sonreía con lágrimas en los ojos, de su boca salía hileras de sangre. Tanto él como Lorder abrieron sus ojos desmesuradamente.

— ¡Tonta! ¿Por qué lo hiciste? —gritó enfurecido y dolido.

—Porque tú siempre me proteges Zed—Roya sonrió cálidamente—a demás dijiste que yo era importante para ti y eso me basta para ser feliz.

— ¿Cómo pudiste liberarte? —masculló Lorder sacando su espada del abdomen de la chica, esta gimió adolorida, Zed la sujetó a tiempo de que cayera.

—Las palabras de Zed hicieron que reaccionara—dijo en voz baja, apretó la mano de Zed y entrecerró los ojos.

—No Roya, mantente despierta—pidió Zed—por favor.

—Zed, quiero decirte algo, escúchame—.Tosió un poco de sangre—yo quería recordarte, quería…

—No hace falta que digas nada—susurró contra su oído, Roya se estremeció.

El dueño de Amil gaoul abrazó a su amiga, tratando de transmitirle así, sus sentimientos y su calor; Roya sonrió contra su pecho y exhaló un suspiro adolorido, dejó de apretar la mano de Zed y esta calló pesadamente al suelo, pero él no se dio cuenta.

—Sabes, cuando lleguemos a Templar haremos todo lo que tú quieras, te llevaré a lugares hermosos y quizás nosotros…—.Dejó a abrazarla para contemplar su pálido rostro y sus ojos se abrieron desmesuradamente, contuvo el aire y observó a su amiga—R…roya, no bromees—dijo nerviosamente, su labio inferior temblaba al igual que su cuerpo—Oye, despierta—.La zarandeó suavemente, pero la chica no despertaba.

—Es inútil, está muerta—dijo Lorder bajando su espada—eso le pasa por entrometerse en lo que no le importa.

— ¡Cállate! —gritó colérico. Dejó suavemente a la chica recostada en el suelo y le acarició una mejilla—espérame Roya.

—Así que finalmente decides pelear enserio.

—"Roya, tu no morirás" —pensó el peli-plateado con determinación, empuñó su espada y liberó a Rambos.

— ¿Qué harás ahora que tu amada se ha ido? —preguntó sacando a Amil gaoul.

—Derrotarte.

Roya abrió los ojos y tuvo que cerrarlos nuevamente por la luz cegadora que emanaba del lugar, cuando su vista se acostumbró a aquella iluminación, la silueta de su madre apareció ante ella. La chica nunca pensó que la vería nuevamente. Jessara le sonrió a su hija y la abrazó, Roya correspondió a su abrazo.

—Madre—nombró Roya.

—Roya, no deberías estar aquí—dijo su madre, sin dejar de abrazar a su hija, la miró con algo de tristeza.

— ¿Por qué? ¿Acaso estoy…?

—No estás muerta, pero si tu amigo no se apresura, podrías estarlo—

— ¿Zed? ¿Y no hay nada que se pueda hacer? —

—Lo único que puedo hacer por el momento, es detener tu hemorragia—.Colocó sus manos en el abdomen de la chica y el shard curativo comenzó a sanarle.

— ¿Qué pasará conmigo? —preguntó angustiada. Si moría allí, no vería más a sus amigos, a su maestro, a Zed…

—Roya, esto es difícil tanto para mí como para ti, pero si quieres volver tienes que olvidarlo todo—explicó su madre con pesar—aún hay rastros del shard oscuro y podría ser peligroso si este se regenera, si borramos tu memoria, todo lo concerniente a ese tal Lorder y su controlador desaparecerá por completo.

— ¿Es la única solución?

—Lamentablemente si, Roya.

Roya bajó la mirada y cerró sus ojos, tratando de retener sus lágrimas en vano, si quería que Zed dejara de sufrir, tendría que sacrificar sus recuerdos. No quería olvidarlo… ¡No quería! Pero las circunstancias la obligaron a tomar una decisión.

—Mamá…hazlo—susurró con pesar.

—Hija, aunque tu mente olvide todo, tu corazón siempre recordará a esa persona especial—dijo su madre, una lágrima recorrió su rostro y le sonrió a su hija, luego, Roya cayó en un mar de oscuridad.

Mientras que Zed atacaba sin piedad a su enemigo, la furia emanaba por sus poros, apretaba la empuñadura de su espada hasta que los puños le sangraban, preso de una ira incontenible, no fue capaz de vislumbrar las heridas ni que Lorder estaba, jadeando, casi inconsciente.

— ¿Por qué no puedo controlar a Amil gaoul? —preguntó al ver al espíritu volver con Zed.

—Tú no tienes la suficiente fuerza—respondió Zed.

Amil gaoul arremetió contra Radamantis derrotándolo fácilmente mientras que Rambos protegía el cuerpo de Roya. Zed llegó junto a su enemigo y alzó su espada, Lorder observó al chico y vio en su mirada, ira y dolor junto con un atisbo de sed de sangre.

—Ella no volverá, aunque me mates…

— ¡No te lo perdonaré! —.Zed apretó la espada y la sangre recorría su antebrazo, las lágrimas salieron a flote y sus ojos se entrecerraron, su rostro se compungió de dolor y sus manos comenzaron a temblar. "Roya, Roya" era todo lo que pensaba en ese momento, no estaba consciente de sí mismo ni su alrededor— ¡Muere bastardo! —exclamó liberando su dolor, el cuerpo de su oponente cayó sin vida.

El hedor de la sangre hizo ver la realidad a Zed. Con pesar y permitiéndose llorar dejó caer su espada y al fin se dio cuenta de que estas estaban llenas de sangre, al igual que su ropa; giró su vista hacía el cuerpo de su amiga y se dirigió lentamente hacía ella, a cada paso que daba, su dolor se iba incrementando al igual que sus lágrimas, ha perdido todo lo que le importaba y todo por ser débil, por causarle daño a la persona más importante de su vida.

Cuando llegó a su lado, se arrodilló frente a ella y limpiando las gotas de agua que caían en su rostro, susurró un "lo siento" para después llevarse a Roya hacia la salida, el castillo estaba por derrumbarse, así que apresuró su paso.

Zico y Sebastian vieron cuando Zed salía cargando a Roya en sus brazos, con alegría fueron a recibirlos, sin embargo, cuando vieron a la chica, su alegría se transformó en tristeza. Zed lloraba silenciosamente mientras dejaba a su amiga en el suelo, dirigió su mirada a anciano y este se acercó a su lado, arrodillándose a la altura de su pupila.

—Traigan ayuda, ¡Rápido! —Ordenó Zico, luego miró a Zed—lo hiciste bien, Roya estará muy orgullosa.

—No pude protegerla, soy un inútil—.Puso sus manos en su rostro para evitar que lo vieran más patético de lo que se encontraba.

—No digas eso Zed, estoy seguro que…

— ¡¿Qué no lo entiende?! ¡Está herida y yo soy el culpable! —Gritó el chico parándose sin importar que lo vieran llorar—Estará bien, yo lo sé—susurró para dejarse caer, miró a Roya tratando de ser salvada por un médico—Roya, despierta—dijo Zed tomando su mano—Despierta, despierta—susurró nuevamente.

—Joven, cálmese, ella está agonizando—le dijo el médico, Zed lo miró fulminó con la mirada.

— ¡Cállate, tú no sabes nada, ella solo está durmiendo! —gritó el chico—Roya, despierta y diles que no estas muerta, vamos Roya, yo sé que...—no pudo continuar por que las lágrimas se agolparon nuevamente y su respiración se volvió agitada.

—Lo siento chico, ella…

— ¡No quiero oírlo! No…no—.Se tapó los oídos y gritó…gritó como nunca sacando todo su dolor, tratando de no ver la realidad— ¡Roya! —exclamó con dolor, el cielo se tornó grisáceo y la lluvia empezó a caer.

—Zed, cálmate—dijo Zico, pero el chico no escuchaba.

— ¡Roya, no te vayas, no me dejes! —. Apretó la mano de la chica y la abrazó, su cuerpo se movía de adelante hacía atrás, meciéndola como si ella fuera a moverse, tratando de transmitirle calor, vida.

—Está muerta chico—susurró con pesar el médico.

— ¡Que se calle, ella sólo está cansada! —.Zed se abrazó a la chica—tranquila Roya, todo estará bien, verás que en unos días estaremos en Tempura.

—Mira la realidad, Zed, Roya no volverá—comentó el anciano Zico.

—Si lo hará porque yo la quiero—confesó el chico, miró a Roya y le acarició la mejilla—tienes que despertar porque te quiero Roya, ¿Me escuchas? Te quiero—.Besó su frente y enterró su rostro en el hombro de la chica.

La mano de Roya tocó el hombro de Zed, este se sobresaltó y la miró sorprendido, tanto como los demás, los ojos de la chica estaban vacíos, como si hubiera perdido algo. Zed tocó su rostro para ver si era verdad lo que estaba pasando, si en realidad su persona especial estaba viva.

— ¿Dónde estoy? —susurró la peli-negra apenas audible.

—Estás viva, viva—murmuró el chico abrazándola nuevamente.

— ¿Quién eres? —preguntó la chica, Zed sintió como si el mundo estuviera en contra de él, justo cuando las cosas estaban mejorando, Roya volvía a perder sus recuerdos.

—Soy tu amigo Zed—dijo sin soltarla, pero dándole más espacio para que los médicos la vieran.

— ¿Zed? Que nombre más extraño—dijo sonriendo tiernamente.

—Es lo que dicen—.Su intento de sonrisa divirtió a la chica.

—Me alegro de que estés bien Roya—dijo Zico, contemplando a su pupila y aliviándose porque ella no estaba muerta.

— ¿Roya? ¿Así me llamo? —Preguntó con curiosidad, trató de moverse, pero la herida le detuvo, se miró el abdomen y miró a Zed— ¿Qué me pasó?

—…—.Zed apretó sus nudillos—"Es mi culpa" te hirieron, pero ya todo termino y volveremos a casa.

— ¿A casa?... —susurró, miró los ojos del peli-blanco y sonrió, luego se quedó dormida.

—Salgamos de aquí—dijo Sebastian—nuestras tropas ya derrotaron a los enemigos y en este momento se están llevando el cuerpo de Lorder.

—Está bien—dijo Zico—Zed, carga a Roya, es hora de volver a Tempura.

—No hace falta que lo diga—mencionó Zed, alzó a la chica y entró en el shiffting.

Cuando regresaron a casa, los recibieron todos los amigos de Roya y algunos aldeanos, el consejo le dio el mérito a Zed por derrotar a Lorder e informó que era un prisionero que se fugó de Neotopia. El dueño de Amil gaoul llevó a Roya al hospital, luego se fue a casa a descansar, sin antes contarle todo a Mikki.

Tú no tienes la culpa Zed—le había dicho el chico—Roya se sacrificó por ti, porque ella te quiere mucho, más de lo que piensas.

—Yo tengo la culpa—se recriminó—si no fuera tan débil ella no habría salido lastimada—.Miró el techo de su habitación, recordando todo lo que había pasado. Una Roya desnuda, tapándose con las sabanas le hizo enfurecer, si ese maldito la tocó juró que lo reviviría para luego matarlo nuevamente, pero él tenía la culpa por no poder detenerlo—Lo siento Roya, pero si no puedo protegerte, no podré permanecer a tu lado—. Y con el remordimiento clavándole el pecho, Zed se durmió, teniendo siempre en mente, la sonrisa de Roya y alegre voz.

Mientras que en el hospital, Roya se mantenía en cama, durmiendo apaciblemente. El viento nocturno se colaba por la ventana hasta llegar en un suave susurró al rostro de la chica, despertándola. Se reincorporó de la cama y miró hacia afuera, la luna estaba más brillante que nunca atrayendo a la chica enseguida, su mirada vacía contemplaba la noche, sin hacer ruido, se levantó y se dirigió hacia la ventana. Alzó su mano tratando de alcanzar a la esfera brillante sin conseguirlo, se miró su mano para luego voltear la vista. Continuó contemplando el paisaje nocturno mientras el viento se llevaba las lágrimas que salían sin razón.

Los labios de la chica se movieron susurrando algo que se llevó el viento: "Zed…"

Espero que les haya gustado, me costó mucho hacer este capítulo, porque la personalidad de Zed es muy fría y este capi me salió un poco OCC, en fin, si les gustó, pinchen el botón azul y dejen un comentario. ¡Nos leemos!