Los personajes de esta historia no me pertenecen. La historia por el contrario es completamente mia. ¡Otra! Ajjajajajjaj! Estoy completamente abducida por el Word, jajajjajajajajja.

Capitulo Primero

Hubo un tiempo en el que las mujeres que quedaban viudas; debian enterrarlas junto a sus maridos.

Me casé muy joven.

No llegué a tener descendencia.

Y la noche en que mi marido murió estaba con otra mujer; Su amante. Fué el marido de ella, el que con sus propias manos lo asesinó.

El horror se apoderó de mí, cuando vinieron a darme la noticia. Mi vida estaba acabada.

Esperé con el cuerpo lánguido por horas.

Me sepultaron junto a Mike y su cuerpo descompuesto. Taparon mi boca con gasas y ataron mis manos hasta hacerse sangre en las muñecas.

No recuerdo si pasaron horas o dias; pues el hechicero de la comunidad me debió dar algun tipo de sedante; pues estaba ejemplarmente calmada, dada mi situación.

A mis padres los mataron en una de las revoluciones del las tierras de Shalder y yo crecí con la ayuda de los vecinos de la misma.

Nunca eché raices con ninguna de las familias. Veian en mi una amenaza. Algo no-natural.

Nací con una marca en la espalda, una especie de tatuaje que crecia conmigo. El hechicero cuando lo veia, clamaba al cielo y comenzaba a gritar palabras descorcentantes.

Conforme iba creciendo, varios hombres del poblado se ofrecieron para mantenerme y ser su compañera. Denegué todas las propuestas; menos una; la de Michael Newton; era un colono que habia llegado hacia poco tiempo desde las tierras de antigua Europa. Me quedé maravillada con él y nos unimos como marido y mujer.

Es algo que nunca me podré perdonar. Fué un bastardo y un mal marido. No respetaba nuestros votos y sobradamente,sabia que me era infiel con toda la que se ponia por delante.

Michael era un hombre extremadamente actractivo y viril.

Unos brazos poderosos rompieron el ataud y varias astillas me dieron en la cara.

Estaba exhausta: tenia falta de aire, y cuando aquellos brazos me sostuvieron en el aire. Recé para estar muerta y enterrada al lado del bastardo de Mike.

El hombre era un gigante, que vestia ropas negras nada austeras. Lo acompañaban dos adolescentes...practicamente eran niños. Eché una mirada rápida a mi alrededor. Sólo estabamos nosotros allí. Bajé la vista hacia el ataúd y contemplé el cadáver de Mike inerte.

Rasgaron mis vestiduras y me lanzaron a la tierra mojada.

-Es ella, Félix.- aseguró la muchacha rubia con ojos sanguinolientos.

Yo queria erguirme, pero me era imposible. Tenia los músculos agarrotados, debido al licor que ingerí del hechicero.

-Parece tan poca cosa que aún dudo de nuestra mision.-hablaban entre ellos. Yo con la vista nublada intentaba, levantarme pero me era imposible.

-¿Quien tiene el honor, de probar este exquisito bocado?.-dijo la muchacha, con voz celestial.

-Yo mismo...aunque Félix la mira de una manera especial...¿te agrada su olor, querido?

El hombre que me habia sacado de mi ataud, caminó hacia mi y me alzó hasta quedar a su altura. Me acarreó en su espalda hasta llegar a los otros dos y me dejó nuevamente en el suelo.

Comenzaba a llover de nuevo y noté como de mi pelo se aplastaba sobre mi cara.

-Probemos todos de ella.-Unos gruñidos terrorificos salieron de sus bocas y comenzaron a castañearme los dientes de terror.

-¡Esperad! Recordad quien es y lo que será; que es lo mas importante. Si no sale de esta, Aro nos matará.

Noté como se abalanzaban hacia a mi.

Noté sus mordeduras ponzoñosas en mi estomago, brazo y muñeca. Los tres saciaron algo de su sed con mi sangre.

Allí comenzó el preludio de mi tortura.

No supe cuando se marcharon. Pero sin apenas fuerzas me arrastré hacia el panteón de la familia Mallory; y me enterré en uno de los ataudes; sacando previamente los huesos que habitaban en él.

El dolor era indesciptible, ardia como una pira. Y así estuve por mas de dos o tres dias.

Despues de aquello. Pensé que habia muerto y que estaba en el infierno; desgraciadamente no era así, aunque lo hubiese preferido.

Practicamente desnuda, salí del panteón, justo cuando el dia comenzaba a perderse en el horizonte.

A lo lejos pude ver tres figura, que no eran otras que las que me habian hecho entrar en aquel estado por tantas horas.

Se acercaban lentamente. Yo no podia mover un musculo, nuevamente estaba invadida por el terror.

-Debes venir con nosotros.- Me dijo la muchacha de cabellos color oro y cara de ángel...sus ojos eran los del mismo demonio.- Tira lo que queda de tus ropas; toma esto.- Me tiró unas vestimentas negras y yo las cogí al vuelo, sorprendiendome de mi capacidad de reacción.

-Aro, te espera. Necesitas instrucciones.-inquirió el hombre gigante llamado Félix.

Pensé en cambiarme, pero tan pronto como lo hice, mis manos adquirieron una velocidad asombrosa y puse el ropaje encima mio a un ritmo vertiginoso.

-Bienvenida a nuestro mundo Isabella Swan ...somos Felix, Alec y yo soy Jane, todos somos Volturis y partir de ahora tú decidiras si tambien quieres serlo.

No entendia nada, pero los seguí.

Nunca pensé que mis piernas estuviesen dotadas de tal flexibilidad al correr

Nunca pensé que lo ojos de Jane tambien eran los mios propios, al mirarme en el espejo del salon de los tres reyes.

Nunca pensé que me hubieran convertido en un monstruo y que mi corazon hubiese dejado de latir.

Pensé en morir de todas las maneras imaginables; pero lo eran solo para un humano. No para mí.

Yo era una inmortal. Un vampiro sediento de sangre, imposible de retener.

Ellos me enseñaron a cazar. Hicieron de mi una guerrera fuerte. La mejor.

Durante un tiempo, fuí relativamente feliz con mi tarea.

Cuando me herian, si no sanaba rápidamente, me llevaban junto a Carlisle, un nuevo miembro de los Volulturis, amable y afectuoso, que curaba mis heridas de guerra.

Él nos abandonó a las breves décadas. Creo que nunca pudo asumir lo crueles que eramos al matar.Él se odiaba por eso. Aro lo habia visto.

Mi rey tenia un don para poder ver todo lo que sentian los demás.

Aro trató de que volviera con ellos despues de la última mision. Pero preferí volar sola y aprender por mi misma. No queria ser una más de la realeza y estar confinada en aquel castillo devorador de almas.

He vagado por siglos, épocas y tiempos de silencio en la tierra...

...con la compañia de mi soledad y el martirio de saber que soy un monstruo.

Recibiendo ordenes de los tres reyes continuamente...

Adquiriendo una nueva posicion ante los humanos en diferentes tiempos... y matando a todos los clanes que podian hacerse mayores que el nuestro.

La realeza tenia miedo de que algunos de los clanes , se hicieran mas amplios que ellos mismos y se revelaran en su contra.

Aquel era mi trabajo, matar a toda familia de vampiros que fuera una amenaza para Los Tres Reyes.

Tiempo Actual...

-Señorita Isabella Swan.- Miré al tipo con cara de malas pulgas.- Ha recibido esto para usted, esta misma tarde.- El recepcionista era un cerdo y me miraba como si fuera continuamente desnuda.

-Gracias.- le dije , cogiendo el sobre con el sello a cera de los Vulturis.-intenté cogerlo sin rozar sus dedos grasientos y corrí hacia mi habitacion.

Desde hacia ya varios meses habitaba en Port Angeles, en un hotel de mala muerte donde intentaba hacer una vida normal, cara a los débiles humanos.

El paso del tiempo me habia hecho ver que tenia otras opciones al margen de alimentarme con sangre humana. Estaba la de los animales tambien; no era lo mismo ni muchisimo menos pero era una solución a tantos siglos matando para saciarme.

Cerré la puerta tras de mi. El cuarto estaba desordenado y sucio. Me senté en la cama y abrí el sobre con decision.

Leí la nota y tragué en seco conmocionada.

Debia matar a otro clan.

Muy cercano a donde me encontraba. Eran varias personas, en su totalidad emparejadas.

Me llevé las manos a la cabeza horrorizada. Debia matar al clan de Carlisle Cullen.

Chicas… nueva historia, otra,jejejejje Si me dijeran lo que les pareció ¿Qué? Me harian muy ,muy feliz…jejejjejejjj!