Declaimer: Naruto no me pertenece, creo que es más que obvio...pero de ilusión también se vive xD

Advertencia: Contiene lenguaje obsceno, si así quieren llamarlo xD


En busca del amor

1. Los 10 Trucos del Amor

Cuanto más leía ese absurdo artículo de esa estúpida revista más ganas tenía de golpear a alguien o algo, es más, no sabía que era peor, si echarse a reír como una loca-maniaca-homicida, o romper la mesa con su puño. Quizás ninguna de las dos opciones fueran normales, pero como los términos de rareza o normalidad son tan subjetivos… ¿Qué más daba? Por una persona más de este planeta que la considerara una desequilibrada, no moriría. En este caso sería toda la cafetería entera, pero igualmente, mañana volvería a la misma hora en busca de su café diario recomendado, si no la llevaban antes a la comisaria o a un manicomio, por supuesto.

–No sé a dónde quieres llegar con esto. –sentenció de forma solemne, demasiado tranquila, cruzando las piernas y relajando su postura en la silla, meneando el trozo de papel delante de los ojos de su amiga, Ino.

– ¿Cómo qué no sabes? Yo creo que es más que obvio a dónde pretendo llegar. No hay más que leer el título. –bufó la rubia desesperada con la actitud de la joven.

–Por eso mismo, porque lo he leído es que te vuelvo a preguntar ¿Qué quieres, Ino? No es como si yo no supiera todos estos inútiles "consejos" –hizo un gesto de entre comillado con sus dedos.

Los ojos azules enfrente de ella la miraron acusándola, transmitiéndole toda su disconformidad ante las palabras mencionadas por ella. Sakura la ignoró totalmente. ¿Y qué pretendía? ¿Qué saltara de alegría y le gritara que había iluminado su vida con ese artículo? No haría eso. Ella no podía entenderla, únicamente observándola te dabas cuenta del por qué. Cabellera larga rubia, siempre brillando como el sol, a juego con unos ojos preciosos y grandes como el mismo cielo, y además, un cuerpo envidiable por una modelo. Ino Yamanaka no sabía que era el desplante o el rechazo.

Estaba cansada de leer ese tipo de recomendaciones, harta de escuchar a sus amigas decirle cómo se debe seducir a un hombre y molesta por cada vez que le habían preguntado si ya tenía novio. ¡Al diablo con todos! ¿Acaso no podía vivir su vida de soltera sin que todos la amargaran? ¿No tenía derecho? Joder, era su vida, ya tenía suficiente con su propia autotortura, como para añadirle las innumerables voces que se daban el lujo de hablar de sus relaciones privadas.

Volvió a leer el estúpido título. "Consejos para encontrar novio: Los 10 trucos del amor". Ya sólo por eso le daban arcadas, su estómago se encogía y el desayuno que tan felizmente se había tomado hacía un par de horas, amenazaba con salir por el mismo lugar por el cual entró. Perfecto, simplemente, perfecto. Toda esa mierda ya se la sabía de memoria y por mucho que las pusiera en práctica nunca funcionaron. Nunca.

"1. Seguridad: es un factor fundamental para hacer atractiva a una mujer. Habla frente al espejo, analiza tus movimientos y forma de caminar, y siempre muéstrate segura de ti misma." Bien, vale. Esto de hablar delante del espejo ya lo hacía ella todos los puñeteros días, desde secundaria, para autoanalizarse y no caer en el asesinato. No era como si no tuviera seguridad y confianza en sí misma. ¡Maldita sea, era médico! Si no tuviera seguridad en qué podía coger el bisturí ¿cómo coño iba a salvar una vida? Absurdo.

"2. Autoestima: para reflejar seguridad hay que sentir mucho amor propio. Repítete todos los días las cosas buenas que tienes, tus cualidades físicas y emocionales terminarás por creértelas y apropiarte de ellas."

El problema no distaba en que no se quisiera, es más, ella sabía cuáles eran sus limitaciones, sus emociones y cualidades, eran los demás, o mejor dicho, los hombres, los que no se daban cuenta de ello. Siempre daba más, de lo que recibía.

"3. Amistad: cultiva buenos amigos, se generosa, amigable y buena persona. Irás ampliando tu círculo de amistades, y allí podrá estar el amor de tu vida."

Frunció el entrecejo. Y quién era el amor de su vida, ¿Ino? Porque ella definitivamente era generosa, sociable y buena persona, pero el amor de su vida no estaba entre su reducido círculo de amistades. Las personas con las que más salía eran mujeres y tenía bastante claro que homosexual no era, aunque hubo una época en la que pensó hacerse lesbiana…pero eso no cuenta.

"4. Ser aterrizada. Olvidarse de los amores platónicos y de los hombres perfectos. Hay que afinar el ojo y el gusto."

Sakura rodó los ojos. ¡Já! Lo primero que pierdes es precisamente eso, las ilusiones y fantasías de príncipes azules, sobre todo, después de tantos desengaños amorosos. Ya tuvo suficiente con un novio de una semana en su adolescencia, cuatro rollos de una noche de discoteca y una relación formal, comenzada en su último año de carrera, con una duración de dos años y que terminó con una infidelidad. No, gracias.

"5. Cada cita como si fuera la última. No importa si el prospecto no pinta muy bien, tomátelo como si fuera una entrevista laboral y ve siempre perfecta."

Es decir, no importa que tu cita sea una mierda, tú ponle al mal tiempo buena cara y sonríe, ¿qué más da que te tiren un plato de espaguetis encima? Nada, tú sólo sonríe. ¿Y acaso eso no hizo ella en sus últimas citas? Claro que lo hizo. ¿Fue suficiente? No.

"6. No a los ex: destierra la palabra de tu boca y ni se te ocurra mencionar sus cualidades o defectos."

Ejem… ¿y si no tenías ex? Vale, eso era exagerado, si había tenido alguna vez novio, muy fugaz, el primero, o demasiado patán, el segundo, pero si lo hubo. Sólo qué… ¿para qué vas a nombrar a alguien con el que cortaste? No tiene sentido, si ya no sales con él, es porque lo suyo no funcionaba ¿no? Consejo estúpido.

" la guardia. Los hombres no gustan que las mujeres no se dejen galantear. Les gusta abrirles la puerta y que se les note esa calidez femenina. Bajar la guardia, flexibilizar los labios y ser agradable no cuesta nada."

Claro, claro, y también les gusta que nos abramos de piernas en la primera cita. Si se lo pones muy fácil, eres una puta y si eres muy dura, eres una estrecha. ¿En qué quedamos, amigo? Sakura lo intentó de ambas formas, pero… está de más decir que no funcionó, o por lo menos, no como ella esperaba.

"8. Sé consciente de tus puntos por mejorar. Si sabes que te ves mejor con unos kilos de menos, ponte a bajarlos."

¿Encima? Pasó por diez dietas diferentes, cada una peor que la anterior, con nombres ridículos. Se cortó el cabello, se lo cambió de color a uno menos llamativo, trató de mejorar su carácter…y a ¿qué conclusión llegó? Que se contradecía el mismo artículo, el punto dos decía que tenías que quererte a ti misma y toda esa mierda, pues…si ella podía amarse tal y como era, pues un hombre también podía.

"9. Sé consiente de tus puntos fuertes: destácalos con la ropa adecuada."

Prefería no opinar de ese asunto. Mil veces fue arrastrada en contra de su voluntad de tiendas con sus amigas, le cambiaron su vestuario y, de verdad, no sabía de dónde sacaban toda esa imaginación para vestirla. Hizo una mueca extraña con su boca al recordarlo. Nada surtió efecto, se sentía como una muñeca, pero sin embargo, el esfuerzo era en vano.

"10. Si conoces a alguien que parece estar interesado, aplica esta premisa: Lo mejor es partir de la base de que se está solo y que quizás esta persona quiera estar un rato acompañándonos. Así no te acelerarás y lo tomarás todo con más calma."

El problema era que…ellos nunca querían estar acompañándote más de una noche.

Todos esos consejos eran una basura. A esa conclusión había llegado y nadie la sacaría de ahí, no por algo tenía un carácter de mil demonios y se caracterizaba por su terquedad, principalmente.

– ¿Sakura? ¿Me estás escuchando?

Ino movió su mano en sus narices, ya bastante molesta con su amiga. La aludida la miró, reaccionando de su ensimismamiento, en realidad no le había escuchando una palabra, es más, ni siquiera fue consciente de que estuviera hablando. La chica percibió esto y su rostro adquirió una pequeña tonalidad carmesí, mientras apretaba los puños contra sus muslos, su ira se arremolinaba en su interior y pedía paciencia al dios de turno para tolerar a la joven médico.

–Te decía que al menos deberías de darle una oportunidad al amor, Sakura. Tu problema es que eres demasiado negativa, le ves el lado malo a todas las situaciones y a todas tus citas, lo analizas todo y siempre –se encargó de remarcar bien esa palabra– le buscas un defecto al hombre con el que sales.

–Eso no es cierto. Primero, no soy negativa, son una positiva bien informada. –Ino bufó ante ese comentario tan esperado de la mujer. –Segundo, ¿qué hay de bueno en que tu cita se ligue a otra en tus narices, te rompa el vestido o te pise innumerables veces mientras baila y tú tengas la culpa de ello? Y no me digas que esos fueron accidentes o casos aislados, en todas mis citas pasaba algo malo–añadió antes de que la rubia protestara–y tercero, no les busco defectos, sólo los encuentro sin proponérmelo, que es diferente.

Ino estuvo a punto de meterse golpes contra la mesa, esa chica nunca iba a cambiar. Tenía una excusa o una respuesta para todo, rara vez lograba dejar a su amiga callada, y si eso pasaba era por una de dos, o no te había prestado el menor caso o de verdad la dejaste sin palabras.

–Bueno, yo ya me voy, cerda, me regreso al hospital–le comunicó Sakura, comprobando la hora en su reloj–Ya nos vemos esta noche

La Yamanaka asintió con la cabeza, sin despegar la mirada de la chica. La verdad, no comprendía cómo era posible que aún no tuviera pareja o algún pretendiente o mínimamente algo. Era una joven inteligente, audaz y simpática. No se la podía considerar una mujer fea, porque no lo era. Estatura media, cuerpo con las curvas necesarias para no parecer una tabla de planchar y unos ojos de un brillante color verde jade. Por no hablar de su cabello, que combinando perfectamente con su nombre, era rosa. Con estas características, era inevitable que no llamara la atención, sin embargo, sus citas salían mal. Las millones de citas a ciegas que le prepararon ella junto con sus amigas, fracasaron. Lo intentaron con conocidos, pero igualmente obtuvieron el mismo resultado. Y para las dos míseras relaciones que consiguió tener, una fue muy breve y la otra…ese tío era impotente, Ino estaba casi cien por cien segura.

La doctora, salió de la cafetería, vistiendo su uniforme del hospital, con el pelo tomado en una cola de caballo mal hecha y sonriéndole al camarero. Bien, puede que día a día, no usara ropas que la hicieran parecer muy femenina, pero estaba trabajando, era comprensible. Puede que no tuviera el mejor carácter del mundo en sus momentos de enojos, quizás era una jodida bipolar, pero ¡demonios! La rubia tampoco tenía un humor mucho mejor y no carecía de vida sexual. Además, se lo merecía. Esa pelirrosa sólo se hacía la dura, todo el mundo sabía que ella deseaba desde que era una niña casarse y tener una familia. Por mucho que ella se quejara, nunca había perdido la ilusión por el príncipe azul, en un huequito, en el fondo de su corazón, se encontraba esa esperanza infantil, y ella se juró esa mañana que conseguiría que volviera a florecer. Ella lograría que Sakura Haruno tuviera novio, estuviera o no de acuerdo.


La joven caminaba por los pasillos del hospital a un paso firme y seguro, zancadas largas y poco movimiento de caderas, una de las enfermeras dijo que la necesitaban para revisar a un niño con un posible brazo fracturado, y allí mismo se dirigía. Y pese a que trató de olvidar su reciente conversación con su amiga, no pudo. La maldita rubia consiguió recordarle lo sola que se encontraba, en cómo se sentía al ver otras parejas en los parques besándose o por las calles tomados de la mano. Ella anhelaba todo eso. Quizás por eso, estuvo durante dos años de su vida al lado de ese idiota llamado Takuma, y que según Ino, era impotente, aunque si de verdad lo fuera, no le hubiera sido infiel ¿no?

PLOF

¡Demonios! La puta madre…Tenía que concentrarse. Por culpa de andar distraída pensando en tonterías sin sentido acabó tropezando con un carrito de medicinas. Y qué daño. Joder, su pantorrilla gritó de dolor inmediatamente, no importó mucho que se la masajeara y fulminara con la mirada los inocentes frascos de medicamentos que rodaron por el blanco mármol. Una de las enfermeras negó con la cabeza y rápidamente, en vez de ofrecerle su ayuda, se dedicó a recoger el desastre. Sakura levantó la barbilla con orgullo y prosiguió su camino, tratando de no cojear para no aumentar las risillas, mal disimuladas, de sus compañeros.

Al final, logró llegar a la sala indicada sin provocar otra catástrofe y sin otro percance para su integridad física. ¡Milagro! Dentro, un pequeño de nueve años estaba sentado en una camilla, moviendo sus pies en un vaivén rítmico, mientras hacía ruiditos con su garganta, más tarde descubrió que estaba tarareando una canción. Su pelo castaño estaba más largo de lo normal y caía por su rostro, cubriendo sus ojos malva.

–Hola ¿tú eres Yuki? –saludó la doctora, acercándose a él, tomando en sus manos unos papeles.

–No, soy el vecino del quinto…. –rodó los ojos el jovenzuelo con tono burlesco. –Pues claro que soy Yuki ¿qué clase de pregunta es esa?

Sakura observó detenidamente la mirada vivaz de su acompañante, realmente la inteligencia brillaba en él. Sin embargo, no pudo evitar sentirse irritada por ese comentario sarcástico proveniente de su boca. Pidió paciencia, una, que de antemano, no tenía y se dispuso hacer su trabajo, ignorando lo anterior.

–Soy la doctora Sakura, Yuki, yo te voy a atender, te voy a revisar el brazo y necesito que colabores conmigo ¿nos entendemos?

Yuki asintió y se dejó explorar el brazo dañado. La mujer, con sumo cuidado tocó su extremidad, tratando de causarle el menor dolor posible al muchachito. Notó, que aún así, éste no se quejó ni una sola vez, lo único que llegó a transmitirle su incomodidad, fueron sus muecas, pero ni un quejido salió por su garganta. Un chico duro.

–Te voy hacer una radiografía para estar segura de mi diagnostico, pero lo más probable es que te lo tenga que enyesar. –informó con voz automática, casi distraída en avisar a la enfermera.

Durante todo el procedimiento el niño se mantuvo en silencio y fue bastante obediente a todas las instrucciones dadas por la enfermera o ella misma. Su resultado fue el esperado desde un principio, tenía la muñeca rota. Procedió a enyesar la zona afectada. Ni una palabra emitieron ninguno de los dos, pero, curiosamente, no fue incómodo. Él permaneció todo el rato quieto, sin quitar su vista de ella, casi admirando cómo realizaba el cometido. Y Sakura se concentró en su tarea, como siempre.

– ¡Listo! Ahora tendrás que estar un mes con el yeso y sin mover la muñeca ¿de acuerdo? –el aludido asintió. –Yuki, dime algo, ¿cómo te hiciste esto?

Apartó por unos momento la mirada de la doctora–Me caí

–Eso pone el informe, pero ahora dime ¿qué pasó de verdad?

Él frunció el ceño, haciendo una mueca bastante graciosa con la boca, molesto por la repentina curiosidad de la doctora.

– ¿Dónde está mi mamá?

Sakura chasqueó la lengua, realmente ese niño era listo y terco ¿a quién le recordaba? Esa era la parte más graciosa, le recordaba a ella. Negó con la cabeza, sonrió y le extendió la mano al niño para ayudarlo a bajarse de la camilla y cumplir su deseo, llevarlo con su madre.


El sol golpeó sus ojos y se removió entre las sábanas, colocándose de lado. Su cabello azabache cayó sobre su rostro, haciéndole cosquillas en la punta de la nariz. Resopló molesto. Se estiró en la cama, sus músculos se tensaron y cayó en la cuenta de que ya era de día. Mierda. Era de día, probablemente las diez o las once de la mañana, y él estaba aún sin vestirse, es más, ni siquiera se había despertado.

Como si de un resorte se tratara se incorporó, maldiciendo por lo bajo al maldito despertador que no sonó…o quizás sí lo hizo, pero no lo escuchó. Sacó una de sus piernas fuera de las mantas y entonces, una mano se apoderó de su muñeca. Bufó sabiendo exactamente de qué se trataba y de las pocas ganas que tenía de "discutir".

–Vuelve a la cama–un ronroneo salió por su boca, tratando de cautivarlo. Sonrió irónico, él nunca fue seducido, ella era la presa, él el cazador. Siempre era así.

–No

Fue tajante, apartó la mano femenina de su piel y se levantó, sin importarle su desnudez, no era como si fuera la primera vez que lo veía en esas fachas. La mujer se enfurruñó, sentándose en la cama, apoyando la espalda en el cabecero. Su cabello pelirrojo estaba alborotado y sus uñas largas arañaron sus propios brazos debido a su rabia.

–De todos modos, llegas tarde, Sasuke… ¿qué más te da quedarte un rato más conmigo? Es más, ¡pasemos el día juntos! –añadió efusiva, con una sonrisa victoriosa en sus labios.

Él paró en seco al escucharla y la miró por arriba de su hombro con gesto arrogante y, sobre todo, aburrido, tan característico de su persona. Esa mujer no había entendido nada.

–Karin, tengo que ir a trabajar, además, no quería quedarme más rato en la cama contigo. Creía que había quedado claro que lo que pasó entre nosotros anoche era pura diversión –su tono frío hirió a la aludida, notándose en su semblante, que tornó a uno desgarrado. –Voy a meterme a la ducha, cuando salga no te quiero en mi casa.

Cruel. Fue cruel, pero sincero. Cerró la puerta del baño, dejando a Karin con la boca abierta, bastante indignada y dolida, pero a él no le importó. La pelirroja llevaba buscándolo hacía mucho tiempo, provocándolo, insinuándose sin reparos y no fue hasta esa noche que cayó en los brazos de Sasuke. Para él fue un juego, como las demás. Todas las mujeres que pasaron por su cama fueron objeto de su pasión durante un día, quizás dos, pero luego no volvía a llamarlas, sus números, caras y nombres, quedaban en el olvido, junto con el atuendo de marinerito que su madre le obligó a ponerse el día de la boda de su prima.

Se metió en la ducha y dejó que el agua fría resbalara por su pálida piel, sus músculos se contraían a su paso y cada vez se fue sintiendo más despierto, no por eso con más energías. No tenía ganas de ir a la empresa, sin embargo, tenía que hacerlo, era su obligación, además, sino iba el perdedor de su mejor amigo lo estaría llamando hasta que se dignara aparecer por su oficina, aunque fuera para matarlo. Suspiró resignado, salió de la ducha, sacudió su cabello y se miró en el espejo. Nuevamente el cazador tenía que salir de su guarida, sólo esperaba que su anterior víctima ya se hubiera ido. No tenía ni las ganas ni la jodida paciencia, para lidiar con una mujer histérica.


– ¿Tú estás segura de esto, Ino? –preguntó por tercera vez una mujer de pelo castaño tomado en dos graciosos moños. La duda era reflejada, no sólo por su tono de voz, sino a la vez por sus dos grandes ojos avellanas que examinaban a su amiga como si estuviera loca.

–Nos va a matar–sentenció otra con toda seguridad, cruzando sus largas piernas y con un semblante serio dibujado en su cara. Una de sus manos, apartó unos mechones color paja, colocándolos detrás de su oreja. Su mirada esmeralda era pura determinación y confianza.

La rubia suspiró, levantado su fleco con el aire expirado y volvió a contemplar el rostro de sus amigas. En Tenten era palpable su desconfianza ante la maravillosa idea propuesta, pero la mayoría de las veces, pero sabía que al final, terminaría cediendo. Temari siempre transmitía seguridad, dominancia, era una mujer analítica, sin embargo mucho más peligrosa que la pelirrosa. Muchísimo más. Con ella tendría que hacer su mejor esfuerzo para conseguir su ayuda…Ya vería cómo se las arreglaría. Y luego estaba Hinata. La joven había permanecido en silencio durante toda la charla, atenta a la conversación y con un gesto de inseguridad en su rostro. Sus ojos tan parecidos a dos perlas se mantenían bajos, observando un punto fijo, mientras jugaba con sus dedos. Y como su mentón estaba levemente echando hacía delante, su cabello negro caía en cascada por su busto. Ella era la más tímida del grupo, sin embargo se caracterizaba por su buen corazón. Puede que tuviera dudas al respecto, aun así, Ino ya contaba con su colaboración.

–Piensen en Sakura, necesita un hombre.

–Las mujeres no necesitamos un hombre para vivir. –típico comentario feminista de Tenten. La susodicha se cruzó de brazos y arrugó el ceño indignada.

–No me refería a eso, bruta. –Bufó Ino, exasperada–Quería decir que Sakura necesita un poquito de cariño y sexo, mucho sexo.

Las mejillas de Hinata se tiñeron de un encantador tono carmesí al oír esas palabras. Tenten abrió por breves instantes la boca, pero la volvió a cerrar al segundo de analizar las palabras. La única que permaneció impasible fue Temari, que únicamente se dedicó a asentir levemente con la cabeza. Un silencio prolongado se cernió sobre la mesa de la cafetería donde había citado a sus amigas. Ninguna dijo nada. Ino había puesto las cartas sobre la mesa. Hinata estaba demasiado avergonzada como para poder articular algo, las dos restantes, sólo pensaban.

–Hay que reconocer que en eso la oxigenada tiene razón–comentó Temari.

– ¿A quién llamas oxigenada, sargenta? –se envalentonó la insultada, pero Tenten le dio un apretón en el hombre y la hizo sentarse nuevamente en su silla.

–Relájate, encima que te doy la razón. –sonrió burlesca. –Sakura hace tiempo que no cata hombre.

– ¿Entonces estamos de acuerdo? ¿Me ayudarán? –Ino observó a sus amigas, pidiéndoles con esa simple mirada su asentimiento, con ellas sería mucho más fácil.

–Por mí de acuerdo

– ¡Cuenta conmigo!–exclamó Tenten, agitando el puño al aire, demasiado efusiva.

Todas clavaron los ojos en la única que no había hablando, Hinata. Ésta les devolvió la mirada. No tenía elección, puede que no estuviera muy bien lo que pensaban hacer, sin embargo, todo era por una buena razón: devolverle la ilusión a Sakura, darle una oportunidad al amor. Con sus mejillas aún sonrojadas asintió con la cabeza. La castaña aplaudió, Ino le palmeó la espalda y Temari sonrió.

– ¡Por el amor! –gritó la rubia, levantando su vaso. Sus amigas la siguieron, con cierto resplandor travieso brillando en sus ojos y con la promesa jurada silenciosamente de conseguirle un novio a Sakura Haruno.


Hola xD Esta es una idea loca que me llegó a la cabeza un día de clases y aquí está escrita xD

Eso sí, me siento bastante insegura con este fic, primero, porque parece que me puede salir algo larguito y no es muy común en mi xD, segundo pretende añadir algunas parejas, aunque la principal sea SasuSaku, quiero añadir algo de NaruHina y alguna que otra más xDD y tercero, no sé si seguirla o no, eso depende de sus review ^^

Ya me dirán que opinan

Nos leemos!