Capitulo 12. Todo a la normalidad.

-¡Andrea!- La llamo intentando atraer su atención - ¡Nooj! ¡Tidius!

- ¡¿Dónde estas?! – Escucho la contestación de Nooj.

-¡Paine!- Grito Tidius.

Miro a todos lados, al tiempo que sacaba a Andrea del agua, pero ni Nooj y mucho menos Tidius aparecían para ayudarla y llevar a la pelinegra hasta la nave. Busco alguna herida en la oji –azul y las encontró con facilidad. Tenia una enorme orificio en el estomago como si una bala la hubiera atravesado, en el brazo derecho tenia un morete que se había carcomido como si un animal ponzoñoso le hubiese picado, estaba llena de hematomas tenia heridas en la ceja derecha, las rodillas y en la frente por lo que apenas respiraba.

-¡Nooj!- Volvio a gritas - ¡Tidius!

-Estas bien, que alegría – Sonrió Andrea en un pequeño suspiro.

-No te mueras, que he venido a regresarte el favor – Respondió Paine con mucha alegría.

Tidius y Nooj aparecieron por una de las entradas a las ruinas, Tidius se aproximo a ellas. La muchacha era realmente hermosa y pudo ver que traía unos guantes en la mono. Algo roto y sucio pero que se había aferrado a ellos, la cargo entre sus bracos al tiempo que Nooj lo seguía de cerca por si apareciese otro monstro, Paine venia atrás de ellos pensativa y callada.

-Se pondrá bien – Le animo Nooj, cuando estaban a punto de llegar al lugar donde estaba la nave.

Nooj ayudo a entrar a la nave a Tidius con la muchacha, Paine subió detrás de ellos y la colocaron en una de las camas.

Nooj observo tranquilo como Paine limpiaba algunas de las heridas de la joven, se acerco a ella y la tomo el hombro de la peli blanca intentando darle ánimos.

-Va a mejorar – Le murmuro al oído.

Paine se levanto y lo abrazo, alcanzo a poner su rostro en el hombre de Nooj, el la abrazo y olio el pequeño toque de perfume que la oji-rojo llevaba puesto. Los brazos de ella le rodearon el cuello y escondió su rostro en su pecho.

-No te preocupes, todo va a ir bien –

-Que mala suerte tengo para hacer… - Paine no término de decir la palabra.

Nooj sintió las manos de Paine ponerse frágiles, al tiempo que su rostro se ponía mas pálido que de costumbre y un liquido escarlata escurría de su boca y del estomago.

-¿Paine? –

No tuvo ni tiempo de preguntarle nada cuando ella se desvaneció por completo, desmayándose en sus brazos, se agacho a un lado de ella, sosteniéndole la cabeza para que no se golpeara pero la nave fue iba en picada y se estrello contra el suelo.

Cuando llego la noche, Lulú y Wakka los llevaron a la fogata, de la cual les habían hablado, prometiéndoles grandes cosas entre ellas comida y música. Se sentaron alrededor de ella y los cuatro solo vieron el fuego durante un tiempo.

-Bueno y ¿Trabajas en la facción del padre de Rikku? – Pregunto Wakka queriendo conocer al rubio.

-No – Sonrió nervioso – En realidad soy algo como la competencia.

-¿Y quien es tu jefe? – Lulú pregunto fríamente lo que les recordaba un poco a Paine.

-¿Es el amigo de tu padre Alarik? ¿O tú amigo Rick? – Ahora era Wakka quien volvía al ataque con las preguntas.

- En realidad Gippal es el jefe de toda la facción de Djose y de una parte de Bikanel – Respondió Rikku.

-Vaya – Mencionaron los esposos.

Gippal se puso nervioso de que la platica fuera a tomar un rumbo un poco más sentimental, se levanto y ofreció el traerles algo de beber a todos y una vez que le contestaron, se fue.

-¿De donde le conoces? – Lulú miraba preocupada a Rikku pues Gippal se veía mayor y muy vivido.

-De Bikanel –Sonrió – Él y yo nos conocimos cuando era muy pequeña, el fue mi razón por la cual pelee con Sinh.

-¿Tu razón? – Wakka alzo ambas cejas impresionado.

-El lucho en la Brigada escarlata y pensé que si luchaba con alguien podría verlo y … - Rikku se quedo callada cuando vio a Gippal acercarse.

-Ten chica Cid – Gippal le sonrió y se sentó a su lado, después de darles las bebidas a Lulú y Wakka - ¿Ustedes fueron los guardianes de Yuna no?

-Si – Asistieron los tres, comenzó a sonar una música excelente para bailar, Rikku solo movía uno de sus pies intentando controlar sus impulsos de querer bailar.

-He chica Cid ¿Quieres bailar? – Gippal se levanto y le tendió la mano, la rubia se sonrojo ligeramente pero acepto.

-Si –Le sonrió – Vamos Wakka y Lulú.

-Ahora vamos – Sonrió Lulú deteniendo con una mano a Wakka - ¿Crees que sea bueno para Rikku?

-No lo se –Wakka alzo sus hombros y tomo a su esposa para bailar.

Bailaron de todo los que les pusieron en perfecta sincronización, como si ambos fueran una persona, se reían como dos quinceañeros y seguían bailando, como si fueran los únicos, hasta que les pusieron una canción lenta, muy lenta. Las risas de ambos cesaron y se detuvieron por completo, solo se miraban, uno al otro.

-¿Quieres bailar esta canción? – Apenas lo susurro, miro a Rikku la rubia solo lo miraba a los ojos, ella negó y se dio media vuelta, la tomo por la cintura y la regreso hacia él. – Se que quieres.

Wakka y Lulú se habían quemado cada movimientos de los albehed, Rikku sonrió a medias y le tendió los brazos al cuello a Gippal y él la tomo de la cintura, buscaba los ojos de la rubia pero esta le rehuía la mirada, tenia unas ganas de llorar enormes. Por todo, la canción, el lugar, Gippal, Gina, el pasado, por todo. Varias lágrimas se le escaparon de ambos ojos, pero ella rápido las borro con su bufanda.

-Esta llorando – Wakka menciono malhumorado –Ese le ha de haber hecho algo, tal vez la ofendió, ahora vera.

-Espera, mira como la ve él, tal vez no están discutiendo, si no que ella piensa en algo.

Gippal se esforzaba por no acercarse a Rikku más de lo que ya se vería vulgar y ella le rehuía la mirada y juraría que le había visto llorar. Suspiro cansado y se detuvo, ella agacho la mirada aún más.

-Rikku – Murmuro - ¿Qué pasa? ¿No te gusta la canción?

-Gippal – La voz se le quebró pero se armo de valor y le miro, ignorando que él la viera llorar. –No me gusta.

-¿Qué? ¿Por que? –

-¡Recuérdalo! – Rikku apretó los ojos con fuerza y dejo salir algunas lagrimas – Esa era nuestra canción, la ultima que bailamos en la fiesta de Rick, dos días antes de que tu te fueras – No pudo decir nada mas porque las ganas de llorar le impedían hablar.

-Rikku, esta vez- Murmuro suavemente y la tomo de la barbilla con mucha delicadeza – No pienso irme de nuevo de tu lado, esta vez no.

Bajo su mano de la barbilla de la rubia a su cuello, la acerco lo suficiente a él, mirándola a los ojos y la beso tiernamente, al principio no espero que le respondiera, pero tanto él como Rikku lo deseaban. Fue un beso suave y tierno, cuando se separaron, ninguno de los dos se dijeron nada, terminaron de bailar la canción y Gippal la tomo del brazo, ambos se sentaron en el tronco que estaba junto a la fogata.

-Rikku-

-Se lo que dirás Gippal – Susurro ella. Se dio cuenta de que la rubia podía ser muy seria si se lo proponía.

-¿Sabes? – Dijo más alegra – Te estoy cagando esto, la fogata, velada o fiesta, no te lo mereces, hay que divertirnos, después hablaremos de esto ¿Vale?

-Estas celoso porque tu nunca hubieras hecho algo así tonto – Volvió a sonreír la albehed.

Bueno- Dio un brinco poniéndose de pie –En mis fiestas yo no repito la misma canción dos veces, así que Chica Cid vamos a bailar.

Los dos bailaron hasta que les dolieron las plantas de los pies, como si hubieran usado tacones una semana, la mayoría de las personas se habían ido a dormir y ellos habían aprovechado que Wakka y Lulú desaparecieron para tomar algunas bebidas, cuando se volvieron a sentar ya no había casi ningún rastro de la fogata.

-Vamos a la playa – Propuso Rikku.

-¿Aun puedes caminar? – Rikku negó y Gippal solo meneo la cabeza de un lado a otro – Vamos yo te cargo.

Gippal cargo a Rikku hasta la playa donde los dos se dejaron caer en el suelo. Se sorprendió el rubio de ver las estrellas que hacia mucho que no contemplaba. La voz de Rikku lo distrajo cuando escucho su nombre.

-Odio la arena- Tercio la rubia – Entra por todos lados.

-Nacimos en Bikanel, Chica Cid que más podemos pedir – Gippal la observo y cuando vio que ella lo miro, el se decidió, sabia que él quería mucho a la rubia más de lo que podría llegar a querer a Gina.

-¿Gippal donde esta la nave? – Menciono Rikku alzándose sobre los hombros y volteando a todos lados.

-Por ahí – Sonrió.

Rikku lo miro de reojo y pensó, en todo lo que había pasado en los últimos días, la promesa de no quitarle a Gina su novio, pero no podía Gippal y ella nunca habían terminado bien la relación, sin dejar de quererse o sentir algo cada vez que se veían y después el beso que él le dio cuando estaban bailando, fue cuando se dio cuenta Gippal no le había dicho chica Cid le dijo por su nombre, dos veces para ella eso era mucho, se había dado cuenta de lo que le importaba a Gippal.

-Rikku – Escucho a él albehed llamarla por tercera vez por su nombre de lo que iba aquel día – Cuando éramos novios ¿Tu sabes que fui a pedirle permiso a tu padre para trabajar en la facción? – Ella asistió y lo miro confundida de que demonios iba todo eso – Como supondrás él no me lo dio, quería tener dinero para ahorrar Rikku y marcharnos lejos de Bikanel antes de que Sinh lo atacara.

-Gippal ¿Por qué ahora?-

-¿Qué harías pedirle dinero a tu padre o trabajarías tu? No quería ser esa clase de hombre, quería mantenerte y darte todo como a una princesa, como no conseguí nada de eso, tenia que hacer algo para acabar con Sinh, tenia que protegerte.

-¿Por qué ahora Gippal? – Me lo hubieses dicho – Recordó todo lo que paso en aquel tiempo, Gippal había madurado mucho antes que ella y comenzaba a preocuparle el futuro de los dos.

-Porque quiero volver a empezar, que importa que no te lo hubiese dicho antes – Le contesto.

-si importa ahora estas con Gina- No se dio cuenta pero estaba parada frente a frente con Gippal gritándose.

-No Rikku – Murmuro Gippal – Tú me dijiste que no la fuese a lastimar como a ti, ¿Crees que no le dolerá este viaje? ¿O que nos hayamos besado? Rikku logremos o no algo esta noche, mañana hablare con Gina para darle fin a esto.

-Pero ¿Por qué? Si hace mucho me lo hubieras dicho – Volvió a rompérsele la voz a la rubia, Gippal sabia que era duro para ambos pero tenían que aclararlo de una vez.

-Entre al escuadrón escarlata para protegerte, el haberte dejado ahí parada en el desierto fue para no lastimarte y cuando te mande cartas tu no las contestabas como esperaba Rikku – Le dijo dándole la espalda al tiempo que caminaba hacia la playa.

-Tenia que hacerme a la idea de que tal vez podrías morir ahí Gippal y cuando comprendí el verdadero riesgo que corrías, me uní a Yuna y a ellos con la esperanza de encontrarte – Susurro Rikku dejándose caer al suelo.

-Lo se Rikku, cuando Nooj nos disparo a mi y a Baralai fuiste en lo ultimo que pensé, te lo juro Rikku, estaba a punto de morirme y solo pensé en ti. Pero aquí estamos tu venciste con tus amigos a Sinh y yo estuve de un lugar a otro hasta que llegue a Djose. Los dos estamos vivos y bien, no hay porque abandonarnos o dejarnos y esa decisión solo la puedes tomar tú.

Gippal se había sentado a un lado de ella y estaba abrazándola suavemente respirando el olor de su pelo, la alejo un poco para mirarla y ver cual seria la reacción o la respuesta de la rubia.

-Nos hemos vuelto muy sentimentales – Dijo, escucho a Gippal reventar de risa, los dos se rieron – Vamos Gippal estamos de viaje tienes tiempo para demostrarme si me quieres – Menciono coquetamente y levantándose de sus brazos para correr en dirección a la playa.

Rikku se quito la bufanda y los tenis aventándolos a la orilla de la playa, mientras Gippal hacia lo propio para poder entrar al mar. Pensó en que horas serian ¿La uno? ¿Las dos? Tal vez más quien sabe. Estaba ahí con ella solo divirtiéndose y con eso le bastaba.

Nadaron, bromaron, no volvieron a besarse, se divirtieron al máximo, cuando salieron del agua parecían dos pasas de tanto estar en el agua, estaba segura que debían ser las 5 de la mañana. Tomó cada quien sus cosas, Rikku solo lo que se había quitado.

-¿Quieres la chaqueta? – Le ofreció Gippal dándosela, la tomo entre sus manos y se la puso.

De regreso a la aldea de Besaid, Rikku le hablo de cuanto recordaba de ese lugar, las cascadas, las ruinas, la cueva secreta, de todo. Cuando llegaron los dos entraron en silencio a la casa de Wakka y Lulú se movían a tientas en la oscuridad, dando algunos tropezones con los juguetes del bebe o golpeando algún mueble. Si ellos habían intentado llegar en silencio habían fallado rotundamente. Cuando llegaron a la puerta del cuarto de Yuna y Tidius el cual les habían ofrecido para dormir Gippal detuvo a Rikku en la puerta.

-Buenas noches – Murmuro el rubio.

-¿A dónde vas? –

-A la pensión o a dormir a la nave, algunas horas – Sonrió el mirándola con su ojo.

-La pensión esta cerrada y la nave muy lejos, quédate a dormir aquí – Pidió dulcemente.

-Chica Cid, ya nos perdimos toda la noche, si dormimos aunque sea en el mismo cuarto sabrá dios que piensen, dormiré en el sillón de abajo, buenas noches –

-Gippal – El eludido volteo y le sonrió – Tu chaqueta, gracias.

-De nada – Le regalo una de sus mejores sonrisas – Buenas noches – Le dio la espalda para llegar a las escaleras cuando lo volvió a llamar.

-Buenas noches – Se acerco a él tiernamente, puso su mano en el hombre de él, se levanto de puntitas y lo beso. –Descansa.

Se metió rápidamente a su cuarto y cerro la puerta sin más. ¿Qué diablos estaba haciendo? ¿Donde había quedado su promesa?

….

Cuando despertó se encontraba en una de las habitaciones de Bevelle exactamente, en la que había estado cuando se iba a casar con Seymour, se incorporo en un rápido movimiento, lo que le causo un mareo, recorrió con su vista toda la habitación en busca de alguien quien le explicara todo. Pero no lo encontró.

¿Qué recordaba? Sus eones la habían atacado, pero era lo único, tomo su báculo para ayudarse a levantar, salió apresurada y comenzó a buscar a Baralai. Pero no lo encontró en su oficina, regreso a su habitación y lo vio hablando con Nooj afuera de un cuarto cercano al suyo.

-¿Dónde esta Paine? – Se pregunto ella algo asustada.

-Le explico a Baralai todo, Paine fue en busca de una amiga pero, no la encontramos y cuando veníamos de regreso, nos atacaron; Paine y Tidius resultaron heridos.

Abrió la puerta de la habitación de improviso y se encontró a la peli blanca con una enorme herida en el abdomen, mientras Tidius tenia un fuerte golpe en la cabeza, volteo a ver a Nooj en busca de una explicación, del porque estaba ileso.

-Fue Sinh – Susurro Nooj – Zarnack esta sumida en una pesadez, por su causa. El ha regresado.

-¿Qué hacemos? – Baralai miro a los otros dos.

-No lo se – Estaba completamente confundida ¿Sinh?

Paine abrió lentamente los ojos y estiro su mano para tocar los ropajes de Baralai para que este volteara, cuando vio que su amiga lo llamaba se acerco y la invocadora le imito.

-Paine – Yuna tomo sus manos, al tiempo que algunas lágrimas resbalaban por sus mejillas.

-¡Quítate! – Retiro la mano amiga de un golpe – No te quiero cerca de mí, esto es por tu culpa.

-¿Paine? –

-¡Lárgate de aquí! –

Sintió como si la apuñalaran por la espalda. ¿Por qué Paine le decía eso? ¿Qué ocurría con ella? Se levanto rápidamente de la cama y salió cabizbaja del cuarto, limpio con el dorso de su mano las lagrimas de su rostro ¿Por qué su vida se había vuelto un asco? ¿Qué hacia Sinh vivo? Ella estaba segura que lo había matado, a menos que Tidius fuese una parte de él y cada vez que él regresara a esta realidad, Sinh también lo haría. Paine y Tidius estaban heridos y ella se sentía prácticamente muerte.