Disclaimer: Los personajes no me pertenecen, yo solo me adjudico la trama

*Esto será un TWO-SHOT y aqui teneis el primer capitulo.


DEFENSA PERSONAL

¿Pero en qué momento de mis otras reencarnaciones he cometido tantos asesinatos para que Dios me lo pague con esto?

Yo, una chica responsable, amable y con la cabeza bien amueblada sobre los hombros definitivamente no me merecía eso. Y creo que no exagero cuando digo que nadie- a excepción de los asesinos y violadores de niños- se merece estar pasando lo que yo ahora no soy capaz de entender.

Mi vida- un asco, por cierto- no podía pasar sin su chapuzón semanal, literalmente hablando. Pero ese chapuzón no se ejecutaba en una piscina o incluso, si somos un poco extremos, en una bañera. Mojarse era tarea fácil para mí. Ponme junto con mi tonelada de mala suerte y el odio que me tiene Dios en una calle o en una patio de un colegio -como hoy- y seguramente las plantas y los arboles no morirán de sequia, te lo aseguro.

Creo que mis padres harían de mí el milagro que la ciencia ha querido siempre, tener lluvia en cualquier lugar del mundo para así librarse de los climas secos. Porque seguro que conmigo podrían hacer del desierto del Sahara un rio del caudal del Nilo.

Sabía que Forks era un lugar sin sol, con mucha lluvia. Pero lo que me parecía muy raro es que cada vez que yo no estaba al amparo de las nubes éstas se abrían y un perfecto y poco reluciente sol salía. En cambio, cuando decidía pasear o ponerme a leer debajo de un árbol, el cielo se ponía negro como si le sentara mal que yo hiciera mi propia vida.

Arggg…

Por quinta vez bufé mirando la puerta de cristal que, obligatoriamente, tenía que abrir para adentrarme a una jauría. Desde todas las ventanas de la cafetería se veían decenas de estudiantes-muy tempraneros, por cierto- que acaban de terminar de comer, salir despavoridos como alma que lleva el diablo hacia sus siguientes clases.

La verdad es que el diluvio que estaba cayendo me traía mala espina. Era como una señal de que algo – peor de lo que me pasa habitualmente- me ocurriría.

Eso parecía el fin del mundo…

…o simplemente otro diluvio universal.

¿Y es que queréis que piense cuando el cielo casi parece estar cayéndose a pedazos?

Mire con escepticismo el cartel de "empujar" y titubeé al agarrar el mango de la puerta.

Bella, es esto o llegar tarde, tú puedes.

Mis pocos fructíferos intentos de consuelo se fueron al traste cuando de una estocada abrí la puerta de par en par y salí como una bala cruzando el patio para dirigirme al gimnasio, mi siguiente clase.

Como no podía ser peor, el gimnasio donde hacíamos las clases estaba al otro lado del colegio por lo que mi pelo acabó empapado y mi ropa adherida a todo mi cuerpo como si fuera una segunda piel. Y menos mal que no me había caído en el camino…

Tan solo pedía a Dios que nadie me viera en este deplorable estado de pollo mojado.

Al instante en que encontré refugio en el techo del pequeño porche me sacudí cual perro recién bañado restregando mis patas en el felpudo cercano a la puerta.

Cuando entré al gimnasio varias chicas ingresaban al vestuario y algunos chicos ya salían vestidos. Me tenía que dar prisa si quería que mi pelo se secara un poco antes de que apareciera la gruñona profesora y me hiciera hacer 50 flexiones por no ir decentemente seca a su clase.

Al entrar por la puerta de los vestuarios de chicas, Jessica y su séquito ya se estaba maquillando frente a los espejos y haciéndose recogidos anti gravitatorios con su pelo.

Puajjj…. Sudor y maquillaje… que asquito…

Sin detenerme mucho ante la escena me metí en uno de los compartimentos y cambie mi ropa mojada por un conjunto deportivo azul sencillo. La verdad es que yo era esa clase de chicas que le daba igual su apariencia y su vestimenta. No me maquillaba ni tampoco me "lucia" utilizando tops demasiado ajustados y sugerentes como mis compañeras de clase hacían. Tan solo me ponía cómoda para la intensa hora de ejercicios que me esperaba y me preparaba física y mentalmente para lo que me auguraba al salir fuera de mi rincón seguro.

Y no me llamen paranoica señores, ya verán a lo que me enfrento próximamente. Me apuesto algo a que me darán la razón.

Estiré mis vaqueros empapados, en un intento de que cuando los volviera a ver estuvieran secos, y me dispuse a salir cuando escuché una sigilosa conversación.

¿Pero que me está dando hoy a mí con el sarcasmo?

Pues eso, las oxigenadas huecas que se estaban maquillando afuera estaban manteniendo una charla muy amena.

-Te digo que si quiero lo tengo, tan solo hay que ver que babea por mi- alcancé a escuchar a Jessica después de que chasquera sus dedos- Os aseguro que me va a ser así de fácil- volvió a chasquear sus dedos mientras su horrible voz nasal hacía eco en los vestuarios.

Yo ya me hacia una idea de quién estaban hablando pero preferí hacerme la sorda ante los pensamientos que comenzaban a arremolinarse en mi cabeza.

-Oh, Jess, yo que tu no estaría tan segura, amiga mía. Con la única persona que le he visto hablar es con la floja de Swan y tan solo abre la boca para discutir con ella- argumentó con una voz temerosa una de sus "amigas".

¿Floja? ¿Yo? Bueno… a quien quiero engañar… soy floja.

-Esa a mi no me preocupa- contestó con fingida voz casual y despreocupada- ¿sabíais que corre el rumor que lleva un piercing en la lengua?- podía oler a tres kilómetros su desesperación por cambiar de tema.

-¡Aaaahhhhhhh!- miles de agudos chillidos salieron de las bocas atónitas de las chicas que aun se estaban vistiendo. Moví la cabeza violentamente hacia los lados para intentar olvidar lo que acababa de oír y no queriendo escuchar más sobre la conversación salí presurosa haciéndome hueco y soltando unos escuetos "lo siento" a quienes empujaba.

Miré a mi alrededor y muchos chicos ya calentaban cuando salí hacia el gimnasio. Recorrí la vista y no le encontré por ninguna parte.

Quizás esté hoy enfermo…- pensé alegre y esperanzada.

-¿Me buscabas, preciosa?- salté al escuchar su voz en mi oído izquierdo y rápidamente sin voltearme a verle le di un fuerte golpe, con mi puño, en el hombro derecho al que él respondió con una risa y un cómico "auch" fingido.

Me había asustado, lo admito, pero me vengaría.

¿Se dan cuenta ya los señores a que me enfrento cada lunes, miércoles y viernes?

Pues sí, el increíblemente guapo y recién matriculado en mi instituto Edward Cullen -al que gracias a dios solo veía en gimnasia porque no coincidía conmigo en ninguna clase más- tan solo hablaba conmigo.

Hasta ahí todo bien aunque raro ¿no?

Pero…Ah, claro, que despistada soy.

Se me olvidaba que solo lo hace para asustarme, humillarme, reírse de mí o tan solo por gusto cada día me dedicaba unas muy bonitas y elaboradas frases sarcásticas.

¡¿Pero qué narices ganaba él con eso?

Creo que reírse de ti un rato - ahí estaba esa vocecita fastidiosa que siempre sacaba a la luz lo que yo prácticamente me repetía constantemente.

No obstante, él no era el único que jugaba tan bien con las palabras. Tenía claro que no me iba a sentir cohibida. Si él quería guerra, la tendría.

-Si no fuera porque consuelo a la mujer que te tenga que aguantar en un futuro te dejaba sin descendencia y cortaría de un tajo limpio todo tu árbol genealógico- el intentó contestarme de vuelta mientras involuntariamente cruzaba las piernas en un gracioso gesto de protección a sus partes nobles cuando la profesora llamó la atención a cuantos, como nosotros, estaban hablando.

Él todavía tenía esa máscara impenetrable de tranquilidad. Sin embargo, la huida de color en su rostro y su separación sigilosa de mi cuerpo le delató. ¿Era yo o se había tragado mi amenaza?

-Buenos días- nos saludó con su característica voz ruda la profesora barra armatoste.

-Buenos días- respondimos a coro todos los alumnos de la clase educadamente.

-Bueno, hoy dejaremos los ejercicios de abdominales y aprenderemos algo esencial en la vida de cualquier persona- suspiré aliviada al ver que hoy no tendría otro esguince apuntado en mi lista de dolores.

Pero ese alivio se vio interrumpido al sentir una convulsión que me recorrió todo el cuerpo cuando de su bolsa de deporte extrajo centenares de esposas de metal, como las de las pelis, dejándolas por parejas en el suelo de baldosas.

¡¿PERO QUÉ NARICES SE SUPONE QUE VA HA HACER CON ESO?- estaba histérica perdida, lo admito.

Y por si no fuera peor creo que no fui la única que se dio cuenta de mi rápido y drástico cambio de cara. Seguro que ahorra tenía una mueca horrorizada en el rostro…

-Dicen que hoy toca tortura china, mi favorita- me sopló despacio cada palabra en mi oído y al ver que mi cara se empezaba a tornar seguramente violeta rio bajito complacido de lograr lo que él quería.

Después de recordar las leyes que protegen al menor y darme algunos ánimos convincentes de que no saldría muerta de allí, recompuse mi cara y la giré para apreciar su tan ya característica sonrisa torcida.

-Tengo que decir que no estás consiguiendo asustarme ni un ápice- le miré a los ojos y sin saber cómo seguir la frase le saqué delante de sus narices la lengua cual niña pequeña.

Pero que bajo has caído Bella…

Él emitió una contenida carcajada para luego abrir la boca y contestarme. Pero para su mala suerte, ya no pudo.

La profesora se dio cuenta de nuestra conversación y permanecía justo delante de nosotros.

La cara que tenía Edward era digna de fotografiar. Primero se sorprendió y cuando después supo que ya no había nada capaz de salvarle giró su cabeza hacia la profesora y la regaló una sonrisa ladina muy inocente.

-Como veo que se lo están pasando muy bien hoy en mi clase, tendréis el honor de prestaros como mis ayudantes en cuanto a representación- miré a Edward y él tenía la misma cara de confusión que yo, solo que a él le quedaba mejor que a mí.

-Bueno, como iba diciendo antes de que me interrumpieran- nos lanzó una mirada envenenada a los dos- la defensa personal es algo muy importante cuando nos encontramos en una ocasión de peligro.

¿Defensa personal? ¿Era eso lo que íbamos a hacer hoy? Buah, eso ya lo habíamos dado en quinto cuando les llegó la noticia de que el ministerio de educación obligaba enseñarlo por lo menos durante tres años. Estaba chupado, tan solo tenias que aprenderte unas llaves y listo. Eran clases teóricas muy aburridas.

Hoy no toca teoría Bella, recuerda que llevas el chándal puesto - la molesta voz de mi cabeza por fin sirvió para algo. Y encima la única vez que tiene una utilidad la aprovecha para esto. Me tensé al darme cuenta de la horrible situación que me esperaría.

¡NO PIENSO PARTICIPAR EN ESTA CLASE! ¡NO PERMITIRÉ QUE ME ROMPAN OTRO HUESO!– aun tengo grabados los innumerables esguinces y desmayos que me han ocurrido a lo largo de toda mi patosa vida.

Volví a la realidad cuando la profesora se dirigió a nosotros en concreto.

-Daré por sentado que usted, Sr. Cullen, no cursó defensa personal al ser recién llegado ¿verdad?- su tonito y esa mirada maternal me daba mala espina. Edward solo pudo asentir a su afirmación y quedarse igual de pasmado que yo por el cambio de actitud.

-Bueno… pues entonces usted, Srta. Swan, piense en una llave que recuerde y ejecútela con ayuda del Sr. Cullen- después de que dijera esa frase tres cosas a la vez ocurrieron.

1º- En mi cabeza estaba dando saltitos de emoción porque podré pegar a Edward Cullen con una escusa.

2º- El pobre chico me miraba con una expresión mezcla de:" Está bien señorita, pero no creo que esta de aquí sea capaz de tirarme al suelo sin que lo haga yo antes" y "ten cuidado no te vayas a hacer daño"

3º- Se me ocurrió la llave perfecta para por fin verle retorciéndose de dolor.

Ainsss…. Pero que mente más retorcida tengo…

-Pues… me acuerdo de la llave P.O.N.I ¿puedo hacerla?-pestañeé un poquito y puse una sonrisa inocente para que al segundo la profesora viera mis intenciones y al otro segundo me dijera:

-Por supuesto, cielo- creo que muy en el fondo quería darle, al igual que yo, una lección al pobre de Edward- colócate y dile su posición a él mientras yo voy por una bolsa de hielo.

La expresión de pánico que quedó pintada en la cara de Edward cuando escuchó "bolsa de hielo" me produjo tantas ganas de reírme que no pude contener una sonora carcajada. Cuando me vio riéndome de él volvió a ponerse esa máscara de tranquilidad y de: "no me vas a poder hacer nada, mocosa"

-Tú solo tienes que ponerte detrás de mi ¿vale?- intenté mantener el rostro serio mientras él me asentía, pero no pude. Tan solo pensar en lo que será de él cuando esto termine me provoca risa.

Su ego morirá…

Mientras me regocijaba en mi fuero interno la profesora ingresó por las puertas con un par de bolsas de plástico llenas de hielo parecidas a las de los hospitales y unos paños mojados.

-¿Preparados, chicos?- se notaba a leguas las ganas que tenia de que le atizara fuerte. Con solo oírla utilizar ese tono, adornándolo con una sonrisa malévola, surcando su rostro, se podía advertir la indirecta que me estaba dando; "Más vale que le pegues fuerte porque si no lo haré yo misma"

Definitivamente me caía bien esa mujer por tan solo ver el pelmazo de chico que podía ser Edward.

Me coloqué en posición mientras llegaba a esa conclusión y sin avisar comencé a realizar la llave.

-¡Pierna!- grité mientras le pegaba un codazo con mi brazo derecho en su respectivo muslo derecho-¡Oblicuo!- dije mientras elevaba mi cuerpo, previamente encogido, para darle otro codazo en su clavícula izquierda.

Para cuando me di la vuelta Edward ya no podía hacer nada. Mis ganas de venganza me dieron un incentivo para pegarle, más fuerte de lo que tenía pensado, los dos últimos golpes que remataban la llave de defensa. Grité la siguiente parte del cuerpo en donde le iba a atizar y recogí mi dedo pulgar -para no rompérmelo- entre el puño para luego empotrarle éste contra la nariz.

Sin detenerme a pensar en echarme atrás le miré con cara de perdón fingido por el último golpe que le iba a propinar.

Eso le iba a doler…

-¡Ingle!- vociferé antes de meter mi rodilla derecha entre sus piernas y elevarla lo suficiente para darle un merecido golpe bajo de esos que dejan K.O a los tíos.

El calló de rodillas y sin intentar esconder su dolor se retorció por el suelo.

Ummmm… venganza, dulce venganza.


Hi!

Ya se que quizás sea un poco mala al dejarlo a medias (muajajajajajajaj) pero os prometo que subiré el segundo y ultimo capitulo el fin de semana que viene porque no teno ni idea de como va a acabar...

No seais malos y hacedme saber por un review vuestras opiniones porque soy novata en esto y... como podreis adivinar un poquito de ánimos no me vendrían mal T_T Incluso acepto tomatazos, abucheos, amenazas de muerte...etc LO QUE SEA! ;)

Además, si puedo, subiré la ropa a mi perfil.

Dibby