EPÍLOGO

-¡Señor Cullen!

Edward se volvió y estudió con la mirada los muelles atestados, buscando a quien acababa de llamarlo. Bella estaba a bordo de la lancha que estaba cargando para regresar al Pueblo Perdido. Levantó la mirada, lanzó un grito repentino y saltó al muelle con los brazos tendidos. Edward frunció el entrecejo al verla abrazar a un hombre con tanto entusiasmo. Pero en cuanto reconoció, no sólo al hombre a quien Bella abrazaba sino al que lo seguía, su ceño cedió y dio lugar a una amplia sonrisa.

Bella soltó a Mike y abrazó a Nathan, quien parecía alarmado. Edward ya estaba junto a ellos y les estrechó la mano.

-¿Cuándo volvieron?

-Anoche -contestó Mike, todavía ruborizado por la recepción de Bella-. En los muelles no se habla más que de usted y de la señora. Nos dijeron que ésta era su embarcación, así que sabíamos que hoy lo encontraríamos aquí.

-Busquemos un lugar tranquilo donde podamos conversar y tomar una cerveza -propuso Edward y, como por mutuo consentimiento, ninguno volvió a hablar de sus aventuras hasta que estuvieron sentados en la penumbra de un bar.

-¿Lograron volver todos? -preguntó Bella.

Mike asintió.

-Con excepción de Quil. Antes de irnos los enterramos, a él y a su hermano, señora. Por el otro, Demetri, ni nos preocupamos.

-¿Qué le sucedió a Demetri? -preguntó Edward.

-Lo mató Felix, ahí mismo, en el campamento.

-Como Felix estaba solo cuando nos alcanzó, supuse que Demetri estaba muerto o había sido herido y Felix lo abandonó. Pero de todos modos, yo tampoco me preocupé por él.

Mike lo miró con expresión seria.

-¿Y qué pasó con Felix, señor?

Edward se encogió de hombros, con sus ojos verdes muy claros y fríos.

-Yo tampoco me preocupé por él.

En base a esa frase, Mike adivinó que no volverían a ver a Felix, una perspectiva que no pareció desagradarle.

-Estamos abasteciéndonos para volver-dijo Bella con suavidad-. Yo pensaba tratar de traer de vuelta el cuerpo de Jaimes, pero ahora creo que será mejor dejarlo donde está. -Fue allí, en el Pueblo Perdido, donde su hermano por fin se acercó a ella, allí donde le había hecho el único gesto cariñoso de su vida. El profesor no pudo llegar al Pueblo Perdido, pero sus hijos sí; de alguna manera correspondía que un Swan permaneciera enterrado allí y se convirtiera en parte de la leyenda que los sedujo a todos.

Edward tenía un brazo apoyado sobre el respaldo de la silla de Bella, y en ese momento se lo pasó por el hombro como silencioso consuelo, una caricia automática y suave que no necesitaba palabras.

Los días de ambos habían transcurrido en una actividad frenética mientras organizaban la expedición, que parecía mucho más complicada ahora que intervenía el gobierno. Pero cada vez que Bella se sentía frustrada o cansada, cuando la inevitable tristeza la acosaba, Edward instintivamente lo sabía, y su contacto le indicaba que no estaba sola.

-Yo pienso ampliar mis operaciones-dijo Edward-. Si les interesa, tendría trabajo permanente para ustedes en mis equipos. -Sonrió. -No todos los viajes son como este último.

-Gracias, señor -contestó Mike, encantado-. Les diré a los demás.

Nathan habló poco y en ese momento le dijo algo a Edward en su idioma antes de salir en silencio del bar.

-¿Qué dijo Nathan? -preguntó Bella.

-Bueno, Nathan ya ha trabajado varias veces conmigo. En resumen dijo que muchas gracias, pero que prefiere quedarse en el río. Que si lo que quiero es que me ayude a encontrar lugares viejos y llenos de muertos, prefiere no participar.

Todos rieron y la conversación giró sobre la aventura que habían compartido. Después Mike se despidió y salió. Edward y Bella debían volver a la embarcación.

-Te tengo una sorpresa -dijo Edward al llegar al muelle.

-Ya sabes que no me gustan las sorpresas.

-¿Alguna vez te he desilusionado? Debes confiar en mí.

Ella lanzó una carcajada y Edward la besó.

En ese momento vivían en el apartamento de Edward; Bella había decidido que el hotel era muy caro, y Edward consideraba que allí los interrumpían demasiado. Su apartamento no sería ninguna maravilla pero tenía todo lo que necesitaban: una cocina, una cama y agua corriente.

-Quiero ser muy clara en esto-dijo ella-. ¿Exactamente cuál es la sorpresa?

-La hamaca. Hoy pedí que la enviaran aquí.

FIN-

Algunas se preguntaran que paso con Jacob, la verdad, creo que lo perdí por el camino, jejejeje, no soy muy fan del chucho, así que digamos que se quedo encerrado en una tumba y no salio. Jejejeje. Es broma. Pero la verdad no me apetecía incluirlo en estos últimos capítulos.

En fin, Se termino. Espero que lo hayan disfrutado. Y como prometí esta historia es una adaptación de Corazon de Fuego de Linda Howard, se lo recomiendo de corazón…

Informarles que he subido nueva historia como comente... me adelante un dia, (soy una impaciente)jejeje. se titula "El juego del Gato y el Raton", ya saben... Bella Swan (Agente Secreta, inteligente y hermosa), Edward Masen (con negocios en robos de antiguedades, inteligente, sexy... vamos de esos delincuentes irresistibles, jejeje) jugaran a ese juego... quien ganará¿?

Gracias por todo. Espero que les haya gustado. Espero leerles en otras historias que adapte pero si no es el caso, un placer, haber compartido con todas esta afición... casí vicio, jejejeje. Un besote enorme.