Ninguno de estos personajes me pertenece. Les pertenece a los grandes de Rumiko Takahashi y a Masashi Kishimoto. Esto lo hago, porque surgió la idea en mi cabeza, y me gusto plasmarla, además no lucro con esto. Así que todo en orden.

DESCUBRIMIENTOS

Por: Akane Maxwell

Capítulo IV: 4 días

Naruto y Ranma están sentados bajo la sombra de un gran árbol, Kakashi está de pie mirándolos fijamente.

- No pueden comportarse de esa forma – Kakashi está reprendiendo a los chicos – son chicos grandes.

- ¡Él empezó! – dijo Ranma cruzando los brazos en su pecho, y mirando al lado contrario en el que se encuentra el chico rubio.

- ¡No fui yo! ¡Kakashi – sensei! ¡Fue él! ¡Dattebayo! – también se cruzo de brazos y también desvió la mirada hacia el otro lado en que se encuentra el chico de la trenza.

- No me importa quien empezó. Lo que me importa es que lo siguieron – Kakashi muestra desaprobación en su voz. Luego se agacho para quedar a la altura de los rostros de los muchachos – tendrán que aprender a llevarse bien – los chicos se miraron con desprecio – puede que Ranma se quede mucho tiempo por aquí – los chicos se miraron con odio, luego la mirada de Naruto cambio a uno de embobamiento extremo, y por supuesto, a Ranma no lo gusto nada, nada.

- ¡DEJA DE PENSAR TONTERAS! – Ranma le dio un puñetazo en la cabeza.

- ¡NO ESTOY PENSANDO TONTERAS! – le devolvió el puñetazo en la cabeza.

- ¡SÍ LO ESTAS! – otro golpe.

- ¡NO LO ESTOY! – otro golpe.

Kakashi de un salto se alejo del epicentro de la pelea, para ver como se trasforma en una bola de hojas, tierra y pasto, y los golpes iban y venían.

- Uff – una gota de sudor corrió por su nuca. Tomó su libro preferido y comenzó a leer.

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- ¡Vamos Akane! – Sakura alienta a Akane para que salga de su casa – créeme, te ves MUY BIEN – dijo con una gran sonrisa, y ahora tirando de Akane del brazo para que finalmente, saliera de la casa.

- Nunca… - el rostro de Akane está sumamente enrojecido – nunca me he vestido así.

Akane lleva puesto unas calzas cortas, que dejan ver sus largas y torneadas piernas, una camiseta de color azul claro, pegada a su cuerpo, lleva una blusa azul transparente corta y calza sandalias ninja.

- Siento mucha vergüenza – Akane comenzó a caminar, con la mirada en el suelo.

- ¡Una jovencita no debe sentir vergüenza por el brillo de su juventud!

Akane alzo la mirada para encontrarse con un hombre mayor, vestido con un extraño leotardo verde, a su lado, un chico de su misma edad, que viste las mismas ropas.

- ¡Buenos Días, Gai – sensei! – saludo amablemente Sakura – Buenos días Lee – dijo sonriendo.

- ¡Buenos días Sakura – chan! – el chico hizo una exagerada reverencia, para luego levantarse y mirar a Akane sonrojado - ¡Buenos días para usted también jovencita! – otra reverencia exagerada.

- ¿De qué aldea viene? – pregunto Gai, imaginándose a poderosos oponentes.

- No vienen de una aldea, ellos vienen de otro país – al ver que Gai abría la boca para dar una exclamación, Sakura se adelanto – un país que no conocemos, Gai – sensei.

- Interesante – luego tomó las manos de Akane, con ojos soñadores – podría Usted contarme de su tierra – le preguntó con gran entusiasmo.

- Bueno, yo…

- No podemos – Sakura "rescato" a Akane – tenemos cosas que hacer – vio como Gai iba a reclamar – Tsunade – sama nos espera.

- Entonces jovencitas, no hagan esperar a la Godaime.

Las chicas se despidieron cortésmente, y se encaminaron hacia el despacho de la Hokage.

- Muy linda – balbuceo Lee.

- Así me gusta muchacho, ¡Vive el espíritu de la juventud! – dijo alzando su puño al cielo, Lee lo imito – ahora sigamos nuestro trote.

- Sí Gai – sensei – y se perdieron por las calles de Konoha.

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- Esto no es justo – Naruto tiene sus brazos cruzados en su pecho, mirando hacia el cielo, visiblemente molesto.

- A mí tampoco me gusta – Ranma también está de brazos cruzados, y mirando en sentido contrario, al suelo – no podías haberte quedado callado – lo miró, Naruto también lo miró, de sus ojos salieron chispas.

- Tú también lo hiciste – si las miradas mataran, los dos estarían bajo tierra.

- Vamos muchachos, no se enojen – el único ojo visible de Kakashi sonreía – esto es por su propio bien.

- Pero Kakashi – sensei, esto no es justo ¡Dattebayo! – el chico hizo un puchero.

- Deja de reclamar Naruto. Estar atados de un pie no es tan malo.

Los muchachos lo fulminaron con la mirada.

- Cómo se supone que esto es un entrenamiento ninja – Ranma exasperado se movió con rapidez, para encarar al ninja copia, pero Naruto no se movió y Ranma cayó precipitosamente al suelo.

- Eso mismo – dijo agachándose, para levantar la cabeza de Ranma del suelo – lo primero es confiar en el compañero.

- Yo trabajo solo – Ranma lo miró con desagrado.

- Pero aquí no lo harás – el ojo de Kakashi mostro determinación – si no quieres trabajar con Naruto, dejamos hasta aquí el entrenamiento.

Ranma se sentó y vio como Kakashi se dirigía hacia el sello que utilizo para atar los pies de él y Naruto.

- Espere – le dijo Ranma desde el suelo – quiero intentarlo – luego miró a Naruto – así podremos tener una pelea justa – dijo con determinación y brillo en sus ojos.

- Esa no es una mala idea – a Naruto también le brillaron los ojos.

- Bien, entonces – el ojo de Kakashi volvió a estar sonriente – estarán por 4 días atados – saco su libro – nos vemos en cuatro días – y simplemente, Kakashi desapareció.

- ¡AHHHH! ¡4 DIAS! ¡KAKASHI-SENSEI ESTA LOCO! ¡DATTEBAYO!

- ¡4 DIAS!

Los chicos se miraron nuevamente, expresando todo el malestar por la situación, y que simplemente no se agradan para nada, y más encima debían pasar 4 días juntos.

- Voy a tener que soportar a este bobo por 4 largos días Ranma no le quita la mirada de encima.

- ¡Tsk! Por qué debo ser YO el que esté atado con este tonto – tampoco le quita la mirada de encima.

- Además yo quería aprovechar este tiempo para estar con Akane – sus ojos se abrieron por la sorpresa.

- Tendré que estar siempre con él, dormir con él, vivir con él… y Akane – sus ojos se abrieron por la sorpresa.

- Tenemos que ir hablar con Kakashi–sensei – Ranma se giro para caminar hacia el norte.

- Debemos comenzar el entrenamiento – Naruto se giro para caminar hacia el sur.

- ¿Dónde crees que vas? – Ranma agarró al rubio ninja del brazo.

- A comenzar el entrenamiento – le respondió, calmado.

- Pero por ahí queda nuestra casa.

- Ajá, Kakashi–sensei quiere que estemos juntos todo el tiempo, así que es mejor empezar por tu casa.

- No

- Sí

- No

- Sí

- No

Ya no solo bastaron las palabras, Ranma le dio un golpe a Naruto, Naruto se lo devolvió, el chico de la trenza hizo lo mismo.

Una bola de pasto, tierra, y puños se volvió a formar.

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- Mmmm – Tsuande examina a Akane, como si fuese un consulta médica cualquiera – mmmm – la mujer toma el brazo de la chica y lo levanta – mmm – se agacha y mira las piernas de la muchacha – excelente – dice levantándose y sonriendo ampliamente – tienes un buen ojo Sakura – le guiño un ojo a su discípula.

- Etto… me podrían explicar a que se refieren.

- Mi querida niña, si tú estás dispuesta – Tsunade le sonrió a la chica – tú podrías ser un gran ninja – su sonrisa se amplio – como yo, jeejejee – río con orgullo – qué dices – le pregunto.

Akane miro a ambas mujeres, que la miran expectantes y esperanzadas.

- Siempre quise mejorar mi arte… y la oportunidad se presenta ahora – las miró con determinación – acepto.

- Muy bien. Comenzaremos.

Así las tres mujeres salieron del despacho de la Hokage.

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Ranma y Naruto están acostados en el pasto del lugar donde Kakashi los llevo para entrenar. Sus respiraciones aún están agitadas, y una capa de sudor cubre sus rostros.

- No… po…de…mos… seguir así… por siempre – hablo entrecortado Ranma.

- Uff… creo… que… debemos… hacer tregua – hablo de la misma forma el chico rubio.

Alzaron sus manos y las estrecharon cerrando el pacto.

- No te quitaré los ojos de encima, Naruto.

- Así podré estar con Akane.

PUFF

- Creo que por fin llegaron a un acuerdo – la cara de Kakashi apareció frente a los muchachos, luego se irguió para darle espacio a los chicos para que se levantaran – bueno muchachos, hagan su vida normal.

PUFF

Kakashi volvió a desaparecer, dejando a los dos muchachos de pie, se miraron por un momento, y unas sonrisas falsas adornaron sus labios.

- Será mejor que nos vayamos – Ranma aún mantiene su sonrisa forzada.

- Claro, debemos preparar la cena ¡Dattebayo! – Naruto… pues ahora sonríe de verdad.

Así, sin dificultad para caminar, ambos muchachos comenzaron a salir del parque.

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Una gota de sudor se une al resto que ha caído de la frente de Akane, un aura celeste la envuelve.

- Es suficiente – le llego la voz de Tsunade a Akane, quien abrió los ojos para encontrarse con la mirada, llena de satisfacción de la Hokage – es hora de que vayas a comer algo – le sonrió – Sakura, necesito decirte algunas cosas.

- Hai, Tsunade–sama – se volteo para ver a Akane – nos veremos luego – así maestra y alumna se encaminaron al despacho de la primera.

- Estoy muy cansada – dijo pasando su mano por la frente para quitarse un poco del sudor.

La chica comenzó a caminar, para dirigirse al que ahora es su hogar. En su camino, comenzó a observar a su alrededor, y un sentimiento extraño empezó a nacer en ella.

- Siento, que estaremos mucho tiempo por acá – se abrazó, porque una ráfaga de viento le dio frío.

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Los presentimientos de Akane estaban en lo cierto, porque en esos momentos, en el despacho de la Hokage, se está discutiendo la permanencia de Akane y Ranma en Konoha.

- Tsunade–sama, ¿Está segura de esto? – Sakura mira con preocupación a su sensei.

- Casi segura – dijo mirándola desde el mismo modo.

- Pero, Akane y Ranma, no podrán volver nunca – le preguntó con algo de temor en su voz.

- Eso no lo puedo asegurar, pero lo que sé es que los tendremos mucho tiempo por aquí.

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- Puedo sentir una energía muy poderosa… NO, son dos… una en crecimiento… y la otra llegando a su límite…mmmmm… tendré donde elegir.

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- ¡Quédate quieto de una vez! – Ranma está tratando de salir de la tina, para poder vestirse, pero Naruto, en un acto totalmente infantil, aún permanece en la tina, moviéndose de un lado a otro.

- NO … está muuuuuyyyyy ricaaaaaaaa el – dijo con una expresión zorruna.

- ¡YO ME QUIERO SALIR! – Ranma comenzó a tirar del brazo a Naruto.

- Vamos Ranma, disfrutemos un poco más el agua. Hace mucho que no puedo hacerlo, muchas misiones, tú sabes – dijo mirándolo como un niño que pide un dulce.

- No, no sé cómo son las misiones, pero lo que sé…. ES QUE QUIERO SALIR – dijo tirándolo con más fuerza del brazo.

Empezaron a forcejear una vez más, y el agua empezó a ser esparcida por todos lados, las cosas de baño igual, siendo uno de ellos, el jabón que quedo en el suelo.

- ¡¿Ranma? – la voz de Akane, los dejó a los dos inmóviles.

- ¡Ya voy! – al mismo tiempo que decía esto, Naruto se levantó con rapidez, saco su pie derecho de la tina, posándolo en el suelo.

PUMMMMM – para la mala suerte de Naruto, piso el jabón, provocando que se cayera precipitosamente, haciendo que Ranma volara por los cielos, para luego caer, dolorosamente, en la tina, golpeándose en la cabeza, y de paso, sacar toda el agua que había en la tina y regarla por todo el cuarto de baño.

- ¡¿ESTÁS BIEN? – Akane entró al cuarto de baño, al escuchar el sonido de alguien caer con brusquedad - ¿Ah? – fue lo único que salió de sus labios, al percatarse del desorden en el cuarto de baño. Luego se sonrojo al máximo, al ver las "partes traseras" de los chicos tirados, uno en el suelo y otro en la tina – ¡LO SIENTO! – y tan rápido como entró, salió del cuarto de baño.

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- Es muy extraño el entrenamiento que tienen – les dijo Akane mientras se sienta junto a la chimenea, donde los chicos también están sentados.

- Sé le ocurrió al loco de la máscara – dijo Ranma, tirando un leño a la chimenea.

- ¡Sé más respetuoso con Kakashi – sensei! – Naruto le dio un puñetazo en la cabeza a Ranma.

- ¡Deja de golpearme! – unos combos, patadas, tirones de cabello, volvieron a aparecer en la pareja de chicos atados.

SPLASH

Un balde de agua fría mojo a los dos muchachos, dejándolos callados, Ranma chica mira con un poco de enojo a Akane, Naruto está… pues por su expresión, se puede decir que está feliz ya que tiene una gran sonrisa en su rostro, ya que le gusta estar con Akane… bueno con Ranma, a veces, también, puesto que así está acompañado y no con su vida solitaria, la cual detesta.

- ¡Dejen de actuar como niños! – les reprendió la chica – estoy muy cansada, así que – se levantó del asiento – buenas noches – les sonrió, y se encaminó hacia su recamara.

Naruto miró a Ranma que en esos momentos está convertido en chica, y un sonrojo apareció en sus mejillas.

- Es… es… - el chico rubio comenzó a jugar con sus dedos índice, y su sonrojo crecía cada vez más.

Ranma levantó una ceja.

- Es… es… es… primera vez… - tomó una gran bocanada de aire – QUE DUERMO COMO UNA CHICA – Naruto, pensó que gritar la frase, sería menos vergonzosa, cosa que no fue así.

- ¡QUE NO SOY UNA CHICA! – junto con el grito, Ranma –chan, le propino un fuerte puñetazo en la cabeza, a lo que Naruto respondió con…

- ¡DEJA DE GOLPEARME! ¡DATTEBAYO! – y en seguida le dio un puñetazo en el estomago a Ranma-chan.

Los golpes volvieron, junto a ellos también comenzaron los gritos y por si fuera poco, adornos y utensilios del hogar comenzaron a romperse, por lo tanto, un ruido, nada agradable, para alguien que está a punto de quedarse dormida, quebró la quietud de la noche.

- ¡QUE NO SOY CHICA! – golpes iban y se recibían…

- ¡PERO PARECES UNA! – golpes se recibían y se iban…

- ¡DEJEN DE GRITAR!

El golpe de un poderoso mazo hizo su aparición y los dos muchachos volaron por los cielos de Konoha.

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Es un hermoso día en Konoha, el sol está brillando con su máximo esplendor, los pájaros están cantando mientras buscan el tan preciado alimento. Las calles están llenas de gente, la cual hacen las compras matutinas con total tranquilidad, pero cuando Ranma Saotome anda cerca, la calma nunca es duradera.

- Quisiera llevar un kilo de las naranjas de por ahí, Sr. Urameshi – dijo una mujer robusta de mirada amorosa.

- Claro, Sra. Hachi – dijo sonriente el vendedor, que comenzó a tomar las frutas con la mano para así pesarlas y luego ponerlas en la bolsa, pero nunca predijo, de que su maniobra tan natural le sería completamente difícil e imposible de efectuar, ya que una bola roja mezclada con naranjo, paso con mucha velocidad, tanto, que con solo la fuerza de su recorrido, formo una gran bocanada de aire, casi un tornado, provocando que el puesto del Sr. Urameshi volara por los aires, con frutas, pesas, verduras, sillas… con todo.

La bola roja anaranjada siguió su loco camino, dejando a su paso desastre total: frutas por todos lados, niños subidos a los árboles (no por su propia voluntad), mujeres agarradas con fuerza de cualquier cosa que las pudiera mantener en pie, las ropas colgadas en alambres para secarse al sol, ahora están sobre los techos y las copas de los árboles.

- ¿Qué fue eso? – pregunto el Sr. Uramechi con un plátano reventado en su cabeza.

- ¡TE MATARE!

- ¡NO SI LO HAGO YO PRIMERO! ¡DATTEBAYO!

Una gota de sudor corrió por la nuca del Sr. Uramechi luego de reconocer la última voz.

- Espero que sea un solo Naruto.

En los rostros de los aldeanos de Konoha se dibujo el horror al imaginarse a dos chicos rubios corriendo por las calles.

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- Sigue así, Akane. Vas muy bien – dijo Tsunade a la chica que está rodeada de un chacra celeste.

La mujer mira con asombro y orgullo a la chica que pone todo su esfuerzo para poder acumular en su mano derecha, y así poder dar un golpe al aire. La Godaime está realizando el mismo entrenamiento que usó con Sakura, ya que notó que Akane tiene el mismo potencial que la chica de cabellos rosados.

- Será una lástima, el día en que se vayan – pensó mientras veía con orgullo, por ser una gran Maestra, como Akane ya tenía acumulada la energía en su mano – ahora… ¡suéltala! – le ordenó la Hokage.

Akane asintió…

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- A pesar de lo mal que se llevan, ya están coordinados – Kakashi está sentado en el techo de uno de los edificios de Konoha, y vio pasar a la mancha roja anaranjada a una velocidad increíble – en tres días más, podremos empezar – su único ojo visible sonrió, para luego volver a la lectura de su libro favorito.

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Sin saber cómo hacerlo, Akane corrió hacia la gran roca para golpearla…

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- ¡Quédate quieto de una vez!

- ¡NUNCA!

Los dos muchachos corren a gran velocidad, tanto que no se percataron de la presencia de la Godaime, y de que Akane iba directamente hacia ellos…

La chica de cabello corto, entusiasmada y concentrada con su ataque no notó la mancha roja anaranjada, hasta que la golpeo, mandándolos a volar por los cielos de Konoha.

- ¡LO SIENTO MUCHO! – grito Akane viendo a los dos muchachos marcharse por los cielos.

- ¡NO FUE TU CULPA, AKANE–CHAN! – se podía escuchar a Naruto sonriendo.

- ¡TONTA MARIMACHOOOOOOOOOOO! ¡AUCH! – dijo después de recibir un golpe, cortesía de Naruto.

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- Deben llevarse bien! ¡Si no es así! ¡El entrenamiento de Kakashi será en vano! – sin decir más, Tsunade-sama, salió de la habitación, con un fuerte golpe, que hizo saltar a los presentes.

- Tsunade-obaachan realmente se enojo – dijo con inocencia Naruto.

- ¡Claro que se enojo! ¡Todo esto es tu culpa! – Ranma levantó su mano derecha para darle un golpe en la cabeza a Naruto, pero…

- ¡Dejen de pelear! – los chicos miraron, algo asustados, la cara de enojo de Akane, luego lanzó un suspiro y miró fijamente a Ranma – siempre pensé que buscas ser el mejor – el chico de la trenza vio la desilusión en los ojos de la chica – y ahora, parece que le huyes – ambos se miraron por largos segundos, hasta que Ranma se levantó con ímpetu y rapidez, obligando al chico rubio a seguirlo.

- ¡Naruto! – miró al aludido con determinación - ¡A ENTRENAR!

Y veloz salió de la habitación con un nuevo espíritu renovado.

- Sabes manejar muy bien a Ranma – le dijo Sakura viéndola con malicia.

- ¿A qué te refieres? – preguntó con inocencia, Akane.

A la chica del cabello rosado le corrió una gota por la nuca.

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PRUMMMMMM

Un árbol fue partido por la mitad por el cuerpo de Ranma, mientras que el cuerpo de Naruto está sobre el chico de la trenza, específicamente, en su cabeza.

- Te dije que frenarás – le dijo Ranma.

- Lo intente ¡Dattebayo! Pero veníamos muy fuerte – dijo mientras se "baja" de la cabeza de Ranma.

- ¡Intentémoslo de nuevo!

Ranma con un renovado entusiasmo se levantó y echo a correr con una mayor velocidad. Naruto salió disparado y fue arrastrado por el chico de la trenza.

- ¡Con cuidado! ¡Ranma! ¡RANMA! ¡RANMAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAA

PRUMMMMMMMM

Esta vez fue Naruto que partió por la mitad a un árbol y Ranma aterrizo en la cabeza rubia.

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Las piedras que debían estar, ya no están, bueno, enteras no, pero sí quedan sus pedazos regados por todos lados. En medio del lugar esta Akane, sumamente agitada y además sudorosa. En una de las esquinas está Tsunade, con una enorme sonrisa.

- Shizune es tu turno – y sin decir más, la Hokage desapareció del lugar.

- Akane–san, es hora de concentrar tu chacra, para curar heridas.

Los ojos avellana de la chica, brillaron de emoción.

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- ¡NARUTO! ¡NARUTOOOOOO… !

PRUMMMMMM

Naruto incrustado en una roca… Ranma en el borde del río, transformado en chica, inconsciente.

- No me explico… - el chico rubio se rasca la cabeza – podemos caminar en sintonía, pero correr no podemos – dijo mientras toma a Ranma y lo levanta, sujetándola de la cintura – definitivamente hacemos algo mal.

- Nunca pensé que existiera otro muchacho tan problemático como tú – Shikamaru apareció detrás de un árbol.

- Es Ranma quien…

- Son los dos – lo interrumpió Shikamaru – cómo pretenden coordinarse si no se escuchan.

- Naruto es el que no escucha – Ranma recuperó la conciencia.

- No, y no me contradigan – una vena de la frente del jounin comenzó a palpitar con fuerza – ahora, es esto lo que tienen que hacer…

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- Shikamaru… que oportuno eres… - Kakashi volvió su ojo a su libro favorito.

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Ranma chocó con la espalda de Naruto, que hizo que éste volara por los cielos, arrastrando al chico de la trenza con él.

- ¡Deben ser más precavidos! – les grito Shikamaru desde el suelo – que problemáticos que son – miró hacia el cielo, notando el comienzo del atardecer – se me apetece una buena taza de té – se giro sobre sí mismo y se encaminó hacia el pueblo.

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PRUMMMMMMMMMM

Naruto aterrizó primero, luego Ranma –chan, encima de él, en la puerta de la casa de este último.

- ¡Geez! ¡Sí que eres torpe! – la chica dio un salo para levantarse y cuando se dio cuenta de su acción cerró los ojos para recibir el golpe del cuerpo de Naruto, pero este nunca llegó - ¿Qué demonios? – dijo abriendo los ojos, para encontrar que Naruto está levantado, al igual que él.

- Hasta que lograron coordinarse – Kakashi apareció de la nada, y está sentado en la mesa de la terraza de la casa – llevan un día, les faltan tres – y en una nube de humo desapareció.

Los muchachos se miraron satisfechos, sonrientes, pero de un segundo a otro el rostro de Naruto cambio al del horror.

- ¡Akane-chan! – corrió veloz, Ranma le siguió el ritmo, para ver como su prometida caía desmayada en los brazos de Naruto.

CONTINUARA

NdlA: Sé que aún no pasa mucho… pero es que estoy concentrándome en el entrenamiento de Ranma, Naruto y Akane… pero paciencia… que se viene lo bueno!

Cariños!