Y así comienza nuestra historia

Al atardecer en Nueva York caminando por los pasillos de un concurrido aeropuerto se ve a un hombre de entre unos veinticinco y treinta años. El hombre es hermoso y tiene un porte imponente y elegante. Su lacia cabellera es de color negra y la lleva algo revuelta dándole un aíra mas apuesto. Su piel es clara que resalta mas por el color de su cabellera. Tiene unos hermosos ojos rasgados negros que en este momento están siendo cubiertos por unas gafas oscuras. Sus facciones son finas y a la vez varoniles, hermosas al grado de parecer angelicales. Es alto y su cuerpo fornido, pero no al grado de exagerar. Con espalda ancha y cuadrada. Su vestimenta elegante hace que llame más la atención. Viste un pantalón de tela, corte italiano color negro, unos zapatos del mismo color, una camisa de mangas largas de botones de color blanca y encima una gabardina color negra que le llega hasta las rodillas. Con su mano derecha arrastraba una maleta de tamaño mediana con ruedas.

El hombre dirigió su mano izquierda a uno de los bolsillos de su gabardina, de ahí saco un teléfono celular algo ostentoso y elegante. Mirando en la memoria marco un numero y lo puso en su oreja.

¿Sasuke? –contesto una voz suave y femenina.

-Si. ¿Cómo estas Karin? –su voz era ronca y varonil, hablaba con un deje de sensualidad y a la vez frialdad.

-¡Muy bien cariño! ¡Estoy ansiosa porque regreses de tu viaje de negocios! –dijo algo escandalosa consiguiendo que el hombre sonría de forma torcida.

-Regresare mañana temprano, espero que me tengas una grata bienvenida. –lo dijo de una forma más ronca haciendo que su voz sonara demasiado provocativa y sin ver a la mujer sabia que ahorita estaría mordiéndose el labio, siempre solía hacer eso cada que le hablaba así, por esa razón lo había hecho.

-¡Claro que sí! Compre un modelito que seguro querrás quitármelo con los dientes. –dijo la mujer usando un tono de voz provocativo y sensual que hizo que el hombre ampliara su sonrisa.

-Eso suena muy bien. –dijo con arrogancia. –te marco más de rato.

-¡Si cariño! ¡cuídate y te amo! –dijo algo melosa.

-Igual. –contesto algo seco para después cortar la llamada.

Amaba a esa mujer, pero su carácter no era de andar de meloso diciéndoselo cada dos por tres. Así que guardando el celular en el bolsillo de su saco dio los últimos pasos hasta cruzar la puerta de salida del aeropuerto.

Nada mas su primer pie paso del suave piso del aeropuerto al pavimento de afuera se oyó un escandaloso pitido de un automóvil haciendo que el hombre chasqueara la lengua con molestia.

Estacionado en la entrada esperándolo estaba un elegante automóvil color gris, era deportivo por lo que la persona que lo conducía se veía con facilidad. Era un hombre más o menos de su misma edad. Tenía el pelo lacio y algo largo de color blanco. Facciones varoniles, apuesta y a la vez hermosos. Su tono de piel también era claro y esos ojos levemente rasgados color amatista hacia que su belleza resaltara mas. Se veía de estatura alta y su cuerpo era delgado pero fornido. Unos lentes oscuros estaban en su cabeza en forma de diadema y se dejaba ver que llevaba una gabardina de pana color café y debajo de esta se lograba apreciar una camisa con cuello polo de botones color negra.

El hombre le sonreía de oreja a oreja mientras tenia levantada su mano derecha y la agitaba una y otra vez en son de saludo.

-(¿Por qué escogí a este idiota para que viniera por mi?... ¡claro! Porque es mi amigo, pero aquí viene la pregunta del año ¿Por qué ese idiota escandaloso es mi mejor amigo?) –el pelinegro tenía los ojos entrecerrados mientras caminaba hacia la puerta de lado del copiloto del coche y la abría para adentrarse en el auto.

-¿Qué tal el viaje Sasukito? –pregunta con burla mientras se pone los lentes y comienza a arrancar el automóvil.

Sasuke gruño molesto ante el apodo consiguiendo que el peli-blanco sonriera de forma socarrona.

-Deja de llamarme así Suigetsu. –dice con fastidio.

-¡Huy que genio! Solo la zanahoria que tienes por esposa te aguanta. –dice con burla.

-¡Deja de decirle zanahoria a mi esposa! –dice con fastidio y rechinando los dientes.

-Amigo soy sincero. Mi mami desde niño me enseño a hablar con la verdad y si tu mujer parece zanahoria con lentes es mi deber como amigo recordártelo. –dijo con burla viendo satisfecho de reojo como su amigo aprieta los puños conteniéndose para soltarle un puñetazo. – (¡ja! Qué bueno es estar conduciendo, eso hace que Sasuke no me golpee… estos momentos hay que aprovecharlos… además no es mi culpa odiar a la zorra que tiene por esposa) –el peli-blanco se estaba divirtiendo y eso lo dejaba ver en su mirada.

-Suigetsu deja de insultar a Karin si no quieres que cuando lleguemos te meta el volante en el culo. –dijo amenazante, pero eso para alguien que le gusta sentir la adrenalina del peligro como a Suigetsu no funcionara para intimidarlo.

-Vale, dejare de decirle zanahoria con anteojos. –o tal vez si funciono, eso pensó Sasuke cuando lo miro sorprendido al ver que había funcionado más fácil de lo que las veces pasadas. –ahora le diré remolacha celulítica. –la sonrisa socarrona del peli-blanco no tardo en aparecer y mucho menos la vena que se le hincho en la frente al pelinegro.

-Suigetsu. –dijo amenazante.

-Pero cambiando de tema ¿Por qué no vino tu remolacha a recogerte? –Sasuke contaba mentalmente hasta diez para no golpear a su amigo para no provocar un accidente de tránsito donde él mismo saldría perjudicado, pero Suigetsu no se la ponía fácil. –pensé que después de estar un mes sin verla por andar en ese odioso viaje de negocios al cual yo podría ir pero me negué para joderte más. –dijo con burla.

-Porque quiero sorprenderla. –responde entre dientes.

-Espero el sorprendido no seas tú. –susurro de forma inaudible.

¿eh? –Sasuke no lo escucho y el peliblanco suspiro con pesadez.

-Nada. –responde resignado. –que estoy desilusionado porque mi plan no funciono. –dijo con lamento.

-¿de qué hablas idiota?

-Es que tenía la esperanza de que si te alejabas un mes de la remolacha podría haber logrado que se te cayera la venda de los ojos y pudieras ver que hay muchas mujeres mil veces más sabrosas. –dijo falsamente desilusionado y Sasuke no lo resistió mas, ese tarado había conseguido sacarlo de sus casillas.

Por la carretera se ve un auto deportivo saliéndose y entrando al carril cada dos por tres y aun pelinegro tratando de golpear a un peliblanco que trataba de esquivarlo. Lo bueno es que no había mucho tráfico o es seguro que terminaban chocando.

-¡Sasuke detente que podemos estrellarnos! –se oía el grito del peliblanco.

-¡Eso hubieras pensado antes de seguir fregando!

-¡Piensa en mis hijos y esposa!

-¡Tú no tienes ni hijos, ni esposa!

-¡Lo sé, soy inteligente, no como tú que nada mas te faltan los hijos para joderte más!

-¡Te mato tarado!

-¡Noo…! ¡Sasukito recuerda quien fue tu compañero de farra en la universidad!

-¡Eso no te servirá!


En un consultorio algo elegante se puede ver a un hombre de edad sentado tras un escritorio lleno de papeles y algunas figuras de órganos humanos. El hombre está algo canoso, en su rostro se denotan algunas arrugas. Su cuerpo cubierto por una bata de hospital es algo delgado y a pesar de estar sentado se puede ver que es de estatura promedio.

El hombre mira con seriedad a la persona sentada frente a él. Era una mujer joven, de entre veinte y veinticinco años. Tenía una larga cabellera de color rosa, la cual la llevaba amarrada en una clase de cebolla no dejándose ningún flequillo o mechón en frente. Tenía unos hermosos ojos verdes, los cuales eran opacados por unas gafas con armazón de plástico algo grueso y su vestimenta era elegante, pero demasiada aseñorada para su edad. Lo que hacía que aparentara más edad de la que tenía y no se apreciara las curvas de su cuerpo.

-Felicidades Sakura, estas embarazada. –dijo el médico sonriéndole de oreja a oreja.

La mujer ensancho los ojos, después de digerir la noticia se tapo la boca y lagrimas de felicidad salieron de sus ojos.

-Estoy segura que Sasori se pondrá muy contento. –dijo emocionada y el hombre asintió sonriéndole levemente.

-No he tenido oportunidad de conocer a tu esposo Sakura, pero a ti te conozco desde pequeña y si escogiste a ese hombre como tu esposo estoy seguro que es porque es un hombre que vale la pena. –dijo con cierto orgullo sin notar la leve capa de tristeza que cubría los ojos de la mujer, la cual desapareció tan rápido como llego.

-Lo amo mucho y saber que tendré un hijo de él me hace la mujer más feliz. –dijo sonriendo de oreja a oreja acariciándose el vientre y el médico sonrió enternecido. –dígame Tamashi-sensei ¿Cuánto tengo? –pregunta emocionada.

-Pues haciendo cálculos de tu último periodo calculo unos dos meses. –dijo pensativo y sobándose la barbilla. –pero si me permites hacerte un eco te puedo decir con más seguridad cuanto tienes. –dijo sonriéndole de forma paternal.

-Claro. –dijo sonriéndole levemente.

-Sígueme Sakura. –dijo poniéndose de pie y caminando hacia la puerta abriéndola y esperando que la chica saliera para después hacerlo él.


En un elegante automóvil color negro iban dos personas. En el asiento del conductor iba una hombre de entre veinticinco y treinta años. Su porte era elegante e intimidante. Tenía una larga y lacia cabellera color negra amarrada en una coleta alta. Sus facciones eran varoniles, apuesta y a la vez hermosas. Su piel era clara haciendo resaltar mas sus ojos rasgados de color negro que eran cubiertos por unos finos y cuadrados lentes de aumento que lo hacían ver más sensual e intelectual. Bajo sus ojos unas extrañas marcas se dejaban ver. Tenía una espalda ancha y cuadrada, a pesar de ser delgado tenía un cuerpo ejercitado, pero no al grado de verse demasiado musculoso. Vestía un traje negro de corte italiano y una camisa roja de botones abajo, una corbata guinda y unos zapatos negros.

En el asiento del copiloto estaba sentada una mujer muy hermosa con algunos rasgos parecidos. Tenía una larga cabellera negra amarrada en un trenzado hacia atrás dejando caer unos cortos y rebeldes mechones en sus mejillas. Unas gafas de aumento con armazón cuadrado y delgado adornaban sus ojos grandes y levemente rasgados de color grises haciéndola ver sensual e intelectual. Su cuerpo tenía las medidas perfectas. En su rostro aparentaba tener entre veinte o veinticinco años. Vestía una falda de tela color café con pequeñas francas blancas, le quedaba ceñida al cuerpo y le llegaba debajo de las rodillas, de lado izquierdo tenía una abertura que le llegaba a mediación del muslo, una camisa blanca ceñida al cuerpo de botones y los primeros tres estaban abiertos dejando un sugerente escote, encima llevaba un saco que le llegaba a la cintura y le quedaba ceñido, el color era igual a la falda haciéndole juego.

La mujer recargaba su codo en la puerta del automóvil y tenía una expresión aburrida.

-Itachi me podrías decir ¿Por qué tengo que acompañarte a tu aburrida reunión de negocios? –su voz era muy fina y delicada, con un toque de elegancia y educación que no lograba opacar ese tinte aburrido.

-Hay tres enormes razones para eso. –la voz del hombre era ronca y varonil con el mismo toque de elegancia y educación que no se opacaban por ese tinte burlón.

-¿Cómo cuales? –pregunta aburrida y mirándolo de reojo.

-Primera: ya tienes veintidós años y acabas de graduarte de la universidad. –enumero sin dejar de mirara al frente. –segunda: como digna Uchiha debes de aprender de los negocios familiares y yo como tu hermano te enseñare, por algo papá te dejo a cargo mío desde que entraste a la universidad. –dijo con arrogancia y la chica rodo los ojos.

-También se podría considerar que me dejo a tu cargo porque a mamá se le ocurrió irse de segunda luna de miel desde que papá les dejo los negocios a ustedes y llevan cinco años en esa dichosa luna de miel.

-Agradece que te dejo conmigo y no con Sasuke y su rara esposa. –dijo con burla.

-Bueno eso se lo agradezco. Nuestro hermano no es tan inteligente como nosotros… mira que casarse. –dijo con desagrado.

-Si, a Sasukito no lo atarugaron. –dijo con burla y la chica sonrío divertida. –bueno como decía tercera: pues es más que nada para joderte. –dijo de forma socarrona y la chica frunció el entrecejo.

-Me lo imagine. –dijo resignada. –pero al menos te hubieras esperado a joderme pasando mínimo unas semanas más. Me acabo de graduar ayer, ni digerirlo me dejaste. –dijo fulminándolo con la mirada. –me hacen estudiar una carrera que ni me gusta y todavía no me dejas de perdido descansar. ¿Qué tal si no doy el callo para hacerlo? –el pelinegro sonríe de forma torcida.

-Por lo último no te preocupes. –dijo estirando su mano para acariciarle la cabeza de una forma cariñosa. –era una Uchiha y como tal sabrás manejarlo. –dijo con orgullo y la chica sonrío de forma torcida. –sabes que al igual que Sasuke y yo esto será pan comido para ti, además recuerda que tanto él como yo fuimos también obligados a estudiar algo que no nos gusta todo porque nuestro padre quería que nos hiciéramos cargo de sus negocios. Pero puedes hacerle como yo, estudiar en tus momento libres lo que te gusta y cuando muera el viejo nos dedicamos eso.

-Ya recuerdo porque eres mi hermano consentido. –dijo con burla la chica e Itachi sonrío de forma socarrona.

-Ya falta poco para llegar así que deja te doy los detalles del negocio, estoy seguro que lograras manejarlo con inteligencia y serme de ayuda Ayari-chan. –dijo con orgullo.

-Ya dilo y deja de alagarme tanto que me subirás más el ego.

-¡Uyy! siendo una Uchiha lo tienes hasta el cielo y si te lo subo yo seguro no tendrá fin. –dijo con burla y Ayari sonrío de forma torcida. –bueno la empresa Haruno es grande y reconocía. Siempre ha sid…

-La número uno en la moda, distribuye las mejores prendas en Japón, Estados Unidos, México, Canadá, China, Corea y París. –recito con aburrimiento.

-¡ohh! Estas bien informada. –dijo con falsa admiración.

-Hermano llevo estudiando esto casi toda mi vida, es normal que conozca las grandes compañías. –dijo con aburrimiento. –mas las que llevan relación con las nuestras.

-Bueno, como decía esa empresa siempre nos ha comprado telas porque siempre tenemos las mejores, pero ahora se está negociando que nosotros seamos sus únicos proveedores de telas, botones, zíper, etc. –el chico agito una de sus manos restándole importancia. –pero no solo nosotros estamos peleando ese contrato, nuestra competencia también lo está haciendo, así que debemos mejorar sus ofertas en esa junta que es donde estaremos ambos proveedores con el presidente de la compañía.

-¿Haruno Kakashi? –pregunto alzando una ceja.

-No.

-Pensé que al morir Haruno Sakumo el hijo mayor quedaría a cargo de la empresa. –dijo extrañada.

-Esto es un rumor, así que no es del todo seguro, pero se dice que Kakashi nunca estuvo interesado en asumir el cargo y cuando cumplió la mayoría de edad se independizo y se fue del país, así que al viejo Sakumo no le quedo de otra más que dejar a Haruno Sakura su hija menor al cargo, pero también se dice que ella no estaba del todo lista o no se sentía capaz para asumir el cargo, así que su esposo Akasuma Sasori es quien está al cargo de la presidencia. –explico con tranquilidad.

-¡Puff! Ese Kakashi si que tiene agallas. Nosotros hubiéramos hecho lo mismo.

-Sí, pero somos más codiciosos y nos encantan los lujos que recibimos. No somos tan idiotas para perderlos como él y vivir en la pobreza. –dijo agitano su mano restándole importancia. –yo mejor me espero a que muera el viejo para hacer lo que quiera.

-Me gusta esa idea nii-san, pero ¿qué tal si Fugaku vive más que nosotros? –pregunta asustada.

-No me rompas mis ilusiones. –dijo con reproche fulminándola con la mirada. –el pensamiento "ya esta anciano y pronto morirá" es lo que me ha motivado a seguir con esto. –dijo con falso pesar.

-No te apures nii-san. –dijo palmeándole el hombro. –si vemos que un par de años se ve igual de fuerte y sano planeamos una asesinato. –dijo en forma de broma, aunque hablaran así, amaban a su padre al igual que Sasuke, pero se divertían diciendo esa clase de cosas.

-Vale, tu lo entretienes y yo lo aviento de las escaleras. –dijo divertido siguiéndole el juego y Ayari levanto su pulgar en son de aprobación. –y Sasuke por no ayudarnos lo dejamos a cargo de todos los negocios para que nos mantenga ¡wuajajaja…! –rio como villano de telenovela y Ayari lo imito.


En una elegante oficina se ve a un hombre desnudo sentado en su silla con una escultural mujer también desnuda cabalgando sobre él mientras este apretaba sus senos con brusquedad.

El hombre era muy hermoso. Tenía el cabello corto y lacio de color rojo. Su porte era intimidante, serio y elegante. Tenía una piel clara y unos ojos grandes de color marrón que en ese momento estaban oscurecidos por el deseo. Sus facciones eran apuesta y a la vez angelicales, hermosas y a la vez varoniles. Era delgado, pero su cuerpo estaba bien marcado, pero sin exagerar.

La mujer tenía un cuerpo hermoso, con grandes senos, caderas anchas y glúteos redondos, piernas largas y torneadas. Su piel era levemente acanelada. Tenía una rostro nada fuera delo normal. Facciones finas y lindas. Ojos grandes de color chocolate. Cabellera lacia, larga que en ese momento se encontraba suelta y era de color negra.

-¡Ahh! ¡Sii! ¡Mas! –gemía la mujer, en su rostro se notaba el placer que sentía cuando ese gran pene entraba y salía de su húmeda cavidad.

Al hombre también se lo notaba que lo disfrutaba, pero no de forma tan exagerada como a la mujer.

En eso sonó el timbre de un celular haciendo que el hombre gruñera con molestia mientras estiraba su mano al escritorio que era donde estaba su celular, al ver la pantalla rodo los ojos y quito su otra mano de los senos de la mujer para ponérsela en sus labios en señal de silencio.

La mujer obediente asintió y sin dejar de cabalgarlo se mordió la mano para evitar gemir.

-¿Qué pasa Sakura? –pregunta con indiferencia. Su voz siempre ha sido así, sin transmitir nada, aunque el tiente ronco y varonil lo hacía más deseable.

-Me preguntaba ¿si cenaríamos juntos? –pregunta con nerviosismo, aun así el hombre noto que estaba emocionada.

-Mmm… no sé, lo más seguro es que si. –dijo con sequedad. – ¿pasa algo? –una ceja se alzo mientras inclinaba su cuello para que la mujer lo besara ahí y ella no se hizo del rogar.

-Tengo algo importante que decirte. –dijo con emoción que no paso desapercibida para el hombre.

-Ahí estaré. Llegare más o menos a las ocho de la noche. Si se llega a complicar algo te aviso.

-Si. –dijo emocionada. –te espero en casa Sasori. Te amo. –sin responderle el hombre corto la llamada.

-Muévete más.—ordena llevando sus manos a la cadera de la chica.

-Si jefe. –dijo traviesa moviendo con más fuerza sus caderas haciendo más profundas las penetraciones, por lo que un leve gruñido salió de los labios del hombre y un fuerte gemido salió de los labios de la mujer.


En la entrada de un edificio estaba Sakura mirando la pantalla de su celular con tristeza.

-(no me desanimare por eso… él siempre ha sido alguien serio que le es difícil expresarse, pero yo sé que me ama tanto como lo amo yo a él) –pensó la chica dándose valor y sus ojos dejaron de ser cubiertos por esa capa de tristeza. –(además estoy segura que cuando sepa la noticia cambiara para bien) –de forma cariñosa se acariciaba el aun plano vientre.

-¡Sakura! –oyó que gritaba una voz ronca y masculina atrás de ella que extrañamente se le hizo muy familiar.

Con rapidez la chica volteo viendo a un apuesto hombre de cabellera blanca, algo alborotada haciéndolo ver más provocativo. Tenía facciones, varoniles y muy apuesta. Su tono de piel era claro. Sus ojos eran levemente rasgados de color negro, aunque el izquierdo tenía una larga cicatriz en diagonal que lo atravesaba. Era alto y de cuerpo fornido, pero no al grado de exagerar. Vestía unos jeans negros y una playera roja sencilla y sobre esta tenía una chamarra de mezclilla color negra, unos tenis negro.

El hombre corría hacia la chica y al estar lo suficiente cerca se detuvo respirando agitado mirándola con emoción.

-¿Kakashi? –dijo emocionada.

-El mismo. –dijo sonriéndole de forma cálida.

-¡Niisan! –grito emocionada echándosele en sus brazos y el hombre la recibió gustoso.

-Has crecido mucho Sakura-chan. –dijo de forma cálida apretando mas el abrazo.

-¿Cuándo volviste? –pregunta aun emocionada y separándose del abrazo. De sus ojos salían lágrimas que el peli-plata limpio con sus dedos pulgares.

-Hace unos días –responde con tranquilidad regresando el porte despreocupado y aflojerado que siempre ha tenido. –lamento no haber estado contigo cuando te casaste y cuando papá murió. –dijo con arrepentimiento viendo como la chica bajaba la cabeza con tristeza.

-Esos fueron momentos muy importantes para mí y el ultimo demasiado triste que te necesitaba más que nada.

-Lo sé. –dijo con tristeza. –se que no tengo disculpas, pero cuando te casaste si vine, mas papá no me permitió verte. Ya sabes que me odia desde que me fui y no me considero digno de ir a tu boda. No tenía ninguna otra forma de comunicarme contigo. –la mujer levanto la mirada viendo en sus ojos que no mentía mientras que Kakashi apretaba sus puños. –en cuanto a la muerte de papá te juro que apenas me entere hace unos días y al instante me vine para acá, pero no tenía el valor para ir a verte, porque sé que me odiabas, pero cuando te vi por coincidencia ahorita no me pude resistir a hablarte. –la chica negó con la cabeza.

-Eres mi hermano y única familia, jamás podría odiarte. –dijo deforma cálida sacándole una sonrisa al hombre.

-¿A dónde vas pequeña? –pregunta agitándole los cabellos de forma cariñosa.

-Voy a visitar a la cerda. De hecho vive en este edificio. –dijo apuntando el edificio en donde estaban parados frente a la entrada.

-Entiendo. Yo tengo que arreglar unos papeles de la mudanza. –dijo pensativo.

-¿Te quedaras? –pregunta ilusionada y el hombre asintió mientras sacaba una pluma de entre la bolsa de su chamarra.

-Te dejare mi dirección para lo que sea que se te ofrezca. ¿tienes de donde apuntar? –la peli-rosa asintió y de entre su bolsa saco una tarjeta entregándosela al hombre, el cual rápidamente apunto algo. –ahí esta mis teléfonos y dirección. ¿imagino que vives con tu esposo en la mansión?

-Si. –dice tomando la tarjeta. –pero dime tu ¿estás casado? ¿con novia? Unión libre?

-Nos acabamos de ver y ya ofendiéndome. –dijo en tono de broma y la mujer negó resignada. –naci soltero y soltero moriré.

-Más pronto cae un hablador que un cojo. –dice burlona.

-¡Nee! Yo no me enfermare de lo mismo que tu. –dice despreocupado y Sakura suspira con pesadez. –bueno pequeña, no te entretengo mas, tu nada mas háblame y nos ponemos de acuerdo para platicar y contarnos más de nuestras vidas. –dice acercándose y dándole un beso en la frente. –cuídate.

-Tu también. –dijo sonriéndole levemente.


Se encontraban Sasuke y Suigetsu comiendo tranquilamente en un restaurante reservado y elegante.

-Enserio Sasuke aun no me cabe del todo en la cabeza. –dice con pesar el peli-blanco después de darle un sorbo a su copa de vino tinto. El pelinegro levanto la mirada para verlo extrañado.

-¿de qué hablas ahora tarado? –el peli-blanco se toco el pecho de forma lastimera mirándolo dolido.

-No entiendo como uno de los hombres más codiciados de Japón y América está casado con una remolacha. –dijo dramático y a Sasuke le apareció un tic nervioso en su ceja.

-¿vas a empezar de nuevo? –pregunta amenazante.

-Tranquilo amigo. –dijo poniendo sus manos en frente como deteniéndolo. –solo que siempre he tenido esa curiosidad ¿Cómo es que teniendo a cuanta mujer quisieras te casaste? Pensé que al igual que yo y tu hermano disfrutabas tu vida de soltería. –Sasuke suspiro con pesadez.

-Solo es que encontré a la indicada, eso es todo. –dijo resignado regresando su atención a sus alimentos.

-(bien dicen que cuando te enamoras te segas, si solo supiera que esa mujer no es nada de lo que te imaginas amigo, pero si yo te lo digo nunca me harás caso, lo única que queda es verlo por ti mismo aunque será más doloroso, solo espero que pase pronto) –el peli-blanco suspiro con pesadez. –por cierto tu hermano me conto que la pequeña Ayari-chan se graduó ayer.

-Lo sé, y a mí me conto que hoy empezara a entrar en los negocios con la asesoría de Itachi. –comento despreocupado.

-Ese Itachi no se mide, mira que meterla en los negocios sin dejarla disfrutar unas pequeñas vacaciones después de estudiar. –dijo negando resignado.

-Así es Itachi. –dijo encogiéndose de hombros restándole importancia. –si hubiera estado bajo mi asesoría hubiera hecho lo mismo. ¿para qué atrasar lo inevitable?

-Pobre pequeña, mira que tener unos hermanos tan estrictos. –dijo con pesar compadeciendo a la pequeña.

-Que más te da a ti si ni conoces a mi hermana. –dijo molesto.

-Aun así me compadezco de ella por tenerlos a ustedes como hermanos, si yo que los tengo como amigos no los soporto, ahora la pobre que fue maldecida teniendo su sangre. –dijo de forma dramática y Sasuke lo fulmino con la mirada. –además si conozco a Ayari-chan. –dice recordando ese detalle.

-No recuerdo habértela presentando, además que ella vive en Japón con Itachi y tú te viniste conmigo a Estados unidos desde que nos graduamos justo la época en la que ella estaba estudiando la preparatoria en Alemania. Y a mi boda no pudiste ir.

-Pero vi sus fotos de niña cuando iba a tu casa y era una monada de chamaca. –dijo meloso tocándose las mejillas. –ahora con veintidós años ha de estar hecha una muñeca. –dijo de forma pervertida ganándose una mirada fulminante por parte de Sasuke. –quiero conocerla. –dijo imaginándose a la chica haciendo que baba le escurriera por la comisura de sus labios.

Sasuke molesto se puso de pie y lo tomo de las solapas alzándolo sin importarle haber tirado las copas de vino o que la demás clientes y meseros volteara a verlos asustados.

-Estas hablando de mi hermana así que abstente de esos comentarios. –dijo amenazante haciendo que Suigetsu pasara saliva con dificultad. –te oigo hablar nuevamente de ella de esa forma y te mato. ¿Entendido? –Suigetsu asintió y Sasuke lo soltó de forma brusca volviéndose a sentar.

-¿todo bien? –pregunta un mesero acercándose mirando a Suigetsu.

-Todo bien. –responde educado y sonriéndole levemente. –solo traiga mas vino. –dijo señalando las copas tiradas y el mesero asintió recogiendo todo alejándose algo dudoso de la mesa porque el hombre pelinegro aun seguía mirando de forma penetrante al peliblanco. – ¡caray amigo! –dice acomodándose la camisa justo en el momento que el mesero se fue. –eres igual o más celoso que Itachi cuando se trata de Ayari-chan, aun recuerdo que cuando le dije eso por teléfono casi traspasa el teléfono para matarme. –dijo con resignación y Sasuke gruño molesto. –ya vale, no hablare mas de tu hermana. Hablemos de otro tema como el de la remolacha de tu mujer. –una sonrisa socarrona apareció en su rostro, amaba la adrenalina y mas la que sentía al molesta a Sasuke e Itachi sabiendo que con eso desafiaba la muerte mientras que Sasuke tenía un tic muy marcado en su ceja y una vena hinchándose y palpitando en su frente.


En la elegante oficina de Sasori se encontraba esta junto con su secretaria acomodando sus ropas. Sasori había terminado de ponerse su elegante traje color gris y se anudaba perfectamente su corbata negra mientras que la secretaria se abrochaba los últimos botones de su blusa.

-Sal de una vez de mi oficina y estate atenta para cuando lleguen los Uchiha e Inuzuka. –dijo cortante sentándose en su escritorio ya terminando de arreglar sus ropas.

-Como diga jefe. –dijo mirándolo picara y sonriéndole con sensualidad.

-Por cierto. –dijo el pelirrojo haciendo que la chica detuviera su paso hacia la puerta y volteara a verlo ilusionada, le había costado seducir a su jefe y esperaba llegar a ser su amante, después de todo sabía que estaba casado y nada más que con la dueña de las empresas, así que por el bien financiero de ambos no convenía que la dejara y ella tampoco quería eso. –esto no se repetirá. No suelo repetir platillo. –dijo mirándola con desprecio sintiéndose satisfecho ante la desilusión que dejaba ver su mirada. –ahora retírate y deja de intentar seducirme nuevamente. –dijo indiferente mirando su computador mientras agitaba su mano.

-Sí señor. –dijo con tristeza, pensando en cómo hacerle para que su jefe la vuelva a buscar y darle la cómoda vida que buscaba.

-Oportunista, aunque me dio buen sexo. –dijo para sí mismo mirando la puerta sin mostrar alguna clase de mueca.


Entrando a la recepción de la empresa iban los hermanos Uchiha, no podían evitar que miradas entre morbosas y admiradas se centraran en ellos. Y es que el ser Uchiha tenían una belleza envidiable, que era difícil de ignorar.

Al llegar a la recepción ambos hermanos vieron que ya estaban ahí Inuzuka Kiba un hombre de entre treinta años, alto y delgado, pero fornido. Tenía una corta cabellera café oscura que llevaba algo revuelta dándole un aire travieso. Sus facciones eran salvajes, varoniles y apuesta. Su tono de piel era levemente acanelado y sus ojos levemente rasgados eran de color negros. El castaño estaba frente a la recepcionista hablando de forma juguetona con ella.

Itachi y Ayari se pararon atrás de Kiba provocando que cuando la recepcionista mirara al pelinegro quedara embobada ya no escuchando los parloteos del castaño.

-Pues la competencia no se toma muy seria el acuerdo. –dijo con burla Ayari estañado atrás de Kiba, el cual volteo con molestia viendo que le interrumpía en su ligue con la recepcionista topándose con la chica haciendo que sus muecas de fastidio cambiaran por unas coquetas.

-¿nos conocemos preciosa? –pregunta galante ignorando la mirada asesina que le dirigió el pelinegro alado de ella.

-No. –dice cortante. –Uchiha Ayari. –se presenta con arrogancia provocando que el castaño ensanche los ojos e Itachi sonría de forma torcida.

-Es mi hermana y está aprendiendo el negocio familiar, así que no intentes seducirla Inuzuka. –dice con burla Itachi consiguiendo que el castaño lo mire con molestia.

-Hermano, mis estándares en hombres están fuera de los alcances de este. –dijo con arrogancia apuntando con desprecio a Kiba que frunció el entrecejo, ya empezaba a caerle mal esa niñata mientras que Itachi no podía borrar su sonrisa divertida. –ni tratando de seducirme lograra que mis ojos se posen en este pulgoso.

-Si, pequeña, te mereces alguien mejor que este chucho, incluso creo que no hay hombre en esta tierra que te merezca, así que ve considerando ser monja. –dijo mirándola con burla y acariciándole la cabeza.

-Lo sé, soy demasiado para un simple mortal. –dice sonriendo de forma arrogante.

-¡Así se habla Ayari! ¡yo pienso lo mismo sobre mí! –dice igual de arrogante.

-No, pero si son igualitos. –murmura Kiba con varias gotas de sudor resbalando por su nuca. –debí imaginarme que sería igual de odiosa que tu Itachi y tu hermano… ya recuerdo porque odio a los Uchiha. –ambos hermanos sonríen de forma torcida.

-Deja de ver a mi hermano como idiota y llama a tu jefe. –dijo cortante fulminando con la mirada a la recepcionista. la cual asustada rápidamente marco unos números del teléfono.

-Se mas educada Ayari. –dijo en forma de regaño, mas su mirada divertida decía lo contrario.

-No me gusta que te miren así. –dijo molesta cruzándose de brazos. –parece como si te desnudaran con la mirada. –Itachi sonrío divertido.

-¿todos los Uchiha son celosos a muerte? –pregunta Kiba con fastidio.

-Solo protegemos lo nuestro. –contestan ambos con arrogancia. –y más cuando de nuestra familia se trata. –Kiba rodo los ojos, llevaba unos minutos conviviendo con ellos juntos, no quería ni imaginar tener que soportarlos todo lo que dure esa junta, sabia lo muy largas que eran y ya comenzaba a hartarse.


Una rubia muy hermosa, con su cabellera larga y lacia suelta dejando un largo flequillo caerle de lado en el rostro tapando uno de sus hermosos y grandes ojos celestes. Tenía un cuerpo hermoso con curvas bien definidas. Vestía algo sencillo, unos jeans ajustado y una blusa levemente holgada.

La mujer se encontraba sentada en la sencilla sala de su departamento viendo con aburrimiento la televisión mientras se limaba las uñas con tranquilidad. En eso sonó el timbre de su departamento y sonrío emocionada.

-¡La frentona llego! –grito aventando la lima y parándose de golpe. –esa voz emocionada cuando me dijo que tenía una muy buena noticia me huele a buen chisme de amigas. –dijo de forma cantarina mientras corría hacia la puerta.

-Con algo de impaciencia la abrió viendo a su desalineada amiga mirándola emocionada sonriéndole de oreja a oreja.

-¡Cerda estoy embarazada! –grito a todo pulmón estando muy emocionada.

Ino se congelo, después parpadeo un par de veces mientras su cerebro trataba de digerir la noticia y Sakura sonría divertida esperando que captara el mensaje, conocía lo lenta que era su amiga cuando noticias así de buenas llegaban a ella.

-¡Kyaa…! –grito emocionada abrazándola… ¡así es! había captado la noticia. – ¡qué emoción! –grito saltando al igual que la peli-rosa.

-¡Lo sé, seré mamá! –grito emocionada.

-Esto hay que celebrarlo. –dijo rápidamente separándose del brazo.

-Lo sé, por eso vine a decírtelo antes de decírselo a Sasori.

-No arruines la noticia mencionando el nombre del padre. –dijo con desprecio y Sakura negó resignada, su amiga nunca ha querido a su esposo y ella por más que lo intentaba no lograba hacer que le cayera bien, pero pues a Sasori tampoco le caía bien, digamos que el odio era mutuo entre esos dos. –dejando de lado que Sasori es el padre o… la rubia miro de forma cómplice a Sakura. – ¿me darás otra buena noticia diciéndome que le pusiste los cuernos a Sasori y ese niño es de otro? –pregunta esperanzada y a Sakura le resbala una gota de sudor en la nuca.

-Lamento desilusionarte cerda pero el padre es Sasori. –dijo de forma bromista viendo como a su amiga se le borraba toda ilusión en su mirada

-Te dije que no arruines la noticia mencionando a ese chicle de cereza masticado. –dijo haciendo un infantil puchero y Sakura se tapo la boca para no reírse por el apodo que le había puesto a su esposo. –olvidándonos del padre. –dijo recuperando la alegría y poniéndose alado de su amiga para pasarle un brazo por los hombros. – ¿Cómo será? ¿será niño o niña? ¿Cuántos meses tienes? ¿Seré la madrina? ¿me dejaras consentirlo? ¿en qué escuela lo meterás? ¿ya decidiste que estudiara en la universidad? … y las preguntas seguían mientras arrastraba a su amiga al departamento y la peli-rosa solo tenía varias gotas de sudor resbalaban por su nuca.

-(aun ni nace e Ino ya quiere saber que estudiara U¬¬)


Una despampanante y hermosa pelirroja caminaba hacia la puerta de su casa. Le había dicho a toda la servidumbre que se fuera de la casa, les había dado el resto del día libra y la razón es que era su último día de divertirse.

La mujer era hermosa y esas gafas la hacían ver más provocativa, sumándole que llevaba puesto solo un beibidool de encaje color verde que dejaba ver demasiado.

La mujer abrió la puerta recargándose en esta de forma sensual viendo al hombre muy apuesto de cabellera naranja que se la devoraba con la mirada. Era demasiado alto y fornido y vestía de forma muy sencilla.

-¿segura que en tu casa está bien? –pregunta el hombre con voz más ronca de lo normal.

-No hay nadie y Sasuke llegara hasta mañana. –dice de forma sensual pasando uno de sus dedos por sus senos. El hombre sonríe de forma torcida.

-Es bueno saber eso porque si se entera que su contador se acuesta con su mujer me corre. –dijo con burla adentrándose y tomándola de la cintura para después cerrar la puerta tras de sí con un pie.

-Eso no pensaste ayer que me follabas en la entrada de tu departamento Juugo. –dijo provocativa tocándole deseosa sus musculosos brazos y el hombre sonrío de forma picara (N/A:si aquí Juugo de santo y serio no tiene ni un pelo, pero sigue conservando su fascinación por las aves n.n)

-Cuando gimes haces que me olvide de pequeños detalles como esos. –dijo con diversión inclinándose para comenzar a besarle y lamerle el cuello mientras que la pelirroja inclinaba su rostro para darle mas exceso. –siempre me he preguntado algo. –dijo dejando sus caricias y mirándola al rostro mientras que Karin alzaba ambas cejas extrañadas. –teniendo el esposo que tienes ¿Por qué serle infiel conmigo? ¿acaso Sasuke es impotente? –pregunta con burla haciendo que la pelirroja suelte una fuerte carcajada.

-Sasuke de impotente no tiene nada, de hecho en la cama es un Dios. –dijo coqueta haciendo que el hombre frunza el entrecejo celoso por lo que la pelirroja amplio su sonrisa. –pero no te pongas celoso, de hecho me gustan más los hombres igual de musculosos que tu. –dijo coqueta acariciándole los brazos.

-Eso me agrada. –dijo coqueto estampando sus labios con los de ella en un húmedo y hambriento beso.

Continuara

jejejeje si lo se,,, tengo otros fic pendientes, pero eske este ya tenia algunos kapis escritos y me encanto, asi ke no me pude contener a subirlo Un.n

espero ke les haya gustado n.n

la vdd asi es como yo me imagino a Itachi y sasuke si no tuvieran ese pasado lleno de amargura y sufrimiento XD ademas ke me dio curiosidad ponerles una hermana y me la imagine igual de casanova, arrogante, egolatra ke ellos XD,,, ya saben encanto uchiha jajajaja

este fic es sasusaku,,, veran como se ira desarrollando el romance de mi pareja favorita *o* adoro esa pareja *o* pero ste fic tambien hablara mucho de los uchiha como protagonistas, mas en los primeros capis,,,, no tanto como hablar pero ellos saldran mucho,,, veran ke sera divertido cuando sasuke se les una a las lokeras de sus hermanos

por cierto karin es una maldita #¬¬ mira ke engañar a sasuke con juugo ¬¬ sasuke esta mucho mejor! jajajaja sorry momento de idiotes

bueno ya no los aburro

se cuidan mucho

besos