Todos los personajes pertenecen a J.K. Rowling, excepto los inventados por mí. Esto lo hago por diversión, sin lucrar con ello.

Esta historia comienza después del Sexto libro.

Ahora… a leer! XD

DESICIONES

Por: Akane Maxwell

Capítulo I: Miedos

Está sentado en unos de los columpios de la plaza que está cerca de la casa de sus tíos. Suspira. Hace más de una semana que recibió una carta de Lupin, en la que le indicaba que debía tener paciencia, ya que de un momento a otro aparecerían para llevarlo al lugar que habían designado para su escondite.

Está preocupado, la presencia de Voldemort está cada vez más latente, lo presiente, y porque lo ve en los noticiarios muggles.

Sabe que el momento ha llegado, pero no puede evitar sentir miedo. Miedo de perder su vida, de perder a sus amigos… de perder a su amor, cuando recién lo ha encontrado.

Volvió a suspirar, tratando que la angustia desapareciera por completo de su corazón, pero ésta se niega a irse, es más, sigue jugándole malos tratos, tanto que seguir sentado en el columpio no es suficiente. Se levanta y llega al callejón donde los Dementores lo atacaron a él y a su primo. Valientemente, o quizás, retando al destino se adentro en él, esperanzado y sin temor de encontrarse con su némesis y dar por finalizado todo aquello.

No había luz que lo guiará por el camino, pero Harry no saco su varita, el elemento sorpresa sería su ventaja, aunque dicha ventaja fuese para los dos.

Solo sus pasos se escuchan en el oscuro pasillo, pero tanta tranquilidad no puede traer buenas noticias.

- No es buena idea andar solo por lugares oscuros – la voz de reproche llego a sus oídos. Potter se volteo inmediatamente y vio una luz tuene que supo salía de una varita – sé que eres fuerte, pero es peligroso que andes solo – Harry solo sonrió ante el reto propinado por la voz cargada de reproche y de preocupación de su querida amiga.

- Hermione – la alegría volvió a él al pronunciar el nombre de la bruja más inteligente que él conocía. Sonrió, y fue cuando la castaña se lanzó a sus brazos.

- Debes de tener más cuidado, así eres un blanco fácil – Ron apareció con su varita en alto. A pesar de que a Potter, le alegra tener a su mejor amigo cerca, en esos momentos, muy dentro de él, no lo quería alrededor suyo.

- Sólo estaba tentando…

- A TU SUERTE – completo la frase del joven mago, la única chica del grupo – cómo puedes ser tan irresponsable Potter – dijo con clara molestia en su voz.

- Pero es…

- NADA DE PEROS – lo volvió a interrumpir la chica.

- Ya dejen la discusión y hagamos lo que vinimos hacer – dijo Ron, algo desesperado y aburrido de las discusiones.

- ¿Qué vinieron hacer? – preguntó desorientado el chico de anteojos.

- Para ser el elegido, eres un poco lento amigo. Jajajajaja – una suave risa salió de los labios de los tres muchachos, que hizo que se aliviara la tensión de los meses vividos, y emprendieron el camino hacia la casa de los tíos de Harry.

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Tío Vernon se levantó de golpe cuando sintió que la puerta se abría y el bullicio que sintió de gente hablando lo puso sobre aviso.

- Otra vez "esos".

Se acerco con rapidez hacia la puerta y los vio: a "esos" que se creen mejor que ellos que están sobre la ley, unos desadaptados, tal como su sobrino. Una mueca de horror se dibujo en su rostro al ver a un extraño personaje de un enorme ojo azul, mientras que el otro era pequeño y negro, al entrar se tropezó con él.

- Vamos Muggle, quítate de mi camino.

Sin chistar, Vernon se movió y se escondió en la cocina junto al resto de su familia.

- Potter, ve a buscar tus cosas – dijo viéndolo, mientras éste entraba a la casa, con su ojo normal y con su ojo mágico vigilaba alrededor.

El joven mago asintió y con rapidez subió a su alcoba seguido por sus amigos.

Cuando entraron en la habitación, los amigos de Harry dieron un respingo, puesto que se encontraron con el cuarto completamente ordenado, y el baúl con sus cosas completamente cerrado, sólo falta que Hedwig en su jaula.

Hermione, con un movimiento de su varita levanto el baúl, mientras que Ron, tomaba la escoba de Harry, la jaula de Hedwig, que en esos momentos cruza la ventana abierta de la habitación, posándose en el brazo extendido que le ofrecía su dueño.

- ¡Es hora de irnos! – se escuchó la voz de Ojoloco.

Tanto como la chica como el pelirrojo salieron de la habitación del pelinegro, quién sabiéndose solo miro a su alrededor y suspiro, dejar la habitación que lo cobijo por tantos años, solo podía significar una cosa: su paso de la adolescencia (que prácticamente no la ha vivido) a la adultez de un solo golpe, ya que arriesgar su vida, por el bien de su mundo, no es una decisión que toma un niño, sino un adulto. Volvió a suspirar, disipando el inminente miedo que se apodera de él cada vez que recuerda lo que el destino le depara. Inevitablemente, sus rodillas comenzaron a temblar.

- ¡POTTER ES HORA! – nuevamente Ojoloco rompió el silencio, provocando de inmediato que las piernas del chico de la cicatriz, volvieran a estar firme, sin vacilación.

El golpe seco de la puerta al cerrarse, les indico a los que esperaban en la primera planta que el niño que vivió estaba listo para partir y con ello comenzaría todo.

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El silencio de la noche acompaña a los 4 magos que están parados en medio de la plaza, que tiempo atrás, Harry estaba sentado en uno de los columpios.

- Muchachos – lo voz autoritaria del Auror rompió el silencio – no les contaré la forma en que llegaremos al lugar establecido, porque pueden haber ojos y oídos escuchándonos – su ojos mágico bailaba en la cuenca – solo les digo, que no se suelten.

Los tres jóvenes se tomaron de las manos, Hermione en medio de los dos chicos. Ojoloco redujo el baúl a un tamaño portable para un bolsillo, metiéndolo luego al bolsillo interior de su chaqueta. Hedwig, ahora está sobre el hombro derecho de Potter. Moody usó nuevamente su varita, pero esta vez, de ella salió una cuerda que envolvió a los muchachos, atándolos, luego los sujeto a él.

- Es hora de irnos. ¡No se suelten! Accio tarrocon un movimiento de su varita un tarro de cerveza vacio y arrugado, llego a las manos del auror y en ese preciso instante, Harry Potter sintió que lo tiraban de su ombligo hacia adentro de lo que parecía un torbellino.

- A pesar de usar muchos trasladores, aún no me acostumbro a ellos - piensa el chico que vivió.

A penas habían tocado tierra firme, cuando nuevamente fueron tirados por el ombligo, luego volvieron a aterrizar, pero ni un segundo estuvieron en el lugar ya que nuevamente fueron trasladados. Pasaron como unos cinco trasladores, hasta que los chicos por fin sintieron tierra firme en sus pies, exactamente arena.

Harry fue el primero en levantarse, para luego ofrecer su mano derecha extendida a Hermione para que ella se pusiera de pie. Al contacto con la mano de la chica una corriente eléctrica cruzo todo el cuerpo del muchacho y por primera vez en su vida, sintió un cálido sentimiento naciendo en él. Se miraron a los ojos. Algo iba a decir la castaña, pero el sonido de un fuerte vomito, interrumpió la escena, para ver a Ron, de rodillas en el suelo, convulsionándose, y claramente, vomitando. Los amigos se acercaron a él con visible preocupación.

- Mu… mu… muchas vueltas – logro decir, sin embargo, volvió a vomitar.

- Hemos llegado – Ojoloco, se deshizo de los hechizos realizados con anterioridad, para luego ver hacia su frente.

Harry y Hermione hicieron lo mismo, y el asombro se dibujo en sus rostros, ya que frente a ellos se alza una maravillosa construcción: una cabaña, hecha de material solido, con algunos detalles en madera, por lo que se veía solo tenía un piso, de la chimenea, salía humo, y solo eso daba la impresión que la casa está habitada.

- ¿De quién es? – preguntó Harry.

- Es tuya – respondió Moody.

Harry no lo podía creer, ¿Cómo que es suya? Sabía que sus padres le habían dejado dinero, pero era totalmente ignorante que ellos poseían inmuebles.

Sus pies se movieron solos hacia la entrada de la pequeña cabaña. Levantó su pie derecho, ya que hay una pequeña escala para llegar a la puerta, y además de una terraza, donde hay un sillón de mimbre con unos cojines blancos, maravillosamente pulcros. El chico sonrió y agradeció a la persona que limpio y dejo como nuevo el lugar. Le tomó un par de segundos tomar el pomo de la puerta, ya que una sensación de extraña alegría mezclada por una creciente timidez, hacia que el proceso de entrar le resultara completamente difícil.

- Vamos, Harry. Tengo hambre – grito con desespero Ron, e iba a volver a hablar pero Hermione lo silencio con un codazo en el estomago.

Ignorando los reproches de Ron, los retos de Hermione y los quejidos de Ojoloco. Harry se tomo todo el tiempo posible para disfrutar con calma, el tocar el pomo de la puerta y descubrir lo que hay detrás de ella.

La puerta no emitió ni un sonido al abrirse. El joven de la cicatriz en forma de rayo, con paso lento, entro en la cabaña. Inmediatamente el olor a la leña quemada chocó con su nariz. Dio un lento vistazo por alrededor, viendo la inmobiliaria del lugar: frente a la chimenea hay un sofá de dos cuerpos cubiertos por lo que parecía ser piel, el muchacho se acercó y lo tocó, percatándose que se trata de un chal tejido, con lana peluda, que asemeja la piel. Rodeo el sofá y vio uno pequeño, para una sola persona, también cubierto con el mismo chal. En el centro de los sofás, hay una mesa de centro, de madera envejecida, y bajo él, una alfombra también peluda. Camino un poco más, para notar que la cocina está junto con el comedor, al estilo americano, y vio en un rincón que la única cocina que hay es una a leña, también se encuentra impecable y para su sorpresa, en las ollas sobre la cocina hay comida, y ahí fue cuando supo quien le había dejado todo acogedor.

- Muchas gracias Sra. Weasley – sonriendo se volteo para ver como los tres magos que lo acompañaron, están parados en el umbral de la puerta, sin atreverse a entrar - ¡Vamos! ¡Entren! Antes de que empiece hacer más frío – sí a pesar de estar en verano, en la playa en la que se encontraban un viento helado comenzó a subir.

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Después de una agradable cena, el grupo se dirigió hacia la chimenea, y antes que se sentaran Harry conjuro un hechizo para encender la chimenea. Todos se sentaron a excepción de Ojoloco que se apoyo en la chimenea.

- Escuchen atentamente – los tres jóvenes asintieron – esto es lo que vamos hacer: 1° nos iremos mañana al alba…

- ¿Todos? – lo interrumpió la castaña.

- Claro que no. Harry se quedará acá.

- Cómo que me quedaré acá… ¿Y Voldemort? – Ron tembló al escuchar el nombre del mago más tenebroso.

- De eso… aún no te preocupes – le respondió Moody – debes aprender Harry, debes aprender.

Fue lo último que dijo antes de pasarle un pesado libro, y su ojo normal se guiño.

- Es hora de dormir – les ordeno.

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Ron está durmiendo como si fuera el último día de su vida y por ende ronca más fuerte que un oso, bueno al menos eso suponía Harry. Él en cambio está sentado en un sofá que está debajo de la ventana, observando la luna que está en todo su esplendor, y nuevamente, ese sentimiento que lo acompaña desde que Dumbledore había muerto, uno de miedo profundo, de no ser capaz de enfrentar… a la muerte. Además de sumarle que si aquello ocurría que pasaría con sus amigos, con los miembros de la orden… con ella. Suspiró y lentamente se dirigió a su cama para acostarse y cerrar sus ojos. Después de todo tendría mucho tiempo para pensar.

- Sea lo que sea, daré todo para que nada malo te ocurra

Lentamente, los ojos verdes de Harry Potter, se cerraron para comenzar el sueño.

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Otra vuelta más en la cama y nada… no podía dormir, sólo por el hecho de saber que estaría solo… una vez más estaría solo… si sólo ella pudiera… otra vuelta más y cayo rendida al sueño.

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Harry Potter está parado en el umbral de la puerta de su cabaña, hace aproximadamente 10 minutos que desaparecieron sus amigos y protector. Se encuentra ahí, esperanzado que volviera, para no estar solo. Sonrió de medio lado, la soledad siempre ha sido su amiga y ahora no iba a desperdiciarla.

Se giró sobre sus talones, para luego caminar hacia la chimenea, que ya está encendida. Se acercó a la mesa de centro donde tomo el pesado libro.

- Será que mejor empiece – abrió el libro y lo que vio en la primera pagina lo dejo anonadado.

CONTINUARA

Notas: aquí vuelvo con mi fic que empecé a escribir mucho tiempo atrás, tanto que lo borre de la página para poder reescribirlo… y este es el resultado.

Espero que sea de su agrado.