Bueno se finite, y lo prometido es deuda… la historia original es Lady Danger de Sarah Mckerrigan, aunque la historia entre Jasper y Alice y alguna parte de Emmett y Rosalie… surgió de mi imaginación… espero que la hayan disfrutado.

Epílogo

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Doce Años después…

-¿Ya estas, cansada?- Se burlo Anthony de su hermana.

-Eso quisieras tu, hermanito, me sobran fuerzas para hacerte morder el polvo.- dijo sonriendo Nessie que en ese momento levantaba su espada de madera hacia su hermano con todas las fuerzas. Atacándolo sin darle tregua.

Desde la cerca del campo de entrenamiento Isabella observaba a sus hijos con orgullo, antes de comenzar su propio entrenamiento, con su esposo, que se retrasaba de nuevo.

Habían pasado doce maravillosos años desde aquella batalla frente al castillo. E Isabella tenía que admitir que habían sido los mejores años de su vida. Amaba a su marido con toda el alma, él y sus hijos eran su vida. Aun se acordaba del día en que nacieron como si fuera ayer…

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-Dios- dijo mientras bajaba su espada.

Estaba entrenando como cada mañana con Edward, a pesar de su estado, se había negado a dejar sus entrenamientos y su marido había aceptado a regañadientes siempre y cuando los entrenamientos fueran suaves y no se forzara.

Sintió un calambre que la partía en dos, desde la columna hasta el centro mismo de su vientre. Y se dejo caer de rodillas sobre el terreno.

-¡Isabella!- grito Edward con la preocupación en su rostro- ¿Qué ocurre?, ¿Te encuentras bien?¿Están bien los niños..? … Dios contéstame- le decía mientras la levantaba sin dificultad entre sus brazos.

-Tranquilo, mi amor- dijo ella intentando serenar el dolor- Ya vienen, vamos a la alcoba y llama a la matrona. Ella sabrá que hacer.

Sin dilación, y a toda velocidad, llevó a su esposa a la habitación e hizo llamar a la matrona, que lo hecho del lugar en el mismo momento que entro dando ordenes a las sirvientas.

Edward, por primera vez en su vida no sabía que hacer. La situación le superaba, lo único que hacia era das vueltas de un lado para otro en el pasillo, maldiciendo no poder hacer más y preocupado por su esposa… "dios que haría si le pasaba algo a su amor" "moriría sin ella, dios no lo permitas", sus pensamientos eran un verdadero caos.

Emmett y Jasper se acercaron junto con sus esposas que entraron como una exhalación a la habitación.

Emmett le dio unas palmadas en la espalda, que pretendían ser reconfortantes. Pero solo le sirvieron a Edward para salir de sus pensamientos y darse cuenta de la presencia de sus compañeros y cuñados.

-Tranquilo Edward, todo saldrá bien- decía Jasper, tranquilizándolo.

-Si Edward, no hay nada que temer- apuntó Emmett- Recuerda que Isabella, es una Guerrera de Swan, capaz de enfrentarse a un ejercito ingles ella sola por proteger a sus seres queridos. Ella estará bien es fuerte.

-Emmett, cuando Rosalie tenga a las gemelas- dijo exasperado y nervioso Edward- Espero que recuerdes tus palabras. Y después ya me explicarás lo de las Guerreras Swan y los enfrentamientos a los ejércitos…

Emmett, trago en seco, sabía que Edward estaba pasando por un infierno y que él mismo pronto pasaría por uno similar. Él amaba de la misma forma a Rosalie, y sabía perfectamente lo que le estaba pasando por la cabeza a su cuñado y amigo. Si a Isabella le pasaba algo, Edward moriría sin ella. Al igual que Emmett moriría sin Rosalie y Jasper sin Alice.

Palmeo de nuevo su espalda dándole ánimos. Y Jasper tomo la palabra.

-Emmett tiene razón, Edward- dijo con voz firme- Además, no sirve de nada que te mortifiques, ella estará bien y tu tienes que guardar la compostura por los dos.

Jasper, volteó hacia la puerta de la habitación, donde minutos atrás entraba Alice, con su barriga de 5 meses de embarazo, esperando, a según Sue, el pequeño Jass.

-¡QUIERO A MI MARIDO, AHORA!- se escucho el grito de Isabella al otro lado de la puerta- ¡ME IMPORTA POCO, QUE NO SEA APROPIADO!

Edward trago en seco, y decidido entro a la habitación y se coloco a su lado, ofreciendo su mano, a una velocidad increíble.

-Mi amor, - dijo en un susurro- ya estoy aquí, no me moveré de tu lado.

-¡NUNCA!, y escúchame bien, Edward Anthony de Masen , Lord de Swan- dijo de manera amenazante- ¡NUNCA, ME TOCARAS DE NUEVO!

Edward se sorprendió, levantó su vista y la matrona hizo un movimiento de cabeza y susurro solo para él.

-Todas amenazan con lo mismo a sus maridos, se le pasará, no se preocupe Lord Edward.

Este asintió y se concentro en su mujer que sudaba y gritaba cada vez que el dolor le venía. Edward aguanto estoicamente 2 horas en esa situación, antes que la matrona dijera las palabras que ansiaba escuchar.

-Mi Lady, ya viene, cuando sienta el dolor, empuje fuerte. Ya le veo la cabeza.

Isabella, hizo un esfuerzo más y de golpe, se escucho el sonido más bonito que Edward hubiera escuchado. El llanto de su pequeña Renesme.

-¡Dios mío!, dijo Edward levantando la mirada hacia su pequeña, cuando una sirvienta se la tendió después de limpiarla un poco.- ¡Es preciosa, igual que su madre!

A excepción del pelo, que era del mismo tono cobrizo que el de Edward, Renesme era la viva imagen de su madre. Y en ese momento abrió sus ojos, grandes, del color del chocolates y tan expresivos y brillantes como los de Isabella.

-Renesme- susurro Isabella.

-Mira, amor mío, es la princesita de nuestro reino- dijo acercando a su pequeña hija a Isabella.

-Es preciosa, Edward- dijo acariciando suavemente la mejilla de la niña, que en ese momento sonrió, haciendo suspirar a su padre y su madre, al mismo tiempo.

Isabella sintió un dolor profundo de nuevo, y mordió su labio para no chillar.

Edward le daba la mano, mientras sujetaba a Renesme con su otro brazo.

-Aguanta mi vida,- dijo animándola- lo has hecho muy bien como la autentica Guerrera de Swan que eres. Te amo amor mío, resiste un poco más, pronto podrás descansar.

Media hora más tarde nacía Anthony de Masen, futuro Lord de Swan. Anthony era la viva imagen de su padre, a excepción por su pelo que era del mismo tono oscuro que el de su madre.

Isabella pensó que no se podría ser más feliz. Su Amado esposo y sus hijos, eran lo más grande que alguna vez podría haber deseado…

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Con esos recuerdos, Isabella sonreía, cuando unas manos ya conocidas, la rodeaban por detrás, acercándola a un torso que se amoldaba perfectamente a su cuerpo.

-¿Por qué sonríes mi lady?- Preguntó Edward en un susurro cerca de su oído.

Isabella se estremeció, como siempre hacía cuando su marido la abrazaba y le susurraba.

-Pensaba en el nacimiento de nuestros dos soles.- dijo con un tono ronco.

-Si… lo recuerdo- dijo Edward, retrocediendo al pasado- fue el día más feliz, y a la vez el día que más miedo pasé en toda mi vida.

-¿Por qué?- preguntó ella con amor.

-Porque si te pasaba algo a ti, me hubiera muerto contigo…

-Una guerrera de Swan, jamás sucumbiría una batalla.

-Y un caballero de Masen que se aprecie, siempre se preocupará por su amara Esposa.

-Papá, Papá…- interrumpió Nessie, corriendo hacia ellos- Explícale a Anthony lo que hizo mamá a los Ingleses no me cree.

Anthony se aproximó a ellos con paso firme. Dios, era como su padre en miniatura. Desprendía Valor, arrogancia y orgullo en cada paso que daba.

-Claro que si, princesa- dijo Edward- ¿Pero porque quieres que repita la historia?

-Porque Anthony dice que un caballero de Masen no necesita que ninguna dama le salve la vida.

-Ahhh, ¿Eso crees jovencito?- Preguntó con orgullo su madre.

-Papá, jamás necesitaría que le salvarás la vida… yo… se… que eres una Guerrera, la mejor… pero papá es invencible… y…

-Anthony…-dijo Edward, con tono amable- tu madre salvó a Swan de los Ingleses y a mi de una muerte segura. Ella se infiltró en la tienda donde me tenían preso esos infelices y lucho con 6 hombres a la vez, mientras yo intentaba liberarme, para poder ayudarla. – dijo, mirando a su esposa con orgullo.- Lucho mejor que 12 hombres armados y resistió hasta que los caballeros de Swan y de Masen vinieron en nuestra ayuda. Tu madre, desobedeció mis ordenes de aguardar en el castillo y no rendirlo al enemigo, y valientemente fue sola a defender al hombre que amaba.

Anthony miró a su madre con orgullo.

-Madre, yo tengo vuestro mismo valor- dijo solemnemente.

-Claro que si, hijo- dijo mirando a su pequeño con amor.- Tienes el mismo valor o más que tu padre y que yo, al igual que tu hermana. Son dignos hijos nuestros y siempre estaremos orgullosos de ustedes.

Edward se giró, y recogió unos objetos que estaban envueltos en una tela roja, encima de un carro.

-Hijos – dijo extendiendo los dos obsequios a sus dos hijos- este regalo es de vuestra madre y mío. Creemos que ya están preparados para usarlos, en sus entrenamientos.

Los niños rápidamente desdoblaron el trapo y observaron con deleite las dos esplendidas y relucientes espadas que junto a la inscripción de su nombre y el escudo de la casa Masen y Swan, tenían una inscripción en el mango que decía: "Amor Vincit Omnia"

-Mamá, Papá, son preciosas- decía maravillada Nessie.

-Si… -se deslumbro Anthony…- que quiere decir "Amor Vincit Onmia"

-El Amor Conquista Todo- contestaron Isabella y Edward a la vez, mientras se perdían en la mirada del otro.

FIN.

En fin espero que hayan disfrutado el Epílogo tanto como la historia… y espero encontrarlas en las otras historias… si no … ha sido todo un placer… un besazo y gracias de corazón a todas. Un besazo muy fuerte y un abrazo aún mayor. Muakis.