5.

Ginny aquella mañana no pudo evitar sonreír al ver el paquete que le había llegado. Curiosa había roto el brillante papel quedando al descubierto una caja de uno de sus chocolates favoritos, esos con forma de pequeñas botellas, rellenos con un delicioso licor que le hacía relamer los labios. Una pequeña nota había dentro de la caja y con una tonta sonrisa en los labios, ya sabiendo que era de Harry, la leyó. Con un suspiro se dejó caer sobre su mullido asiento y tomó uno de los chocolates liberándolos del papel metálico que lo envolvía.

Esos chocolates siempre le traían muy buenos recuerdos, ella los comía de niña a escondidas de su padre. Como tenían un poco de alcohol sólo permitían que sus hermanos mas grandes se sirvieran de esos sabores, sin embargo, los gemelos Fred y George siempre le guardaban alguno sabiendo que a ella le encantaban. Ya cuando fue un poco más grande y la cerveza de manteca ya era algo común para ella, Ginny disfrutaba de su sabor junto a Molly y Arthur, y eso fue hasta que se fue a la universidad.

Ya en una ciudad diferente, estudiando junto a Ronald, aquellas pequeñas botellas de chocolate rellenas las disfrutaba con su hermano, y luego, aceptado por ambos, el mismo Harry se agregó a ese rito de algunas noches luego de la cena, de comer una de esas botellas disfrutando del sabor dulce del licor.

Harry le daba las gracias por la linda velada que habían tenido, ambos se habían vuelto a juntar con Albus a hablar de otras cosas, y tal como la vez anterior, él le había mandado los mismos chocolates a modo de agradecimiento.

Parvati llamó a la puerta, entrando a los pocos segundos con una bandeja de café y una pequeña porción de tarta.

- ¡Vaya! Otra vez las botellitas de licor- le dijo contenta, notando como las mejillas de su jefa estaban sonrojadas y sus ojos estaban brillantes.

- Mejor no digas nada…- susurró Ginny algo cansada girando una hoja de su agenda-. ¿Sabes si Lavander ya está en camino?

- En cualquier momento tiene que llegar- le dijo la morocha, cuando la puerta del despacho se abrió dejando pasar a Lavander con una mediana valija floreada en una mano y una de esas bolsas de lavandería en otra.

- Disculpen las demoras- dijo Lavander con las mejillas coloradas-. El tráfico está muy pesado- acotó dejando las cosas sobre el pequeño sofá de Ginny-. Mandé a planchar unos cuantos cambios para ti- dijo mirando a la pelirroja-. Fíjate cuál te gusta más para esta tarde.

Ginny se puso de pie y se acercó hacia el sofá tomando esa bolsa con ropa perfectamente planchada, sacó tres conjuntos diferentes, un vestido verde oscuro, un conjunto de pollera y pantalón gris con una camisa blanca, y un pantalón negro bien entallado con una blusa de gasa; en los pies usaría unas delicadas sandalias con unas cuantas tiritas.

- Creo que me quedo con el pantalón y la camisa- anunció la pelirroja-. Tú haz el resto- le indicó a Lavander señalándole su rostro-. ¿Vamos en mi auto o en el tuyo?

- En el tuyo, tengo todo lo que necesitamos aquí- Ginny asintió buscando sus llaves del automóvil en su cartera.

- Parv, si llama Michael, dile que lo espero mañana por la mañana- Ginny metió unas cuantas cosas dentro de su cartera-. Y que me llame, dile que me llame- agregó saliendo del despacho.

Ginny condujo con tranquilidad hacia el estudio en donde se grabaría el capítulo piloto, el clima poco a poco se iba volviendo más frío a medida que avanzaba el otoño; la ciudad de Londres se hallaba apagada por las nubes que cubrían el celeste del cielo, la humedad y la presión se sentían en la piel, no habían anunciado lluvias, pero muchas veces las nubes con tormentas aparecían de la nada, sorprendiéndolos.

El enorme edificio en donde se ubicaba el canal tenía una coqueta entrada, un hombre de seguridad la saludó con una amable sonrisa y la guió hacia un pequeño, pero adecuado estacionamiento en donde el auto estaría al reparo del clima.

Ginny y Lavander descendieron e inmediatamente una chica de mediana estatura las saludó de forma efusiva y las guió por el hall de entrada hacia unas coquetas escaleras que llevaban hacia los pisos superiores.

- Mi nombre es Nimphadora Lupin, pero todos me dicen Tonks…- dijo la chica de cabello rosado sonriendo-. El señor Dumbledore me pidió que las venga a buscar, yo soy una de las productoras.

- ¿Tú eres la mujer de Remus Lupin?- indagó Ginny.

- Así es, mi famoso marido empresario…- dijo sonriendo.

- No sabía que se había casado con una productora- dijo Ginny algo sorprendida-. ¿Cómo se conocieron?

- En realidad un tío mío es uno de sus mejores amigos, Sirius Black…

- Sí, ya sé quien es- guardó silencio antes de continuar-. Entonces debes conocer a James Potter y a su mujer, ¿no?

- Si, si, Lily y James Potter, dos personas adorables- respondió la mujer de cabello rosa mientras abría una puerta en el primer piso-. Aquí improvisamos un camerino para ti, y si todo sale como esperamos- susurró acercándose a la pelirroja de forma compinche-. Seguramente lo adecuaremos como uno permanente.

- Bien, muchas gracias- dijo Ginny dejando su cartera en una pequeña butaca que había frente al tocador.

- ¿Necesitas a un maquillador o un peinador?

- No, no hace falta, Lavander- dijo señalando a su acompañante-, ella es mi asesora personal.

- Muy bien- respondió Nimphadora-. Yo estaré dando vueltas por este piso, el estudio queda hacia el otro lado de la escalera, en la puerta grande del fondo.

- ¿Ya llegó Potter?- indagó Ginny intentando sonar casual, ganándose una sonrisa cómplice de Lavander.

- Si, hace cosa de media hora, Harry siempre llega antes de tiempo- dijo Tonks poniendo los ojos en blanco-. ¡A veces es tan exasperante!- un chico de cabello castaño se acercó corriendo por el pasillo con un auricular con un micrófono incluido, saludó rápidamente a Ginny y a la rubia colocando el aparato en la ropa de Tonks-. Él es Jason Corner, mi asistente preferido…

- ¿Corner?- la interrumpió Ginny-. ¿Tienes algún parentesco Michael Corner?- le preguntó al chico.

- Él es un primo lejano, pero hace años que no lo veo.

- Ah, entonces ustedes no tienen ninguna relación- indicó Ginny con sus manos.

- Nos vemos todos los años en el cumpleaños de una vieja tía en común, pero más allá de eso…

- Comprendo- Ginny le regaló una sonrisa radiante mirando luego a Tonks-. ¿A qué hora…?

- Una hora más o menos- respondió la mujer de cabello rosa-. Enviaré a alguien a buscarte, no te hagas problema… ¿Te puedo llamar Ginny?

- Claro.

- Bien…- miró una de las carpetas que Jason le había llevado y frunció el ceño-. Han indicado un vestuario formal, como ya te imaginarás… Sé que es una tontería, ¿te has estudiado el guión?- Ginny asintió-. Perfecto- le dio la carpeta al chico-. Tú ocúpate de ponerte linda mientras yo ultimo los detalles en el estudio- Tonks comenzó a caminar y Ginny la detuvo con una pregunta.

- ¿Harry…?

- Él está en la puerta del fondo- respondió señalándole una puerta al final del pasillo.

- Bien…- Tonks le guiñó un ojo y seguida de Jason literalmente corrió hacia el estudio mientras daba órdenes al pequeño micrófono que el chico le había colocado.

Ginny se acomodó dentro del camerino, refrescándose un poco el rostro mientras Lavander acomodaba la ropa que usaría en ese piloto que filmarían en menos de una hora.

Lavander limpió y tonificó el rostro de la pelirroja y luego colocó una ligera base de maquillaje, lo suficiente para disimular las pequeñas pecas que cubrían su nariz y parte de sus mejillas, y entre otras cosas, terminó con un suave brillo en los labios.

- ¿Qué crees que quedaría mejor con esa camisa?- le preguntó la rubia, tomando el largo y abundante cabello de Ginny-. No me decido entre un recogido, ni tampoco con que lo lleves suelto…- Lavander se sentó frente a la pelirroja y la observó con escrutinio-. Creo que algo elegante, pero descontracturado estaría bien- inclinó la cabeza y luego se puso de pie buscando dentro de su bolso una pequeña cajita llena de horquillas acordes al color de cabello de Ginny.

Lavander, con sus manos ágiles y eficaces, comenzaron a peinar y a estirar diferentes mechones de cabello, anudándolos y aplicándolos encima de su nuca, rápidamente el peinado tomó forma dejando completamente conforme a su creadora.

- Bien, eso me gusta mucho- dijo Lavander.

- A mi también me gusta, es bastante fresco.

Ambas comenzaron a prepararse para comenzar con la grabación cuando alguien golpeó suavemente la puerta, Ginny escribía un mensaje en su teléfono móvil, por lo que su rubia asistente dio paso a Harry, el cual, divinamente vestido, en opinión de una mujer como Lavander, que compraba cualquier revista de colección de modas que encontrase; mientras que para Ginny, evitando demostrar su opinión, se hallaba muy lindo, tan bien vestido como lo veía siempre.

- Dora me dijo que ya habías llegado- dijo el chico de ojos verdes con una encanecerte sonrisa, en opinión de la pelirroja-. No me avisaste que ya estabas aquí…- él inclinó la cabeza de una forma extraña-. Sabes que no hubiese tenido problema en hacerte un lugar en mi camerino- Ginny rodó los ojos metiendo su teléfono en la cartera.

- Hola ¿Qué tal?- bufó cruzándose de brazos-. Me parece que primero se saluda, al menos así lo hacemos en este país- Harry silbó sonriente saludando con un gesto de la cabeza a Lavander.

- Bien…- respondió Harry entrando a la habitación-, hola Ginny- ella hizo un extraño gesto a la vez que se sentaba en el sofá.

- ¿Qué quieres?- indagó la pelirroja cruzándose de piernas.

- Solamente quería verte- Harry observó su rostro en el espejo y miró ceñudo su propio cabello, luego se volvió hacia Lavander señalándose la cabeza-. ¿Crees que podrías hacer algo con él? No hay forma de ponerlo en su lugar- la mujer rubia asintió entusiasmada, y Ginny sintió ganas de matarla al verla sonrojada…

¿No que muy lesbiana?

- No te entusiasmes tanto, Lav Lav- dijo con ironía Ginny observando como su asistente se colocaba un gel en las manos.

- ¡Ay Ginny!- dijo la chica con una risa cantarina-. ¡No todos los días se peina a Harry Potter!- el chico le sonrió con sensualidad para luego mirar por el espejo como Ginny lo fulminaba con la mirada, él levantó las cejas en un gesto de incredulidad haciendo enfadar más a Ginny.

- Crees poder hacerme una línea al costado- le pidió Harry a Lavander-. Siempre lo intento, pero nunca queda bien…

- ¿Lo hace usted sólo?- Ginny puso los ojos en blanco e intentando hacer algo buscó su teléfono en la cartera.

- Usted es demasiado formal, trátame de tú- dijo Harry-. Y sí, nunca se me dio por buscar a un buen peinador… casi siempre mi estilo fue salvaje… ¿No lo crees Ginny?- ella no le prestó atención, fingiendo estar más interesada en un mensaje que Michael le acababa de mandar.

- Lo que tú digas…

- ¿Y quién lo viste? Porque debo reconocer que tiene un gusto sorprendente…- lo aduló la rubia batallando con el rebelde cabello del moreno.

- No, eso es mérito mío, siempre me gustó vestirme bien

Ginny susurró algo que se oyó a "estúpido arrogante" pero Harry fingió no haberlo oído.

- ¿Dijiste algo?- le preguntó observándola por el espejo-. Sabes que puedes decirme lo que quieras, linda- Ginny cerró los ojos intentando no caer en la provocación, ella recordaba que Harry podía ser muy insistente cuando se lo proponía.

- Sólo me preguntaba si faltaba mucho para que Nymphadora venga a…- él la interrumpió.

- Dile Dora, o Tonks… si te escucha decirle de otra manera es capaz de no hablarte por una semana- rió-. Te lo digo por experiencia…- Ginny asintió con la cabeza sin devolverle la mirada.

- No sabía que era la esposa de Remus Lupin, me dijo que conoce a tus padres y a tu padrino…

- Dora es un miembro más de la familia, mi madre la adora- le dijo sonriendo-. Sabes como es ella…

- ¿Cuándo vuelve de viaje? Le he mandado unos mails a la dirección que me diste, pero me imagino que no los habrá visto.

- Creo que en estos días, hablé hace cosa de una semana, y no, donde están parando no hay computadoras, la idea es que sean unos días totalmente desconectados de todo. Es una isla del caribe… gustos de ella- respondió haciendo una mueca divertida moviendo sus manos, Ginny tuvo que morderse la lengua para no reírse mientras que Lavander soltó una cantarina risa.

- A ti te harían falta unas buenas vacaciones Ginny, hace años que no hace más que ir desde Londres hasta la casa de sus padres- reprendió Lavander.

- Eso no es salubre- coincidió Harry.

- Con Ron intentamos convencerla, porque mira, él y yo estuvimos juntos dos años, hasta que bueno… digamos que mis preferencias fueron las mujeres- él asintió divertido-. Pero las veces que nos fuimos de vacaciones, siempre la quisimos convencer de acompañarnos- Ginny miró el reflejo de su asistente intentando hacerla callar con una de sus miradas fulminantes, sabía que Lavander era de hablar de más-. Imagínate, a Ginny no le faltan personas que la quieran acompañar… ¿Recuerdas a Draco Malfoy, Ginny?- la pelirroja se llevó una mano a la cabeza.

- Draco se casó hace unos meses, Lav…

- Igual hacían una pareja adorable, no sé que le pudo ver a esa niña…

- Astoria es una chica muy buena- rebatió Ginny-. Eran compañeros de trabajo y bueno… su relación estaba algo estancada…

- ¡No me digas que fuiste la tercera en discordia!- se burló Harry.

- No me va eso de ser una tercera- lo refutó Ginny mirándolo furiosa-. Las malas experiencias te marcan ¿sabes?- suspiró, ese había sido un golpe bajo para Harry-. Yo no sabía que Astoria existía, y bueno, a pesar de que era un tipo bueno, él no iba conmigo… y según él eso fue lo que le hizo darse cuenta de lo importante que era ella en su vida…

- Pero por eso no deja de ser una loca- Lavander miró divertida a Harry-. Ella colecciona libros raros, es diseñadora pero su gusto es poco normal… que se yo. Para mi se había pegado en la cabeza de pequeña. No entiendo cómo Draco…

- Ellos dos se aman, Lavander, sé que es difícil creer que haya parejas que de verdad sientan esas cosas…

- Igual no me cambies de tema- retrucó la rubia-. Draco es una historia pasada, pero al año siguiente estaba Michael- Ginny rodó los ojos-. Y no hagas ese gesto, que a él sí que lo tienes coladito por ti…

- Con Michael nunca pasará más nada, ya te lo dije…

- Tú no lo sabes…- canturreó Lavander mirando a Harry a los ojos-. ¿Te gusta?- él se hallaba algo apagado, pero Ginny no pareció notarlo.

- ¡Vaya! Es increíble que hayas podido con él- Harry se puso de pie y sin mirar a Ginny se dirigió hacia la puerta-. Te espero en el estudio.

Ginny miró a Lavander frunciendo el ceño, ¿qué demonios había pasado ahí? Encogiéndose de hombros, la pelirroja se puso de pie y arregló su ropa la cual se había desacomodado un poco.

- ¿Crees que se haya puesto celoso?

- ¡Por favor!

- Vamos, se nota que le gustas…- sonrió-. Ya sabes como dice el dicho… Donde hubo fuego...

- ¡Cállate!- le gritó Ginny divertida-. Mejor me voy para el estudio, a ver si todavía se enoja más conmigo…- Lavander rió entusiasmada negando con la cabeza mientras terminaba de acomodar todo en un práctico neceser con todo lo indispensable para retocar el maquillaje de Ginny entre toma y toma.

Estar al frente de un programa con semejantes características era más fácil de lo que pensaba, la interacción laboral con Harry era muy fluida y los temas se sucedían uno atrás de otro hilándose de forma natural. El programa se hacía una parte sentados, y otra a pie, el intercambio de ideas iba y venía y ambos se sentían realmente muy en lo suyo. Lavander disimulaba el brillo producido por el calor de las luces entre bloque y bloque mientras que Tonks daba indicaciones de cómo colocar las cámaras y adecuar el mejor cuadro para determinado momento.

Finalmente, todos conformes dieron por terminado ese trabajo arreglando que el día siguiente, en un amplio salón de ese mismo estudio festejarían ese programa piloto que se presagiaba como un éxito.

Ginny se soltó el cabello y colocó en sus pies unos zapatos más cómodos, Ron la había invitado a comer a su casa con la excusa de decirle algo importante. Al parecer la relación con esa chica llamada Hermione iba más que bien, y esa era la ocasión de oficializarlo.

Lavander la llevó en el automóvil a la casa de Ron, y Ginny le pidió que lo llevara hasta su despacho, estaba algo cansada como para conducir, y lo más seguro es que tomara unos cuantos vinos con su hermano y la nueva novia.

Ron la recibió radiante, con una enorme sonrisa en los labios, y Hermione a su lado, vestida con un otoñal vestido le sonrió con sinceridad, contagiándola a Ginny con su simpatía.

- ¿Y qué tal el programa?- le preguntó Ron mientras le servía una copa de vino.

- Bastante bien, tengo que reconocer que trabajar con Harry es un placer- Ginny cerró los ojos llevándose la copa a la boca.

- Harry siempre es muy profesional con lo que le gusta- dijo Hermione bebiendo de su vino-. ¿Te gusta? Mis padres me han traído una caja desde Francia, ellos adoran pasar sus vacaciones allí.

- Me encanta- respondió Ginny saboreando el sabor de ese líquido oscuro-. Y mira que mis favoritos son los vinos blancos…

- Lo sé, Ron me lo dijo, pero este es especial- Ginny asintió terminándose la copa de un trago.

- ¿Y qué tal tu trabajo?

- Mejor de lo que esperaba, un laboratorio reconocido se vio muy interesado en una de las investigaciones que hemos realizado sobre unos sustitutos artificiales, y si todo sale bien en unos días ya tendremos el contrato firmado.

- Eso será motivo de festejo- bromeó Ginny-. Y si hay una botella de este vino- dijo señalando la copa que su hermano estaba llenando-, ten por seguro que estaré presente- el timbre del departamento sonó y Ron, luego de contestar por el comunicador, bajó a atender a quien había llamado-. ¿Esperan a alguien más?

- Ron ha invitado a un amigo- le dijo conduciéndola hacia la cocina-. Realmente esto de cocinar no es lo mío, pero hice mi mejor intento, igual hay bastante mano de Ron en todo esto.

- Ron se lleva bastante bien con la cocina, pero si se hace cargo otro, mejor. No sé si habrás notado lo mucho que le encanta comer…- Hermione asintió con una risa.

- La primera vez que comí con él me quedé sorprendida- Ginny acompañó su risa tomándose del brazo de la chica.

- Y seguro que se contuvo un poco, ya sabes que en las primeras citas siempre solemos mostrarnos algo más delicados de lo que en realidad somos…- Hermione se sentó en una de las banquetas que Ron tenía en una pequeña mesa en la cocina y Ginny hizo lo mismo-. ¿No tienen algo para picar…? No he comido en todo el día, este mediodía no podía pasar bocado…

- Si Ron no se las ha terminado, tiene que haber un paquete de patatas fritas…- Hermione buscó en una alacena y sonriente colocó en un plato unas cuantas patatas que a Ginny le vinieron de maravilla.

- Gracias…

- Y tiene que haber un poco de… a ver… mira, esto te va a gustar- dijo la castaña colocando maní salado en el plato.

- Oh Dios, eres un sol- Hermione se volvió a sentar frente a ella mientras Ginny se llevaba una patata a la boca-. Creo que es lo mejor que he comido en meses, hacía demasiado que no comía una de estas

- Tu hermano me dijo que eras de muy buen comer…

- Y lo soy, sólo que estos últimos tiempos llego tan casada a casa que lo único que se me ocurre hacerme es sándwiches, o sino como con algún conocido en un restaurante, pero no es lo mismo… además debo tratar de evitar subir esos malditos cinco kilos que siempre me rondan como un fantasma- Ginny se puso de pie-. Cuanto se tarda Ron ¿no?

- Deben haber ido a comprar un poco de helado, no hicimos tiempo de preparar ningún postre.

- ¿Quién es el invitado de Ron?- le preguntó Ginny buscando en la nevera alguna salsa para acompañar lo que estaba comiendo.

- Un viejo amigo…- Ginny decidió no preguntar más y se ocupó en comer las patatas con una salsa algo picante.

Desde la sala se escuchó la voz de Ronald hablando animado con alguien más, el pelirrojo entró a la cocina y dándole un beso a Hermione en los labios, dejó sobre la mesada una bolsa con cuatro potes de helado. Ginny que estaba de espaldas a la puerta se acercó a la mesada contenta, mientras chupaba uno de sus dedos el cual se había ensuciado con salsa.

- ¿De qué gustos me has comprado?- sin embargo no fue Ron el que respondió.

- De chocolate con almendras y fresa- Ginny se dio vuelta sorprendida al escuchar la voz de Harry y el chico le sonrió de lado-. ¿Se dice hola, no?- Ginny rodó los ojos al recordar que ella misma le había dicho eso esa misma tarde.

- Hola- lo saludó con una vocecita irónica-. ¿Tú trajiste el helado?

- Así me lo pidió Ron- respondió él encogiéndose de hombros, acercándose a Hermione para darle un beso en la mejilla.

Ginny fulminó con la mirada a su hermano y este sólo se hizo el tonto, regalándole una picara sonrisa mientras buscaba los platos en la alacena.

Entre una amena charla, en donde claro, Ginny no le prestaba atención a lo que Harry decía, todos prepararon la mesa, con roces para nada accidentales entre el morocho y Ginny haciendo que ella se pusiera de muy mal humor. ¡Y claro! Como siempre las cosas eran peores de lo que uno imaginaba, él se sentó a su lado y se ocupó de hacerla sentir incómoda todo el rato, y claro, que la comida seguro que le cayera mal.

Pero a pesar de todo, Ginny descubrió, como también lo había hecho en las cenas de trabajo con Dumbledore que ambos habían compartido, que ambos tenían muchas cosas en común, aún más que hacía unos años. Ambos habían madurado y habían vivido cosas que dejaban una clara experiencia en sus dichos y palabras, y a pesar de que todavía le faltasen cosas por vivir, Harry se había vuelto tremendamente interesante, hablando de sus viajes y de la cultura y sociedad que agobiaban a los países menos desarrollados en donde había tenido la posibilidad de trabajar.

Hermione, a la que Ginny había encontrado muy pero muy agradable, preparó un delicioso café, sus padres también se lo habían traído desde Francia, y con él acompañaron el helado que tanto le gustaba. Ron también decidió abrir otra botella de vino, y Ginny totalmente encantada con eso, bebió una o dos copas más. De alguna manera quería que la noche no se acabara, que se extendiera por más tiempo, y que el aroma de Harry, que la había atormentado desde el momento en que se sentó a su lado, la envolviera en un efusivo abrazo.

Ginny sentía como la cabeza le pasaba sobre los hombros, sin embargo los pies y manos los sentía ligeros, y en algún momento hasta con vida propia. A pesar de estar un poco achispada y con los sentidos algo distorsionados, no podía pasar por alto que más de una vez había reído junto a Harry, poniéndole una mano en el hombro, en el brazo y hasta en su misma mano.

- ¿Te sientes bien?- le preguntó divertido Harry observando como ella estaba recostada sobre el sofá, muy cerca de él.

- ¡Claro!- le respondió sonriente-. Sólo que me siento cansada- dijo bostezando.

- Creo que tomaste un poco de más…

- Unas copitas de vino no le hacen mal a nadie- Ginny se puso de pie, pero los tacos, no tan altos, que llevaba puestos la hicieron tropezar-. Estas porquerías…- se quejó inclinándose y sacándose las sandalias.

- No deberías seguir tomando- ella lo ignoró llevándose la copa a los labios, al no hacerle caso, Harry se la quitó de la mano y la dejó sobre la pequeña mesa ratona.

- Siempre tan pesado- Ginny lo hizo a un lado con su brazo y Harry no pudo evitar sonreír al verla con las mejillas encendidas. Ron y Hermione estaban en la cocina y Harry, de una forma algo impulsiva, supo que no debía desaprovechar esa oportunidad.

Rápidamente le tomó la mano y haciendo un movimiento extraño la hizo girar haciéndola quedar frente a él. Ginny con los labios muy abiertos atinó a decir algo, pero Harry, tomándole el rostro con las manos, se dedicó a besarla, sin recibir respuesta de ella. Al mirarla, la descubrió extrañada llevándose sus dedos a los labios, observándolo de forma incrédula, con la poca cordura que le quedaba.

Justo en ese momento entró Hermione con el teléfono móvil de Ginny, el cual estaba sonando. Ginny comprendiendo de inmediato atendió el móvil y caminó hacia una de las esquinas comenzando a hablar. Harry por más que hizo el intento, no pudo escuchar nada, pues Hermione le estaba contando algo de su trabajo, una investigación o algo parecido. Por más que adorara a su amiga, en ese momento sus pensamientos estaban centrados en una persona distinta, la cual le daba la espalda mientras hablaba con alguien.

Ron le trajo un vaso de whisky que Harry bebió con apuro, Ginny ya había dejado de hablar y se acercó sonriente, con esa mueca ladeada y la cabeza inclinada, diciéndoles que ya se iba.

- ¿No quieres que te lleve?- le preguntó Ron mientras le devolvía el saludo a su hermana con un beso en la mejilla.

- No hace falta- respondió Ginny guiñándole un ojo-. Quédate con Hermione, yo cuando llegue a casa te aviso.

- No te olvides- le advirtió Ron.

- Te lo prometo- dijo Ginny llevándose un dedo a la boca-. Adiós Hermione, espero verte pronto- le dijo a su cuñada, porque si, ya era oficial que su hermano tenía una nueva novia.

- Cuando quieras, sabes que no hay problema- Ginny le respondió la sonrisa y saludó escuetamente a Harry, el cual, con su cabeza marchando a toda máquina también decidió irse, junto a ella.

Ginny no pudo zafar de compartir el ascensor con Harry, se hallaba nerviosa y algo acalorada, a pesar de estar mareada y tener las sensaciones algo aturdidas, ella sabía que él la había besado, ella no podía dejar pasar eso.

Harry, apoyado contra la pared del ascensor la observaba como queriendo comérsela, y eso la ponía muy pero muy nerviosa.

- Mañana por la mañana te iré a ver a tu oficina- le dijo él mientras se abría la puerta del ascensor en la planta baja.

- Bien- Ginny se puso las sandalias en los pies y acomodó un poco su pelo frente a un coqueto espejo que había.

- ¿Te tomas un taxi?...

- No…- le dijo ella peinando su cabello con los dedos-. Me están esperando.

El conserje del edificio les abrió la puerta y ambos le sonrieron de forma amable, Ginny se giró hacia Harry y estiró su brazo, pero él se inclinó hacia ella y la besó en la mejilla, muy cerca de la comisura de sus labios.

- Nos vemos…- se despidió Ginny y Harry pudo ver como se dirigía hacia un auto oscuro que estaba estacionado a unos cuantos metros de la entrada del edificio, Ginny al subir se inclinó hacia un hombre y notó, a través de la luz que daban los postes de la calle, como ella lo besaba en la boca.

Algo grande y escamoso se removió en su interior como si tuviese vida propia, los dedos se le crisparon y paró enfurecido a un taxi mientras buscaba en su teléfono móvil el número de alguna conocida que quisiera divertirse un rato, en lo que quedaba de la noche.

Y de repente se acordó de Cho y de su sugerente invitación al hotel en donde estaba parando.

Eso era una buena opción.


Espero que no los haya tomado muy de sorpresa esta actualización, pero hoy me puse a escribir y la historia comenzó a avanzar. Sé que deberán releer los capítulos anteriores, y es totalmente comprensible. Pero ahora prometo tratar de llevar más al día esta historia, y terminarla antes de publicar algo nuevo. Desde un principio esta historia no iba a ser muy larga, no hay mucha vuelta que darle a la relación de los personajes, creo que las actitudes hablan por sí solas, pero si hay una buena razón para que ellos se lleven así, y eso es lo próximo a resolver.

Les dejo un beso grande a quienes aún me estén leyendo. Los quiero.