1era Aclaración: ni Naruto ni sus personajes me pertenecen, son de Masashi Kishimoto, pero la historia es 100% mía y no permito su préstamo ni ninguna clase de adaptación.

Para las palabras o letras:

-Si están así serán los pensamientos de los personajes.

-Si están así es para resaltar.

-Si está "así" son llamadas telefónicas.

N/A: Quiero agradecer de todo corazón a los que me envían comentarios, agregan mi historia a favoritos, o a autoras favoritas si no fuera por ustedes no seguiría escribiendo, me brindan mucha inspiración y además soportan mis demoras :P. Con esto les digo…

Disfruten el capi n.n


El misterioso ángel de las alas negras

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Cumpleaños

-"¡Feliz cumpleaños mi angelito!" –exclamó papá por el teléfono.

-Gracias –contesté con una enorme sonrisa en el rostro.

-"No sabes cuánto me gustaría darte un abrazo en este momento, mi pequeña está creciendo tan rápido. Pronto te irás a la universidad, te enamoraras de alguien, te casarás, me dejarás abandonado…"

-¡Papá! –lo regañé- ¿Por qué cada año me tiene que lanzar ese discurso tan dramático? Recuerda que solo estoy cumpliendo 8 años.

-"Lo siento mucho ¿Qué harás en tu día especial?"

-Bueno… -No tenía ni idea en realidad- Tenten dice que me hará un pastel de triple chocolate.

Escuché un suspiro al otro lado de la línea, en definitiva no le gustaba la idea de que yo comiera tanta azúcar.

-"Sólo porque es tu cumpleaños te dejaré comer eso…pero de ahí tienes que comer de forma más sana, y no olvides cepillarte bien los dientes."

-Sí papá, sabes muy bien que sé cómo cuidarme.

Parecía en verdad preocupado, aunque bueno, a ningún padre le gusta la idea de que su hija tenga caries o algún dolor estomacal.

-"Confío en que así será. Por cierto ¿te llegó nuestro regalo?"

Cuando decía nuestro se refería a él y mamá, todo para que no la desacreditara o para que yo no la odiara. Sin embargo me parece ridículo, no odio a mi madre ¡Ella me detesta a mí! El único regalo que deseo que me dé es su aceptación y cariño. Supongo que es mucho pedir.

-Sí, el abuelo me dio sus regalos esta mañana. No los he abierto aún, prefiero verlos al final del día sino te molesta.

-"Como tú quieras mi niña, no olvides enviarme una carta contándome TODO lo que hiciste en tu día."

-Te vas a aburrir.

-"Claro que no. –de pronto escucho la voz de un extraño solicitando la presencia de mi padre (supongo que alguien del trabajo)- Bueno Sakura me tengo que ir, hablamos mañana."

-Está bien, cuídate mucho. Te quiero.

-"Y yo a ti."

Después de eso colgó, en un segundo el teléfono desapareció de mi mano, el abuelo me lo había quitado.

-Desayuna rápido –me ordenó.

Solamente asentí con la cabeza.

Grande fue mi sorpresa al ver una montaña de panqueques en la mesa del comedor cubiertos con manjar derretido, un vaso con jugo de durazno, una taza de chocolate caliente, tostadas francesas, huevo frito y tocino.

-¡Feliz día Sakura! –apareció de la nada Tenten dándome un cálido abrazo.

-Gracias… ¿Quieres engordarme o darle un ataque del corazón a mi papá?

Ella rió admitiendo que se pasó de la raya, luego me dijo que este día sólo me daría de comer cosas azucaradas y malas para mi organismo. Según ella eso hacen las chicas normales de mi edad.

-Te tengo otra sorpresa, seguramente te encantará.

-¿De qué se trata? ¿Más comida?

-Ya veras, por ahora desayuna y después alístate para salir.

Después de decir eso supe que Tenten iba a secuestrarme.


Ir de compras es algo totalmente nuevo para mí, jamás he ido a un centro comercial. Siempre papá mandaba a hacer mi ropa o mamá me daba vestidos costosos para no quedar mal frente a sus amigas.

Cuando Tenten me dijo que saldríamos pensé que sería a una biblioteca, a una librería o a un museo de arte de la ciudad, pero en definitiva nunca me imaginé estar visitando tiendas de ropa en mi cumpleaños.

-Necesitas usar cosas que sean de tu edad –fue su excusa al ver mi expresión de desconcierto- tienes ocho años y te ves casi como mi abuela, y créeme cuando te digo lo anticuada que es.

Yo no dije nada, simplemente dejé que ella me guiara y me ayudara con esta experiencia.

Visitamos muchos lugares, compramos unos jeans que parecían desteñidos, otros de color negro, blusas con flores muy coloridas, camisetas, etc.

Teníamos muchas bolsas en las manos (Tenten más que yo por supuesto).

Paramos a descansar un rato en una fuente de sodas, muchos hombres se detenían a ver a mi acompañante, algunos incluso le guiñaban un ojo o le lanzaban besos, ella ni les prestaba atención.

-Siempre ha sido así –me comentó sin ninguna intención de presumir o algo así- desde primaria los chicos me pedían salir conmigo o me lanzaban uno que otro piropo –bebió un poco de su bebida para continuar- pero siempre era la misma historia, salíamos por un tiempo y luego rompíamos. Neji fue la diferencia, en secundaria fuimos novios oficiales.

-Qué lindo.

-Lo malo es que mis padres no lo aprobaron, después de todo nos casamos a los dieciocho años y nunca pudimos ir a la universidad.

-Oh –fue lo único que se me ocurrió decir.

-Sí, oh –suspiró con pesadez-. Pero no me arrepiento de nada.

-Eso es bueno, supongo.

-Así es. Mirar el pasado es una gran pérdida de tiempo –mientras me decía eso jugaba con su sorbete-, es inevitable que el ser humano se torture con eso, eso sí, deberíamos tener en cuenta que también hay un futuro, uno que puede ser brillante y hermoso.

Inevitablemente se me vino la imagen de Sasuke.

Me pregunto si nosotros tendríamos algún futuro….…juntos.

Caminamos juntas de nuevo, pero esta vez para ir a un parque.

-¡Aire puro! –exclamó Tenten, luego inhaló profundamente- esto es bueno para los pulmones.

-Es cierto.

Vimos a un hombre vestido con pantaloncillos y una camisa naranja con un puma negro bordado, él estaba paseando a una gran cantidad de perros; grandes, pequeños, medianos y de diferentes razas.

Todos de acercaron a nosotras para jugar u olfatearnos.

Fue buena idea dejar a Tigresa en la mansión. No porque le tema a los canes, en realidad ellos le temen a ella con solo verla. No los culpo, cada vez que los ve se pone de pésimo humor y yo soy la que sale perjudicada.

Nos despedimos de los perritos y del hombre, que se seguía disculpando con la pobre de Tenten, pues un rottweiler la bañó con saliva. Fue un poco cruel de mi parte reírme por eso, pero no lo pude evitar.

Volvimos a la mansión para que ella se pudiera bañar.

-Pero cuando salga prepararé tu pastel triple chocolate.

Solo pude asentir, aunque fuera mi cumpleaños quería complacerla a ella.


-Hola Tigresa –la saludé en el momento que entré a mi habitación.

Cuando se me acercó para recibirme salió corriendo, luego lanzó un maullido que no me gustó para nada, de inmediato lo comprendí.

-Lo olvidé –murmuré para mí misma-, ¿huelo a perro verdad?

Respondió con otro maullido…o mejor dicho bufido.

-Ahora me baño y me cambio ¿sí?

Decidí estrenar la ropa nueva, me puse los jean negros con una blusa roja, me quedaba muy bien.

Tigresa me siguió hasta la cocina después de que detectó que no tenía ningún rastro de perro.

No sabía que me había tardad tanto, ya que el pastel de triple chocolate estaba listo.

-¿Preparada para empalagarte hasta morir?

Me dio una cuchara para postres y me guió hacia la mesa donde había dos platos con servilletas desechables.

Creo que me comí como tres rebanadas, me sorprende que no haya vomitado. Aún así tomé una pastilla para evitar un dolor de estómago.

Sin previo aviso vimos como mi abuelo tomaba su abrigo y un sombrero, listo para salir, me miró por unos segundos, la verdad no supe por qué. Luego posó su vista en Tenten como si le estuviera mandando un mensaje, ella asintió.

Él salió por la puerta.

-¿Por qué tantas miradas? ¿Me perdí de algo?

-No es nada Sakura, me tengo que ir con tu abuelo, duerme bien y de nuevo feliz día.

-Gracias –le dediqué mi mejor sonrisa, al parecer se sentía mal por dejarme sola en mi cumpleaños.

Me dio un beso en la frente, se puso también su abrigo y se fue.

-¡Por fin! –pensé con alegría.

Me había gustado mucho pasarla con Tenten y todo eso, sin embargo, mi mayor deseo era ver de nuevo a Sasuke, ese sería el mejor regalo de todos.

Pero antes, quería ver los regalos que me mandó mi papá.

En el primer paquete había un conjunto de lienzos con diferentes tamaños, ese era de mi padre, también había una tarjeta color rosa pastel con un dibujo de rosas rojas, dentro decía en letras doradas y elegantes: "Feliz cumpleaños".

El "paquete de mi madre" tenía un estuche con pinturas de diferentes colores, una paleta y pinceles de distintos diseños, lo mejor es que todo tenía mi nombre grabado o tallado, había otra tarjeta, pero era blanca y decía: "La imaginación no tiene límites".

Estaba ansiosa por ver a Sasuke, pero quería darle las gracias a mi papá, además, él quería saber TODO lo que hice hoy.

Cogía un papel y lápiz para decirle cada detalle del día.

Hola papá, gracias por los lienzos y dile a mamá que gracias por el estuche de arte, me encantaron de verdad sus regalos. Bueno, hoy tuve la emoción de ir por primera vez de compras con Tenten, y creo que me haré diabética y gordita, desayuné en un día lo que tu comes en todo el mes, bebí una soda de naranja y cené el pastel de triple chocolate, tranquilo estoy bien del estómago, tomé una pastilla por si acaso. Bueno, como te decía antes, ahora tengo ropa nueva y moderna. También fuimos al parque donde encontramos a un hombre paseando a muchos perros, todos eran muy lindos y tiernos, debiste haberlos visto, con sus negras y curiosas narices sobre nosotras. Un perro babeó a Tenten por completo, fue divertido. Tigresa se enojó al olerme, ahora traigo mi ropa nueva para que deje de estar resentida conmigo. Me gustaría poder escribirte algo un poco más emocionante, pero ese fue todo, aunque no lo creas fue divertido y un cumpleaños que seguramente jamás olvidaré.

Te quiero y te extraño bastante.

Con cariño, tu hija Sakura Haruno.

Busqué un sobre, introduje la carta y la cerré, puse la dirección y finalmente la puse en un lugar visible para acordarme de ponerla en el buzón mañana temprano.

Tomé la llave de mi escondite y así fui corriendo para encontrarme con Sasuke.

Fue gigantesca mi sorpresa al abrir la puerta y encontrarme a un Sasuke profundamente dormido. Jamás había visto a un ángel dormir, es algo tan hermoso.

Cerré la puerta con cuidado, me acerqué de puntillas a él para verlo mejor ¡aún más hermoso!

Sus pestañas eran largas, incluso podrían acariciar sus mejillas. Sus párpados estaban cerrados de una forma difícil de explicar, creo que de una forma ¿elegante? ¿Delicada?, no sabría decirlo.

Cómo me gustaría poder tocar su rostro, me gustaría tanto acariciar sus cabellos, Sasuke Uchiha era un ángel perfecto, me sentía insignificante a su lado.

De pronto empezó a abrir los ojos poco a poco.

-Vaya, eres tú de nuevo–me dijo con una sonrisa- no esperaba que vinieras.

-El abuelo y Tenten se fueron. Pensé que sería bueno visitarte.

-Supongo que algo de compañía no me va a matar.

Estuvimos callados unos minutos, mirándonos mutuamente. Creo que espera que yo empiece la conversación.

-Bueno…pues…hoy es mi cumpleaños.

-¿De verdad?

Asentí.

Le conté los regalos que recibí, la llamada de papá en la mañana, lo de Tigresa, la aventura que tuve con Tenten y las cosas que comí.

-La pasaste muy bien entonces.

-Así es, fue muy divertido.

-Todos te dieron algo menos yo.

¡Es tan tierno cuando se lo propone!

-N-No es-espera –dije mientras agitaba mis manos- no te sientas mal por favor, mi abuelo no me dio nada.

-Yo no soy como tu abuelo –dijo malhumorado.

-V-Vamos, cómo ibas a saber que hoy cumplía ocho años –en serio que no quería que él se sintiera triste- además con visitarte me basta.

-Quiero darte algo ¿puedo? –con la cara que me puso no pude negarme.

Su mano derecha se dirigió hacia una de sus alas haciendo que las cadenas sonaran. Sin que yo lo esperar él se arrancó una de sus plumas negras.

-¡No! –exclamé tarde.

-Tranquila, crecerá una nueva –me entregó la pluma, la cual era larga-. Me gustaría que la tengas…para que me recuerdes.

-¿Recordarte? (Pero si siempre te tengo en la cabeza).

-Sí. Pero para asegurarme te daré un segundo regalo.

Sin previo aviso tomó mi rostro entre sus manos, lentamente acercó su rostro al mío hasta darme un beso en la mejilla izquierda.

¿Cómo describir sus labios?

Suaves y dulces sin duda, aunque creo que las palabras para describir ese beso serían: grandioso, increíble y fantástico.

-Mi primer beso –pensé.

Sé que no fue uno del típico romance entre un príncipe y una princesa, pero a mí me encantó, además ningún otro chico lo había hecho, excepto mi padre claro, aunque no cuenta en realidad.

No sé por qué pero cuando él se separó de mí escuché un extraño sonido, como si una burbuja se hubiese reventado.

-¿Escuchaste eso? –quería comprobar que no era mi imaginación.

-Yo no oí nada.

-Olvídalo –le sonreí.

Mejor no arruinar el momento. Quien sabe cuánto tiempo tenemos antes de que nos descubran.

-Definitivamente jamás olvidaré este día.

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Bueno eso fue todo por hoy mis queridos lectores, más tarde actualizaré mi otra historia (por si les interesa). Trataré de no tardarme tanto con el próximo capítulo. Recuerden que no necesitan tener una cuenta para comentar (lo sé sueno desesperada T-T).

Comenten por fa!

Bye bye!