Pues después de ver la película de Iron Man 2 se me ocurrió continuar la historia con este fanfic. Confieso que nunca he leído los cómics de Iron Man, pero me encantan las dos películas de Jon Favreau. Seguramente a los incondicionales del cómic no os va a gustar. Recomiendo este fanfic sobretodo a los fans de Pepperony. Me encanta escribir historias de amor, así que esto es lo que hay aqui. La historia de Tony, Pepper y como llegaron a ser pareja y de la hija que tuvieron. Sobretodo de Rose Maria y como llegó a convertirse en justiciera como su padre. Os aviso que voy a ir poco a poco porque no tengo mucho tiempo para escribir. Si es que alguien lo lee y le gusta, seguiré con él cuando pueda.

Obviamente no poseo nada de esto, los personajes de las películas son de MARVEL y Paramount.

La idea de la historia y los personajes ajenos al mundo MARVEL, como Rose o Claire, son creación mía y me pertenecen a mí.


IRON GIRL

Según me han contado ellos en infinidad de ocasiones, la relación que unía a mis padres mucho antes de nacer yo era ese tipo de amor importante que una persona siente por otra aunque no se demuestre con palabras o hechos. Mi padre no fue completamente consciente de sus sentimientos hasta el momento en que estuvo a punto de morir, secuestrado por terroristas en una cueva de Afganistan. Esa dura experiencia, de la que gracias a su ingenio y a la amistad que le brindó un buen hombre logró escapar, cambió su vida para siempre. Volvió de allí con una nueva vida por descubrir y nuevas razones por las que luchar. Una de esas razones fue descubrir el amor que sentía por mi madre. Ella había sido durante años su asistente personal, y era la única persona en quien podía confiar. Tuvieron que pasar por muchas cosas, pues mi madre no quería dar al mundo la imagen de frivolidad de la secretaria que se acuesta con su jefe millonario para ver que puede sacar. Y menos con la reputación que él se había ganado a pulso de mujeriego empedernido y vividor. Así que tras mucho tira y afloja y muchísima constancia, finalmente un día decidieron que no podían vivir el uno sin el otro. Si seguís leyendo os contaré como sucedió, como fueron mis primeros años de vida y como decidí transmitir su legado convirtiéndome en Iron Girl. De las numerosas partes de este relato de las que yo no pude ser testigo directo, por no haber nacido todavía o por no tener uso de razón, quisiera dar las gracias a mis padres: Anthony y Virginia (o como ellos prefieren Tony y Pepper), los tíos James y Claire, su hijo Patrick, Happy Hogan y muy especialmente a JARVIS de cuyos archivos de memoria me he servido abundantemente. Creo que él debería figurar como co-autor de estas páginas. Gracias JARVIS por todos estos años de servicio y fidelidad a mi familia.

Extraído de las memorias de Rose Maria Stark


Capítulo 1 - Toma De Contacto

Tony Stark levantó la vista al cielo mientras observaba a James Rhodes alejarse volando con SU armadura por segunda vez en apenas pocos días. No es que prefiriera que su amigo tuviese que volver a la sede del ejército andando, dado que la explosión de los drones de Vanko le había dejado sin coche. Pero ver la mejor de sus creaciones en manos de otra persona, aunque fuese él, aunque gracias a eso ahora estuviesen vivos, la verdad es que no le hacía ni pizca de gracia al chiquillo ególatra en que a veces se veía convertido. Pese a todo, James no dejaba de ser su mejor amigo, tal vez esta nueva Máquina De Guerra lo seria de Iron Man. De pronto sintió sus dedos moverse y cayó en la cuenta de que Pepper seguía sosteniendo su mano en la suya. Otro buen pensamiento cruzó su mente, quizás esto haría que ella se sintiera mejor con el hecho de que estuviera continuamente arriesgando su vida, a fin de cuentas ahora tenía a Rhodey para cubrirle las espaldas.

Bajó la vista y esos preciosos ojos azules que conocía tan bien le devolvieron a la realidad de saborear aquel momento, uno de los más felices de su vida y ni Rhodes ni su estúpida armadura "robada" se lo iban a empañar. Ella parecía sentirse feliz, después del beso tan inesperado como deseado que habían compartido en la azotea. Ahora sabía que ella lo amaba tanto como él a ella.

- ¿Cómo vas a renunciar si yo no lo acepto?-dijo medio en broma, pues el sólo pensamiento de que ella desapareciera de su vida lo asustaba tanto como a ella el hecho de que él estuviera continuamente a punto de morir.

Ella rió mientras se apartaba un mechón pelirrojo de la frente.

Volvió a besarla preguntándose si ese beso lograría hacer que ella se quedara pegada a él para siempre, sin importarle si se quedaría o no al frente de Industrias Stark o si este era el primer paso para perderla por completo. El estar a punto de morir le había enseñado una cosa: a apreciar el presente, pues puede ser lo único que tienes. Así que hizo todo lo posible para disfrutar de aquel momento. Cuando finalmente se separaron de nuevo, él preguntó:

- Y ¿ahora qué?

- Creo que debería llamar a Happy para que nos recoja y no, antes de que se te ocurra sugerirlo, no voy a volar contigo hasta tu casa. Voy a tener suficiente con que me bajes de esta azotea a tierra firme.

Y así, la nerviosa y asustada "doncella en apuros" fue sustituida por la Gran Presidenta Ejecutiva, Pepper Potts.

- ¿Nos vemos en el apartamento después de que JARVIS te haya sacado de esa lata de sardinas, o simplemente quieres esperar hasta mañana?

¿Había dicho ella lo que acababa de escuchar? El gran Anthony Stark suspiró de alivio al deducir de sus palabras que no pensaba pasar de él.

- ¿Tienes un apartamento aquí en Nueva York? ¿Por qué no vamos a casa?

- Sí, el edificio es de Industrias Stark ¿recuerdas? Los utilizamos durante todo el proceso de construcción y acondicionamiento de la EXPO. ¿Prefieres ir hasta Malibú? ¿Y dónde dormimos, genio? Porque creo que has redecorado tu mansión…

- Ah, sí es cierto… mi casa tiene ahora unos cuantos agujeros nuevos. Estoy pensando en rebautizarla como "Casa Gruyer" ¿Qué te parece?

Pepper sonrió ampliamente.

- Bueno Tony, puedes aterrizar en mi sofá… estará encantado de acogerte esta noche.

- ¿En el sofá? ¿Me vas a mandar a dormir en tu sofá?- preguntó herido.

- Según tengo entendido, ése es el trato que merecen los novios que les esconden cosas importantes a sus novias como puede ser mmmmm no sé ¿el hecho de que se están muriendo?

Por supuesto, Tony sólo le prestó atención a la palabra que resultaba en ese momento clave para él.

- ¿Novia? ¿Has dicho novia?- preguntó sonriendo.

- Creo que te has perdido el verdadero sentido de la frase...

- ¡Pero tú no eras mi novia en ese momento!-se interrumpió y tragó saliva al observar la expresión de absoluto enfado que brotaba en la cara de Pepper.- Estoooo no quiero decir que no quisiera que lo fueras… yo… de hecho, quería, quiero… ¿Tu quieres?

- ¡Soy prácticamente tu mujer, idiota! Sinceramente, creo que todos estos años de dedicación, de preocuparme por ti, de estar a tu lado, me deberían haber hecho saber que estabas enfermo. ¿De verdad que estas mejor?- añadió con voz apenas audible.

- Sí.-la tranquilizó él.- Y mejorando cada minuto que pasa. Y tienes razón. Merecías saberlo, solo que no quería preocuparte si no era necesario y además ya estaba trabajando en una cura… remedio que por cierto, ¡encontré!- señaló vehemente al triángulo de luz azul en su pecho.

- ¿Y con eso quieres decirme que si no llego a escuchar tu conversación con Natalie nunca me lo habrías dicho?

- Buenooo, quiero decir… ya no habría habido nada que contar…

- Y ése es el tipo de actitud por la cual vas a dormir esta noche en el sofá. ¿Quieres estar conmigo? Vale, pero tendrás que ser franco desde el principio. No quiero mentiras entre nosotros, ni que me ocultes cosas importantes… ¿está claro? Y hablando de Natalie… ¿quieres decirme por qué demonios a ella sí que se lo dijiste?-preguntó con un poco de celos.

- ¿Qué? Yo no le dije nada a Natalie, lo averiguó ella solita…

- ¿Qué?

- Es una agente de E.S.C.U.D.O Ni siquiera se llama Natalie, su nombre es Natasha Romanov.

Silencio…

- ¿Descubres que Natalie o Natasha o como quiera que se llame… es una agente secreta de E.S.C.U.D.O infiltrada en la empresa y tampoco me lo cuentas?

Lo empujó con tanta fuerza que se separó de ella un poquito a pesar de llevar puesta la pesada armadura rojo relámpago.

- ¿Pero en qué demonios estabas pensando?

- Bueno, si me hubieses dejado hablar contigo y decirte que me estaba muriendo el día que fui a tu oficina con las fresas, seguramente habría acabado por hablarte de ella también. De todas formas, me enteré el día anterior. Y como no me dejaste abrir la boca… estabas tan enfadada…

En ese momento, pudo ver como la cara de Pepper viró poco a poco del enfado a la pena y una docena de alarmas de alerta roja empezaron a sonar dentro de su cabeza.

- Oh, Dios, Pepper, yo ... Lo siento ¿vale?- le dijo en voz baja, acercándose a ella y rodeándola con sus brazos mientras ella sollozaba sobre su pecho. Lamentó no poder descansar la mejilla en su cabello, pero las botas de la armadura le hacían mucho más alto que ella, a pesar de los enormes tacones de aguja que solía lucir. Nunca había querido quitarse tanto la armadura de Iron Man como en ese momento.- Todo me salió mal. Y no te culpo por no querer hablar conmigo después de cómo me porté en mi fiesta de cumpleaños. Lo entiendo.

En ese momento sonó el móvil de Pepper y ella contestó. Era Happy Hogan.

- Sí, estoy bien y también lo están Tony y Rhodey... La verdad es que no sé muy bien donde estamos.- admitió al teléfono, mirando a su alrededor. En la azotea de algún edificio cercano a la Expo. Voy a pedirle a Tony que me baje de aquí. Sí, espéranos con el coche en la puerta del auditorio principal. Ya ha pasado el peligro. Bien, hasta ahora.

Durante unos minutos permanecieron como estaban, próximos y mirando hacia la Expo medio destruida. Tony pensó que era de una extraña belleza y no le importó que algunos pabellones siguiesen ardiendo en llamas a lo lejos, pues al fin y al cabo, el peligro había pasado y todas las personas que le importaban estaban a salvo. Y en cuanto a la idea de su padre, de compartir la ciencia y los avances tecnológicos, la Expo Stark renacería de sus cenizas al igual que él y su reputación lo habían hecho. De pronto notó que Pepper volvia a abrazarse a él, o más concretamente a su armadura.

- ¿Bajamos? Happy ya debe estar esperándonos… Según me ha dicho, los bomberos y los artificieros de la policía ya tienen asegurada la zona principal. El Pabellón 1 no ha sufrido daños…

Tony no se movió ni un centímetro.

- ¡Vamos! No podemos quedarnos aquí toda la noche…

- Es que… no quiero dejarte ir.-le susurró.- Casi te pierdo hace un rato.

Pepper suspiró, apoyando de nuevo la cabeza sobre su pecho metálico, el reactor ARK reverberando al contacto.

- Mira Tony, no vamos a romper ni nada parecido.-lo miró fijamente a los ojos.- Pero de ninguna manera voy a irme contigo a tu destrozada casa, volando hacia Los Ángeles a velocidad supersónica. Necesitas quitarte la armadura, ducharte y descansar lo antes posible. Y yo también me quiero duchar. Cuando estés listo le pides a Happy que te lleve al apartamento…

- Para que pueda dormir en tu cómodo sofá.

- Puedes quedarte en tu "Casa Gruyer" o en otro apartamento del edificio, si lo prefieres…

- El sofá está genial.-replicó rápidamente.- ¿Pero por qué demonios no podemos ir juntos?

- Porque tienes que comprobar si la plataforma principal del Pabellón 1 sigue funcionando, y si es así, quitarte esta armadura del demonio… y yo necesito darme una ducha…

- Me puedes esperar… podríamos ahorrar tiempo si nos metemos juntos en la ducha…-dijo mientras le lanzaba su mirada más pícara.

- No siga por ahí, Sr. Stark…-le cortó ella.- Estoy segura de que logrará sobrevivir unos minutos sin mi presencia.

- Oh, está bien.-cedió finalmente encogiéndose de hombros y poniendo su mejor expresión de perrillo apaleado.- Te echaré de menos.

Pepper lo besó otra vez con fuerza suficiente como para esperar que el recuerdo de ese momento durase durante el tiempo que iban a estar separados, luego él se agacho para recoger el casco y se lo ajustó. La calidez de sus ojos oscuros desapareció tras la mirada fría e inerte de la máscara de Iron Man. Sujetó a Pepper con fuerza contra sí y despegaron en dirección hacia el suelo. En cuanto tocaron tierra, la dejó suavemente sobre la acera.

- Nos vemos en un rato.-tronó metálicamente.

- ¡Hasta luego!-respondió ella con una sonrisa mientras caminaba hacia la puerta del acompañante del Audi blanco. Estaba feliz de tocar tierra de nuevo. Había tenido suficiente vuelo por esa noche, aunque algo le decía que no sería el último.

Tony se elevó hacia el oscuro cielo a gran velocidad y le vio alejarse dejando una estela blanca tras de sí. Giró y se metió en el Pabellón 1 de Expo STARK. Pidió a JARVIS que pusiese en marcha la plataforma y cuando se posó sobre ella, los brazos mecánicos empezaron a retirarle la armadura. En unos pocos minutos estuvo listo. Extrajo del bolsillo su mini ordenador y dio la orden al sistema informático de realizar el sellado del ahora semiabandonado Pabellón 1 de Expo Stark con el nivel más alto de seguridad. Levantó la vista cuando un pitido del dispositivo le confirmó que Happy estaba de vuelta para recogerle, salió por la puerta principal y saludando con un golpe de cabeza exigió a su guardaespaldas que se bajara, pues iba a conducir él.


Espero que os guste el punto de partida... Continuamos en el capítulo 2. Se agradecerán las reviews y los comentarios. Gracias por Leer ^_^