Esta historia no es mía, los personajes son de S. Meyer y la autora es iamvamp, yo solo traduzco.


Secuela

Bella POV

"¡Oh dios!" suspiré, recargándome contra la silla con una mano sobre el estómago. "¡Me siento como un elefante! ¿Por qué no me impidieron ordenar ese pastel del chocolate sexo-en-un-plato?" gemí mi pregunta retórica a nadie en particular.

"¡Jesús! ¡Tengo que recordar ya no estoy comiendo por dos!" gimió Rose desde mi izquierda, recargándose también en su silla.

"Vi esto venir… ¿Por qué no hice algo al respecto?" lloriqueo Alice tomando un trago de agua en su lugar frente a Rose y yo, parecía torturada.

Las tres estábamos sentadas como si tuviéramos ocho mese de embarazo y fuéramos a tener gemelos. Acabábamos de comer una comida de tres platos en nuestro restaurante favorito, Xerocide y ahora estábamos sufriendo por sus deliciosos manjares.

"¿Qué tal si salimos de aquí y nos vamos al local por la última copa de la noche? Apenas son las 10:30," habló Rose poniéndose en una posición erguida y echando agua a su vaso.

Asentí silenciosamente y le di una señal de aprobación mientras levantaba mi vaso de vino y bebía lo último del Pinot Grigio. Mis labios se movieron en una sonrisa relajada cuando deje el vaso de regreso en la mesa y suspire contenta. Alice, Rose y yo hacíamos lo mismo cada mes. Veníamos a comer, nos rellenábamos tontamente; lo que significaba que teníamos que empezar nuestros rituales de dietas en la mañana, aunque sólo duraba como tres días antes de que nos rindiéramos a la tentación, antes de dirigirnos a F8 por una última copa.

El bostezo de Alice capto mi atención y la vi con la misma sonrisa relajada que yo. "Entonces…" comenzó, jugando con las puntas de su cabello. "El señor Harrison me llamo esta mañana, dijo que podía recoger las llaves en dos semanas," su sonrisa se hizo más grande y sus ojos brillaron más mientras hablaba, su emoción brillaba a través de ellos.

"Yo tendré las mías en casi un mes," declaró Rose limpiándose los dientes, sin preocuparse de lo que los otros clientes del restaurante pensaran de su comportamiento no propio de una dama en la mesa. "Los actuales inquilinos comenzaron a mudarse y necesito asegurarme de que estoy preparada con Ariel antes de la mudanza. Espero que su rutina no se altere, ha sido tan buena últimamente."

"Sabes que nos tienes para ayudarte," declare mirando de Rose a Alice y luego de regreso. "Y también a nuestros hombres," me reí suavemente, sabiendo que ellos harían cualquier cosa para asegurarse que Ariel y nosotras tres fuéramos felices.

"Son unos ángeles," suspiro Rose bajo su aliento antes de girarse a mí y preguntar, "¿Cuándo vas a tener tus llaves? Debería ser pronto, ¿cierto?" asentí mientras ella hablaba y les hice saber a ella y a Alice que también las tendría en las próximas dos o tres semanas.

Imágenes la futura casa de Edward y mía comenzaron a pasar por mi mente mientras buscaba en mi bolsa el dinero, las tres estábamos listas para irnos a F8. Me había enamorado al instante de la casa en la que pronto estaríamos viviendo. Tenía un gran jardín en el patio trasero con un pequeño río a través de el y no podía esperar para meterme y hacerlo mío. Me sentí mareada tan sólo de pensar en el puente de madera hecho a mano como en los cuentos de hadas que pondría ahí para poder cruzar el río y en los árboles que plantaría en los límites de nuestro territorio. La euforia nadó a través de mí cuando pensé en vivir ahí con Edward, creciendo con él y, en algún momento, criando a los hijos que tendríamos algún día.

"¡Tierra a Bella! ¡Woo hoo!" Alice movía sus pequeñas manos frente a mi rostro mientras Rosalie tronaba los dedos a mi lado para sacarme de mi ensoñación. Me enrojecí en segundos, sabiendo que Alice y Rose encontraban cómico cuando yo me perdía y caía en mis sueños despiertos de mi futura casa. Convenientemente, ellas siempre olvidaban que yo las había atrapado haciendo lo mismo numerosas veces desde que las tres habíamos encontrados nuestras perfectas futuras casas.

"Sólo vayamos a pagar," murmure levantándome de mi silla y caminando hacía el mostrador para pagar.

"Hola damas." Una voz que venía del otro lado del mostrador captó mi atención y levanté la vista para ver el familiar rostro de Lucas. Controlé mi expresión lo mejor que pude para no hacer una mueca frente a él y forcé una pequeña sonrisa amable en mi rostro. "¿Se van tan pronto?" preguntó, su voz sonaba forzada, como si alguien estuviera torturándolo bajo el mostrador.

"Si, tengo un esposo que me espera en casa…" gorjeó Alice desde mi izquierda.

"Y un bebé que meter a la cama…" agregó Rose retocándose el reluciente brillo labial.

"Y un prometido con el cual hacer el amor toda la noche…" agregué, haciendo todo lo que podía por no sonreír cuando el chico frente a nosotras se puso rojo y tartamudeo.

"Y-yo uhhhh…" cerró los ojos y vi su manzana de adán sacudirse antes de hablar una vez más. "Yo uhhhh traeré… ¡la cuenta! ¡Si, la cuenta!" su rostro rompió en una torpe sonrisa, lo más probable es que contento consigo mismo al haber recordado la razón por la cual estábamos esperando pacientemente.

Finalmente pagamos cada una nuestra parte de la cuenta y nos encaminamos a F8, temblando y acurrucándonos juntas mientras caminábamos las pocas calles que había entre el restaurante y el bar. Alice y Rose estaban ocupadas platicando lo que pensaban que estarían haciendo sus hombres una vez llegaran a casa. Sabía que Edward estaría haciendo una de estas tres cosas cuando llegara a casa con él; estaría con los chicos bebiendo algunas cervezas y jugando en el X-box – con el volumen apagado para no molestar en sueño de Ariel y para poder escuchar el monitor de la bebé, o estaría dormido en nuestra cama, arriba en el ático, extendido a través de ella y probablemente con la cabeza enterrada en una de mis sudaderas. O estaría leyendo una historia o entreteniendo de alguna manera a Ariel si es que aún estaba despierta.

La voz de Rose captó mi atención antes de que pudiera especular que más podría estar haciendo Edward. "Si lo encuentro jugando al caballito y haciéndose el chistoso con ella cuando regrese, ¡sufrirá el castigo de dos semanas sin sexo! Te lo digo, ¡casi me causa un infarto la última vez!" gruñó Rose, tenía el ceño fruncido, pero sus ojos estaban llenos de amor y afecto mientras hablaba.

"Rose, él tenía a Edward y Jasper a cada lado sosteniéndola, nunca se hubiera caído. Sabes que Edward es un profesional en atrapar a Bella cuando cae, no hay nada de que preocuparse," argumentó Alice; intentando suavizar a Rose cuando giramos en la última esquina antes de llegar a F8.

"Alice tiene razón, Rose… Edward es un profesional…" murmuré con una débil sonrisa esperando que ella debatiera una vez más. Suspire de alivio cuando sólo se encogió de hombros y musitó, "Supongo que si" bajo su aliento y dejo en paz la conversación.

Las tres nos acercamos a las puertas, esperando que uno de los usuales porteros estuviera esta noche y no uno de los chicos nuevos que habían estado el último par de semanas.

"¡Señoritas!" nos gritó una familiar voz cuando estábamos cerca de las puertas. Alice, Rose y yo compartimos un coro de '¡Bingo!' cuando reconocimos la voz y aceleramos el paso para llegar a él.

"¡Finn, mi chico!" dijo Rose echándose a correr. Estaba de pie en toda su altura de 1.90 con su uniforme negro y cabello negro que estaba a punto de necesitar un corte. Ya tenía su mano extendida, su largo y musculoso brazo se veía por la camiseta de manga corta que estaba usando, le dio un apretón de manos y un abrazo con palmadas en la espalda a Rose antes de lanzar su brazo sobre sus hombros y sostenerla contra él.

"¡Es bueno verte, amiga! ¿Cómo esta mi pequeña osita?" preguntó Finn pasando su mano libre arriba y abajo por el brazo de ella de forma instintiva.

"Tiene a su papi envuelto en su pequeño dedo…" Rose sonrió y se sacudió de hombros cuando Fin dijo: "Bueno, lo aprendió de la mejor."

"Alice, te vez linda." Finn giró su atención hacía ella cuando llegó a su lado antes que yo; la miró con una cálida expresión en su rostro.

"Oh, ¿esta vieja cosa?" Alice habló en tono de burla tirando de su nuevo vestido de marca. "Sólo lo encontré antes de irme." Se rió antes de ponerse de puntillas para darle un beso en la barbilla.

"¡Isabella, cuanto tiempo!" uso so suave voz de seda levantando mi mano para besar el dorso antes de levantarle y hacerme dar una vuelta. "Señoritas, son demasiado maravillosas para estar paradas aquí afuera en el frío, pasen."

Finn nos acompaño dentro de la calidez del bar y le agradecimos cuando nos quitábamos los abrigos y se los dimos, ignorando los gruñidos que venían de las personas que todavía estaban formadas esperando hasta que fuera su turno de entrar en la cómoda calidez.

"Aguarden, señoritas," Finn sonrió disculpándose, asomando la cabeza por la puerta y gruñendo con voz amenazadora, "¡Todos callen sus lloriqueos! ¡Una palabra más y todos están vetados!"

El silencio siguió a sus palabras, se giro de nuevo hacía nosotras y dejo nuestros abrigos en la sala de personal para mantenerlos a salvo. "¡Diviértanse señoritas! ¡Oh, y puede que haya una pequeña sorpresa esperando ahí para ustedes!"

Agregó crípticamente con un guiño cuando comenzamos a caminar a las escaleras que llevaban al bar.

Las tres subimos las escaleras, Alice iba saltando en cada paso, Rose la seguía a paso lento y yo iba cuidando cada pisada, sabiendo que un viaje al hospital a esta hora de la noche no sería divertido.

Alice se detuvo a tres escalones del final y se giro para encararnos a Rose y a mí con una brillante sonrisa. No tenía que decir ni una palabra, Rose y yo sabíamos el por que de esa sonrisa.

Duncan.

Con cuidado aumente mis pasos y seguí a Rose y Alice en línea recta hacía el bar, todo lo demás olvidado.

"A las tres," susurró Rose cuando nos pusimos en línea frente al bar. Alice estaba a mi izquierda, arrodillada en un banco y estaba ocupada ajustando su sostén y bajando el escote de su vestido. Yo me ajuste también y puse los brazos sobre la barra del bar, pude ver a Rose por el rabillo de mi ojo y estaba arqueando la espalda y poniéndose el cabello sobre el hombro.

"Uno… dos… tres," musitó.

El resultado fue instantáneo. Camareros de ojos vidriosos acabaron sus pedidos en tiempo record y lucharon en su camino de llegar a nosotras. No pude evitar sonreír cuando uno de los camareros se paro apartado del resto. Tenía su cabello negro en desastre y su piel brillaba con su natural tono bronceado. Sus ojos estaban vivos brillando con malicia y deje escapar una risita cuando rodó sus ojos cafés hacía el cielo y sacudió la cabeza con falsa decepción. Alice, Rose y yo hacíamos esta misma rutina los días que estaba lleno desde la primera vez que vinimos. Duncan siempre andaba alrededor de nosotras, pero disfrutaba ver a los camareros más jóvenes babear y tartamudear por nosotras.

"¡Al fin!" gritó Duncan cuando llego a nosotras, lanzándoles dagas con los ojos a los otros camareros que intentaban empujarlo para llegar a nosotras. "Un mes es demasiado; ¿no pueden venir a visitarme cada semana?" preguntó poniendo el codo sobre una de las bombas de cerveza y mirándonos lánguidamente.

"¿Realmente piensas que nuestros hombres nos dejarían salir cada semana? ¿Y en tu compañía?" pregunté cuando me pasó un trapo para que limpiara una sección de la barra.

"¿Ilusión?" preguntó con una sonrisa descarada lanzando el trapo que le había regresado a un bote detrás de él.

"Sólo un poco." Me reí ayudándole a Alice a sentarse sobre la barra y luego me moví para sentarme en el lugar que había dejado vacío.

"Entonces… ¿noche ocupada?" Alice le preguntó a Duncan quien ya había empezado a hacernos un cóctel a cada una. No teníamos que decirle lo que nos gustaba o no, él había aprendido nuestros gustos a lo largo de los últimos dos años y siempre hacía mágicamente una bebida alcohólica para cada una de nosotras.

"Ummm…" miré a Duncan rascarse la parte trasera del cuello y jugaba con una botella de ron en sus manos. ¿Por qué se sentía tan inquieto por una pregunta tan simple?

"Dunc, estas escondiendo algo. Escúpelo," ordenó Rose, sin molestarse en irse por las ramas con un buen amigo nuestro.

"Prometan que no se enfadarán conmigo," pidió, sus ojos rogaban casi tanto como sus palabras cuando nos miro.

Asentí cautelosamente, sabiendo que lo mejor era no hablar por que definitivamente él tenía evidencia contra mí si me sentía inclinada a golpearlo si la información me desagradaba. Alice solamente se irguió, como si se preparara a si misma para un golpe. Rose cruzó los brazos sobre su pecho en una postura muy Emmett y espero tranquilamente a que hablara.

"Bueno… Bella," comenzó, sus ojos estaban pegados a mi rostro cuando me paso una bebida. "¿Escuchas ese ruido? Probablemente sólo puedes hacerlo entre canciones… el sonido de un piano." Cerré los ojos y escuche, pude escuchar a las distancia unas cuantas notas de un piano sobre la música que estaba sonando a través de las bocinas. "Pues, la cosa es… que es Edward," dijo simplemente echando algún licor a un vaso de martini con cuidado, escondiéndose de mis ojos.

"¿Edward?" dije, preguntándome por que estaba aquí y donde. Sabía que en la esquina había un viejo piano de madera, pero siempre pensé que era solo para decorar. Duncan asintió a mi pregunta de una palabra e inclinó la cabeza hacía donde estaba localizado el piano.

Estirando el cuello sobre la gente que llenaba el área del bar, mis ojos localizaron una cabeza inclinada hacía abajo, cubierta con desaliñado cabello oscuro y hombros tensos. Se me escapo un suspiro y sacudí la cabeza por la imagen de su deprimente figura. "¿Hace cuanto que esta aquí y cuanto ha bebido?" pregunté, levantando mi oscura bebida y tomando un largo trago a través del popote, sonreí al sabor de ron especiado con coca.

"Ha estado aquí casi tres horas y va en su quinto brandy," dijo poniendo la bebida de Alice frente a ella.

"¿Qué hay de mi esposo?" le preguntó Alice a Duncan cuando levanto su coctel rosa el cual yo sabía era un cosmopolita.

Duncan se inclinó tanto en la barra del bar que su nariz casi topaba con la de Alice y giro su cabeza en dirección al extremo más alejado del bar desde donde estábamos localizados.

"¡Oh, Dios Gucci vive!" maldijo Alice cuando sus ojos cayeron el Jasper. Estaba sentado con la bebida en una mano y la cabeza en la otra. Movía la mano que sostenía el alcohol alrededor, sin duda enfatizando sus palabras mientras hablaba con dos señores mayores que estaban junto a él quienes se veían como si ya estuvieran profundamente dormidos. Alice miró con timidez a Duncan antes de preguntar simplemente, "¿Guerra Civil?"

Duncan asintió y le dijo que estaba bebiendo con su viejo amigo Daniel pero iba a un ritmo pausado. Había estado estancado ahí tanto tiempo como Edward en el piano y había tenido un par de advertencias cuando su discusión sobre la guerra civil se había puesto un poco acalorada con los otros dos.

Alice levantó su cosmo y tomó un largo trago con los ojos pegados a su esposo quien le estaba haciendo una señal a otro camarero para que le diera otra bebida.

"Duncan." La voz de Rose era tranquila y tenía una nota de amenaza de la cual podría temer un experimentado guerrero. La mire con cautela y vi que tenía las manos hechas puños. Estaba intentando controlarse. "Por favor, dime que Emmett no esta aquí." Dijo con voz tensa antes de estirar la mano, esperando que él terminara su bebida y se la diera.

Cada vez que salíamos, los chicos cuidaban a Ariel. Ellos nunca querían contratar a una niñera, no confiaban en una extraña para que cuidara a su pequeño ángel y yo secretamente estaba feliz por eso. Alice, Jasper, Edward y yo, éramos casi tan protectores con Ariel como Rose y Emmett en cuanto a su seguridad. Mi labio palpitaba cuando me di cuenta que lo estaba mordiendo desde que Rose había hablado y el pánico comenzaba a llenarme. Si Emmett también estaba aquí, ¡entonces quien demonios estaba cuidando a Ariel!

"¿P-puede que si?" medio preguntó, medio respondió Duncan, alejándose cautelosamente un paso de la barra y en la seguridad de estar fuera del alcance de Rose una vez que le paso su bebida. Incluso aunque Duncan fuera un tipo grande, no era tan estúpido para ignorar la amenaza que había en la mirada de muerte de Rose.

"¿Qué quieres decir con puede que si?" preguntó alejando la silla y poniéndose de pie. Sus ojos se habían reducido a ranuras en su rostro a la vez que escaneaba el área del bar.

Duncan se rasco la parte trasera del cuello una vez más y explicó, "Cuando llego dijo, y estoy citando, 'El chucho esta cuidando a mi princesa', ¿así que supongo de que estaba hablando?" sus ojos preocupados se dispararon de Rose, a Alice, a mí y de regreso, todo el tiempo intentando adivinar su reacción.

Así que Jacob había venido para cuidar a Ariel. Suspire en respuesta a las noticias, aliviada de que alguien en quien podíamos confiar estaba cuidando a Ariel. Jacob se había hecho amigo cercano de todos desde su primera visita a la casa y mi desafortunado accidente. Emmett, Jasper y Edward se habían mantenido en contacto con él, especialmente cuando yo había tenido algún otro desagradable encuentro con el suelo o alguna otra superficie dura y se habían vuelto casi hermanos. No había visto a Jake en meses y la emoción de verlo burbujeo dentro de mí al pensar en ir a casa y poder abrazarlo.

Rose tomo un trago de su bebida antes de relajarse un poco y murmurar bajo su aliento. "Será mi muerte" antes de pedirle a Duncan que lo señalara para ella.

Duncan le dijo a Rose donde estaba y las tres nos giramos para ver a donde él nos había señalado. Cuando mire me encontré con enjambres de mujeres, después de ponerme mucho de puntas y estirar el cuello, su cabeza de rizos fue visible en medio de todas ellas. "Corrió a casa dos veces para revisarla," susurró la suave voz de Duncan mientras las chicas manteníamos nuestros ojos en el tope de su cabeza. "La primera vez dijo que su estómago se sentía raro y que sabía que algo estaba mal… lo que resultó ser que ella estaba llorando por que perdió su peluche de Bambi." Pauso antes de agregar, "La segunda vez, aparentemente había llorado por que se cayó."

"Payaso," murmuró Rose bajo su aliento antes de quitar la mirada de Emmett y levantar su bebida. "Es mejor que vaya a cuidarlo… ¿Qué ha bebido, Dunc?"

"Lo último que supe fue chupitos de vodka con un toque de coca…" le respondió Duncan, ella asintió dando por entendido su respuesta y nos besó a Alice y a mí en la mejilla antes de irse hacía Emmett.

"¿Nos juntamos y regresamos a casa?" le pregunté perezosamente a Alice con los ojos pegados en Edward y me paré del banco.

"Claro," dijo simplemente Alice bajándose sola de la barra hacía el suelo a mi lado.

Rose POV

Empujando para pasar entre las mujeres borrachas que había a mi alrededor, no pude evitar sentir algo de enojo hacía ellas. No podía culparlas por caer ante el encanto y la sensibilidad de Emmett… ¡pero demonios, él era mío! Podía sentir el ceño fruncido en mí mientras me acercaba a él, poniéndome ligeramente más enojada por que el grupo de mujeres se hacía más denso, más difícil de pasar por el.

"¡Ohhh! Y esta fue tomada cuando fuimos al parque." La voz de Emmett llego a mí justo cuando él se hizo visible entre la multitud de atentas mujeres. Pause unos pasos detrás de él; arreglándomelas para ver sobre su hombro que tenía la cartera en la mesa y rodeada de fotos. "Luce como un ángel, ¿verdad?" su suave voz paso sobre mí a la vez que las mujeres que había a su alrededor hacían 'aww' al unísono. "Ella es mi bebita… se paro solita por primera vez ese día."

Las lágrimas picaron en mis ojos cuando vi la foto que estaba enseñando; recordando a nuestra pequeña Ariel poniéndose de pie con un poco de ayuda de Emmett y después sola, quedándose sobre sus propios pies unos segundos antes de perder el balance y caer en los brazos de Emmett que la estaban esperando. Emmett y yo nos reímos y abrazamos a Ariel toda la tarde después de eso, confundiéndola con nuestro extraño comportamiento.

Mis lágrimas cayeron cuando Emmett pasó su dedo sobre la siguiente foto que sostenía, acariciándola con ternura. "Esta es otra parte de mi vida junto con Ariel, mi Rose." Se quedo viendo mi foto al igual que yo. Era una de mis fotos que había tomado a escondidas en la demostración de carros de hacía dos años. "Bambi." Lo escuche susurrar justo cuando cerraba el espacio entre nosotros.

"Melocotón," susurre de regreso, poniendo mi mano en su ancho hombro cuando me incline y besé su cien. "También te amo."

Vi un hoyuelo en su mejilla justo antes de que girara su silla para verme. Sus ojos tenían ternura y al mismo tiempo hambre, mientras me sonreía su sonrisa con hoyuelos quita aliento.

Antes de que pudiera derretirme completamente en su mirada me preparé, poniendo mis manos hechas puños en las caderas mientras lo miraba mal. "¿No deberías estar cuidando a Ariel? ¿En persona en lugar mejor que a través de un montón de fotos?" pregunté mirando de su rostro, que ahora se transformaba en una expresión de culpabilidad, a las fotos que había en la mesa a su lado.

"Yo uh… ¿puedo explicarlo?" preguntó evadiendo mi mirada y levantando las fotos de la mesa para meterlas cuidadosamente en la cartera. Mientras su atención estaba ocupada, miré clandestinamente a nuestro alrededor y vi que la multitud de mujeres que rodeaban a Emmett habían convenientemente desaparecido.

"Los chicos y yo… nos sentíamos solos Rosie…" comenzó Emmett, se giro a verme, sus ojos llenos de tristeza. "Te fuiste y Ariel estaba dormida así que… decidimos salir y ahogar las penas."

Suspire, admitiendo la derrota. ¿Cómo podía permanecer enojada con él?

Vio mi fachada enojada desvanecerse e inmediatamente se aprovecho. Envolvió con rapidez sus brazos en mí y me acerco a él, sentándome en su regazo a la vez que escondía el rostro en el hueco de mi cuello y respiraba profundamente por la nariz.

Probablemente mi sonrisa se hizo más grande en mi rostro cuando me abrazaba, respiraba y capturaba. Amé cada segundo de ello. Mis dedos trazaron formas en la parte trasera de su cuello y cerré los ojos, totalmente relajada y completa.

"Sabes que te amo…" habló Emmett contra mi cuello mientras sus manos de deslizaban de mi cintura, una quedando sobre mi cadera y la otra en mi vientre. "Bambi, ¿tengamos otro bebé? ¿Por favor? Pronto." Pidió alejándose de mi cuello y pegando sus determinados ojos en los míos acuosos. "No me importa si el siguiente es una niña, aunque un niño sería increíble," agregó en una voz que tenía algo de soñadora. "Podemos empezar esta noche…" su oración de apago cuando sus labios encontraron los míos y me besó con gran necesidad. Se alejó cuando me estaba poniendo ligeramente mareada. "¿Qué dices?" respiró antes de besarme de nuevo con su mano acariciando círculos sobre mi estómago.

Sentí lágrimas escaparse de las comisuras de mis ojos cuando lo abrace con fuerza, haciéndome creer a mí misma que esto no era un sueño y que tenía a mi angelical Ariel y mi sobrenatural Emmett quien estaba prácticamente rogando para que expandiéramos nuestra familia. Sabía que estaba un poco borracho, pero también sabía que se la mantendría pidiendo que tuviéramos otro bebé hasta que consiguiera lo que quería.

"Vamos a casa," respire pesadamente en su oído tan pronto como recupere algo de capacidad mental.

Su deslumbrante sonrisa fue mi respuesta por esas tres simples palabras.

Alice POV

Me escurrí a través de los clientes del bar, tenía los ojos puestos en mi objetivo a medida que me acercaba a él. Se veía en cierto modo derrotado ahí donde estaba sentado, los hombros hundidos, tenía la cabeza en una mano y el whisky se encontraba con sus labios cada pocos monitos. No podía siquiera comenzar a pensar en que estado se encontraba, Duncan ya me había dicho que había sido advertido algunas veces por ser demasiado ruidos, ese no era mi Jazzy.

"Si… ¡bueno, tu que sabes! Ni siquiera estuviste ahí…" escuche la calumnia de Jasper cuando me acerque. Un suspiro escapo de mis labios cuando procese sus palabras, estaba discutiendo con dos señores sobre la guerra una vez más, intentando pretender que él había estado ahí, peleando como un sargento en la guerra. Necesitaba detenerlo antes de que se pusiera en vergüenza.

Justo cuando estaba a punto de deslizarme en una silla junto a Jasper, él se levanto de su taburete y se balanceo un poco antes de caminar dentro de la multitud que llenaba el bar. Mis cejas se fruncieron cuando lo vi caminar inestablemente hacía la esquina más alejada y me relaje cuando me di cuenta de que iba al baño.

Me gire y escaneé el bar, intentando localizar a Rose y Emmett. Desde mi elevado punto de vista sobre un taburete alto, los vi sentados en una mesa, Rose estaba acurrucada en los brazos de Emmett mientras se besaban suavemente. Una sonrisa se expandió por mi rostro antes la visión de la feliz pareja, eran tan perfectos el uno para el otro que no podía evitar sentir que mi relación con Jasper era un poco inferior comparada con ellos. Pero entonces siempre recordaba que yo era la esposa de Jasper y me sentía tranquila de nuevo. Gire mi simple pero glamoroso anillo de matrimonio en mi dedo, recordándome a mi misma que sin duda estaba casada con Jasper y no era solo un sueño mientras esperaba su regreso.

Una ligera conmoción a mi derecha capto mi atención y vi a los dos señores que Jasper llevaba molestando probablemente toda la noche levantarse con lentitud de sus lugares y acabarse sus bebidas. Deben tener unos cuantos tragos encima, pensé al escuchar su charla de borrachos e intoxicados eructos cuando pasaron a mi lado dirigiéndose hacía las escaleras para salir.

Hubo una pausa en al música que el D.J estaba poniendo a través de las bocinas, el vuelo de los dedos de Edward sobre el piano fue ligeramente audible pero mi atención fue captada por el sonido de una suave voz diciendo 'Hasta nunca' unos cuantos pasos detrás de mí.

Mi cuerpo se estremeció, reaccionando al familiar sonido de la voz de Jasper y salté del alto taburete justo cuando Jasper se acercaba. Sus cejas se fruncieron al verme esperarlo pacientemente en el bar, sus pasos vacilaron mientras más cerca estaba y sonreí, esperando poder asegurarle que no iba a atacarlo o algo por el estilo.

Se detuvo justo frente a mí y hablé lo suficientemente fuerte para ser oída sobre la nueva canción que escapaba de las bocinas. "Me has hecho esperar mucho tiempo," dije, estirando la cara para poder ver su angelical rostro.

Miré, intentando controlar mi risa cuando agachó la cabeza, como un buen caballero sureño y dijo, "Lo siento, señorita," su acento sureño pasando sobre mí y dejándome sin aliento.

Jasper tomo la mano que estaba estirando al instante y me empujo a sus brazos, sosteniéndome contra su cálido y fuerte pecho mientras una mano subía y bajaba por mi espalda y la otra jugaba con las puntas de mi cabello negro.

"Te amo, querida," susurró Jasper en mi cabello antes de que sus labios acariciaran mi cien y presionara un beso en mi frente.

Sus palabras enviaron un estremecimiento a través de mí y me estire para besar un costado de su cuello, sintiéndome completa ahí donde estaba de pie. "También te amo, y a tu acento sureño," bromeé recargándome de nuevo contra su pecho y lo sentía mecernos lentamente, como si estuviéramos bailando.

Una pequeña risa se escapo de mis labios cuando Jasper comenzó a susurrar en mi oído, cantando una de las canciones que le gustaba escuchar después de haber bebido algunos tragos con los chicos.

There's a southern accent,
Where I come from.
The young'uns call it country,
The Yankees call it dumb.
I got my own way of talkin',
But everything is done,
With a southern accent,
Where I come from.

Dejo de cantar después del primer verso y me abrazo con fuerza antes de levantarme en sus brazos y depositar un suave beso en la punta de mi nariz, aunque supuse que tenía por meta mis labios. Me estire y lo besé de regreso en la nariz, ganándome una sonrisa de mi ángel caído. "Tu eres mi esposa," dijo Jasper en voz alta, con una expresión de incredulidad cuando me miro, como si fuera una verdad difícil de creer. Le sonreí, sabiendo como se sentía; como si todo fuera un sueño.

"Lo se esposo, lo se," murmuré en respuesta, abrazándolo con fuerza.

Bella POV

Me detuve detrás de él, viendo como se movían sus dedos sobre las teclas de marfil mientras el resto de su cuerpo se encontraba sin movimiento, como si estuviera esculpido en mármol. Me mordí el labio preguntándome que lo tendría tan tenso. ¿Se había peleado con los chicos? ¿Con Jacob? Sacudí la cabeza, sabiendo que en últimos días Edward veía a Jacob como un hermano. ¿Qué tenía tan tenso a mi Edward?

La canción que estaba tocando llego a su final y me pregunté si podría sentir mi presencia detrás de él. Yo siempre sentía una especie de jalón o chispa correr a través de mí cuando Edward estaba cerca, incluso si no lo sabía y me pregunté si en este momento el podría sentir lo mismo que yo.

"Mmmm…" llego a mis oídos la suave voz de Edward y concentré mis ojos en la parte trasera de su cabeza, mirándolo girarse en su asiento; "Fresas." Sus brillantes ojos verdes captaron mis aburridos cafés junto con toda mi atención. Mis piernas se sintieron débiles y comencé a olvidar todo lo que estaba almacenado en mi mente. ¿Cuál era mi nombre?

"Ven aquí, amor," canturreó Edward abriendo sus brazos para recibirme.

Tomando un paso hacía él, mis descoordinados pies decidieron ir el uno contra el otro. Alice había encerrado a mis traidores pies en unos artilugios de tacón alto, los cuales de repente decidieron rechazar. Perdí el equilibrio, algo que nunca había tenido en cantidad y comencé a caer.

Por suerte para mí, Edward era un profesional en salvarme. Incluso después del todo el brandy que había bebido, aún así se las arreglo para reaccionar rápidamente y me atrapó por la cintura antes de que pudiera encontrarme con el suelo una vez más. Un suspiro de alivio salió de mis labios cuando Edward me enderezó; no había visto al suelo tan íntimamente desde hacía un tiempo y había estado disfrutando de su ausencia.

"Eres la criatura más peligrosa que he conocido," susurró Edward en mi oído con voz divertida sosteniéndome con fuerza contra él, dándome tiempo para intentar recuperar mi equilibrio. Resoplé en sus brazos por sus palabras, ¿Cuánto tiempo le iba llevar entender que no era mi culpa? Simplemente mis pies no se llevaban bien con el resto de mi cuerpo, eran enemigos, estaba segura de eso.

Los labios de Edward se presionaron contra el costado de mi cuello, puse sentir que se estiraban en una sonrisa antes de dejar un suave y ardiente beso en mi piel para luego alejarse y mirarme.

Podía sentir el sonrojo en mis mejillas, caer sobre mis propios pies es un factor vergonzoso. Mientras miraba los perfectos rasgos de Edward me pregunte ociosamente como sería ser normal, coordinada y segura de cada paso. Mi imaginación trabajo duro pensando en eso, trayendo una confusa imagen que desapareció tan pronto como Edward capturo de nuevo toda mi atención con su curiosa mirada.

"¿En que piensas tanto, cielo?" preguntó con sus dedos bailando sobre mis cejas fruncidas, suavizando las arrugas.

Descarté la idea de decirle lo que en verdad estaba pensando y decidí descubrir que estaban haciendo aquí Emmett, Jasper y él. Seguramente no era por que querían pasar algo de tiempo juntos; había estado sentados separados toda la noche poniéndose cada vez más borrachos cada uno por su cuenta.

"Sólo pensaba en por que Jacob tiene que cuidar a Ariel mientras ustedes tres se ponen borrachos…" dije poniendo mis brazos alrededor de su cuello y jugando con el cabello de la parte trasera de su cabeza.

Sus ojos cayeron, casi cerrándose completamente mientras yo seguía jugando con su cabello. Su cabeza cayo en mi hombro cuando empezó a mecernos lentamente hacía atrás y enfrente. Justo cuando estaba a punto de cerrar mis ojos y relajarme completamente, habló con suavidad contra mi cuello, "Estábamos solos sin ustedes. Las extrañábamos. Ariel llevaba mucho tiempo dormida y estábamos aburridos… Jacob se presentó así que decidimos salir y ahogar las penas…" pude sentir una de sus manos jugar con las puntas de mi cabello que caía hasta la mitad de mi espalda mientras la otra sostenía mi cadera a medida que hablaba. "¿Nos perdonas?"

Estúpidos tontos enfermos de amor.

Sonreí girando la cabeza y presionando mis labios contra su mandíbula, respirando el delicioso aroma que era de Edward. Pensé que podría haberme desensibilizado para ahora, pero cada vez que estaba cerca y captaba un poco de su deleitable aroma, sentía las rodillas débiles y mi corazón latía a una nueva escala.

Su boca se presiono contra mi cuello una vez más, adorándolo con besos, lamidas y mordiscos. Sus largas manos talentosas comenzaron a moverse, acariciando mi estómago, jugando con los costados de mis pechos y amasando mi trasero, lo empuje más cerca de mí, intentando presionar mi responsivo cuerpo tan cerca del suyo como fuera posible.

La caliente boca de Edward viajo hacía mi oído donde chupó mi lóbulo, liberando un ronco gemido de mi boca. "¿Tienes una idea de lo mucho que significas para mí? ¿Lo mucho que te amo?" gimió presionando mi adolorido centro contra el suyo, disfrutando de la fricción que suscitó.

Sus palabras encendieron un fuego dentro de mí; debía tenerlo ahora. Maldije el hecho de que estuviéramos en F8 y no en nuestro ático, junto a nuestra cama en lugar de junto a un viejo piano tambaleante y rodeados de gente. Mi necesidad de él comenzó a sentirse dolorosa y jadeé en su oído. "Tómame. Vamos a casa y tómame," pedí, recargando la cabeza en su sólido hombro e haciendo lo mejor que podía para controlar mis salvajes emociones.

Su profundo gruñido pasó a través de mí antes de que me levantara en sus brazos y se encaminara a las escaleras. Duncan se despidió desde el bar y envió un guiño en mi dirección cuando pasamos junto a él pero Edward estaba en su propio mundo y no quito sus ojos de su objetivo, escapar del club.

Emmett POV

Rapunzel… Cenicienta… Simba… Aladdín… ¿Rose me mataría si le dijera que me gustaba Campanita? Pensé en nombres en nuestro camino a la casa, Rose estaba en mi espalda jugando distraídamente con mi rizado cabello negro. Apuesto a que esta pensando en aburridos nombres para nuestro siguiente bebé…

Rodeé la última esquina hacía nuestra casa y aceleré mi paso. No podía esperar para ver a mi bebita. Si estaba llorando cuando llegara ahí, fácilmente castraría a Jacob en el momento. Podía sentir el ceño fruncido en mi rostro al pensar en que mi bebita fuera infeliz.

Mis pasos se convirtieron en una carrera mientras más me acercaba a nuestra casa, Rose se estaba riendo agarrándose con fuerza de mi cuello, aunque cuidando no cortarme el aire con sus tonificados y sexy brazos. Pesque la llave en mi bolsillo y la metí toscamente en la cerradura para abrir la puerta de enfrente. Entré sin molestarme en cerrar la puerta o sacar la llave de la cerradura, Alice, Jasper, Edward y Bella estaban a solo un minuto lejos de casa, ellos podrían ir a resolverlo mientras yo iba a buscar a mi niñita.

Un profundo ruido sordo capto mi atención cuando caminaba rapidamente hacía la sala. No estaba lloviendo, ¿o si? Me pregunté mirándome a mí mismo para ver si me había perdido del hecho de que había estado caminando a casa bajo la lluvia sin saberlo. Vi que estaba seco y me pregunté porque podía oír el ruido de truenos tan cerca si ni siquiera había una tormenta afuera.

El ruido llego de nuevo. Estaba más cerca de lo que pensaba.

El trueno venía del sofá.

La confusión debía estar plasmada en mi rostro cuando camine con cuidado hacía el sofá, pausando un segundo cuando el sonido se escucho de nuevo. ¿Dónde estaba Ariel? ¿Cómo es que no estaba gritando de terror por el ensordecedor sonido?

Roseo jadeo en el mismo segundo que yo cuando vimos sobre el respaldo del sofá. El sonido que vino de Rose me recordó que ella estaba aquí conmigo, sosteniéndose en mi espalda. Había olvidado, por mi preocupación sobre Ariel, que ella estaba conmigo.

"Bájame Melocotón, voy por la cámara," susurró Rose en mi oído. Afloje mi agarre en ella y sentí un escalofrío por mi espalda al perder el contacto de mi Rose. De todas maneras mis ojos no se movieron, manteniendo la imagen frente a mí en mi visión.

Jacob estaba tendido a través del sofá, una pierna colgando y un brazo sosteniendo su cabeza mientras yacía acostado sobre su espalda, roncando ruidosamente con cada respiración. Su mano derecha, incluso aunque estaba profundamente dormido, estaba sosteniendo con protección a mi hija, quien estaba acurrucada en su pecho como un gatito. En una mano tenía a Bambi, su peluche favorito, mientras que la otra estaba puesta en el pecho desnudo de Jacob, justo donde estaba su corazón. Él ronco de nuevo, el atronador sonido me sacudió por su volumen. Fruncí el ceño viendo a Ariel moverse, seguro de que finalmente la había despertado con su sobrenatural sonido, pero sólo sonreí al escuchar a Ariel balbucear en su sueño antes de suspirar contenta.

Rose regresó a mí y me tomo de la mano, empujándome para rodear y quedar del otro lado del sofá con ella, siendo capaces de ver el biberón de Ariel en el suelo junto al pie de Jacob, y lo que era su camisa blanca ahora estaba cubierta con garabatos de colores hechos con crayolas. Mire de regreso el rostro de Jacob y vi una mancha anaranjada en su rostro moreno al igual que una línea de azul cielo debajo de su barbilla. Ariel había estado ocupada.

"¡Shhhh!" levanté la vista y vi a Edward, Jasper, Alice y Bella entrar en la casa, deslizándose hacía nosotros después de la advertencia de Rose. Levantó la cámara y apuntó a Jacob y Ariel, capturando este momento para la eternidad.

Los ojos de Alice y Bella se pusieron vidriosos haciendo silenciosamente 'awww' ante la imagen y vi a Edward y Jasper moverse cuando vieron la imagen.

Mientras más miraba a mi niña la preocupación comenzó a llenarme. ¿El ruidoso ronquido de Jacob estaba dañando su oído? ¿Tenía frío? Sólo estaba usando dos capas de ropa, ¿no pensó Jake en cubrirla con una manta? ¿Y si Jacob se diera la vuelta? ¡La aplastaría! ¡Estúpido chucho idiota!

Mi protección ganó, adelantándome un paso quite la mano de Jake de mi niña y con cuidado la puse en la seguridad de mis brazos. Su rizado cabello rubio se veía tan suave como plumas y lo acaricié suavemente, deleitándome con su suavidad y por la imagen de los ojos de mí bebé moviéndose bajo sus parpados, soñando cosas felices, esperaba.

La acurruque en mis brazos, recordando la primera vez que la cargue, de la misma forma en que lo hacía ahora. Estaba tan asustado de no hacerlo bien, que no estuviera dándole el soporte correcto a su cabeza, que debería haberme sentado. "Llévala a la cama," susurró Rose en mi oído antes de presionar sus labios contra la frente de nuestra bebé. Ariel se agitó en su sueño cuando Rose se enderezó, una pequeña sonrisa llego a sus labios fruncidos y un pequeño hoyuelo apareció en sus mejillas. Ariel había heredado la belleza y cabello rubio de Rose, pero mis rizos y hoyuelos. Ella era la perfección.

"Vamos bebita, vamos a meterte a la cama para que tu mami y yo podamos hacerte un hermano o hermana," susurré cuando me gire y camine hacía las escaleras, ignorando las risas ahogadas que escuche mientras subía. No sabía de que se estaban riendo, Rose y yo íbamos a encargarnos de hacer otro bebé… tal vez podría encerrarnos en la habitación hasta que el pequeño palito diera positivo…

Empuje la puerta para abrir el cuarto de Ariel y encendí la luz, bajando la intensidad para no despertarla. Alice había decorado la habitación con suaves colores rosas y cremitas cuando nos enteramos de que íbamos a tener una niña. Camine hacía la cuna, recordando los problemas que Edward, Jasper, Jacob y yo tuvimos al armarla. Jasper se las arregló para pegarse las instrucciones a la mano mientras preparaba el pegamento. Edward había golpeado a Jacob en la mano cuando iba a clavar un clavo y se distrajo por el sonido de Bella cayendo. Yo intenté poner las partes juntas, esperando que quedaran juntas de la forma en que yo quería que trabajaran, pero sólo logré cortarme con uno de los tornillos.

En cierto punto admitimos la derrota y nos fuimos de mala gana a la cocina para conseguir algo de tomar. Nos di unas cuantas palabras de ánimo mientras estábamos abajo, asegurándonos que lo tendríamos hecho por el bien de mi hija y así con un recién encontrado optimismo regresamos al cuarto de la bebé para conquistar la maldita cuna… sólo para encontrarnos con que Alice, Bella y mi pesadamente embarazada Rose estaban apretando el último tornillo de la perfectamente ensamblada cuna sin ninguna herida y sin sudar.

"No necesitas una tonta cuna en la cual dormir, ¿verdad bebé? Prefieres dormir en los brazos de papi, ¿o no?" le susurré a una durmiente Ariel mientras fulminaba con la mirada la cuna, de pie sólidamente frente a mí, burlándose de mí. "Cosa estúpida," murmuré quitando la suave manta color crema y poniendo a Ariel ahí. Asegurándome de que estaba cubierta con la manta y tenía a Bambi a su lado, presioné un suave beso en su cabeza y acaricié su suave cabello antes de enderezarme y revisar que los cuatro monitores de bebé estaban encendidos. Uno para la habitación de Rose y mía, uno para la de Alice y Jasper, otro para el ático de Edward y Bella, y el último para la sala.

"Dulces sueños, bebé," susurré saliendo de la habitación y cerrando la puerta detrás de mí, dejando un ligero espacio en caso de que alguien quisiera aparecer más tarde para decir buenas noches.

Asomé la cabeza en mi habitación para encontrarla vacía. Me gire sobre mis talones, mi cuerpo se preparó mientras bajaba las escaleras para iniciar mi cacería. Iba a cazar a Rose, capturarla y hacerle el amor tanto tiempo como fuera necesario hasta dejarla embarazada otra vez. Recuerdos de mi Rose con su hinchado estómago aparecieron en mi cabeza. Era incluso más sexy cuando estaba cargando a mi hijo y no podía esperar para que ella estuviera así de grande de nuevo, lista para expulsar el mejor regalo que alguien pudiera darme, otro hijo nuestro, una extensión para nuestra creciente familia.