Passion Red and Marine Blue.

¿Saben el típico chico gay, liberado y buena persona, que ayuda a todo el mundo, sin pedir nada a cambio y acaba enamorándose del tío menos indicado? Pues ese soy yo... me llamo Blaine... y que conste que no plagio a nadie...

Todo comenzó hace un par de semanas cuando conocí a Kurt, un chico adorable, encantador y también gay, que por problemas en el instituto había llegado hasta el mío, pidiendo tan solo un poco de comprensión y ayuda, así que decidí ayudarle, le di dos opciones, cambiarse de instituto, ya que en el que yo estoy es tolerante y pareció encantarle, o enfrentarse a sus acosadores, que fue lo que escogió, sin esperar nadie lo que se vendría encima cuando esto sucediese.

Días después volvemos a vernos, cuando me llama para quedar, le oigo nervioso, lloroso, al parecer el más grande de todos sus acosadores, resultó ser más bien un enamorado... No sabía exactamente lo que quería que hiciese, pero le acompañé a su instituto para enfrentarnos a ese chico y también, de paso, ayudarle a aceptarse a sí mismo; pero a pesar de creer fuertemente en que todo saldría bien, lo primero que recibo de él al insinuar que es gay, es un fuerte empujón contra las vallas.

- No te metas conmigo, tio- dice a la defensiva.

- ¡Para!- grita Kurt metiéndose en medio y empujándole.

Lo que mi adorable amigo no sabía, es que en aquel momento, yo no podía apartar mi vista de los ojos pardos de aquel tipo.

- Parece que no quiere salir del armario... - digo como si tuviese gracia, cuando ya se ha marchado, aunque en aquel momento ninguno de los dos sabemos lo que realmente quieren decir mis palabras.

- ¡Hey!- una voz me devuelve a la realidad, me he quedado embobado pensando en mitad del pasillo. Finalmente, Kurt decidió cambiarse de instituto, lo cual irónicamente hizo darse cuenta a cierto rubio teñido, de lo mucho que le hacía falta, y este se paseaba muchas veces por nuestro instituto en la hora de la comida- ¿vienes a comer?- me dice Kurt.

- ¿No viene hoy el teñido?- digo riéndome.

- ¿Sam?- se sonroja levemente- no, hoy no puede...

- Así que soy el segundo plato... - me quejo burlón.

- No es cierto, siempre te digo que te vengas, y nunca lo haces- vamos caminando a la cafetería.

- Es que no quiero verte magrearte con tu novio...

- ¡No es mi novio!- dice molesto pero increíblemente sonrojado- no digas eso... él sale con Quinn... ¡no es mi novio!- sentencia.

- Si, pero Quinn... come sola todos los días... bueno, menos hoy.

- Realmente... -comenta avergonzado- no viene porque tiene que ir al médico...

- Kurt tiene noviooo... -canturreo mientras voy sentándome en una de las mesas junto a la barra de la cafetería.

- ¡Qué no!- dice mientras se sienta junto a mí.

- Pues ya es hora de que le digas que te gusta.

- Más bien es hora de que te busques tú un novio y dejes al mío en paz...

- O sea... que es tuyo- le sonrío esperando su reacción.

- Sabes lo que quiero decir...- dice nervioso rebuscando su manzana en la mochila.

Me quedo mirándole sonriendo unos segundos, para luego soltar un resoplido que le pone nervioso.

- ¿Qué?

- Nada, nada... es que... - me río- le estoy imaginando diciendo "intentaré salir lo antes posible para ir a verte" - su expresión delata que claramente a usado esas palabras- oh... dios... que crack está hecho el teñido...

- Cállate... maldito el día en el que te dije que me gustaba... ¿qué pasa que tú ni sientes ni padeces?

Me quedo en silencio, no sé exactamente como se le dice a tu mejor amigo que te has enamorado a primera vista de su peor enemigo.

- Erm... pues si hay alguien...

- ¿En serio? ¿se tiñe?- pregunta con una media sonrisa.

- Verás... no... no se tiñe... - no sé cómo decirlo- es... no sé si va a gustarte...

- Bueno, tiene que gustarte a tí.

- Es que...

- ¿Es que?

- Bueno... es Karofsky...

Kurt se queda completamente serio, blanco, con la manzana a punto de darle un bocado, como si se hubiese congelado de pronto.

- Bueno... creo que sería algo injusto que te dijese algo como "estás loco" pero... - hace una pausa- estás loco...

- Suponía que dirías algo como eso... pero no sé, ha sido como un flechazo... creo que puedo conseguir que...

- Sólo te diré una cosa- se pone muy serio y me mira a los ojos- si te gusta, puedes intentarlo, pero no quiero que te haga daño, ese tío, se ha llevado detrás de mí todo este tiempo e intentaba demostrarlo golpeándome...

- Tranquilo, sé cuando debo rendirme.

- Eso espero... - dice algo preocupado.

- No pongas esa cara, no va a pasarme nada... además, no querrás que tu encantador príncipe te vea tan serio...

- ¿Qué?- se coloca rápidamente el flequillo.

- Por ahí viene... - le señalo detrás.

Su cara irradia felicidad al volverse y verle corriendo hacia él.

- Al final salí antes... - le dice sonriente.

Intercambian un par de sonrisas que pueden parecer amistosas, pero algo me dice que la tal Quinn se ha quedado soltera, igual que yo... espero que ella no esté también enamorada de un tonto que juega al fútbol.