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La reunión fue tranquila con menos gente y protocolo que en la fiesta anterior. La mirada de aprobación de la tía la reconfortaba, en contra de la costumbres no hubo cacería de zorros, el sonido de las gaitas llenaba el ambiente y verlo a él platicando serenamente con los invitados despejo sus dudas, no podía cree que hubiera madurado en tan pocos segundos, si extrañaba su vida de libertad y trabajo, pero no dudaba que él también la hacía sin embargo se quedaría en casa y estaría siempre con él.

Hubo un momento en los que la conversación le permitió hablar con la Señora Elroy y se percato por primera vez que su mirada no era de odio como todos esos años había pensado era tristeza, no había tenido una vida fácil, viuda muy joven y sin hijos, los seres que ella amaba se habían ido y su presencia no era una ayuda para olvidar y aceptar la muerte de Anthony y si la señora Cornwell tenía la razón sobre su parecido con Pauna no eran puntos a su favor.

Ya entrada la tarde desde la lejanía la tía Elroy observaba a Candy y Albert platicar bajo la sombra de un gran árbol del jardín, verlos reir y platicar amenamente comprendió que tal vez había cometido un error, pero su orgullo no le permitía cambiar de un dia a otro con respecto a esa "niña" lo haría con calma pero sin perder su lugar como la señora del lugar.

El regreso fue tranquilo, Candy deseaba llegar rápido quería llegar a su casa, a su hogar con el hombre que amaba.

Los años pasaron, con una mirada más serena admiraba las rosas que como todos los años cubrían las portales se alegraba que la muerte de la su tía fuera en aquella época del año ya pudo ver los jardines en su máxima hermosura, llego a pensar que Anthony había venido por ella, lloro aunque nunca había sido aceptada completamente por ella aprendieron a respetarse y el recuerdo de verla reir con sus hijos en el salón de los cuadros le alegraba aunque fuera a través de los cristales.

Nunca permito que Annie regresara a su vida aunque esta trato de contactarla a lo largo de los años hasta la amistad con Paty se perdió por esa razón. Archie se caso hace unos años en Inglaterra y tenia noticias que vendría a vivir a Chicago muy pronto.

Sentada en el jardín esperaba el nacimiento de su tercer hijo y ansiosa de la llegada de Albert, le dio gracias al destino y a sus padres por haberla abandonado ya que si no fuera por eso no habría tenido una vida tan hermosa y completa.