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"Sonriente" Ese era su nombre, y digo era porque la sonrisa que esos blancos dientes dibujaban ya tenía más de una semana ¿o había sido más tiempo? Que no estaba presente en ningún lugar y en todas partes de Infratierra.

Pero ¿cómo se le regresa la sonrisa a un gato Cheshire? ¿Cómo regresa la sonrisa a un sonriente? ¡Ni idea! Tal vez si Absalom estuviera él pudiera decirlo, o tal vez si la reina blanca la dulce Mirana no estuviera tan ocupada arreglando todos los problemas que su hermana la reina roja había provocado tal vez pudiera ayudar al ex Sonriente.

No, esto no podía continuar ¡Alguien tenía que regresar esa sonrisa a su lugar! Y ese alguien ahora NO estaba en Infratierra, ese alguien y su muchosidad tenía que regresar si querían a Sonriente de regreso por igual…

Alicia Kingsleigh se levantó esa mañana con una extraña sensación, como si tuviera algo que no fuera de ella con ella, ¿has sentido esa sensación? ¿No? Bueno, se siente raro, como si tu muchosidad no fuera mucha pero es más que no tenerla. En verdad se siente muy extraño.

Pues bien, Alicia sabía que ese tipo de sensaciones se sienten todos los martes de todos los meses que empiezan con la letra A así que no le dio mucha importancia y mejor decidió que era momento de salir de su camarote y ver el mar.

Oh sí, nuestra valiente amiga estaba de viaje una vez más. Alicia amaba el mar pero sobretodo amaba sentirse viva y hacer cuanta cosa se le ocurría, no por nada había sido ella quien en Maravillas había derrotado al Jabberwocky.

Buenos días, señorita Kingleigh- saludó el capitán.

Buenos días- saludó Alicia con una sonrisa.

Y ahí estaba esa extraña sensación de tener algo que no precisamente es tuyo ¿Sería el desayuno? No, era algo más, Alicia sabía que era algo más.

¡Oh mire, señorita!- llamó uno de los marineros de la embarcación- ¡Una mariposa azul!

Todos los miembros de la tripulación sabían lo mucho que Alicia adoraba el color azul.

¿Una mariposa azul? Alicia extendió su mano para que la mariposa se posara en su dedo, solo sentir sus diminutas y aterciopeladas patas lo supo.

Hola Absalom- le sonrió- ¿Vienes a visitarme?

Los marineros no se sorprendieron al escuchar hablar a la señorita sola, era algo más o menos común dependiendo si era lunes, martes, miércoles o jueves pero nunca pasaba en viernes.

Alicia regresó a su camarote aun con la mariposa azul eléctrico en su dedo anular.

¿Cómo has estado Absalom?-le decía dulcemente a la mariposa.

Ésta caminaba por su dedo como si inspeccionara que realmente fuera la Alicia verdadera y no una Alicia falsa.

Sabes- continuó Alicia cuando la mariposa emprendió el vuelo contra el cristal de su ventana- me gustaría que pudieras hablar de nuevo así podríamos platicar.

-No hablaba porque no era el momento de hablar

¡Absalom! ¡Sabía que eras tú!- gritó Alicia solo escuchar la voz de la antigua oruga fumadora de pipa árabe- ¡Te he extrañado!

-Pero ahora es el momento de hablar… Alicia tienes algo que no es tuyo y lo debes regresar…

Alicia hizo una graciosa mueca arrugando la nariz, ya sabía ella que no era causa del desayuno esa extraña sensación de incomoda muchosidad…

Continuara…