Genzai nō

El golpe contra el abdomen hizo un ruido sordo del que solo quedó constancia en el rechinido metálico de las cadenas que sostenían su peso. Hubo algo como un quejido, pero no terminó de serlo a fuerza de apretar los labios. La punta de sus pies apenas tocaban el suelo rocoso donde ya se había formado un charco de su propia sangre.

El siguiente golpe fue a la cara, la nariz terminó de fracturarse y el flujo sangrante que ya había amainado a causa de la coagulación, volvió a recobrar fluidez escandalosamente.

La puerta se abrió con violencia y por el vano entró Tsunade con el rostro descompuesto por una mueca de furia incontenible, con rapidez se dirigió hasta las cadenas y de un tirón rompió el gancho que sostenía todo el peso del cuerpo inmóvil del muchacho sosteniéndolo con su brazo izquierdo mientras que con el derecho había alcanzado a dar un certero puñetazo al encargado de llevar a cabo la rutina de tortura.

— ¿Y ahora lo arroparás y le felicitarás por su ineptitud? — preguntó Danzō apareciendo por entre las sombras de aquella lúgubre habitación.

— ¡No tienes derecho a hacerle eso a uno de tus subordinados, uno de mis ninjas! — vociferó la rubia sin soltar al muchacho que había quedado inconsciente.

—Su fallo nos ha salido muy caro. ¡Los demás deben aprender con el ejemplo!

— ¡No tenías autoridad para dar esa orden!

—Tengo autoridad para tomar decisiones cuando la debilidad del Hokage compromete la seguridad de la aldea.

— ¡No se ha determinado que Sasuke sea un peligro para la aldea!

—Se ha aliado por voluntad con uno de los ninjas más infames que ha dado la aldea.

Tsunade gruñó y quiso golpearlo, pero el quejido del chico la detuvo.

—Yo tomaré la decisión sobre lo que se hará con Sasuke cuando Naruto lo traiga de vuelta.

Danzō dio dos pasos al frente, retando a la mujer.

—Mis hombre te dieron el informe ¿Realmente sigues pensando que ese muchacho estúpido es una víctima?

La mujer hizo rechinar sus dientes.

—Dos pueblos, Tsunade, dos pueblos agrícolas, en total cuatrocientas veintisiete personas entre ancianos, mujeres, hombres y niños que en su vida habían tenido algo parecido a un entrenamiento, fueron usados en experimentos, muertos bajo tortura y despojados de todo trato humano.

—Sasuke no…

—Sasuke funciona como un general, y lo sabes, se le encomiendan misiones para poner a prueba el entrenamiento.

— ¡Hay testigos de que no participó activamente!

—Los mismos que te pueden decir que tampoco hizo nada para evitarlo. Ese muchacho es un peligro, es solo cuestión de tiempo para que su apatía se vuelva activa.

—Estás muy equivocado…

— ¡No! ¡Eres tú la que está ciega! ¡¿Cuántas personas más vas a sacrificar por consentir un capricho estúpido e infantil?!

Tsunade cargó con cuidado el cuerpo del chico sin estar segura completamente sobre si le hacía más daño o no, pero de cualquier forma no había más espacio sobre su piel para cardenales, e incluso a simple tacto encontró varios huesos rotos.

—Eres un monstruo.

—Consientes nuestra existencia, Tsunade, deberías pensar muy bien las consecuencias.

Sakura se mantuvo quieta, como el espectador pasivo que era, apenas conteniendo el deseo de acercarse a ese rostro deformado por los golpes, con los ojos y los labios hinchados, completamente cubierto de sangre.

Tsunade mantenía una mirada que irradiaba furia.

—Un verdadero Hokage debe alejar sus sentimientos para poder pensar objetivamente en lo que es mejor para la aldea.

—Te prohíbo que me sermonees.

— ¿Siquiera leíste el informe que te proporcioné? ¿O está lleno de sake y manchas de comida en el segundo cajón de tu escritorio? Ese muchacho dirigió personalmente la incursión a la primera aldea e incluso se instaló en la casa del jefe de la aldea por los diez días que duró la selección de especímenes ¿Piensas que fue a pedir que por favor se entregara a los hombres y mujeres jóvenes y sanos para realizarles experimentos genéticos? ¿O acaso solo cumplía órdenes sin imaginar qué iba a ser de los prisioneros? Ni siquiera tú puedes ser tan estúpida para creerlo.

"Diga es mentira, Tsunade-sama"… pensó Sakura luchando por controlar el temblor de sus labios.

—Será mejor que te escondas unos días, si te veo, te juro que te reviento el pedazo de cara que te queda…— amenazó.

—Deja de buscar mentiras bonitas que den esperanza a esos niños, diles la verdad sobre Sasuke Uchiha y su clan maldito.

—No es necesario.

— ¿Porque no van a creerte?

Danzō suspiró moviendo la cabeza de un lado a otro.

—Puedes quedarte con Sai, ya no me es útil, se ha vuelto un imbécil contagiado del idealismo de tu gente.

La mujer le dedicó una mirada fría pero se resistió a continuar la conversación, el chico entre sus brazos necesitaba atención urgente así que salió de la habitación.


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