ADIÓS ~ Te digo adiós y acaso te quiero todavía Quizá no he de olvidarte, pero te digo adiós. El joven caminó lentamente entre el mar de tumbas y de piedras grises, con una leve sonrisa en sus labios. Iba bastante elegante, pero se veía algo raro, con los pantalones negros elegantes de vestir, la camisa azul celeste, y sus cabellos desordenados. En sus manos llevaba un ramo hermosamente arreglado de flores. Sus flores. Las que siempre le habían gustado.

Ahora en sus ojos no se veía la soledad que antaño. Ni la tristeza, ni la culpa, ni el dolor. Algún sentimiento indefinido los llenaba.

Pasó por un árbol de cerezo en flor, los pétalos rosados cayendo como nieve a su alrededor, creando una cortina rosa en el suelo del cementerio.

Finalmente, se detuvo frente a una tumba, leyendo el epitafio, sonriendo levemente. Ahora que sabía la verdad, por fin se sentía capaz de volver ahí. El lugar donde estaba enterrado la otra mitad de su corazón.

~ Sora Takenouchi.

1988-1999

Amada hija y amiga.

Su amor siempre nos

guiará en este mundo. ~

Este cariño triste, apasionado y loco

Me lo sembré en el alma, para quererte a ti.

Una hermosa joven camino suavemente, sus zapatos apenas haciendo ruido contra las piedras del camino. Un vestido blanco se amoldaba a su piel, destacando la luminosidad de sus ojos color miel. La elegancia de su conjunto se rompía con una chamarra azul marino, que la joven insistió en usar.

Observó algunos rostros de las personas que estaban rindiendo sus tributos a sus familiares y amigos que estaban sepultados ahí.

El gesto en el rostro de la chica era dulce, sereno, como si luego de años de búsqueda por fin hubiera encontrado de vuelta su alma.

Lo que nadie sabía es que eso era verdad. Su corazón finalmente había regresado a su persona.

Luego de pasar la estatua de un ángel, la cuál se quedó viendo unos leves momentos, caminó hacia el norte, deteniéndose frente a la primera tumba.

Cuando lo habían enterrado, había sido la primera tumba en levantarse ahí, ahora estaba rodeada de otro océano de piedras grises.

Leyó nuevamente el epitafio, sorprendida de que a pesar de hacer más de cuatro años que no se paraba ahí, todavía lo recordaba palabra por palabra.

~Joe Kido.

1987-2001

Amado hijo,

hermano y amigo.

Que la honestidad

con la que vivió

sea un ejemplo para todos

los que nos quedaremos aquí.~

No sé si te amé mucho, no sé si te amé poco,

Pero sí sé que nunca volveré a amar así...

-- "Hey. Vine, como te lo prometí. Perdona por no haber venido antes."

Se arrodillo frente a la tumba, retirando unos cuantos pétalos, para dejar las flores frente a la lápida. Frunció el ceño al encontrar un papel doblado en el suelo. Lo levantó suavemente y lo abrió. Sonrió al darse cuenta que en el papel estaba su letra y su dirección.

Así que después de todo, si había sido cierto todo.

Con cuidado dejó las flores, y entre ellas puso el papel, nuevamente cuidadosamente doblado.

Sacó con dedos temblorosos una hoja de sus pantalones. Leyó nuevamente el contenido, a pesar de saberlo de memoria. Sonrió y lo dobló suavemente, metiéndolo nuevamente a las profundidades de sus bolsillos.

-- "Gracias... tu sabes, por haberme contestado. Siento mucho haberme tardado tanto en decírtelo"

Me queda tu sonrisa dormida en tu recuerdo

Y el corazón me dice que jamás te olvidaré,

La joven se arrodillo frente a la tumba de Joe Kido, frunciendo los ojos ante las flores marchitas del jarrón. En cierta manera también era su culpa que no tuviera flores frescas más seguido. Trataría de cambiar eso.

Con cuidado puso dos rosas en el jarrón. Una roja y una blanca. Amor vivo y amor muerto. Pasión y pureza. Honestidad y pureza.

-- "Hola. Vine a visitarte, y a ofrecerte otra vez disculpas. Aunque ahora es por no haber venido antes."

Bajó la mirada un poco, nuevas lágrimas amenazando con caer de sus ojos. A pesar de todo, seguía siendo difícil estar ahí.

-- "Traje tu chamarra..... aunque no sé que hacer con ella. ¿No te molesta si me la quedo, verdad? Es que.... huele a ti. Y siempre que la veo me acuerdo de que estás cuidándome."

Un suave viento sopló a su alrededor, llevándose sus lágrimas y haciéndola sonreír.

Pero al quedarme solo sabiendo que te quiero

Tal vez empiezo a amarte como jamás te amé.

-- "Tengo que irme..... los chicos, es decir, Kari, T. K, Matt, Osamu, Ken y Yolei están esperando algo más atrás. Osamu, me imagino que ya sabes, es el que ahora tiene tu emblema. Al principio estuvo furioso. Nadie podía tener ese emblema. Tu cualidad. Pero es un buen chico, y creo que si se lo merece. Cuando recogí a Kari, ella supo que algo había pasado conmigo. Luego le dije que quería venir a verte, nunca pensé que pudiera verla tan feliz. Me dijo que me has extrañado mucho. No le dije nada de lo que pasó en la fiesta. Es que... es algo demasiado nuestro, ¿me entiendes?."

Se levantó lentamente, aun viendo la tumba.

-- "Vendré a visitarte más seguido, lo prometo. Aunque me imagino que Kari y T. K te tienen al tanto de casi todas las cosas. Y lo primero que haré luego de salir de aquí, será disculparme con Mimi."

Se volteó levemente, encontrándose con un grupo de jóvenes, dos de su misma edad, y los demás más jóvenes. Le sonrió amablemente, antes de volver su atención por completo a la persona que representaba la tumba.

-- "Hasta luego, Sora."

Te digo adiós y acaso con esta despedida,

Mi más hermoso sueño muera dentro de mí,

-- "Siento no haber venido antes. Me dijo Davis que Kari viene casi cada semana, o si no cada dos. Trataré de venir con ella la próxima vez, y también con Jun. Ella es mi mejor amiga ahora. Tiene tu emblema. Me dio gusto que alguien más pudiera tenerlo. Aunque al principio estuve muy, pero muy enojada. Aunque Jun no se lo merecía. Le pedí perdón hoy, por haber sido tan mala con ella cuando entró al equipo. Me dijo que no había nada que perdonarme. Es una gran persona. Probablemente te hubieras llevado muy bien con ella. Y Sora también se llevaría bien con ella. Debo irme, Joe. Me están esperando. Bueno, Davis, Cody, Jun e Izzy. No creí poder venir sola. Pero poco a poco podré hacerlo, tenme paciencia, superior. Creo que será decir adiós por lo pronto. La próxima vez te contaré sobre hoy. Es que Izzy tiene una cita."

Se levantó con cuidado, sacudiéndose la falda. Le sonrió a la tumba, y cerró los ojos por unos momentos. Tal vez estaba rezando, o haciendo esfuerzos para no llorar.

-- "Hasta pronto, Joe."

Pero te digo adiós para toda la vida,

Aunque toda la vida siga pensando en ti.