Sumario: Todo se desmorona cuando Bella se convierte en posesión del poderoso Edward Cullen, un intimidante y oscuro hombre que ha quedado obsesionado con ella desde que la ve en aquella venta clandestina en el mercado negro. Ella se convierte en su muñeca, una muñeca que sólo él y nadie más podrá poseer y disfrutar. Sólo que no será el único en poner su mirada en Bella. Darkward. Domward. Possesiveward. Mobward. No!Violaciones. OoC. M. Lemons. Algunos temas fuertes.

.:: Doll Is Mine ::.

Capítulo I:

Sueño

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«Why a doll? So they tell me
cause she is mine
faith and fully mine»

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Bella sonrió ampliamente. Probablemente en ese momento se sentía más nerviosa como nunca se había sentido en toda su vida, pero la felicidad y emoción ganaban a ese negativo sentimiento. Feliz porque aun no podía creer que fuera tan afortunada y emocionada porque sería la primera vez que haría algo como esto.

Tendría una cita con un chico. Bueno, en realidad sería su segunda cita oficial. Se llama Jared y lo había conocido hace algunas semanas, en una 'fiesta' si se le podía llamar así. Ella le había mirado y se había sorprendido cuando él había hecho lo mismo. Después de eso, Bella no supo cómo, pero se encontró hablando con él. Era muy torpe para las conversaciones, casi tímida, mas él se había mostrado aparentemente interesado en ella.

Volvieron a encontrarse 'casualmente' y a pesar de que intentó pasar desaparecibida porque se tenía vergüenza de saludarlo, Jared le reconoció y no pudo evitar sentir un poco de esperanza en su interior. Ella casi muere cuando le pidió que salieran, porque según quería conocerla. No pudo sentirse más feliz, pero a la vez nerviosa. Y luchó contra los nervios y logró llevar una cita 'decente'. La felicidad no cabía en ella cuando él le pidió una segunda cita.

Pero, a pesar de eso, no podía evitar sentirse nerviosa, muy nerviosa. Una extraña sensación de pesadez en su estómago y algo de calor por todo su cuerpo, como si estuviese expuesta al brillante sol. Sus manos se juntaban y jugueteaban en su ansiedad, mientras miraba a la persona que tenía enfrente.

Y de nuevo volvía a pensar con algo de incredulidad que debía de ser un poco afortunada. No muchas chicas de su tipo tenían la oportunidad de salir con semejante chico que tenía enfrente. Y enfatizaba, no las chicas de su tipo. Porque le dolía admitir que estos eran los tipos de Jessica o Lauren, compañeras de escuela. A ellas les sobraban este tipo de chicos y a pesar de ello nunca saciaban su apetito por los chicos.

En cambio Bella nunca había tenido oportunidad como esta. O al menos, no cuando ella había estado demasiado nerviosa para notarlo. De repente se encontró con aquel chico y casi quiso morir cuando él le pidió que salieran. Era muy amable y atractivo, tez blanquecina, ojos oscuros y cabello rebelde, perfectamente despeinado. Un cuerpo en el que sin duda se habían invertido horas en el gimnasio.

«¿De verdad está pasándome esto?», pensó ella por enésima vez. Sí, ella era demasiado insegura. Tan insegura que eso le impedía creer que la cita que en estos momentos comenzaba era real. Algo en su interior no estaba tranquilo y por momentos pensaba que esto debía de ser una broma de parte de Jessica o Lauren.

Bella veía su inseguridad como realismo y honestidad. Es decir, ella era un chica muy delgada y sin muchas curvas. O si tenían eran insignificantes, como las de cientos y cientos de chicas de su escuela. Su tez era tan traslúcida que le hacía ver todavía más desagradable. Ojos cualesquiera y un cabello algo rebelde. Cabía destacar que el que tuviera un pésimo equilibrio restaba más puntos.

Y siendo realistas, comparada con Jessica o Lauren, de curvas marcadas y bien proporcionadas, no era nada. Siempre lo había tenido muy en cuenta y había vivido así toda su vida. Mas a ella no le había importado esto en lo absoluto, no es que estuviese despierta y tuviera el mismo interés que otras chicas de su misma edad.

Así que, mientras le sonreía genuinamente entusiasmada al chico que también le sonreía encantadoramente, pensó que algo había en él que le había hecho olvidar su negatividad ante las citas y aceptar su proposición. Sus manos temblaron y sus pupilas se dilataron mientras él la dirigió a su auto.

Ella suspiró y se convenció de que debía de hacer esto, de que todo saldría bien. Que dejaría de lado a esa frígida y seria Bella para intentar algo con este chico. Él parecía un buen chico, había sido muy amable y el hecho de que no hubiese pasado de ella como todos los demás lo hacían, ya era un punto a su favor. No cualquiera le miraba.

Y ella quiso convencerse y reafirmar sus acciones una vez más cuando estuvieron frente a lugar en donde supuestamente sería la cita. Lugar que definitivamente siempre había evitado y que honestamente sería la primera vez que visitaría. No tenía idea de cómo actuaría, teniendo en cuenta de que ella era un fiasco respecto a los chicos y relaciones, no sin tener en cuenta que en realidad nunca había tenido experiencias de este tipo para clasificarse como tal.

—Vamos, nos divertiremos mucho —le dice con su atractiva voz y con una extraña sonrisa, como encontrara algo gracioso. Bella sonríe torpemente y se deja guiar al interior del lugar por el chico. Se siente algo tonta, la verdad. Y el sonido atronador de la música la inunda y le hace relajarse un poco, a pesar de que mira a su alrededor y al ver a las chicas bailando con desenvoltura y a las parejas comiéndose sin disimulo se siente por enésima vez ajena a todo ello.

—Eres preciosa, realmente preciosa, ¿lo sabes? —comenta él por encima del ruido y siente que su emoción no cabe en ella. Es decir, es la primera vez que un chico le decía algo como eso. Un extraño sentimiento florece en ella, hace algo más de calor y un sonrojo adorable aparece en sus mejillas. —Voy por unos tragos, ¿vale?

Y minutos más tarde, después de que ella observó con algo de extrañeza y curiosidad a las personas que estaban allí, tan desenvueltas y divertidas, ajena a las miradas repartidas que de vez en cuando se posaban en ella, el chico regresó con dos tragos. —Toma, esto te hará sentirte mucho mejor, ya verás —le dijo. Bella dudó al principio, nunca había tomado en toda su vida y temía emborracharse o comportarse como tonta, pero supuso que con uno bastaría y no pasaría nada.

Se sorprendió al probar la bebida, pues tenía un extraño pero agradable sabor. Desde allí no se midió en verdad, una extraña ligereza y el desenfado se hicieron presentes y probablemente se sintió mucho mejor de lo que había estado toda su vida. Sonrió y rió como nunca, extrañamente también bailó, a pesar de que definitivamente eso nunca había sido lo suyo. Extasiada y complacida por las caricias que el chico le daba, pegado a ella.

Y repentinamente, para arruinar la noche y hacerla extrañamente pesada, un dolor en su cabeza se hizo presente. Todo comenzó a parecer una vorágine de imágenes que se distorsionaron y que le hicieron alarmarse un poco. Quiso pensar que probablemente era el ruido de la música, el cual le había provocado algunas punzadas en los oídos, pero un pensamiento le decía que algo no andaba bien.

—No me siento muy bien —logró decir, porque comenzaba a sentirse muy débil. —Quiero… quiero irme.

—¿Qué te sucede, cariño? —escuchó preguntar a Jared, aunque se escuchaba muy, muy, lejano. Levantó la vista, que había estado fija en el suelo y se arrepintió de inmediato, porque un gran mareo le azotó. Se sintió asquerosamente mal. —¿Te sientes bien?

—Y-Yo… creo que… creo que… —Pero su mente comenzaba a nublarse y pronto el hablar se le hizo una tarea muy confusa y complicada. Se sentía sumamente cansada y eso no le gustaba.

—No te preocupes, preciosa —escuchó en la lejanía y sintió una caricia suave en su mejilla. —Estarías bien, muy bien.

—¿Q-Qué estás diciendo? —balbuceó Bella, sólo una parte muy pequeña de ella siendo conciente de lo que pasaba. La expresión repentinamente distinta y algo desagradable de Jared, una sonrisa que le pareció algo burlona. Una sonrisa que no le gustó para nada y que fue la última imagen que se llevó antes de caer en un profundo sueño.


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|Nota de Autor:

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+Pienso algunas veces que definitivamente soy un fiasco con los fics, porque nunca quedo conformes con ellos. Daa iguaal. A los lectores fieles y observadores, el sumario de esta historia les habrá sonado mucho. Pues es la verdad, esta historia supuestamente 'ya la había publicado' con el nombre de 'Mitternacht' Pero después de meses de intentar escribir un nuevo capítulo, me obligué con horror a leer los capítulos y no me convencieron mucho. Así que la estoy reescribiendo. El argumento será el mismo, sólo cambié la base de la historia, o sea que no hay viaje a Francia y el fic deja de ser asquerosamente idéntico a la película que me mencionaron, una de las razones por las que también decidí reescribirlo. Sé que el inicio del fic es algo cliché, es decir… siempre vemos al 'pretendiente' siendo el malo de verdad y resultante en un traficante O_o Pero es mucho mejor que aparentar estar copiando una peli ¬¬

No se preocupen, ya tengo más capítulos de este fic escritos (casi llega a donde Edward aparece), aunque presiento que están un poco cortos, pero también presiento que estaré actualizando rápido, todo dependiendo de la aceptación que tenga el reescrito, porque si no llegara a ser muy leído, volvería a mi ritmo lento y me concentraría en intentar continuar mis otros fics.

Suplico que me digan lo que opinan, ¿vale?Más ánimos y ganas le pondré al fic si me doy cuenta de que no está tan mal mi nueva versión. Me siento extraña pidiendo reviews, algo que usualmente no hago, pero es importante esta vez xD

Leon,
Lunes 3 de enero del 2011.